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sábado, 14 de junio de 2025

“NOSOTROS SOMOS del CARTEL de JALISCO ?”:”MILITAR COLOMBIANO CUENTA sus CUITAS en las 4 LETRAS a DIARIO ESPAÑOL y dice son ALIADOS de SINALOA,PUROS COMANDOS de FUERZAS ESPECIALES”…todos al servicio del “Mencho rejego”.


En algún lugar perdido de México, un hombre cuenta su vida al servicio de las “cuatro letras”, un apodo que usa para nombrar al Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una de las mayores empresas criminales de América Latina. 

El exmilitar colombiano, cuya identidad ha sido reservada, asegura que en la banda han sido reclutados otros compatriotas, “puros comandos y fuerzas especiales”, aunque también sea colega de “exguerrilleros”. El hombre habla durante un par de minutos de los detalles de su trabajo: del pago o de las vacaciones, como si se tratara de un empleo ordinario y no un boleto directo a la cárcel o a la tumba.

La creciente presencia de exmilitares colombianos en México tiene en vilo a las autoridades. El Gobierno de Claudia Sheinbaum informaba la semana pasada de la detención de 12 ciudadanos del país sudamericano, relacionados con la muerte de ocho soldados por una mina antipersona en Michocacán, en el centro del país. Nueve de los capturados son exmilitares, mientras que los otros tres habían tenido entrenamiento castrense. Este caso se suma a otros recientes en la zona, donde las autoridades han relacionado a ciudadanos colombianos con ataques con drones bomba. 

En Guanajuato, la policía local afirma haber detectado a “paramilitares colombianos, lanceros y explosivistas [expertos en la manipulación de explosivos]”.

Un exmilitar colombiano describe cómo funciona el trabajo con el Cartel Jalisco Nueva Generación:

La tendencia preocupa a las autoridades mexicanas. Cientos de exsoldados colombianos salen cada año de su país para combatir en conflictos extranjeros, como en la guerra de Ucrania, atraídos por las altas remuneraciones. “Para tener una perspectiva, en 2008, tan solo en Latinoamérica, se hablaba de 12.000 mercenarios, y ya para 2018 se calculó la presencia de 2,4 millones”, afirma Paloma Mendoza Cortés, profesora experta en seguridad nacional del ITAM, una de las universidades más prestigiosas de México. “La mayoría de ellos son de origen colombiano y durante muchos años el Gobierno negó su existencia. Es un fenómeno sorprendente y que posee una influencia determinante que ayuda a explicar el incremento del poder de fuego del crimen organizado”, añade.

En México, el CJNG y otros grupos ofrecen grandes sumas a los mercenarios, para batallar en un contexto extremadamente violento. En cada uno de los últimos ocho años, el país norteamericano ha contado más de 30.000 asesinatos, la mayoría cometidos con armas de fuego. El tráfico de drogas a Estados Unidos, el flujo ilegal de armas hacia el sur, y las prácticas mafiosas de los grupos criminales, inmersos en mil batallas por controlar regiones enteras, agudizan el escenario de violencia.

Un exmilitar colombiano invita a otro a trabajar en los cárteles en México:

“Nosotros somos del Cartel Jalisco. Tenemos alianza con Sinaloa y con Los Viagras”, cuenta el exmilitar colombiano en dos audios de WhatsApp a los que ha tenido acceso EL PAÍS. Se refiere al Cartel de Sinaloa, la otra gran empresa criminal del país, y Los Viagras, una vieja red de extorsionadores y narcotraficantes de Michoacán. “Otros cárteles como los Caballeros Templarios son contras [enemigos], pero son más pequeños. Aquí muchas veces se pelea con ellos también. Les hemos matado cualquier cantidad [de gente]. Y también se pelea con el Gobierno”, asegura. “El camello [el trabajo] es fijo”, añade.

El que recibe los audios es Juan, otro exmilitar colombiano que usa un nombre inventado por temor a represalias. Los grupos criminales mexicanos, sostiene, buscan a personas que, como él, han tenido experiencia en otros conflictos. “Yo estuve en Ucrania unos meses. Muchos de nosotros creamos cuentas de TikTok en donde mostrábamos nuestro día a día. Los cárteles te contactan por ahí”, asegura este soldado retirado de 31 años. La oferta que le hace su colega al otro lado de la línea es muy atractiva: 2.000 dólares al mes, con pagos en efectivo cada semana. Los cárteles, explica, le ofrecían a él y a otros compañeros viajar directamente desde Varsovia (Polonia) hasta México. “Irse desde Colombia es más difícil. Hay que cruzar el Darién con pasaportes falsos y ahora, con la seguridad que ha impuesto Panamá, lo hace dudar a uno más”, señala.

Los colombianos son muy apreciados en el mercado de contratistas militares en el exterior. Andrés Macías, miembro del Grupo de Trabajo de la ONU sobre mercenarios, explica que se debe a la “amplia experiencia” que han tenido en el combate contrainsurgente. “El nivel de entrenamiento de la Fuerza Pública colombiana es muy alto y casi comparable con el de Estados Unidos. Además de eso, un soldado regular se puede jubilar a los 40. Es decir, siendo jóvenes, las personas pueden acumular hasta 20 años de experiencia militar en uno de los ejércitos más capacitados del mundo”, apunta.

El motivo más común que apelan los exmilitares para convertirse en mercenarios —en más de una decena de países como Ucrania, Rusia, Yemen, Emiratos Árabes Unidos, entre otros— es el escaso salario de retiro que obtienen como veteranos. Las ofertas que hacen empresas de seguridad, ejércitos extranjeros y ahora también cárteles empuja a muchos a pelear en conflictos ajenos.

El tirón de ganar hasta cinco veces más ha llevado a muchos a caer en trampas, como han denunciado varios grupos de colombianos, como los que lucharon con los paramilitares de Sudán o los que hoy están judicializados por el magnicidio de Jovenel Moïse en Haití. “A muchos les ofrecen un contrato para hacer actividades específicas y son obligados a hacer otras. Es lo que se denomina como reclutamiento predatorio”, expone Macías. Al estar en un país desconocido, muchas veces sin dinero propio y sin documentación, los reclutas son vulnerables a quedar enteramente en las manos de estas redes de mercenarios.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha impulsado con su Gobierno una ley contra el mercenarismo para prohibir una actividad que “instrumentaliza a los militares retirados”. Quienes están en el negocio culpan al Ejecutivo colombiano por no proteger a los veteranos para que se adapten a la vida civil.

Una actividad desde hace varios años

Aunque las autoridades mexicanas no dieron detalles de la vinculación de los 12 detenidos en Michoacán, Petro declaró que estaban relacionados con el Cartel de los Reyes, parte del paraguas criminal de Carteles Unidos, una organización criminal regional. Aún no está claro cómo llegó este grupo a la zona. Lo que resulta evidente para las administraciones de ambos países es que la ruta Colombia-Michoacán lleva años funcionando.

En varios documentos de inteligencia del Ejército mexicano filtrados por el grupo de ciberactivistas Guacamaya pueden monitorearse los movimientos de tropas de mercenarios colombianos en Michoacán desde finales de 2021. Ese mismo año, el Centro Nacional de Fusión de Inteligencia (CENIF) reportaba que alias Kamoni, entonces miembro del Cartel de Tepalcatepec, también bajo el paraguas de Carteles Unidos, contaba con “26 colombianos empleados en la pugna que mantienen con el CJNG, refiriendo ser utilizados como ‘guerrilleros”.

En enero de 2022, según estos documentos, el jefe de plaza de Carteles Unidos en el municipio de Los Reyes, alias Quiringua, le contaba a una persona que “su médico había atendido a 18 colombianos” los cuales se encontraban “listos para mandarlos a trabajar”. El reporte militar añadía: “La Quiringua ha referido en múltiples ocasiones que envía ciudadanos colombianos para hacer frente al CJNG”.

Estos casos muestran que desde hace varios años hay familiaridad entre los cárteles con el uso de mercenarios colombianos y reclutas extranjeros. Hace dos décadas, se informaba de la expansión de Los Zetas, brazo armado del Cartel del Golfo, con la llegada a México de kaibiles, miembros de élite del Ejército de Guatemala. Como ahora, nunca quedó claro entonces cuántos fueron reclutados, ni cuál fue exactamente el papel que cumplían. En algunas regiones, productores agrícolas o industriales también han contratado grupos de mercenarios para hacerle frente al crimen.

