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domingo, 2 de octubre de 2016

CUAL INTELIGENCIA ?,RECAPTURA del CHAPO entre CHIRIPA,MENTIRAS y ZIPIZAPES de MARINOS y FEDERALES..cuando quieren mentir engañan y cuando quieren engañar mienten.

Cinco funcionarios de inteligencia mexicanos relataron para Proceso la reaprehensión del Chapo Guzmán el 8 de enero de este año. Sus dichos confirman la versión de que la recaptura ocurrió por casualidad, revelan el papel preponderante de la Policía Federal en el hecho y –tal vez lo más importante– coinciden en que las luchas de poder y las mezquindades provocaron un zipizape entre agentes federales y marinos, justo en el avión que llevó al capo de Los Mochis a la Ciudad de México.

CIUDAD DE MÉXICO.- La recaptura de Joaquín El Chapo Guzmán Loera el pasado 8 de enero en Los Mochis, Sinaloa, fue “casualidad” y, además, provocó una disputa entre marinos y policías federales.
Casi nueve meses después de lo ocurrido aquel viernes, cinco funcionarios mexicanos del área de inteligencia del gobierno federal hablan con Proceso bajo la condición de que se resguarde su identidad ante posibles represalias tanto del Cártel de Sinaloa –que fue liderado por El Chapo– como de las autoridades. Su relato difiere de lo oficialmente difundido por el gobierno de Enrique Peña Nieto.
Los informantes sostienen que todo lo ocurrido hasta la captura del Chapo está registrado, casi minuto a minuto, en el protocolo que se aplicó aquel día y que está en manos de la Procuraduría General de la República (PGR), la Secretaría de Gobernación y la Policía Federal.
Según los entrevistados, desde días antes del 8 de enero las agencias de inteligencia mexicanas ya habían detectado en Los Mochis “movimientos sospechosos” de varios automóviles que presuntamente pertenecían a criminales.
En una vivienda de aquella ciudad, los sistemas de inteligencia de la Secretaría de Marina Armada de México (Semar) descubrieron la presencia de Iván Gastélum Cruz El Cholo Iván y fueron por él. Como consecuencia de ello, la mañana del citado viernes se registró una balacera en el inmueble (una casa de seguridad del Cártel de Sinaloa) entre marinos y pistoleros de esa poderosa organización del narcotráfico.
Nadie lo sabía en ese momento, pero adentro se refugiaba El Chapo, quien logró huir por túneles y cañerías.
El tiroteo activó varios sistemas de alerta del gobierno federal. “Ese día, el (entonces) comisionado general de la PF, Enrique Francisco Galindo Ceballos, llamó a Nicolás González Perrín, quien era el coordinador de la corporación en Sinaloa, para indagar sobre lo que estaba ocurriendo”, explica una de las fuentes.
Él “ordenó a uno de sus mandos que se encontraba en Los Mochis que aplicara operativos de control en las carreteras de salida de esa ciudad”. El hombre que recibió la orden instaló filtros con seis patrullas y 12 agentes a las salidas de la población.
González se puso a disposición –“en caso de ser requerido el apoyo”– del contralmirante del Sector Naval de Topolobampo, Salvador Miranda Orendain, y del general Rogelio Terán Contreras, jefe de la Novena Zona Militar, en Culiacán. Les notificó de los filtros de la PF en Los Mochis.
Los agentes de la PF que instalaron los puntos de revisión no estaban realmente preocupados. Uno de los funcionarios de inteligencia sostiene: “Consideraron que el operativo que se montó era de rutina” porque situaciones similares habían ocurrido las últimas semanas. Los federales sabían que unas semanas atrás había llegado a la zona un Grupo Especial de la Marina y que venía enfrentándose con frecuencia a narcotraficantes.
La PF sólo tenía entendido que la Marina andaba tras los pasos del Cholo Iván, jefe de la plaza del Cártel de Sinaloa en Guamúchil. “Los policías federales no estaban realmente alertados”, asienta una de las fuentes.
Pocos minutos después de las nueve de la mañana de ese 8 de enero, el Centro de Comando, Cómputo y Control (C4) del gobierno sinaloense, encargado de canalizar las llamadas de emergencia, recibió una alerta de robo en la ciudad: un Ford Focus rojo había sido hurtado. Por radio, el C4 difundió el reporte, que escucharon todas las patrullas de la PF, la Policía Municipal y Estatal y otras agencias policiales.
