Los cárteles mexicanos han establecido un sistema sofisticado para adquirir armas de alto poder en Estados Unidos, utilizando reclutas estadounidenses sin antecedentes penales que compran legalmente entre 700 mil armas anuales, según datos de la ATF. Estas incluyen fusiles como AK-47, AR-15 y Barrett calibre .50, diseñados para derribar aeronaves.
Métodos de adquisición
- Reclutamiento de “compradores limpios”: Ciudadanos estadounidenses (familiares, amigos o vecinos de los cárteles) reciben pagos de $1,000 a $2,000 por arma larga. Compran en tiendas o eventos como los Gun Shows, donde se realizan más de 5,000 exposiciones anuales.
- Armas fantasmas: Fabricadas con impresoras 3D en México, son imposibles de rastrear al carecer de número de serie. Aunque SEDENA no reporta decomisos de estas armas (0 entre 2019-2023), un fabricante reveló que cárteles como el de Jalisco ya las producen.
Logística del contrabando
- Transporte hacia México:
- Vehículos con doble fondo o camionetas cargadas de municiones (no reguladas en EE.UU.).
- Avionetas Cessna que regresan a Sinaloa después de entregar droga en la frontera norte.
- Corrupción en aduanas: Los cárteles vigilan los turnos de inspectores mexicanos para cruzar armas cuando hay colaboradores en turno.
Retos regulatorios
- Vacíos legales en EE.UU.: La venta de municiones no requiere permisos, y las ghost guns eluden registros.
- Falta de interés político: Autoridades estadounidenses priorizan el control de drogas y migrantes, ignorando el flujo sur de armas.
Consecuencias: Este ciclo —armas financiadas por el narcotráfico— perpetúa la violencia en México. Como señaló un exagente del ATF: “Todos perdemos: las armas van al sur, y las drogas al norte”.
***Artículo original publicado en Ríodoce (Ed. 1155, 16 marzo 2025).
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: