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martes, 7 de julio de 2020

"TOMAR y MORIR en MEXICO": LA PANDEMIA DISPARA las MUERTES por ALCOHOL ADULTERADO...prohibiciones,desabasto y negligencia oficial.



El domingo 31 de mayo, el médico cirujano Max García llegó a la clínica que dirige en Tlapa de Comonfort, en Guerrero, y se encontró con un paciente que no podía ver ni decir una sola palabra. Respiraba mal, tenía la cara roja y su presión saltaba como un animal desbocado. Los médicos no pudieron salvarlo: en ocho minutos estaba muerto. 


A los 40 minutos recibieron otro paciente con los mismos síntomas. Una vez que consiguieron estabilizarlo, García se fue al hospital de la ciudad para hacer una cirugía y cuando llegó estaban intubando a una chica de 22 años con un cuadro idéntico. La joven se estaba muriendo. La amiga con la que había salido a tomar algo la noche anterior, de 19 años, no alcanzó a ir al hospital: falleció en su casa ese mismo domingo.

En los seis años que lleva viviendo en Tlapa —un centro urbano “pequeño, bonito y violento” de menos de 50.000 habitantes, rodeado de comunidades indígenas, corazón de La Montaña de Guerrero—, Max García nunca había visto algo parecido. Empezó a contactar a médicos de otras clínicas para saber qué estaba pasando y se enteró de que unos días antes habían muerto tres personas más por la misma causa: intoxicación grave por alcohol adulterado. Todos habían bebido Rancho Escondido, un licor de agave que tiene casi dos décadas en el mercado y que suele consumirse como tequila barato.

El primer paciente que García vio morir ese domingo ni siquiera tomaba tequila. Sus hijos le contaron que prefería la cerveza, pero cuando fueron a buscar a la tienda no había: en marzo, el Gobierno federal prohibió la producción de cerveza por considerarla una actividad no esencial durante la pandemia y el desabasto se extendió por el país. Entonces compraron una botella de Rancho Escondido. Entre fines de mayo y principios de junio, en Tlapa fallecieron 18 personas por consumir bebidas adulteradas, casi la misma cantidad de muertes causadas por el coronavirus en el municipio. García calcula que, extraoficialmente, las víctimas fatales llegan a 30, pero no todas quedaron registradas porque murieron en sus comunidades. El virus y las teorías conspirativas han mantenido a la gente alejada de los hospitales, cuenta: “Piensan que el Gobierno mandó a matar a la población y que hay cierta cantidad con la cual tienen que cumplir los médicos. Muchos me han comentado eso, que en los hospitales matan, y por eso no van”.

Los casos fatales de intoxicación por alcohol se han disparado en México en los últimos tres meses. Al menos 195 personas en 11 Estados han muerto por esta causa, según los últimos datos de la Comisión Nacional de Adicciones (CONADIC). Y la suma de casos reportados por medios locales da una cifra mayor: más de 200. Sin contar a los que han fallecido en sus casas, ni a los que sobrevivieron y quedarán con daños irreversibles en la vista. La ola de casos más grande se dio en Puebla, donde el gobernador anunció ley seca a fines de abril: hubo 72 fallecidos, decenas de ellos tras compartir aguardiente en un velatorio. Después en Jalisco: 47 muertes, la mayoría asociadas con el consumo de alcohol de caña El Chorrito, que se usa —entre otras cosas— para preparar el “pajarete” en las rancherías: una bebida a base de leche recién ordeñada, chocolate y alcohol de 96 grados que se toma en las mañanas, para empezar el día. En Morelos, los festejos por el Día de la Madre terminaron con 18 víctimas fatales que bebieron el mismo mezcal adulterado en tres comunidades de la zona oriente del Estado. El número creció hasta llegar a 29 los días siguientes.
Decomiso de un contenedor con tequila adulterado en Jalisco. CRT

La explicación más común es que estas rachas de muertes son consecuencia del desabasto de alcohol o de las prohibiciones que impusieron distintos Gobiernos durante la crisis sanitaria. Los efectos de una lógica comercial que florece a la sombra de la ceguera oficial: “Si tienes un mercado con demanda y restringes la oferta, las organizaciones especializadas en mercados clandestinos son las que van a satisfacer la demanda”, resume el politólogo mexicano Jorge Javier Romero, que ha investigado durante años los impactos de la prohibición de sustancias como política pública. “Generas un mercado muy atractivo para la delincuencia organizada. La ley seca provoca mercado negro y el mercado negro incentiva la adulteración”, asegura.