Un elemento que formaba parte del filtro de la PF, y que con su patrulla se había estacionado debajo de un puente, “vio salir de la ciudad un auto con las características que había reportado el C4. Con el vehículo en la mira llamó a su jefe, que se encontraba a unos cuantos kilómetros de distancia, para preguntar si creía conveniente detenerlo”, explica otro informante.
El policía federal que vio el Focus dudó que se tratara del auto robado y no lo detuvo de inmediato, pero se comunicó con sus compañeros que se encontraban más adelante, en el kilómetro 8.5 de la carretera Los Mochis-Guasave, y de cualquier modo decidió ir tras él. Se coordinó con otras dos patrullas para alcanzarlo.
“Tenemos al más buscado”
A las 9:10 horas, uno de los policías que estaba en el kilómetro 8.5 llamó por teléfono a su jefe de grupo y le dijo: “Tenemos detenido al vehículo reportado, pero vente, jefe, vente rápido. Te lo pido por favor”.
En estas conversaciones –que están en el registro de hechos de ese día, y en posesión del gobierno federal, aseguran los entrevistados– el agente que detuvo el Focus rojo nunca dijo por teléfono ni radio quiénes iban en el auto.
Siempre de acuerdo con lo dicho por los cinco funcionarios, a las 9:13 de la mañana llegaron al sitio otras tres patrullas de la PF, con dos elementos cada una. Y a las 9:15 arribó el jefe de grupo. En cuanto llegó, sus subalternos le informaron: “Jefe, aquí tenemos al Chapo y al Cholo Iván. Venían en el carro robado”.
Ninguno opuso resistencia al arresto: Cuando fueron interceptados por los federales, Gastélum Cruz iba armado pero no enfrentó a los oficiales, y El Chapo ni siquiera portaba arma.
El mando se acercó a la patrulla donde ya estaban esposados los dos narcos, en el asiento de atrás, y llamó a su jefe, González Perrín.
–Jefe, tenemos al más buscado –le dijo.
–¿Estás seguro? –preguntó González.
–Sí, jefe, necesito que me apoye lo más pronto posible.
–Mándame la confirmación.
El jefe de grupo se acercó nuevamente a la patrulla y tomó una foto donde aparecían el Chapo y el Cholo Iván. Se la mandó a González. De inmediato, éste la transmitió a Galindo Ceballos; a Raúl Castillejos Solís, comisario general de la PF, y a Renato Sales Heredia, comisionado nacional de Seguridad. Y esa imagen, de hecho, fue la primera que el gobierno de Peña Nieto filtró a los medios de comunicación.
Después, González Perrín –quien se encontraba en ese momento en Mazatlán– ordenó a un equipo especial de 70 elementos que estaba en Culiacán y que se preparaba para enfrentar ese fin de semana, en Escuinapa, al grupo criminal del Gabito (jefe de plaza), que se trasladara inmediatamente a Los Mochis para apoyar a sus colegas.
Enseguida, González salió para Los Mochis a bordo de un helicóptero del gobierno del estado. Al mismo tiempo solicitó respaldo al general Terán Contreras y al contralmirante Miranda Orendain.
Con El Chapo y El Cholo Iván bajo su custodia, el jefe de grupo que tomó el control de la situación a las afueras de Los Mochis decidió separar a los narcos y los colocó en una patrulla diferente a cada uno. La idea inicial fue llevarlos a un cuartel militar que se encontraba a 10 kilómetros de ahí, ante la posibilidad de que el Cártel de Sinaloa desplegara un ejército de sicarios para intentar rescatar a su líder. Con esa idea, los 12 policías federales y el jefe de grupo se encaminaron de regreso a Los Mochis.
La orden federal fue mover a todas las unidades en la zona hacia esa ciudad. Entre tanto, González Perrín ya iba de Mazatlán al lugar del operativo, al igual que los 70 elementos de la PF que se hallaban en Culiacán. De Sonora, además, ya se dirigían también a Los Mochis un par de helicópteros artillados Black Hawk.
Cuando las patrullas habían avanzado apenas 2.5 kilómetros, los federales se encontraron en la carretera con unas camionetas que, por sus características, parecía que pertenecían al crimen organizado.
El jefe de grupo pensó que los vehículos formaban parte de un comando que tendría como encargo rescatar a los narcotraficantes, aunque éstos no habían podido informar a nadie de su captura, puesto que no portaban teléfonos celulares ni radios cuando fueron aprehendidos.
Con todo, los federales no podían estar seguros de que la captura no se hubiese filtrado, porque el arresto lo atestiguó a distancia una patrulla de la Policía Municipal que iba rumbo a Los Mochis.
