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domingo, 21 de septiembre de 2014

Una "Pandilla Transexenal" impide se CONOZCAN DETALLES del asesinato de RUIZ MASSIEU.


  • A 20 años de ocurrido, ahora se sabe que los pormenores del asesinato de José Francisco Ruiz Massieu,  secretario general del PRI en 1994, fueron enturbiados de manera deliberada tanto por Carlos Salinas de Gortari como por su sucesor Ernesto Zedillo. 
  • También se mantuvieron ocultos en los gobiernos de Fox y Calderón, según revela Humberto Hernández Haddad, en aquel tiempo cónsul de México en San Antonio, Texas, y testigo clave del caso. De acuerdo con él, “una pandilla burocrática transexenal” ha impedido el esclarecimiento de ese asesinato y del paradero de Manuel Muñoz Rocha, de quien incluso se solicitó en secreto su extradición al gobierno estadunidense.

Mexico D.F 21/Sep/2014 (apro)El gobierno de México ocultó información para que el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu­ quedara sin esclarecerse. Documentos desclasificados en Estados Unidos dejan en claro que las autoridades mexicanas supieron desde el principio en dónde se encontraba el diputado Manuel Muñoz Rocha, operador del crimen del secretario general del PRI perpetrado el 28 de septiembre de 1994.
Una vez que habían transcurrido 10 días del asesinato, la administración de Carlos Salinas de Gortari le hizo saber a la estadunidense, mediante su embajada en México, que tenía localizado al diputado­ del PRI por Tamaulipas en Brownsville, Texas, por lo que le solicitó su detención con fines de extradición.
En México, en cambio, el gobierno de Salinas, y después el de Zedillo, mantuvieron oculto dicho paradero, abriendo la puerta para que el homicidio fuera declarado prescrito por la justicia federal sin las agravantes del caso, como en efecto ocurrió en 2009. La justicia mexicana nunca conoció de la solicitud hecha a Estados Unidos, según confirmó el Poder Judicial de la Federación apenas el 26 de junio pasado.
Muchos de los actores de la época siguen en funciones oficiales, tanto en la diplomacia como en áreas administrativas del gobierno de Enrique Peña Nieto, cuya secretaria de Turismo, Claudia Ruiz Massieu,­ es hija del político asesinado y de Adriana Salinas de Gortari, hermana del expresidente.
Fue precisamente la administración salinista la que comenzó a ocultar en México información relativa al homicidio, no obstante la solicitud oficial presentada a Estados Unidos, que a continuación se reproduce sustancialmente:
“La Secretaría de Relaciones Exteriores saluda atentamente a la embajada de los Estados Unidos de América y tiene el honor de referirse al Tratado de Extradición suscrito entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América para solicitar al gobierno de Vuestra Excelencia (…) la detención provisional con fines de extradición de Manuel Muñoz Rocha, a quien las autoridades mexicanas reclaman por su probable responsabilidad en la comisión del delito de homicidio”, dice un documento desclasificado por el Departamento de Estado y fechado el 8 de octubre de 1994.
Explica asimismo que la orden de aprehensión en contra del diputado priista había sido emitida apenas un día antes, el 7 de octubre.
“La urgencia de presentar esta petición se justifica en el hecho de que el reclamado se encuentra localizable en la ciudad de Brownsville, Texas”, agrega el documento denominado Unclassified US Department of State Case No. F-2011-06745 Doc No. C1764005 Date 02/05/2013.
El mismo día de esa petición, de acuerdo con los documentos desclasificados, la embajada de Estados Unidos respondió. Una de las comunicaciones fue dirigida al entonces comisionado del Instituto Nacional de Migración, Alberto Pérez Blas, actual director de Comunicación Social de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.
En esa respuesta, firmada por David Beall, segundo a cargo de la embajada, se incluye el nombre de Fernando Rodríguez González, asesor de Muñoz Rocha en la Cámara de Diputados y quien se convirtió en testigo pagado de la Procuraduría General de la República, ya en la administración de Ernesto Zedillo.
Rodríguez fue quien en una segunda declaración ministerial inculpó a Raúl Salinas. El hermano del expresidente fue detenido cinco meses después del asesinato y pasó 10 años en prisión como autor intelectual, aunque en 2005 salió libre por falta de pruebas (Proceso 1493).
El comunicado de la embajada expresa: “Gracias por su carta al embajador Jones del 8 de octubre de 1994, requiriendo que el gobierno de los Estados Unidos inicie los procedimientos de deportación en contra de los ciudadanos mexicanos Manuel Muñoz Rocha y Fernando Rodríguez González. La embajada entiende que los individuos mencionados están siendo acusados de asesinato por el gobierno de México.
“El (entonces) INS (Servicio de Inmigración y Naturalización) y el FBI han iniciado acciones necesarias para poner a Muñoz Rocha y a Rodríguez González bajo los procedimientos de deportación. La embajada lo mantendrá informado…”, señala el funcionario estadunidense.
Aunque el crimen se cometió a finales del sexenio de Salinas, ya con Zedillo como presidente electo, fue la administración zedillista la que se encargó de hacer más grande la confusión al respecto. Sus sucesores del PAN no sólo dejaron que el caso prescribiera, sino que mantuvieron y promocionaron a algunos de los principales funcionarios que ocultaron la información.