Pero la venta de alcohol adulterado es apenas un negocio marginal de una industria millonaria en México, el segundo mercado negro de bebidas más grande de la región después de Brasil. Según el último estudio de Euromonitor, un proveedor de investigación de mercado, el 36% del comercio de licores en el país es ilegal. Son 17 millones de cajas de nueve litros que provienen principalmente del contrabando y de la evasión de impuestos, y que representan unos 27.000 millones de pesos (más de 1.200 millones de dólares). El alcohol pirata es una fracción pequeña y sórdida de ese mercado: se nutre de botellas vacías de marcas conocidas para rellenarlas y venderlas con un sustituto de la bebida original. Un proceso equivalente al de cortar y estirar las drogas con medicamentos para aumentar los márgenes de ganancia.

Sin importar la procedencia o la calidad de la bebida, el alcohol en México mata más que la heroína, la cocaína, el cristal, el cemento, las metanfetaminas y el resto de las drogas juntas.

“El alcohol es una droga dura”, dirá después el médico psiquiatra Gady Zabicky, titular de la Comisión Nacional contra las Adicciones. En México, más del 90% de todas las muertes derivadas del consumo de sustancias psicoactivas “están directamente relacionadas con el alcohol”, explica. Sin importar la procedencia o la calidad de la bebida, el alcohol mata más que la heroína, la cocaína, el cristal, el cemento, las metanfetaminas y el resto de las drogas juntas. De acuerdo con el funcionario, en el país hay aproximadamente 20 millones de personas que beben por encima del promedio internacional; es decir: que tienen un consumo patológico de alcohol. Una demanda tan grande y tan intensa no se apacigua por obra de una prohibición o de la escasez: se desespera.

Veneno de hormigas

Cuando, entre fines de abril y principios de mayo, los intoxicados y los muertos por bebidas adulteradas empezaron a contarse por decenas, se especuló que la causa podía ser una escasez de etanol provocada por la pandemia. El etanol o alcohol etílico es el principal tipo de alcohol que tienen bebidas como el vino, la cerveza y los licores, pero se usa también en una infinidad de productos industriales y farmacéuticos, entre ellos el gel antibacterial, porque es efectivo como desinfectante. El 7 de mayo, un ejecutivo del consorcio petroquímico Oxy Energy advirtió a los medios mexicanos que el país podía sufrir desabasto de gel desinfectante por la escasez de etanol. Aunque a nivel internacional existe una sobreoferta de esta sustancia, la industria enfrentaba un problema logístico, dijo: con medio mundo encerrado en sus casas, los buques y almacenes estaban llenos de combustible que no se consumía, y no les quedaba espacio para guardar y mover el etanol.

En vez de usar etanol, las bebidas que causaron intoxicaciones masivas fueron adulteradas con metanol, un primo cercano que sabe igual y huele igual, pero al entrar en el organismo se convierte en veneno de hormigas. Literalmente: “El metanol, al ser oxidado [por el hígado], nos da formaldehído, que es una sustancia bastante tóxica para las neuronas y es cancerígeno. Y este se va a convertir en ácido fórmico, que también es tóxico para el ser humano. Es el veneno que utilizan las hormigas para defenderse. Cuando a uno le pica una hormiga roja, grande, lo que está inyectando es ácido fórmico”, explica el doctor Carlos Rius, profesor de la Facultad de Química de la UNAM.

Dentro del cuerpo, el formaldehído y el ácido fórmico destruyen una sustancia que envuelve y protege nuestros nervios —como el plástico que recubre los cables eléctricos—, y empieza a haber cortocircuitos, detalla Rius: “Uno de los efectos secundarios es que empiezan a interactuar con los nervios ópticos, es uno de los primeros síntomas. Impiden la transmisión del nervio óptico y eso hace que la gente empiece a ver nublado o se quede ciega. Y después vienen intoxicaciones a distintas partes del organismo y por eso puede provenir la muerte”.