Ante la presencia de las camionetas sospechosas, el jefe de grupo decidió abortar el traslado al distante cuartel. Al pasar por el motel Doux, ubicado en el kilómetro 6 de la carretera Los Mochis-Nogales, en la zona de Angostura, ordenó ingresar al inmueble y atrincherarse en espera de refuerzos.
La patrulla que llevaba al Chapo se metió al estacionamiento de la primera habitación disponible del motel y fue cubierta por una cortina de plástico. Guzmán permaneció en el vehículo. El auto donde iba El Cholo Iván se quedó en las zonas de tránsito del motel, conformado por tres edificios.
La docena de federales se colocó estratégicamente en el techo, en las inmediaciones y en el ala del motel donde estaba El Chapo. Por teléfono, el jefe de grupo le informó a González Perrín de la situación, quien le pidió que aguantara y le notificó que había activado el operativo Relámpago Dorado (creado por el propio González para enfrentar una eventualidad de alta peligrosidad con el Cártel de Sinaloa).
Al terminar la comunicación con el jefe de grupo, González Perrín informó a Terán Contreras y a Miranda Orendain de la ubicación del motel y les pidió que enviaran elementos de resguardo. Todos pensaban que podría desatarse un enfrentamiento con sicarios del Cártel de Sinaloa.
En el motel Doux, el jefe de grupo decidió cambiar de habitación al Chapo. Y, sin sacarlo de la patrulla ni quitarle las esposas, lo llevó al estacionamiento de otro cuarto y ahí lo dejó –también cubierto por una cortina.
Las fuentes afirman que en ese momento “El Chapo intentó sobornarlos (a los policías). Les ofreció 10 millones de dólares en efectivo y negocios. Les dijo que esa cantidad de dinero la podía juntar rápidamente. Que les convenía dejarlo ir porque si no, se haría un desmadre.
“Les comentó que había batallado mucho para quedar nuevamente libre (seis meses atrás, cuando se fugó del Penal del Altiplano, supuestamente por un túnel) como para que lo detuvieran policías. Les insistió en lo del dinero y los negocios si lo dejaban escapar. (Los agentes) contaron que les aseguró que, con lo que les entregaría si lo soltaban, ninguno de ellos volvería a trabajar en toda su vida”, asienta una de las fuentes, con quien sus colegas coinciden.
El jefe de grupo, que fue a quien El Chapo se dirigió, no aceptó nada. Le dijo al narco que su misión era entregarlo y que la cumpliría “a como diera lugar”. En eso llegaron al motel unos 15 soldados, que estacionaron un camión frente al cuarto donde estaba El Chapo.
“Al llegar los soldados y luego de que se acercaron a la patrulla para ver al detenido, los policías federales aseguran que al Chapo le cambió el semblante. Que se le notó que ya se daba por perdido y ya no dijo absolutamente nada”, expresa otro de los informantes.
Unos policías federales que se encontraban en Guamúchil en esos momentos comenzaron a reportar que en el lugar ya había mucho movimiento de camionetas y un ambiente de tensión por las calles.
Al fin, unos 45 minutos después de haber salido de Mazatlán, González Perrín llegó al motel Doux. El jefe de la PF en Sinaloa habló con sus subalternos y se acercó a la patrulla para verificar que el capturado era Guzmán Loera. Luego hizo lo mismo con El Cholo Iván.
Unos 20 o 25 minutos después arribó un grupo de marinos, pero no del Sector Naval de Topolobampo sino del Grupo Especial que había tenido el enfrentamiento esa mañana en la casa de seguridad en Los Mochis. Al frente de los marinos estaba el vicealmirante Marco Antonio Ortega Siu.
Estos últimos elementos sacaron al Chapo de la patrulla y lo metieron a la habitación. Y fue en el cuarto, con Ortega Siu como testigo, cuando se le tomó al capo la famosa fotografía donde aparece delante de un póster con una mujer en traje de baño. Al Cholo Iván siempre lo dejaron afuera, en las zonas de tránsito del motel, dentro de la patrulla.
Ya con todo el resguardo militar, naval y federal, González Perrín coordinó con sus jefes el traslado de los narcos a la Ciudad de México. La primera opción fue que se hiciera en un avión de la PF, pero se descartó casi de inmediato porque el avión más cercano de esa dependencia tardaría como una hora y media en llegar.
Era urgente sacar al Chapo de la entidad para evitar un “gran enfrentamiento” con su cártel. Por eso se determinó que la extracción se hiciera en un avión de la Marina que casualmente se encontraba en el aeropuerto de Los Mochis.
Así, los marinos les taparon las cabezas al Chapo y al Cholo Iván con toallas que tenían bordado el nombre del motel. A Guzmán Loera lo subieron a una camioneta blindada de la Marina. Iba custodiado por nueve marinos, González Perrín y el jefe de grupo que lo capturó. El Cholo Iván iba en otro vehículo. Partieron en convoy.
Tensión entre federales
Desde la captura hasta la llegada al aeropuerto pasaron más de dos horas y media. Eso les dio tiempo de llegar a los 70 elementos especiales de la PF que salieron de Culiacán.
Al llegar al aeropuerto, el avión de la Marina ya estaba listo. González Perrín, el jefe de grupo y otro elemento de la PF subieron al Chapo y al Cholo Iván a la aeronave. Al avión también ascendió el vicealmirante Ortega Siu y tres marinos más, dos de éstos vestidos de civil. A bordo, en total, iban el piloto y el copiloto, seis marinos armados, tres policías federales (con González Perrín, desarmado) y los dos narcotraficantes.
Las fuentes de inteligencia que hacen la recreación de la captura aclaran que todo lo siguiente está asentado en los reportes del gobierno federal, porque González, al subirse al avión, estaba hablando por teléfono con sus superiores en la Ciudad de México. Los jefes del policía federal escucharon absolutamente todo lo que se dijo en la aeronave antes de que despegara de Los Mochis.
En el avión, al Chapo y al Cholo Iván, todavía cubiertos con las toallas y esposados, los sentaron frente a González Perrín y al vicealmirante, respectivamente.
Cuando ya se preparaban para despegar, Ortega Siu ordenó al jefe de la PF y a sus agentes que se bajaran. González Perrín se negó (tenía el teléfono celular abierto porque se estaba comunicando en ese instante con los altos mandos de la PF en la Ciudad de México). “Es nuestro detenido y no lo voy a dejar”, soltó.
“¡Hijos de su puta madre. Se van a bajar porque yo lo ordeno!”, le reviró el vicealmirante al jefe de la PF. Así, ambos mandos empezaron a discutir a groserías y jaloneos dentro del avión, enfrente del Chapo y El Cholo Iván.
Entre manotazos, mentadas de madre y gritos, los elementos de la PF resistieron ante la exigencia de Ortega Siu. A González Perrín sus jefes en la Ciudad de México le habían ordenado que no soltara bajo ningún motivo la custodia del Chapo.
La situación no se calmó sino hasta que el vicealmirante le dijo a González que “estaba bien”, que se quedara en el avión, “y que sólo le permitiera unos minutos en privado con su gente en la aeronave y que luego se podría volver a subir”, apunta una de las fuentes.
Se acordó paralelamente que el jefe de grupo de la PF que capturó a los narcotraficantes se bajara del avión, y que sólo González y otro de sus elementos viajaran a la Ciudad de México.
“Se bajó el jefe de grupo y otro policía federal, pero cuando González Perrín se acercó a la puerta del avión, Ortega Siu ordenó que la cerraran. Reaccionó el jefe de la PF, quien apenas tuvo tiempo de quedarse dentro del avión”, relata una de las fuentes de inteligencia.
“Ante la sorpresa por la trampa que le quiso poner Ortega Siu a González Perrín, y que dio lugar a otro forcejeo con mentadas de madre, abajo los más de 80 elementos de la PF que había en el lugar portando armas de alto poder, pero sin cortar cartucho, rodearon el avión y quedaron frente a frente con marinos”, sostiene otro de los funcionarios.
Los elementos del Ejército que permanecían en el lugar se acomodaron detrás de los policías federales, pero como para darles apoyo.
Más o menos al mismo tiempo, a las 13:19, Peña Nieto transmitió un mensaje a través de su cuenta de Twitter: “Lo tenemos. Quiero informar a los mexicanos que Joaquín Guzmán Loera ha sido detenido”.
Ortega Siu y su gente, al darse cuenta de la situación, permitieron que González Perrín custodiara al narcotraficante que el gobierno estadunidense había catalogado como “el más buscado del mundo”.
“Despegó el avión de Los Mochis y, salvo unas cuantas preguntas que los marinos le hicieron a los dos detenidos, casi todo el viaje se hizo en silencio”, indica uno de los informantes.
Originalmente estaba programado que el avión con El Chapo y El Cholo Iván llegara al hangar de la PGR en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, pero al aterrizar se metió al hangar de la Marina.
fuente.-Reportaje Revista Proceso ya en circulación