“Debe tomarse muy seriamente este fenómeno e incluirlo tanto en la planeación estratégica como en la ejecución y evaluación de las políticas públicas de seguridad en México”, señala la experta Mendoza Cortés. “Es urgente atender la situación de los militares en retiro, que son muy vulnerables a ser reclutados por este tipo de organizaciones, principalmente por los salarios tan atractivos en comparación con las pensiones militares”, zanja.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/DIEGO STACEY/PABLO FERRI

“AGARREN al RATERO”: “GENERAL OCURRENTE de la POLICIA de AMERICO CONFIESA IN_UTILIDAD y dice es LEGAL que CIUDADANOS DETENGAN DELINCUENTES”…los que investigan,buscan desaparecidos y le pagan impuestos al gobierno y el narco.


Las declaraciones mas recientes de Sergio Chavez García,el general ocurrente ,jefe de la Inseguridad de Tamaulipas, que salió al quite para explicar que “es legal que los ciudadanos detengan a ladrones”, solo vino a confirmar lo que ya sabíamos: en Tamaulipas, la ciudadanía no solo paga impuestos al gobierno y el narco, sino que también hace guardia, persigue delincuentes, investiga homicidios y levantones y los busca si no aparecen. Todo esto mientras las autoridades, en la mejor de sus funciones, se limitan a asentir y recordarnos que, bueno, “todo está en regla”.

Agarren al ladrón… y mientras tanto, ¿alguien avisa a la policía?

Claro, no vaya a ser que la policía sea_burra. Por eso, cuando un ladrón corre por la colonia, ya sabemos que el protocolo oficial es pegar el grito: “¡Agarren al ladrón!”, y luego esperar a que los vecinos, armados con chanclas y valor, hagan el trabajo sucio. Mientras, los uniformados llegan a tiempo para recibir al detenido y tomarse la foto después de regar por el piso lo decomisado pa’que se vea un chingo. 

Y así, entre ciudadanos convertidos en detectives, policías convertidos en espectadores,narcos muy activos y un jefe de seguridada que parece preferir el papel de comentarista, Tamaulipas sigue escribiendo su propio manual de “seguridad pública a la mexicana”. Porque, como bien lo demuestra la labor de las buscadoras, cuando se trata de buscar desaparecidos y resolver crímenes, la regla es clara: la ciudadanía pone el cuerpo, la policía pone el protocolo y el gobierno… pone la buena voluntad y las declaraciones hociconas de Americo Villarreal Anaya que advertía que bajo el nuevo gobierno, no habria impunidad.

Así que, señor general, si nos va a pedir que sigamos haciendo el trabajo de la policía, al menos déjenos un chaleco antibalas y un silbato. ¡Que la ciudadanía ya está cansada de ser la primera, la segunda y la última línea de defensa!.


Con informacion: HoyTamaulipas/

“QUE TIEMPOS TAN PINCHES NOS TOCÓ VIVIR”: “TRAGEDIAS NACIONALES y MUNDIALES son PROVOCADAS por MENTES EMOCIONALMENTE poco INTELIGENTES”… gobiernos, líderes y sociedades toman decisiones desde el miedo, la ira, el resentimiento o la soberbia.


El ser humano podría ser perfecto, pero solo tiene un defecto: ser humano. Todas estas tragedias de los tiempos modernos que nos ha tocado vivir, son y han sido provocadas por mentes emocionalmente poco inteligentes.

La paradoja de nuestra especie radica en su capacidad para soñar con la perfección y, al mismo tiempo, tropezar una y otra vez con sus propias emociones. 

La inteligencia emocional, esa habilidad para comprender y manejar los sentimientos propios y ajenos, es el gran déficit contemporáneo. Gobiernos, líderes y sociedades toman decisiones desde el miedo, la ira, el resentimiento o la soberbia, en vez de hacerlo desde la empatía, el diálogo y la razón. Así, los conflictos se multiplican y la violencia se convierte en el lenguaje global.

Que esta pasando en el orbe: 

Redadas en Los Ángeles, amenazas militares en la frontera, bombardeos en Gaza, la invasión rusa en Ucrania, ataques a instalaciones nucleares en Irán y la consabida respuesta contra Israel.

El tiempo que nos ha tocado vivir parece marcado por el pesimismo. A donde se mire, la violencia, la polarización y la fractura institucional imponen su ritmo. Los últimos años han condensado muchas de las peores postales del presente: Gobiernos rotos, democracias tensas y la humanidad sometida al miedo.

En Estados Unidos (EU), la administración Trump ha endurecido su política migratoria con operativos muy agresivos en zonas urbanas. Las redadas de ICE en centros de trabajo, escuelas, tiendas y hospitales provocan comprensibles protestas en Los Ángeles.

En respuesta, la Casa Blanca desplegó tropas. Una funcionaria del gobierno estadounidense acusó, sin pruebas, a la presidenta Sheinbaum de alentar las movilizaciones desde México.

Donald Trump ha endurecido su discurso contra nuestro país: Ha planteado la posibilidad de una intervención militar, propuso imponer aranceles a las exportaciones mexicanas y su partido impulsa gravámenes a las remesas, un ingreso del que dependen miles de familias mexicanas.

Del lado mexicano, el gobierno intenta equilibrar colaboración con soberanía y defensa nacional para esconder debajo del sofá los pecados del primer piso extensivos en responsabilidad al segundo piso como beneficiario del caos,pero las tensiones y violencia no ceden.

El discurso en Washington no se modera. Se mantiene la narrativa de presión, se estigmatizan las protestas en Los Ángeles y se justifica el despliegue militar como respuesta a una supuesta amenaza a la seguridad nacional. Funcionarios de la Casa Blanca calificaron la presencia de banderas mexicanas como “antiestadounidense” y la vincularon con una “invasión extranjera”.

A todo esto, súmele el despliegue militar de hoy, sábado, que resultará un espectáculo que nos recuerde a los regímenes fascistas de Europa en el siglo XX y a las coreografías bélicas que hemos visto en Corea del Norte, China y Rusia.

“Desfile” que coincidirá con el cumpleaños número 79 de Donald Trump. Una puesta en escena que fusionará culto al líder y demostración de fuerza.

Del otro lado del mundo, Gaza está en ruinas: Más de 55 mil muertos, ataques a convoyes humanitarios, hospitales colapsados, una población sin refugio ni acceso a internet. Israel ha intensificado los bombardeos; Hamas responde con nuevas ofensivas. Naciones Unidas exige un alto al fuego que no atienden.

En Irán, sus progresos para fabricar armas nucleares elevaron la tensión regional causando un impresionante ataque militar en su contra, a cargo de Israel, y en represalia los iraníes atacaron a los israelíes provocándole también severos daños.

El mundo se aguanta la respiración.

Ucrania también arde: Rusia le lanzó la mayor ofensiva con drones y misiles en lo que va de la guerra.

Ante esto, la sensación de agotamiento global se multiplica. Las instituciones no alcanzan, los discursos se radicalizan, la diplomacia se arrincona. Todo parece ocurrir al mismo tiempo y en todos lados. Las imágenes de estos últimos meses no vienen de un solo país ni de una sola causa.

¿Por qué la inteligencia emocional es el problema?

La raíz de la mayoría de estos conflictos no es la falta de conocimiento, sino la incapacidad de gestionar emociones colectivas. El miedo, la ira y la necesidad de control llevan a decisiones que profundizan la división y el sufrimiento. Si el ser humano lograra superar este defecto existencial, el panorama sería radicalmente distinto. Pero, por ahora, seguimos atrapados en la trampa de nuestra propia humanidad.

Son el ruido de un mundo que ya no sabe cómo explicarse a sí mismo.
Queda registrar, atestiguar y documentar. Para no olvidar y no repetir esta época “pinche” que nos está tocando vivir,de un mundo que ya no sabe cómo explicarse a sí mismo.

Queda registrar, atestiguar y documentar. Para no olvidar y no repetir esta época “pinche” que nos está tocando vivir

Con informacion: anarciae@gmail.com/ELUNIVERSAL

EL “18% del PIB en 2024”: “INFORME ECONOMICO CATASTROFICO REVELA COSTO de VIOLENCIA de 4.5 BILLONES de PESOS en MEXICO”…algo asi como 9,000 mil toneladas de billetes de 500 pesos.


El informe del Índice de Paz México 2025, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), confirma que el costo económico de la violencia alcanzó 4.5 billones de pesos en 2024, equivalente al 18% del PIB nacional. Este monto supera el gasto público en salud y educación combinados, y es casi nueve veces el PIB de Sinaloa. A continuación te explicamos de manera accesible cómo se miden estos costos y sus implicaciones:


¿Qué incluye este costo?

  1. Gastos directos:
  • Funerales, atención médica y pérdida de ingresos de las víctimas.
  • Presupuesto para seguridad (policías, cárceles, tribunales) y protección privada (cámaras, escoltas).
  1. Impactos indirectos:
  • Pérdida de productividad: Cuando una persona es asesinada o desaparece, se pierde su potencial contribución económica durante décadas.
  • Efectos psicológicos: Familias gastan en terapia o abandonan sus trabajos por depresión o miedo.
  • Inversión frenada: Empresas evaden regiones violentas, reduciendo empleos y desarrollo local.

Comparaciones impactantes

  • El costo de la violencia (4.5 billones) equivale a:
  • Más del PIB de CDMX (14.8%) y Tamaulipas (3.0%) juntos.
  • 35% del PIB de Morelos, Colima y Guerrero, los estados más afectados.
  • Por persona: Cada mexicano gastó 33,905 pesos en violencia en 2024, más que un salario mínimo mensual.

Tendencias clave

  • Homicidios: La tasa subió de 15 a 23 por cada 100,000 habitantes desde 2015. Colima registró 101 homicidios por cada 100,000 en 2024, la tasa más alta.
  • Armas de fuego: Los delitos con armas aumentaron 71% en una década, vinculados al tráfico desde EUA.
  • Crimen organizado: Genera el 38% del costo económico (1.7 billones de pesos), principalmente por narcotráfico y extorsiones.

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¿Por qué sigue creciendo el problema?

  • Menos gasto en seguridad: El presupuesto para seguridad pública cayó 35% desde 2015, y el sistema judicial se redujo 12%.
  • Impunidad: Solo 1 de cada 10 delitos se resuelve, según el IEP. México tiene 4.4 jueces por cada 100,000 personas, cuatro veces menos que el promedio global.
  • Factores estructurales: Corrupción, desigualdad y falta de oportunidades para jóvenes alimentan la violencia.

Casos emblemáticos

  • Sinaloa: Aunque su tasa de homicidios (31 por 100,000) es menor que la de Colima, el conflicto entre cárteles elevó los costos locales a 122,000 millones de pesos en 2024. Culiacán registró 64 homicidios por 100,000.
  • Frontera México-EUA: El tráfico de fentanilo y armas sigue siendo clave. En 2024, se incautaron 3,443 kg de fentanilo (19% menos que en 2023), pero el daño social persiste.

¿Qué propone el IEP?

  • Invertir en instituciones: Mejorar sistemas judiciales y combatir la corrupción.
  • Prevención: Programas educativos y empleo para jóvenes en zonas marginadas.
  • Cooperación binacional: Frenar el flujo de armas desde EUA y regular migración.

En resumen, la violencia no solo cuesta vidas, sino que frena el desarrollo económico y profundiza desigualdades. El informe urge a priorizar políticas de paz positiva, no solo medidas punitivas.

Con informacion: RIODOCE/

A “CHINGAR TU MADRE,PICALE ?”: “FUE la GUARDIA NACIONAL que EJECUTÓ INOCENTES con ESTRATEGIA que MATA MOSCAS con MARTILLO,NO SIEMPRE MATAN la MOSCA pero SIEMPRE DESMADRAN la MESA”…los hincaron para dispararles.


Yessenia tenía apenas 25 años, recientemente se había recibido de la licenciatura de psicología, e incluso había formado parte de la plantilla docente de Conafe. Al día de su muerte, laboraba en Los Mochis y cursaba el cuarto mes de embarazo.

Era 1 de junio, el día en que se realizaron las elecciones del Poder Judicial, cuando se encontraba visitando a familiares en la comunidad de El Aguajito, perteneciente al municipio de Sinaloa, junto a su pareja Néstor, de 48 años. Según testimonios, él se desempeñaba como comerciante, además, era dueño de dos pollerías y un negocio de pollos asados.

