Tania Contreras,la aun Consejera juridica de Americo Villarreal Anaya,gobernador de morena manchado por la sospecha, pero mas por la evidencia del contubernio con el crimen organizado,ya esta en campaña,aunque ni la necesita,pues la elección judicial en ciernes es una farsa mas del partido de la “pudrición nacional”, tan asi que ya esta cantado que sera declarada ganadora y enseguida magistrada Presidenta del Supremo Tribunal de la IN_Justicia de Tamaulipas.
Pero como la especialidad de la casa es “tirarle rollo al pueblo”, la candidata dio su discurso de arranque y afirmó que el tiempo de la corrupción debe quedar atrás, pues la justicia, como lujo exclusivo de quienes pueden comprarla, no debe permanecer en este tiempo de transformación.
“La impunidad en el sistema judicial debe ser erradicada y este es el momento para hacerlo realidad, Tamaulipas vive una etapa de regeneración en nuestra vida pública”, expuso en su discurso al pie del hemiciclo a Benito Juárez.
“Recordemos que en este proceso de judicialización, en su caso, de todas aquellas denuncias que se presentaron, conocen juzgadores que también obedecen a un criterio y una obligación de independencia. Al margen de que la magistratura coordine los esfuerzos de algunos de los jueces, finalmente ellos, en estricto apego a los principios que deben atender, deben guardar esa independencia; si en algún momento existiera un asunto en el que yo tenga un conflicto de interés, desde luego, excusarme de conocerlo.”
Y todo suena muy romantico,pero la realidad atropella la retorica
La candidatura de Tania Contreras López al Supremo Tribunal de Justicia de Tamaulipas presenta un discurso de renovación institucional que choca con el contexto político actual. Aunque sus planteamientos incluyen principios loables, su vinculación con la administración de Américo Villarreal Anaya –gobernador morenista señalado lo mismo de complice del narco que de traficante de huachicol,genera cuestionamientos sobre la viabilidad real de sus propuestas.
Contradicción entre retórica y contexto político
Contreras López afirma que “la impunidad en el sistema judicial debe ser erradicada” y promete un poder “más íntegro”. Sin embargo, su cargo previo como consejera jurídica del gobierno estatal la sitúa en el núcleo de una administración poco integra llena de acusaciones y con las patas “chacualeando” en el lodazal.
La paradoja radica en proponer una regeneración democrática desde estructuras de poder actualmente asociadas a prácticas corruptas. Este dilema se agrava al considerar que la elección de jueces por votación popular –una de sus banderas– podría replicar esquemas clientelares si no se modifican primero los mecanismos de control interno.
Conflictos de interés y límites de la autonomía
La aspirante a magistrada anunció que se excusaría de casos vinculados a su gestión anterior, medida que aunque aparentemente ética, revela dos problemas:
- Selectividad procesal: Podría crear vacíos en la revisión de expedientes sensibles de su periodo gubernamental para manejarlos a trastienda.
- Dependencia institucional: Al reconocer que los jueces “deben guardar independencia”, contradice su propio rol como posible coordinadora del poder judicial, exponiendo tensiones entre jerarquía administrativa y autonomía jurisdiccional
Desafíos estructurales no abordados
Sus tres ejes programáticos (justicia como paz, prosperidad y participación ciudadana) carecen de mecanismos concretos para:
- Desmantelar redes de corrupción enquistadas
- Garantizar protección a jueces que investiguen casos de alto perfil
- Fiscalizar el financiamiento de campañas judiciales
La promesa de “coordinación institucional” resulta insuficiente ante un escenario donde, según organizaciones civiles, el 43% de los tamaulipecos desconfía del sistema judicial.Este déficit de credibilidad no se resuelve con cambios cosméticos en la designación de cargos, sino con reformas profundas en transparencia y rendición de cuentas.
Mientras la candidata enfatiza conceptos abstractos como “convivencia solidaria”, omiten mencionar protocolos anticorrupción o estrategias para blindar la independencia judicial frente a presiones políticas. Esta dicotomía entre lenguaje idealista y vacíos programáticos sustenta la crítica sobre el divorcio entre retórica transformadora y realidades institucionales.
Con informacion: HOYTAMAULIPAS/
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