La desclasificación evidenció el doble discurso de las autoridades mexicanas de la época. El más revelador de esos papeles es que Salinas y Zedillo, más allá de su confrontación, siempre supieron que Muñoz Rocha huyó a Texas.
Los documentos fueron desclasificados en octubre del año pasado vía el Acta de Libertad de Información (Foia, por sus siglas en inglés), el mecanismo de transparencia estadunidense, y publicados por la revista Nexos en enero de este año (http://www.nexos.com.mx/wp-content/uploads/2014/01/178698147-U-S-Embassy-Cables.pdf).
Las 110 páginas desclasificadas forman parte del acopio de información hecho por la embajada sobre el asesinato del dirigente priista, la violencia política de 1994 y la manera en que actuó el gobierno de Zedillo. Incluye dos conversaciones del embajador Jones con el procurador general de la República de Zedillo, el panista Antonio Lozano Gracia, y el secretario particular del presidente, Luis Téllez, ahora polémico presidente de la Bolsa Mexicana de Valores.
En su contestación al peticionario, al que identifica como “Mr. Schiller”, el Departamento de Estado aclara que cuenta con 44 documentos de “interés primario” sobre el caso; pero que sólo nueve de ellos fueron desclasificados en su totalidad, 18 con restricciones, y que uno más fue retenido por completo. Explica que, de los restantes, dos requieren de coordinación con otras agencias del gobierno estadunidense para su liberación y que 13 más fueron elaborados por la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), por lo que deben ser revisados junto con esa agencia. (Aunque el Departamento de Estado reporta 44 documentos, el desglose que hace suma 43.)
“Una pandilla transexenal”
Los que están sin desclasificar se consideran top secret, manifestó en entrevista con Proceso el entonces cónsul de México en San Antonio, Texas, Humberto Hernández Haddad, actor involuntario inicialmente de las pesquisas en Estados Unidos sobre Muñoz Rocha, y luego decidido litigante para que las autoridades mexicanas hagan pública la información del caso que él mismo elaboró en cuanto se supo que la justicia estadunidense había localizado al diputado en San Antonio. Obtener sus propios informes a través de litigios de acceso a la información le ha llevado 11 años.
Testigo de primera mano de la actuación de los gobiernos de Salinas y Zedillo, Hernández Haddad terminó confrontado con lo que define como “una pandilla burocrática transexenal que cometió delitos sin ningún control” para impedir el esclarecimiento del asesinato de Ruiz Massieu.
Ante esa reiterada negativa oficial, acabó en el centro de una confrontación con la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y la Procuraduría General de la República (PGR) que ha durado ya dos décadas. De ahí que haya decidido publicar el libro Colosio y Ruiz Massieu. Veinte años después, que empieza a circular esta semana.
“Es un memorial jurídico de lo que me tocó vivir como cónsul general de México en San Antonio en el caso Ruiz Massieu. No doy opiniones subjetivas, pero sí pruebas documentales que se encuentran en archivos judiciales y gubernamentales de México y Estados Unidos”, explicó el pasado miércoles 17 durante la entrevista en su despacho del Distrito Federal.
La mañana del asesinato de Ruiz Massieu­ en la esquina de avenida Reforma y la calle Lafragua, en el centro de la capital mexicana, Hernández Haddad llevaba al escritor Carlos Fuentes al aeropuerto de San Antonio. Ahí se enteraron del homicidio del secretario general del PRI, el segundo de ese 1994, medio año después del crimen del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio, también del PRI.
Dos meses más tarde, el 30 de noviembre de 1994, comenzó “una pesadilla” para Hernández Haddad. Ese día, el Departamento de Justicia le reportó que Muñoz Rocha estaba localizado en San Antonio, y que había sido visto durante la detención de otro fugitivo de la justicia mexicana, el abogado Enrique Fuentes León, quien fue capturado tres semanas después del asesinato de Ruiz Massieu.
Fallecido en junio del año pasado (Proceso 1912), Fuentes León llevaba seis años prófugo. En México era buscado por haber sobornado a un ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y a dos magistrados para liberar a Alejandro Braun Díaz, conocido como El Chacal de Acapulco, por haber asesinado y violado a una niña en el puerto cuando el gobernador de Guerrero era José Francisco Ruiz Massieu.
“Los cinco agentes estadunidenses que aprehendieron a Enrique Fuentes León el 19 de octubre pasado, a las 12:30 horas en la Torre de Oficinas Alamo Savings de esta ciudad, están rindiendo declaración el día de hoy afirmando que la persona que lo acompañaba al momento del arresto es Manuel Muñoz Rocha, a quien reconocen con base en las fotografías distribuidas por la Procuraduría General de la República.”
Así lo reportó el cónsul al secretario de Relaciones Exteriores de Salinas, Manuel Tello. El último día del gobierno de Salinas, el 30 de noviembre de 1994, el secretario particular del canciller, Juan Manuel Gómez Robledo –actual subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos del gobierno de Enrique Peña Nieto–, le pasó íntegro el reporte al entonces titular de la PGR, Humberto Benítez Treviño, a quien Peña Nieto designó en 2012 el frente de la Procuraduría Federal del Consumidor.
Ante la insistencia de Hernández Haddad, el cónsul no sólo fue removido, sino vetado del servicio público, luego de haber sido también diputado y senador del PRI, además de encargado de asuntos internacionales de su partido.