sábado, 1 de octubre de 2016

ATAQUE al EJERCITO en SINALOA es el QUINTO en el GOBIERNO de PEÑA NIETO...las bajas de la guerra por las "altas" de la violencia.


La muerte de cinco militares atacados en Culiacán, Sinaloa, por alrededor de 40  sicarios del cartel de Sinaloa, es la quinta tragedia que vive el Ejército Mexicano en el gobierno de Enrique Peña Nieto y bajo la administración del general Salvador Cienfuegos Zepeda al frente de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

NOTA RELACIONADA:

Con el ataque, la cifra de militares muertos en el combate al narcotráfico desde diciembre de 2006 hasta el viernes 30 de septiembre de este año se elevó a 485 fallecidos, luego de que la Sedena emitiera por la noche un comunicado precisando que el número de militares que perdieron la vida era de cinco y no de seis como se mencionó en las primeras notas periodísticas.
La tragedia más reciente antes de lo ocurrido en Culiacán, fue el derribo del helicóptero Cougar 1009 de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), ocurrido el primero de mayo de 2015 en el estado de Jalisco, en donde perecieron ocho militares y un policía federal.
Las víctimas de aquella mañana eran integrantes del Cuerpo de Fuerzas Especiales (CFE), quienes fueron atacados desde tierra con lanzacohetes y armas de alto poder cuando estaban a punto de descender en un caserío cercano a Villa Purificación para detener el líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho. 
Agresiones a militares
Los ataques contra militares han disminuido sensiblemente en este sexenio en el que, de acuerdo con cifras de la Sedena las agresiones han pasado de 482 en el año 2013 a 99 en el 2016 (sin contar los sucedido en Culiacán).
En el 2013 hubo 482 ataques en los que murieron 23 militares y otros 153 resultaron heridos. Para en 2014 se registraron 276 agresiones contra el personal castrense, con un saldo de 17 militares muertos y 82 heridos.
En el 2015 las agresiones bajaron a 185, causando 18 muertos y 52 heridos entre los soldados. En 2016 (sin que la Sedena precise la fecha de actualización de sus datos) se habían registrado 99 ataques, con un saldo de 5 soldados muertos y 28 heridos.
La estadística general de agresiones contra personal militar elaborada por la Sedena y que puede consultarse en su página de internet muestra que desde diciembre de 2006 (en el inicio del mandato de Felipe Calderón) 
Masacres
En los casi cuatro años de mandato del presidente Enrique Peña Nieto, las tropas del Ejército Mexicano han sufrido al menos 1, 042 agresiones armadas por parte de grupos del crimen organizado (entre enero de 2013 y septiembre de 2016).
Dichas agresiones han causado la muerte de 68 integrantes del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos y han dejado heridos a alrededor de 325 efectivos de las fuerzas armadas, según datos de la Sedena.
En este universo de cifras sobre ataques sobresalen los que se consideran como masacres, ya sea por la cantidad de soldados fallecidos como por las condiciones en que se dieron los decesos del personal militar.
Así, durante el actual gobierno la Sedena ha perdido a 68 militares en ataques, entre los que sobresalen cinco episodios en los que ha habido entre cuatro y siete soldados fallecidos, ya sea en enfrentamientos o en emboscadas hechas por civiles armados.
La primera de estas masacres ocurrió el 3 de agosto de 2013, en Reynosa, Tamaulipas, en donde fallecieron cinco soldados pertenecientes a un Batallón de Policía Militar.
El 12 de mayo de 2014, Guachinango, Jalisco, cuatro militares pertenecientes a un Batallón de Infantería murieron al ser atacados por civiles
El 1° de mayo de 2015 ocurrió el derribamiento del Cougar 1009 de la FAM, en las inmediaciones del poblado de Casimiro Castillo en el estado de Jalisco.
En ese ataque murieron los Capitanes Segundos de Infantería Sergio Gabriel Ugalde Cortés, Julián Daniel Palacios López y el Capitán Segundo de la FAM Luis Alonso Lara Corral, así como el Teniente de Infantería Rolando Cruz Pérez, el Subteniente de la Fuerza Aérea, Especialista en Electrónica de Aviación, Miguel Ángel Jarquín Robles y los Sargentos Segundos de Infantería Alberto Sánchez García, Diego Aarón Pedraza Pérez y Germán Zamora Cardoso, del servicio de Armamento Aéreo de la Fuerza Aérea Mexicana.
El siguiente episodio trágico para los militares mexicanos ocurrió el 3 de enero de 2016, en Mocorito, Sinaloa, en donde cuatro soldados murieron en una emboscada.
La tragedia volvió a sacudir a la Sedena durante la madrugada del 30 de septiembre, en un ataque que hasta el momento ha causado la muerte de cinco militares de la 24 Compañía de Infantería No Encuadrada que opera en Badiraguato y en San Ignacio, en Sinaloa.
Horas después de conocerse algunos detalles de lo sucedido, fue el propio general de División Alfonso Duarte Mújica, Comandante de la III Región Militar (con sede en Culiacán) quien reveló en conferencia de prensa que el ataque contra los soldados de la 24 CINE habría sido ordenado por los hijos de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo Guzmán.
El general reconoció que el poder de fuego de los atacantes es superior al del ejército porque, “de acuerdo con la proporcionalidad de la fuerza, únicamente se cuentan con armas automáticas”, indicó al hablar de la disparidad en el armamento usado por los agresores.
En su comunicado sobre lo sucedido, la Sedena mencionó también el dato al precisar que “el personal militar que integraba la escolta del lesionado, al ingresar a  Culiacán, Sin., fue agredido con armas de gran volumen y potencia de fuego, por un grupo de la delincuencia organizada que se estableció en la entrada de la ciudad, esperando a los militares para atacarlos”.
Poco después del medo día, la Sedena ordenó la salida hacia Culiacán de un grupo de operadores del Cuerpo de Fuerzas Especiales del Alto Mando (alrededor de105 elementos) con la misión de capturar a los agresores de los militares fallecidos.
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HERIDOS HOSPITALZADOS EN SINALOA:
–       Teniente de Infantería Alejandro Hernández Sánchez
–       Sargento Segundo de Infantería Marcelino Hérnandez Hérnandez (posible amputación de pierna)
–       Soldado de Infantería Marco Antonio Palomares Llanes (los 3 son de la 24 Compañía de Infantería No Encuadrada –CINE)
–       Solado de Infantería Mariano Muñoz Pérez, de 26 años. Fracturas en brazo derecho y pierna izquierda, estado salud estable.