Sin embargo, ese no sería un típico domingo familiar, ya que elementos pertenecientes a la Guardia Nacional realizaban operativos en la región. De acuerdo con relatos de los pobladores de la zona, se ejecutó una persecución sin precedentes en la que supuestamente habrían participado tres unidades de la Guardia Nacional en contra de la pareja, dicha persecución dio paso a una aprehensión. Extraoficialmente, había trascendido que Néstor disparó contra los agentes y estos repelieron la agresión.

En ese momento apareció Daniel, primo de Néstor, que al ver la escena confrontó a los agentes federales diciéndoles “Quiero saber por qué lo están deteniendo”, entonces los uniformados le respondieron que si no tenían problemas para qué habían corrido. Daniel se limitó a decir un “no sé”, pero se quedó mirando la escena de su primo siendo arrestado por la Guardia Nacional; después de un momento, en un intento de defender a Néstor, Daniel insistió en que su primo era un comerciante de la zona, que tenía pollerías y no debía nada.

“A chingar a tu madre, pícale”, fue la respuesta de los elementos. Daniel se fue en ese instante, pero regresó al mismo punto a bordo de una motocicleta acompañado de una tía. La escena ya no sería la misma, pues antes de llegar a la zona, se escucharon disparos, pese a ello, Daniel continuó acercándose.

“Yo lo miré, a él lo tenían hincado con las manos en la cabeza. Y él me gritó que lo ayudara. Pues yo me regresé a pedir ayuda, a decir que ahí lo tenían”, contó el familiar de Néstor.

En ese momento, Daniel se convirtió en la última persona que vio a la pareja con vida, arrodillados frente a elementos de la Guardia Nacional.

De Yessenia no vio nada. Ni siquiera la dejaron voltear. No supo si estaba esposada, si gritó, si lloró; solo supo después que también había muerto a causa de las balas.

“Me da coraje, Porque eran inocentes. Él trabajaba. Ella también. Ella era maestra, licenciada. ¿Por qué así?”, dice Daniel, con rabia atorada.
Asegura que vio llegar más patrullas; los elementos nunca los dejaron acercarse a la camioneta que minutos antes conducía Néstor, ni mucho menos a donde habían quedado los cuerpos de la pareja.

Operativo oficial coincide con ataque denunciado por familiares

Elementos de la Guardia Nacional aseguraron armamento y un vehículo durante un operativo realizado el 1 de junio en el poblado El Aguajito, mismo día y mismo lugar en el que la pareja habría sido abatida.

De acuerdo con información proporcionada por agentes federales, en el lugar fue localizada una ametralladora, 150 cartuchos útiles, una cinta metálica para cartuchos y un vehículo, los cuales fueron puestos a disposición de las autoridades correspondientes.

Aunque las autoridades no reportaron personas detenidas, durante una manifestación llevada a cabo al exterior de la compañía de la Guardia Nacional Guasave, familiares de Néstor y Yessenia señalaron que se trató del mismo hecho en el que ambos fueron masacrados por elementos de la corporación federal.

La protesta que reunió a 30 personas gritando “señor gobernador, queremos justicia” y “no más abuso de poder”, se realizó el 2 de junio, un día después del presunto ataque. En la manifestación no hubo más respuesta que la de un hombre asomándose por la ventanilla y diciendo un “no los podemos atender”, en volumen bajo.
Amnistía Internacional condena

Por medio de redes sociales, Amnistía Internacional condenó los hechos en los que supuestamente Yessenia y Néstor fueron asesinados; denunciando el posible uso desproporcionado de la fuerza por parte de integrantes de la Guardia Nacional.

La organización de derechos humanos calificó lo ocurrido como un “presunto ataque” cometido por efectivos de la Guardia Nacional y exigió que se haga justicia en este caso.

“No puede permitirse que las fuerzas de seguridad actúen con base en suposiciones o sin investigaciones rigurosas. Es fundamental que se respete el derecho a la vida, el principio de legalidad y la obligación de rendir cuentas”, expresó Amnistía Internacional.

La organización también llamó a la Fiscalía General de la República a llevar a cabo una investigación “independiente, pronta y efectiva”, que permita esclarecer los hechos. Asimismo, solicitó a la Guardia Nacional colaborar plenamente con las diligencias.