Abogado egresado de la UNAM, miembro del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Harvard y maestro en Políticas Públicas Internacionales por la Universidad Johns Hopkins, aseguró que como cónsul nunca fue informado de la solicitud de detención con fines de extradición de Muñoz Rocha a pesar de que el caso caía en su jurisdicción consular.
Tampoco la justicia federal fue advertida sobre la existencia de ese documento, como lo confirmó en junio pasado, cuando el Poder Judicial de la Federación le respondió a un pedido de información que la solicitud formal del gobierno mexicano al de Estados Unidos nunca formó parte del juicio contra Muñoz Rocha.
A pesar de su existencia, ni la PGR ni la SRE presentaron ese documento desclasificado por el Departamento de Estado. De haber informado, el plazo para la prescripción se habría duplicado, de acuerdo con el Código Penal Federal, que en su artículo 101 prevé esa circunstancia para quienes salgan del territorio nacional tras cometer un delito.
Añadió: No sólo hubo ocultamiento de información a la justicia mexicana, sino que la PGR reclasificó el delito como homicidio, que tiene una pena de 20 años, y no como homicidio calificado, con premeditación, alevosía y ventaja, que se penaliza con 40 años.
Además, la PGR perdió una supuesta queja contra la prescripción. “Se equivocó” y, en lugar de acusarlo por homicidio y asociación delictuosa, en el recurso lo acusó de narcotráfico, con lo cual el Tribunal Unitario ratificó la prescripción.
“Hay una cadena de mando político, diplomático y administrativo que se encuentra perfectamente documentada y en la que quedan plenamente identificadas quiénes eran las autoridades que tenían la responsabilidad de extraditar a Muñoz Rocha”, subrayó.
Los involucrados
Como principales involucrados, además de Salinas y sus titulares de la SRE y la PGR, Hernández Haddad identificó al propio Zedillo; a su procurador Antonio Lozano; a su canciller José Ángel Gurría; al subsecretario para Asuntos Bilaterales, Juan Rebolledo Gout; al oficial mayor de la SRE, Ildefonso Guajardo, y al director general de Asuntos Jurídicos, Eduardo Ibarrola Nicolín, entre otros.
Todos siguen activos. La mayoría en el sector público. Lozano Gracia se dedicó a litigar después de ser despedido de la PGR tras la pifia de la supuesta vidente La Paca que le dijo al Ministerio Público en dónde, supuestamente, había enterrado Raúl Salinas los restos de Muñoz Rocha.
Gurría Treviño, que amenazó a Hernández Haddad si no dejaba de insistir en el caso de Muñoz Rocha, es el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), cargo al que llegó en junio de 2006 con el apoyo del gobierno de Vicente Fox.
Actor central fue Rebolledo Gout, quien había sido coordinador de asesores de José Córdoba Montoya, jefe de la Oficina de la Presidencia con Salinas hasta el 30 de marzo de 1994, siete días después del asesinato de Colosio.
En el momento del homicidio de Ruiz Massieu, Rebolledo Gout era el secretario particular de Salinas, y en la administración de Zedillo fue el subsecretario para Asuntos Bilaterales de la SRE y quien directamente manejaba la relación con Estados Unidos, precisó el excónsul. “En abril de 1995 fui requerido para venir a México para presentarme en la secretaría. Me recibió Rebolledo Gout. Me dijo que él no tenía ningún conocimiento de mis informes consulares sobre la presencia de Muñoz Rocha en San Antonio. Prendió un cigarrillo y cambió de conversación”.
A su salida del gobierno de Zedillo, Rebolledo pasó a ser vicepresidente de Relaciones Internacionales de Grupo México, cargo que tiene desde 2001. Se trata del mismo grupo minero responsable de la contaminación con sustancias tóxicas del río Sonora. Es el mismo consorcio que en 2006 dejó enterrados a 65 mineros en la mina de carbón Pasta de Conchos, en Coahuila.
Hernández Haddad mencionó también al embajador Alejandro García Moreno Elizondo, cónsul alterno de México en San Antonio cuando fue abatido Ruiz Massieu. Posteriormente el gobierno de Zedillo lo promovió como consejero ante la Unión Europea, y luego Fox lo hizo representante de México ante la OEA. Calderón lo nombró cónsul de México en Seattle. Ahora está como asesor en las oficinas de la SRE en México.
De Eduardo Ibarrola, quien con Salinas fue director general de Asuntos Consulares, y con Zedillo director general de Asuntos Jurídicos de la SRE, Hernández Haddad aseguró que le pidió desmentir a los agentes federales estadunidenses que habían declarado ante la justicia sobre el paradero de Muñoz Rocha. Felipe Calderón lo designó embajador ante los Países Bajos, donde fue ratificado por Peña Neto.
Ildefonso Guajardo, quien como oficial mayor de la SRE emprendió acciones administrativas contra el excónsul, es ahora el secretario de Economía de Peña. Otro de los señalados por Hernández Haddad es Jaime González Carrancá, delegado de la PGR en San Antonio en 1994, a quien el Departamento de Justicia le había retirado su confianza por una serie de reuniones con un narcotraficante.
Aunque alegó que no sabía de quién se trataba, González Carrancá fue acusado por Hernández Haddad como responsable de haber dilatado la documentación oficial para la búsqueda de Muñoz Rocha, así como de haber intentado detener la deportación de Enrique Fuentes León a México. Después de San Antonio, fue enviado a Guatemala y luego fungió como asesor del procurador Jorge Madrazo Cuéllar. Con Peña Nieto llegó a la Secretaría de Desarrollo Social, y en 2013 se integró como magistrado al Tribunal Superior Agrario.

Sigue siendo TAMAULIPAS ..."NUMERO UNO EN SECUESTROS"....La estrategia con muchos pretextos y poco éxito.


  •  Tamaulipas está azotado por el secuestro.
Cd. de México (21 septiembre 2014).- el mes de agosto, la entidad registró 5.08 denuncias de plagio por cada 100 mil habitantes, la más alta del País, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

En mayo de este año, Tamaulipas se ubicaba en segundo lugar en ese rubro, por debajo de Morelos.

Sin embargo, desde junio, los registros en la entidad del noreste del País han seguido por encima del resto de los Estados.

Tamaulipas también lidera el número de víctimas registradas por plagio, con 446 de enero a agosto de este año, más del triple de víctimas que las entidades que le siguen en este rubro, como el Estado de México y Veracruz, con 124 y 123 víctimas respectivamente.

Ese número se incrementó al pasar de 42 en junio a 121 en julio y 106 en agosto, de acuerdo con el Informe de víctimas de homicidio, secuestro y extorsión 2014 del SESNSP.

De hecho, las víctimas de julio en Tamaulipas representan más del 50 por ciento de las que se registraron en todo el País en ese mes, cuando sumaron 204.

En lo que va de 2014, Tamaulipas ha liderado prácticamente todo el año el número de denuncias de plagio, y sólo en enero estuvo abajo de las 20, mientras que al mes registra un promedio de 22 denuncias por plagio, lo que representa el 17 por ciento de los casos del País.

En el mismo periodo de 2013, la entidad sumaba 133 denuncias, lo que representa 16.6 denuncias mensuales.


Solo WASHINGTON logro reabrir el caso de LA MASACRE DE TLATLAYA.


  • Después de callar durante casi tres meses, la administración de Enrique Peña Nieto tuvo que reaccionar ante la evidencia: todo indica que un grupo de soldados ejecutó extrajudicialmente a 21 personas en el municipio mexiquense de Tlatlaya. 