En el Hospital del IMSS, a un costado del Estadio de Béisbol de los Tomateros:
–       Soldado de Infantería Carlos Alejandro Rojas Guevara (sala intensiva de 26 años de edad, herida por proyectil de arma de fuego con orificio de entrada en la pelvis lateral izquierda que se aloja en la región inguinal interna del muslo izquierdo; LESION VASCULAR
–       Otro herido es el Soldado de Infantería Hécstor Ulises Espinosa Ávila tiene una esquirla en el brazo y ya puede ser dado de alta
–       Soldado de Infantería Fidel Yopigua Castillo;  lesión vascular en pierna izquierda y derecha. Delicado
–       Soldado de Infantería José Antonio Salvador Rojas; Fractura de cúbito miembro torácico derecho, estable;
–       Cabo de Infantería Isidro Juárez Serapio; Esquirla en pierna derecha, estable
–       Soldado de Infantería Miguel Ángel Vázquez Beltrán; Fractura expuesta en pierna izquierda, lesión en cintura escapular y herida en miembro pélvico derecho, estable.
–       Soldado de Infantería Raymundo Navarro Mayorquín; Lesión miembro en pélvico derecho e izquierdo. Estable.

Fuente.-Jorge Medellín
@JorgeMedellin95



EXIGEN "CONTUNDENTE RESPUESTA" por ATAQUE a MILITARES en SINALOA...porque el grado de atrevimiento fue contundente también.



El secretario de la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara de Diputados, capitán retirado del Ejército, Carlos Sarabia, demandó una respuesta contundente ante el ataque a militares en Culiacán, Sinaloa, que dejó cinco muertos y 10 heridos.

"Hay que ir por ellos sin piedad, si ellos no tienen piedad para abatir a personal del Ejército, nosotros no tenemos por qué tener piedad contra ellos", dijo en entrevista.