Hasta el cierre de esta edición seguía sin haber una explicación por parte de la Guardia Nacional sobre lo ocurrido en El Aguajito. Lo único claro es que aquella tarde, una pareja terminó arrodillada frente a hombres armados, y que minutos después, ambos fueron acribillados.


1. Contextualización: una práctica trasexenal impune

La frase “práctica trasexenal impune” es certera: el uso desproporcionado de la fuerza y la impunidad en casos de abuso por parte de fuerzas militares y de seguridad federales no es nuevo ni exclusivo de un sexenio. Desde la “guerra contra el narcotráfico” declarada en 2006, se han documentado cientos de casos de ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y violaciones a derechos humanos por parte de elementos del Ejército y, ahora, de la Guardia Nacional.

Crítica:
El Ejército y la Guardia Nacional han sido presentados como “la solución” a la inseguridad, pero en la práctica, su actuación ha generado más problemas que soluciones. La militarización de la seguridad pública ha significado más violencia, más muertes de civiles y un aumento en la desconfianza de la población hacia las instituciones.


2. El caso de Yessenia y Néstor: una tragedia evitable

El relato del caso es desgarrador: una pareja joven, trabajadora, con proyectos de vida y una familia, es abatida por elementos de la Guardia Nacional. Las versiones oficiales y extraoficiales se contradicen. Las autoridades reportan armamento y un vehículo decomisados, pero no mencionan detenidos ni muertos. Los familiares y testigos aseguran que ambos fueron ejecutados.

Crítica:
El uso de la fuerza letal en operativos donde no hay una amenaza inminente es una violación clara al derecho a la vida. La falta de transparencia y la negativa a dar explicaciones por parte de la Guardia Nacional refuerzan la percepción de impunidad y abuso de poder.


3. Errores operativos y de protocolo

  • Persecución sin fundamento: No hay elementos claros que justifiquen una persecución tan agresiva contra una pareja civil.
  • Uso desproporcionado de la fuerza: El hecho de que ambos hayan sido abatidos, uno de ellos embarazada, habla de una actuación desmedida.
  • Falta de rendición de cuentas: Las autoridades no han dado explicaciones ni han permitido el acceso a la información, lo que viola el derecho a la verdad y la justicia.

Crítica:
Estos errores no son aislados; son parte de una cadena de fallas institucionales que se repiten en todo el país. La estrategia de “matar moscas con martillo” no solo no resuelve el problema de la inseguridad, sino que destruye la confianza social y legitima la violencia institucional.


4. La respuesta institucional: indiferencia y desprecio

La respuesta de la Guardia Nacional a la protesta de los familiares (“no los podemos atender”) es un reflejo de la indiferencia institucional ante el dolor de las víctimas. La falta de acompañamiento, de atención y de justicia es una constante en estos casos.

Crítica:
La impunidad y la falta de rendición de cuentas son el principal motor de la desconfianza social. Cuando las instituciones no responden, la sociedad pierde fe en el Estado de derecho.


5. La condena internacional y la exigencia de justicia

Amnistía Internacional ha condenado el caso y ha exigido una investigación independiente. La organización señala la importancia de respetar el derecho a la vida y el principio de legalidad.

Crítica:
El hecho de que sean organizaciones internacionales las que tengan que exigir justicia en México es una muestra de la debilidad institucional y del fracaso del Estado en garantizar los derechos humanos.


6. Conclusión: el honor, la lealtad y el valor ausentes

El Ejército y la Guardia Nacional deberían ser instituciones que inspiren respeto y confianza. Sin embargo, casos como el de Yessenia y Néstor demuestran que, en su actuar, no hay honor, ni lealtad, ni valor. El sacrificio que se exige a los soldados y policías no puede estar por encima del respeto a la vida de los civiles.

Crítica final:
La militarización de la seguridad pública es un error histórico. Cada muerte de un inocente deslegitima la “guerra” que dicen librar. La estrategia de “matar moscas con martillo” solo deja mesas rotas y vidas destruidas. Es hora de exigir justicia, transparencia y un cambio profundo en la estrategia de seguridad del país.


En resumen:
El caso de Yessenia y Néstor es una muestra más de los horrores que genera la impunidad y la militarización en México. Como periodistas de investigación, nuestro deber es seguir exigiendo la verdad y la justicia, y no permitir que estos crímenes queden en el olvido.

Con informacion: RIODOCE/ MEDIOS/