MEXICO D.F 21/Sep/2014 (apro) Un reportaje de la revista Esquire, difundido de manera simultánea el miércoles 17 en la página electrónica de ese medio y en la de Proceso, provocó que el gobierno de Estados Unidos exigiera a las autoridades mexicanas una “explicación creíble” acerca de la matanza. Así, lo que no consiguieron las fundamentadas denuncias de Human Rights Watch y Amnistía Internacional lo logró Washington: orillar a la Secretaría de la Defensa y a la PGR a declararse “dispuestas” a investigar.
El gobierno de Enrique Peña Nieto había optado por el silencio, pero luego de que Washington le pidió una investigación creíble en torno a la muerte de 22 personas en Tlatlaya a manos del Ejército, ya no pudo mantener oídos sordos ante las versiones de la prensa nacional e internacional en el sentido de que se trató de una ejecución extrajudicial masiva.
Tuvo que llegar una declaración oficial del Departamento de Estado de Estados Unidos para que la administración de Peña Nieto reaccionara. Los principales involucrados, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Procuraduría General de la República (PGR), emitieron sendos comunicados la noche del viernes 19 para reiterar que han hecho bien las cosas, tanto en el operativo en ese municipio del Estado de México como durante su investigación, que aún no concluye.
La Sedena insistió en que los efectivos del Ejército repelieron una agresión la madrugada del 30 de junio cuando patrullaban cerca del poblado Cuadrilla Nueva, en el municipio mexiquense de Tlatlaya, en la frontera con el estado de Guerrero. Pero dijo estar dispuesta a una investigación para llegar al fondo del asunto conforme a derecho.
“El Ejército y la Fuerza Aérea mexicanos refrendamos nuestro compromiso de cumplir con las misiones asignadas con estricto apego a la ley y a las directivas giradas para que en todo momento se preserve la vida y la seguridad de las personas, respetando invariablemente los Derechos Humanos de los Ciudadanos”, señaló en su breve comunicado.
En el mismo tenor, la PGR aseveró que ha iniciado una averiguación previa y que está en la etapa de indagatorias con un equipo de especialistas en diversas disciplinas para saber si las conductas de los implicados se apegaron a derecho.
“La seriedad con que esta administración toma en cuenta la aplicación de las reglas elementales en el procedimiento de búsqueda de la justicia, obliga a una investigación completa y profunda para llegar a la verdad”, agregó.
Al que sí escuchan
La Sedena y la PGR quedaron obligadas a fijar su postura horas después de que el Departamento de Estado le pidió al gobierno de Peña Nieto dar una versión creíble de lo ocurrido en Tlatlaya, ante las versiones de prensa de que no fue un enfrentamiento, como dicen los militares, sino una ejecución extrajudicial de presuntos delincuentes.
El pasado viernes 19, el gobierno de Estados Unidos pidió el esclarecimiento del caso luego de que la edición mexicana de la revista Esquire publicó un testimonio de una de las víctimas que ratifica lo difundido semanas atrás por la agencia de noticias estadunidense Associated Press (AP), en el sentido de que se trató de un “fusilamiento” extrajudicial cometido por el Ejército.
El vocero del Departamento de Estado, Jeff Ratkhe, dijo que el gobierno estadunidense está siguiendo el caso desde hace dos meses y medio, cuando el propio Ejército mexicano lo dio a conocer.
“Como en todos los casos donde las fuerzas de seguridad hacen uso de la fuerza letal, creemos que es imperativo que exista una revisión creíble de las circunstancias y que las autoridades civiles apropiadas lleven a cabo esas investigaciones”, declaró el portavoz el viernes 19, según reportó el corresponsal de Proceso en Washington, Jesús Esquivel.
Como parte de la Iniciativa Mérida, el gobierno de Barack Obama está obligado por el Congreso de ese país a supervisar que la ayuda militar a México esté supeditada al respeto a los derechos humanos.
“Como socios de México estamos comprometidos en la lucha contra el crimen transnacional organizado, y claro que para nosotros está vigente el marco de la Iniciativa Mérida, la cual tiene respaldo bipartidista en el Congreso; es por ello que mantenemos un diálogo de alto nivel con México”, declaró Ratkhe.
“Desde junio venimos siguiendo este caso y hemos alentado al gobierno de México a que lo investigue, pero también tenemos entendido que varias entidades mexicanas lo están haciendo”, señaló el vocero.
El lunes 30 de junio, en un escueto comunicado, la Sedena informó que la madrugada de ese día soldados de la 22/a zona militar “abatieron” a 22 secuestradores en un enfrentamiento. Además, reportó, los militares liberaron a tres mujeres secuestradas y aseguraron 38 armas, incluidas algunas de alto poder. La Defensa Nacional aseveró que los militares respondieron a un ataque.
Pese al número de presuntos delincuentes y el armamento que el Ejército dijo haber asegurado, sólo un militar fue reportado con una herida que no ponía en peligro su vida.
Ni el Ejército ni el gobierno de Peña Nieto esperaban que su versión fuera puesta en entredicho por la prensa internacional. Primero fue la agencia AP, que a menos de dos semanas de los hechos publicó un reportaje en el que mencionaba que los “abatidos” pudieron haber muerto por fusilamientos. Ante esa información, la influyente organización Human Rights Watch, con sede en Nueva York, pidió en ese momento al gobierno de Peña Nieto “una investigación imparcial y efectiva”.
El tema se reactivó la semana pasada, cuando la revista Esquire buscó a Proceso para publicar conjuntamente, en sus respectivas páginas electrónicas, un reportaje en el que una testigo de los hechos confirmó que 21 de los muertos fueron ejecutados cuando ya se habían rendido y depuesto las armas.
La sobreviviente, cuya identidad fue protegida, aseguró que los soldados sólo mataron a un joven durante el tiroteo, después del cual el grupo se rindió. Pese a ello, los 21 presuntos gatilleros fueron desarmados y llevados a una bodega donde fueron fusiladas:
Ellos (los soldados) decían que se rindieran y los muchachos decían que les perdonaran la vida. Entonces (los soldados) dijeron ‘¿no que muy machitos, hijos de su puta madre? ¿No que muy machitos?’. Así les decían los militares cuando ellos salieron (de la bodega). Todos salieron. Se rindieron, definitivamente se rindieron. (…) Entonces les preguntaban cómo se llamaban y los herían, no los mataban. Yo decía que no lo hicieran, que no lo hicieran, y ellos decían que ‘esos perros no merecen vivir’. (…) Luego los paraban así en hilera y los mataban. (…) Estaba un lamento muy grande en la bodega, se escuchaban los quejidos”, declaró la testigo.
Ese testimonio llevó a Human Rights Watch a considerar que –si se confirman las denuncias– lo ocurrido en Tlatlaya es “la peor masacre de civiles por parte de militares” en lo que va del sexenio de Peña Nieto, y a pedirle que proteja a la testigo que habló con el reportero Pablo Ferri, de la revista Esquire.
El mismo viernes 19 la organización Amnistía Internacional (AI) le pidió al gobierno de México “una investigación exhaustiva e imparcial” de la muerte de las 22 personas, entre las que había una adolescente de 15 años.
“Los reportajes publicados en varios medios en los últimos días (…) plantean interrogantes sobre la versión de los hechos presentada por la Sedena y la investigación de los hechos por parte de la Procuraduría General de la República (PGR) y la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM)”, señaló la organización internacional que tiene su sede en Londres.
Es alarmante esta nueva información de 21 personas ejecutadas extrajudicialmente cuando ya se habían entregado”, abunda AI. Subraya lo publicado por Esquire en el sentido de que la testigo que confirmó las ejecuciones extrajudiciales “fue presionada por representantes de la PGJEM y la PGR para cambiar su testimonio y en cambio apoyar la versión de la Sedena.
“Cualquier acción oficial para desviar una investigación de los hechos con el fin de encubrir las violaciones graves de los derechos humanos y lograr la impunidad de los responsables, implica la colusión de estos funcionarios en los abusos”, advierte AI.
Asienta que si es cierto el compromiso del gobierno de Peña Nieto respecto de modificar el combate a la delincuencia para no violar más los derechos humanos ni encubrir a los responsables de tales abusos, “este es el momento para impulsar la investigación por parte de las autoridades civiles”, sin la intervención del Ejército.
Amnistía Internacional le pidió al gobierno federal que otra unidad o instancia de la PGR reinicie “una investigación pronta, imparcial, independiente y exhaustiva para esclarecer los hechos; y cuando exista evidencia de violaciones a los derechos humanos, los responsables deberán ser llevados ante la justicia”.
Los detonantes
La versión de la Sedena fue puesta en duda por primera vez por la agencia AP. En un reportaje firmado en San Pedro Limón, Tlatlaya, y difundido el 11 de julio, la agencia sugirió que los orificios y las manchas de sangre en la pared de la bodega no fueron producto de un enfrentamiento entre pistoleros y militares, sino de una sanguinaria ejecución por parte del Ejército.
“Las manchas de sangre y los orificios de bala en los muros de hormigón observados por periodistas de The Associated Press tres días después del tiroteo plantean interrogantes acerca de si todos los sospechosos murieron en el enfrentamiento o después de que terminara. La bodega en la que fueron encontrados muchos de los cadáveres no tenía muchas evidencias de que el enfrentamiento fuera prolongado”, se leyó en la información publicada en México y Estados Unidos.
José Manuel Vivanco, director para las Américas de HRW, dijo ante esa información que el gobierno de México “debería considerar adecuadamente las evidencias que señalan que militares habrían actuado de manera irregular”.
Después de la publicación de Esquire, Vivanco emitió una declaración el jueves 18: “El testimonio de la testigo de lo ocurrido en Tlatlaya reflejaría que estamos ante la peor masacre de civiles por parte de militares de este sexenio”.
Esta gravísima denuncia, expresó, pone en evidencia que al día de hoy, a casi tres meses de los hechos, “aún hay más interrogantes que respuestas oficiales sobre lo que efectivamente sucedió ese día. El gobierno de Peña Nieto no puede guardar silencio”.
La administración federal decidió hablar luego de la petición del Departamento de Estado, pero, a diferencia de lo señalado por Vivanco, no dio a conocer ningún avance de lo ocurrido.