Para Rius, el uso de metanol en las bebidas adulteradas no se debe a una escasez de etanol, sino a cuestiones como el costo —es más barato— y la disponibilidad. Primero, dice, el etanol es una sustancia que se puede beber y por eso tiene un impuesto adicional que lo encarece. Y el que se vende en las farmacias está desnaturalizado: le añaden químicos para que tenga un sabor repugnante o cause vómitos, por ejemplo, así no puede tomarse. El metanol, en cambio, se considera un producto industrial —no tiene impuesto añadido—, se usa principalmente como solvente de pinturas y se puede comprar a un distribuidor sin demasiado control: “No se tiene un registro muy estricto de los clientes que lo compran”. Además, la empresa estatal Pemex tiene una planta donde se producen cantidades de metanol para el mercado industrial, que alimenta también al mercado negro a través del robo de pipas o la venta clandestina.Decomiso de botellas con producto adulterado. CRT

La planta de metanol de Pemex está en San Martín Texmelucan, en Puebla, el Estado con más muertes por consumo de bebidas adulteradas durante la pandemia. A dos horas en auto de allí están las tres comunidades más golpeadas por el alcohol en Morelos, un Estado que tiene un lugar propio en la breve historia contemporánea de las intoxicaciones masivas: el antecedente más conocido de los casos actuales ocurrió hace 26 años en Temixco, un municipio de Morelos con unos 100.000 habitantes, conocido por su zona arqueológica y su balneario. En diciembre de 1994, más de 100 personas se intoxicaron y al menos 49 de ellas murieron allí por beber el mismo mezcal adulterado. El hecho terminó con la clausura de una destilería clandestina y —tiempo después— la destitución del presidente municipal.

Según documentos de la época, los responsables directos de lo que se recuerda como “el metanolazo de Temixco” fueron dos primos que estaban a cargo de una fábrica ilegal que producía y distribuía bebidas en tienditas de la zona. La investigación encontró que los primos habían comprado dos tambos de metanol a un hombre cuyos hijos —ambos militares— hacían tareas de vigilancia en una petroquímica del Estado de México. Aquel diciembre, los primos usaron metanol en vez de alcohol etílico para preparar las bebidas. “Cuando supieron que la gente se estaba quedando ciega trataron de recuperar el producto pero ya no pudieron”, cuenta La Unión de Morelos.

Aunque la relación de los hechos parece copiada de las hipótesis sobre los casos recientes, una sola intoxicación masiva en casi tres décadas parece un récord sospechosamente limpio para una práctica que se considera habitual en bares, antros, restaurantes y otros locales que venden bebidas por copeo. “Alguna vez sale una nota de cuando meten alcohol adulterado a las discotecas y eso se vuelve tema”, explica Jorge Javier Romero, investigador de la Universidad Autónoma de México, “pero si no entra en la agenda pública es porque es un tema que afecta a las zonas rurales y más pobres”.

Las fronteras se hacen difusas cuando el problema no forma parte de las preocupaciones de los Estados: el mercado negro destinado a bares y cantinas urbanos no es el mismo que el de las destilerías clandestinas en comunidades marginales. Y las destilerías ilegales no son lo mismo que las producciones tradicionales de bebidas como el pulque o el mezcal, aunque la gran industria intente que también sean considerados como alcohol ilegal. “Este temor a la adulteración se ha utilizado recientemente como una forma para subir y subir los estándares en México y dejar fuera del mercado a los pequeños productores”, explica Daniel Zizumbo, profesor en el programa de Política de Drogas en el Centro de Investigación y Docencia Económicas.

El alcohol adulterado es un problema mínimo para las empresas legales que producen o comercializan bebidas, más preocupadas por las pérdidas millonarias que implican la evasión de impuestos y el contrabando. Cuando el tema aparece entre sus demandas, en general tiene que ver con el intento de imponer una regulación a la producción artesanal de bebidas o con el perjuicio de imagen que supone para una marca.

A principios de junio, la compañía Emporio Corona, productora del licor de agave Rancho Escondido, aseguró que la adulteración de su producto y la ola de muertes en Guerrero habían causado una caída de sus ventas de entre un 30 y un 40%. La empresa —que produce unas 15,000 cajas diarias de Rancho Escondido, de acuerdo con el director de la planta— dijo que no era un problema nuevo: que en los últimos 11 años habían presentado más de 20 denuncias por la piratería de su producto, y que ahora estaban estudiando hacer cambios en la tapa de aluminio de su botella de 750 mililitros, la más susceptible a falsificaciones, para que no fuera posible rellenarla o usar una tapa similar.

El cirujano Max García cuenta que la botellas de las que bebieron los intoxicados de Tlapa tenían un líquido de color blanco distinto al del producto original, que es ámbar, pero eso no iba a detener a aquellos que encontraban algo de alcohol barato en medio de la escasez. “...Deben evitar consumir tequila de la marca Rancho Escondido, que es lo que mencionan los familiares de los pacientes haber consumido antes de estar graves”, escribió García en un post que publicó en la página de Facebook de la clínica San Francisco de Tlapa el 1 de junio, para advertir sobre lo que estaba pasando. Las semanas siguientes los casos siguieron llegando, dice el médico, incluyendo a “un policía estatal y un policía municipal”. Pero las muertes fueron disminuyendo cuando las autoridades empezaron a decomisar botellas, dice.