"Debe de haber una respuesta contundente y, sobretodo, inmediata para que los delincuentes sepan que el Ejército no se va a andar con medias tintas".

El legislador priista cuestionó que la Comisión Nacional de Derechos Humanos no se pronuncie cuando mueren soldados durante agresiones.

"¿Qué nos puede decir al respecto cuando ve soldados caídos, muertos? ¿A ver qué nos puede decir el presidente de la Comisión? Yo sí le hago un reclamo porque defiende mucho a los delincuentes y ellos no se tientan el corazón para abatir al personal leal a este País; yo si estoy muy dolido, muy lastimado", expresó.


"Yo creo que la Comisión de Derechos Humanos debe dejar actuar más a las instituciones porque si no, ahí se están escudando", dijo.

Asimismo, consideró que se deben de endurecer las leyes contra el crimen organizado y aumentar el presupuesto a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), para que lo invierta en tecnología que ayude a controlar al crimen.

Sarabia rechazó el recorte planteado por el Gobierno federal en el proyecto de presupuesto del próximo año.

"Es un siete por ciento el recorte a la Secretaría de la Defensa Nacional, de lo cual yo como secretario de la Comisión estoy en contra, porque es la única institución que le hace frente a este tipo de delincuentes y es la única institución leal en nuestro País, así que vamos a pelear para que no se le recorte", advirtió.

Por ahora, se dijo confiado con el arribo a Culiacán de elementos del Ejército para buscar a los responsables del atentado:

"Ya 100 Gafes (elementos del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales) a Culiacán, gente preparada, gente que los van a encontrar y de mí te acuerdas si no", afirmó.

fuente.-

SIGUE la "GUERRA por MAZATLAN",BELTRAN LEYVA y CARTEL del PACIFICO "IMPARABLES"....y no respetan y no distinguen.


Una jornada sangrienta se vivió en las últimas horas en Mazatlán, Sinaloa, con saldo de cinco muertos, uno de los cuales fue hallado esta mañana envuelto en una cobija y amarrado de los pies.
Alrededor de las 8 de las noche de ayer, un grupo de hombres se encontraba afuera de un domicilio ubicado en la calle Jorge Negrete, entre las calles Privada del Faro y Montes de Oca, colonia Constitución, cuando sujetos armados los atacaron a balazos, luego de descender de un vehículo.
De acuerdo con información del diario Noroeste, dos de las víctimas fueron identificadas por autoridades ministeriales como Sergio “N”, de entre 40 y 50 años, y José Martín “N”, de 24 años. Del tercero no se proporcionaron datos.
Dos de los hombres quedaron sin vida afuera del domicilio donde se encontraban. El tercero intentó escapar, pero cayó abatido por las balas en la calle Privada del Faro.
Luego de la triple ejecución, los gatilleros huyeron con rumbo desconocido, mientras familiares y vecinos de las víctimas solicitaban el apoyo de los cuerpos de rescate y policiacos.
Agentes policiacos de los tres niveles de gobierno acordonaron el área, y peritos y elementos del Grupo Apolo de la Procuraduría General de Justicia iniciaron las investigaciones de campo en el lugar, donde levantaron más de 60 casquillos de arma larga, al parecer AR-15.
Posteriormente los cuerpos fueron llevados al Servicio Médico Forense, donde las autoridades ministeriales continuarían con las investigaciones pertinentes.
En otro hecho registrado alrededor de las 18 horas de ayer en la colonia Leopoldo Sánchez Celis, un hombre murió y otro resulto lesionado cuando fueron atacados a balazos por un grupo armado.
La víctima fue identificada como Rodolfo “N” y el herido como Samuel “N”, de quienes no se proporcionaron más datos, solo se dijo que vivían en la colonia donde ocurrió el atentado.
Los hechos ocurrieron en la esquina de las calles Hidalgo y Michoacán, hasta donde arribaron agentes de las diversas corporaciones policiacas que se encontraban por la zona.
Las víctimas se encontraban afuera de un domicilio de la calle Hidalgo, cuando al lugar arribaron varios hombres que iba en un carro blanco, y tras descender de la unidad comenzaron a dispararles.
Luego de recibir el reporte del ataque, paramédicos de la Cruz Roja y Cobras acudieron al lugar donde se suscitó y, luego de brindar los primeros auxilios a los heridos, los trasladaron a un hospital, donde minutos más tarde falleció Rodolfo.
Agentes del Grupo Especial Apolo en coordinación con peritos de la Procuraduría General de Justicia levantaron varios casquillos percutidos por arma larga.
En tanto, esta mañana fue abandonado el cadáver de un hombre en calles del Fraccionamiento Estadio.
Alrededor de las 6 horas, las autoridades fueron informadas sobre el hallazgo de un bulto en la calle Eduardo Valdez Vizcarra, entre Ciprés y Camichín.
De acuerdo con versiones de los vecinos, al parecer un vehículo detuvo la marcha sobre ese lugar, del que se presume que arrojaron el cuerpo.
El Grupo Apolo y peritos de la Procuraduría realizaron las investigaciones correspondientes.
El procurador de la entidad, Marco Antonio Higuera Gómez, destacó que el cártel de los Beltrán Leyva es el responsable de los asesinatos de seis personas ocurrido el domingo 25, también en Mazatlán.
En conferencia de prensa junto a Gerardo Vargas Landeros y Raúl Pérez Miranda, secretario  y subsecretario de Gobierno, respectivamente, el procurador reconoció que los crímenes registrados en el puerto se deben a la pelea entre los cárteles de los Beltrán Leyva y del Pacífico por el control del nacomenudeo.
El domingo, los cuerpos de cinco hombres y una mujer, con huellas de tortura, fueron arrojados atrás de una clínica en la colonia Adolfo López Mateos.
“Se trata de la rivalidad entre la célula de los Beltrán Leyva contra el Cártel del Pacífico… los que están realizando estas conductas (los asesinatos) son los Beltrán Leyva”, afirmó el procurador.
Añadió: “Por los indicios que nos han aportado, son del Cártel del Pacífico (las personas asesinadas). Tenemos identificados a los responsables, a todos y cada uno de los que participaron, vamos a mantenerlo en reserva hasta que estemos en posibilidad de judicializar esa carpeta de investigación”.
Vargas Landeros, por su parte, mencionó que las personas que fueron asesinadas en Mazatlán tenían antecedentes penales por delitos como secuestros y portación de armas.
“Los seis muertos del domingo en Mazatlán pertenecen a un grupo delictivo. El origen de ello fue el pleito de narcomenudeo que se está dando entre dos bandas rivales. Los seis occisos tienen antecedentes penales”, aseveró.
Fuente.-