sábado, 20 de septiembre de 2014

"Las LEYES como las mujeres,se hicieron para VIOLARLAS"....afirmo un ex-diputado PRIISTA.

  • Pareciera que nos da a conocer la "plataforma " de su partido,es la cultura priista.

CIUDAD DE MÉXICO, 20 de septiembre. 2014 - “Las leyes como las mujeres, se hicieron para violarlas", fueron las declaraciones que el exdiputado local priista, Alejandro García Ruiz, señaló durante su participación en un programa radiofónico.
El exlegislador del Partido Revolucionario Institucional (PRI) comentaba al aire las deficiencias en las reformas legislativas, cuando soltó el comentario.
Todas las leyes tienen lagunas, y como se dice desgraciadamente, las leyes como las mujeres se hicieron para violarlas."
El ex diputado también se ha desempeñado como regidor en Tapachula y secretario General en el estado de la Confederación Nacional Campesina (CNC).
Asimismo, el comentario de García Ruíz generó de inmediato voces de repudio, tanto que organizaciones defensoras de los derechos humanos y de los derechos de las mujeres, demandaron a la Secretaría de Equidad de Género que inicie un procedimiento sancionador contra la radiodifusora y el locutor.

Cuando la SEGURIDAD es pretexto...para IGNORAR LOS DERECHOS de los "Humanos Derechos"..


  • En este país llamado Mexico,cada vez y con mayor frecuencia nuestro Gobierno se acostumbra y nos acostumbra a VIOLENTAR las normas en una aparente intención de brindarnos un BENEFICIO,es decir para garantizar el acceso a la SEGURIDAD, el camino mas cómodo es el del PERJUICIO .

MEXICO D.F 20/Sep/2014 y es que ejemplos sobran en la geografía Nacional con la GUERRA AL NARCO y el despliegue FEDERAL ya acostumbrado e incluso ha INSTITUCIONALIZADO la mecánica recurrente de VIOLENTAR LA LEY PARA CUMPLIR CON ELLA,apartandonos cada vez mas de la posibilidad de consolidar en el contexto mundial a Mexico como un "PAIS DE LEYES".
Y es que nuestra legislación es rica en normas que si se respetaran,no habría espacios para la violación casi sistemática que hace el gobierno de manera casi cotidiana y el día que Mexico conmemoro su Independecia fue una oportunidad mas de decirle al mundo globalizado que ya ingresamos a la lista de países en donde nos "aterroriza" el Gobierno en nombre del combate al Terror",
LA REVISION A MENORES DURANTE FESTEJOS DE INDEPENDENCIA:

La revisión niños de dos años de edad y hasta bebés, durante los festejos por el 204 aniversario del inicio del movimiento de Independencia, fue una franca violación a los derechos humanos de los menores, dijo Juan Martín Pérez, director de laRed por los Derechos de la Infancia en México(Redim).
Dicha violación está estipulada en la Convención sobre los Derechos de la Infancia de Naciones Unidas, que el Estado mexicano está obligado a cumplir. Las autoridades federales violaron los derechos a la intimidad, privacidad, integridad y dignidad de los infantes, dijo el director de Redim a La Jornada.
Pérez exhortó a las autoridades federales a reconocer el error del operativo, a iniciar una investigación ante las violaciones a los derechos de la infancia, así como a sancionar a quien corresponda y sobre todo a dar garantías de que no se repetirá.
Finalmente, añade La Jornada, el director de la Redim llamó la atención sobre la iniciativa preferente enviada al Senado por el titular del Ejecutivo federal, Enrique Peña Nieto,referente a los derechos de los niños, la cual “debe responder a este tipo de realidades”. “Sin embargo –agregó–, el proyecto no tiene un enfoque que garantice los derechos de ese sector.
Fotografías y caricaturas en redes sociales
En redes sociales, diversas organizaciones civiles, periodistas y académicos no han dejado de hablar del tema y circularon fotografías aparentemente del régimen nazi donde aparecen miltares amagando a niños.
Incluso algunos usuarios hacen referencia a la imagen del activista, cineasta y artistacallejero Bansky en Reino Unido, donde se muestra un oficial cateando a una niña, entre otras imágenes.
Se reproducen algunas de las fotografías y caricaturas de diversos carteristas:







