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jueves, 17 de abril de 2025

LA “FGR FESTEJA el AUTO de FORMAL PRISION a YARRINGTON solo un VASO de AGUA que NO se le NIEGA a NADIE pero su INFECA$IA y la INEFECTIVIDAD de la JUSTI$IA NO SON GARANTIA de CASTIGO”…en medio de testigos muertos y/o desparecidos.


Un juzgado federal dictó ayer el esperado auto de formal prisión al ex Gobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington, por delitos contra la salud, denominación jurídica del narcotráfico.

Víctor Paz Castillo, secretario en funciones de titular del Juzgado Segundo de Distrito en Procesos Penales Federales de Matamoros, le inició la tarde de ayer el primer juicio por un ilícito cometido en México, al estimar que la Fiscalía General de la República presentó los indicios suficientes en su contra.

La FGR precisó en un comunicado que el delito fue imputado en la modalidad de colaboración al fomento para posibilitar la ejecución del tráfico de drogas.

La resolución judicial implica que el político ex priista permanezca en prisión durante el proceso, ya que este delito que le atribuyen es grave bajo las reglas del sistema de justicia tradicional, en el que tiene prevista la prisión preventiva.

El auto de formal prisión: su verdadero alcance procesal y la realidad de la justicia penal en México

La frase popular en México, “el auto de formal prisión es como un vaso de agua que no se le niega a nadie”, refleja con sarcasmo una verdad incómoda: la emisión de este auto, lejos de ser una garantía de castigo, es apenas un trámite procesal que inicia formalmente el juicio penal, pero dista mucho de ser una condena o una garantía de justicia.

¿Qué significa el auto de formal prisión?

El auto de formal prisión es una resolución judicial que dicta un juez dentro de un plazo constitucional (72 o hasta 144 horas si se amplía el término), una vez que una persona detenida es puesta a su disposición. 

Para dictarlo, el juez debe considerar que existen elementos suficientes para presumir la existencia del delito y la probable responsabilidad del acusado, pero no exige pruebas plenas ni certeza absoluta. 

En otras palabras, se trata de un acto que “fija la litis” del proceso penal: delimita los hechos y el delito por el cual se seguirá el juicio, pero no prejuzga sobre la culpabilidad definitiva del procesado.

El auto de formal prisión no equivale a una sentencia condenatoria. Su función es justificar la detención y dar inicio formal al proceso penal, pero el acusado mantiene intactos sus derechos de defensa y puede impugnar la resolución. 

En delitos graves, como los que se imputan a Tomás Yarrington, implica la prisión preventiva durante el proceso, es decir,debera permanecer en la carcel,pero no significa que el inculpado será necesariamente condenado.

El caso Yarrington y la ineficacia estructural

El reciente auto de formal prisión ,dictado ayer contra Tomás Yarrington, exgobernador priista de Tamaulipas, por delitos contra la salud (narcotráfico), ilustra perfectamente la dimensión real de esta figura procesal. Aunque la FGR presentó indicios suficientes para iniciar el juicio, la experiencia demuestra que la mayoría de los acusados logran evadir la condena definitiva, ya sea por la debilidad de las pruebas, errores procesales, o la ineficiencia crónica de las fiscalías y el sistema judicial.

La estadística es contundente: en manos de la ineficaz FGR, más del 95% de los casos federales en México quedan impunes; sólo 4.9% llegan a una resolución, y la mayoría de los autos de formal prisión no culminan en una sentencia condenatoria. Esto se debe a múltiples factores:

  • Sobrecarga de trabajo en fiscalías y juzgados, con miles de expedientes pendientes por cada funcionario.
  • Deficiencias en la integración de las carpetas de investigación y en la judicialización de los casos.
  • Altos niveles de impunidad y corrupción, que permiten que incluso procesados por delitos graves obtengan su libertad o evadan la justicia.
  • No se debe de perder de vista que tanto la FGR como las Fiscalías del pais,son el “Hoyo negro de la impunidad en Mexico”.

Valoración crítica: ¿garantía de castigo o simulacro procesal?

El auto de formal prisión, lejos de ser garantía de castigo, es apenas el umbral de un proceso judicial plagado de obstáculos y deficiencias. No determina la culpabilidad, sino sólo la existencia de indicios para continuar el proceso penal. En la práctica, la mayoría de los acusados logran salir de este “brete” sin recibir una sentencia condenatoria, ya sea por deficiencias en la investigación, corrupción, o por la sobrecarga y lentitud del sistema judicial.

En el caso de Yarrington, aunque el auto de formal prisión lo mantiene en prisión preventiva, esto no asegura que será condenado ni que enfrentará una sanción ejemplar, los testimonios son endebles, muchos testigos estan muertos o desapreciaos y otros se muestran reacios a cooperar. 

De hecho, el propio proceso puede alargarse indefinidamente, y el acusado puede impugnar la resolución y aprovechar los vacíos y errores del sistema para obtener su libertad, como ha sucedido en innumerables casos de alto perfil en México.

Conclusión

El auto de formal prisión es un acto procesal relevante porque formaliza el inicio del juicio penal y delimita los hechos y delitos a juzgar, pero no representa una garantía de castigo ni de justicia. 

En el contexto de la ineficiencia y la impunidad que prevalecen en la FGR y el sistema judicial mexicano, su valor real es limitado: es apenas el primer filtro, y la mayoría de los procesados, especialmente en casos complejos y de alto perfil, logran evadir la condena definitiva. 

La frase popular, pues, no es exagerada: en México, el auto de formal prisión es, muchas veces, sólo un trámite más en un sistema que rara vez llega al fondo de la justicia y que ahora solo busca mandarle el mensaje a los ciudadanos que esta procediendo contra el ex-gobernador y en unos cuantos meses que ya se les olvide,estara completamente libre de cargos, muy probablemente absuélto.

Con informacion: ELNORTE/

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