ACUSA ABOGADO,"MALTRATAN FISICA y PSICOLOGICAMENTE" al CHAPO en PRISION....de muchas cosas se queja,muchas mas lo aquejan.

Joaquín Guzmán Loera, El Chaposufre de malos tratos físicos y psicológicos en el Centro Federal de Readaptación 9 de Ciudad de Juárez, Chihuahua, de acuerdo con su abogado, José Refugio Rodríguez Núñez.
Según el defensor del  líder del Cártel de Sinaloa, la salud de su cliente, expuesta durante la audiencia del pasado 26 luego de un peritaje médico, se ha visto considerablemente mermada.
“Lo que se ha demostrado es que el señor Guzmán ha sufrido maltratos, no lo han golpeado, pero lo que más le ha afectado es el daño psicológico, porque le está generando secuelas importantes”, señaló.
“Lo obligan a estar frente a la cámara de seguridad para cualquier movimiento, por insignificante que sea; violan su privacidad, lo obligan a dormir con la luz prendida, va al baño con un vigilante a su espalda, es un acoso visible y que ya quedó constatado en un peritaje médico”, dijo en entrevista telefónica.
El reporte médico señaló que Guzmán Loera ha sufrido tortura psicológica que, según el abogado, le ha generado problemas de memoria, paranoia y hasta estreñimiento debido a la constante presión emocional a la que ha sido expuesto.
El estudio, realizado por un especialista en psiquiatría y avalado por el Consejo de la Judicatura Federal (CJF), fue presentado el pasado 2 de septiembre por la defensa del El Chapo.
“Lo que determinó el reporte es que el cliente presenta un trastorno de ansiedad generalizada, todo esto debido a que ha sido expuesto a un acoso extremo, por lo que es medicado con ansiolíticos para que pueda conciliar el sueño, ya que estos últimos meses padece insomnio”, comentó.
El pasado lunes 26 de septiembre, se realizó la audiencia para determinar si el narcotraficante sería extraditado a Estados Unidos, ya que las cortes de California y Texas exigen su presencia para ser juzgado por delitos cometidos al norte de la frontera.
Fuente.-QuadratínEmeequis