LOS HOMICIDIOS:" Percepcion y realidades"....la batalla aun lejos de ganar.


  • El primer deber de cualquier Estado es proteger la vida de sus ciudadanos. Lo dijo Thomas Hobbes en su libro Leviathan, publicado en 1651.
  • Han pasado muchos siglos y el Estado mexicano sigue mostrándose impotente en ese rubro. Los homicidios siguen siendo una verdadera plaga en el país, aunque ahora se hable menos de ello que en los años recientes.

MEXICO D.F (El Universal)  20/Sep/2014 Según datos del INEGI, en 2013 hubo en México 22 mil 723 homicidios intencionales. Es cierto que se trata de una cifra levemente más baja que la peor que hemos tenido en las últimas décadas, que fueron los 27 mil 213 muertos del año 2011, pero todavía es un dato que está muy por encima de lo que se podría considerar aceptable.
Nos ubicamos en una tasa de 19 homicidios por cada 100 mil habitantes, cuando en 2007 teníamos una tasa de 8 por cada 100 mil. Hemos empeorado severamente (en 2011 la tasa llegó a ser de 24 por cada 100 mil). Países como Uruguay tienen una tasa de 6 por cada 100 mil y Chile de 2 por cada 100 mil. España tiene 0.8 homicidios por cada 100 mil habitantes.
Aunque el debate en los medios sobre la violencia ha disminuido sensiblemente, lo cierto es que la realidad sigue siendo horrible e incluso ha empeorado en los últimos meses.
Por ejemplo, en el Estado de México hubo mil 238 homicidios en 2007 y para 2013 fueron 3 mil 280. No hay nada que celebrar y sí mucho por mejorar. Tampoco en el DF los datos son buenos, ya que pasamos de mil 077 homicidios en el 2010 a mil 108 en 2013.
Muchos peores son los datos de Jalisco, en donde pasaron de 445 homicidios en 2007 a mil 485 en 2013. Igualmente en Guerrero, que por muchas razones es el símbolo del desgobierno absoluto; pasaron de 766 homicidios en 2007 a 2 mil 203 en 2013.
De hecho, Guerrero tiene la peor tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes: 63. Le sigue Chihuahua con 59, debido sobre todo a la persistencia de ese foco rojo que es Ciudad Juárez. Si Guerrero fuera un país, sería el segundo más peligroso de toda América Latina, que es la región con mayor tasa de homicidios del mundo.
Las entidades federativas que parecen ir ganando la batalla (aunque con mucho esfuerzo y con resultados todavía muy cuestionables) son Nuevo León y Sinaloa. En Nuevo León pasaron de 2 mil 174 homicidios en 2011 a 890 en 2013, lo que implica una bajada bastante considerable. En Sinaloa pasaron de 2 mil 423 en 2010 a mil 200 en 2013 (lo que implica una reducción del 50% en apenas 3 años).
Obviamente, no todo son malas noticias en el tema de los homicidios. En México hay entidades federativas que son tanto o más seguras que muchos países del primer mundo. Es el caso de Yucatán con una tasa de 2 homicidios por cada 100 mil habitantes, o el de Aguascalientes, con una tasa de 4.
En materia de homicidios México es un país mucho más peligroso para los hombres. En 2013 fueron asesinados 19 mil 981 varones (casi 55 diarios en promedio) y 2 mil 621 mujeres (7 al día). Aunque lo cierto es que las mujeres corren un riesgo proporcionalmente mayor de morir a manos de sus esposos, novios o compañeros sentimentales, por golpes, ahorcamiento o por objeto punzocortantes. El drama de la violencia de género sigue produciendo una tasa alarmante (e indignante) de muertes de mujeres.
Estos datos muestran la realidad de una lucha que no se ha ganado y que estamos muy lejos de ganar, pese a que en el discurso oficial el tema cada vez se mencione menos. Que no se hable de los homicidios no significa que no haya muertos en nuestras calles. Los datos nos lo están diciendo a gritos.