‘No hay estudios’

El 11 de junio, agentes de la Policía de de Guerrero hicieron un operativo en el centro de Tlapa para detectar y decomisar botellas de Rancho Escondido en tiendas y vinaterías. Dos días antes, en un pequeño municipio del Estado de Morelos llamado Puente de Ixtla, en la frontera con Guerrero, efectivos de Policía habían hecho un operativo en una bodega de más de 4.000 metros cuadrados donde encontraron 7.000 botellas con bebidas, plantillas con etiquetas adhesivas, cajas con logos de marcas comerciales de licor y envases vacíos de alcohol de uso farmacéutico. Las etiquetas imitaban marcas como Rancho Escondido y Buchanan’s, dijeron medios de Morelos. También hallaron contenedores con capacidad de hasta 20.000 litros, tres vehículos, un remolque, una escopeta y 49 dosis de cristal. Detuvieron a cuatro personas.

Para expertos y representantes de la industria de bebidas en México, el gran mercado negro de alcohol en el país no puede concebirse sin estructuras y métodos propios de los grupos del crimen organizado: desde el contrabando o el robo de contenedores en trenes y centros de distribución, hasta el trasiego de botellas vacías desde mercados y tiendas, la oferta ilegal supone un nivel de logística y cierta experiencia. Sin embargo, se trata más de una conclusión lógica que de conocimiento. “No se sabe quiénes son porque no se han hecho estudios”, sintetiza el politólogo Javier Romero.

Personal de la policía federal mexicana y el consejo regulador de tequila destruyen botellas adulteradas. CRT

“Tampoco es así que un delincuente común se lleva un trailer de alcohol y lo vende”, dice José de Lucas González, vocero de la Asociación de Importadores y Representantes de Alimentos y Bebidas. El robo de contenedores ni siquiera está contemplado en el 36% del mercado negro de México, explica De Lucas, pero ha obligado a algunos distribuidores a dejar de utilizar trenes para transportar su mercadería —principalmente en Veracruz— y empezar a utilizar camiones con custodia, “y eso ha subido muchísimo los precios”. El robo es un elemento más en la ristra de problemas asociados con el mercado ilegal que enumera De Lucas: “Lo que más hay es evasión de impuestos”; luego está el incumplimiento de normas (de etiquetado, de las instalaciones, de la composición de las bebidas); luego la falsificación, relleno o adulteración de las bebidas; luego el contrabando (De Lucas menciona la falta de control del etanol y el contrabando de trailers con alcohol etílico desde Guatemala); “y luego está todo el tema del alcohol artesanal”.

Los reclamos de la industria siempre conducen a los impuestos. Pero cada agujero en el mercado del alcohol representa un problema real de salud pública. La última Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco que hizo México entre 2016 y 2017 señala un hecho evidente: que los índices de consumo de alcohol en el país son altos, sobre todo el patrón de consumo excesivo. Y ofrece una conclusión menos evidente: que el abuso de alcohol “es el problema de uso de sustancias más extendido del país”, que está relacionado con más de 64 enfermedades, que es responsable del 6,5 % de las muertes prematuras y que es el principal factor de riesgo para enfermar.

En estas condiciones, las prohibiciones y el desabasto —la negligencia oficial— solo han sido una oportunidad floreciente para grandes y pequeños emprendedores de la miseria. Es un mercado que se diversifica: el lunes 22 de junio, cuando el conteo de muertes por beber alcohol adulterado parecía haberse detenido en el país, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) emitió una advertencia para que nadie usara nueve marcas de gel desinfectante fabricados por una empresa mexicana, porque habían encontrado que los geles traían grandes cantidades de metanol, una sustancia que también es tóxica cuando se absorbe a través de la piel.

fuente.-Diario Español/

CORONAVIRUS y las 5 CLAVES de la CONFUSION de la MORTANDAD en MEXICO...el gobierno no puede convencer, pero puede confundir.


Es una de las preguntas más repetidas en México desde la llegada del coronavirus: ¿son realmente las muertes por covid-19 muchas más de las reportadas oficialmente?

El gobierno ha recibido duras y repetidas acusaciones de querer ocultar la magnitud real de la pandemia.

Las autoridades lo niegan e insisten en que sus cifras oficiales solo reflejan las víctimas diagnosticadas con un test de la enfermedad. Por lo tanto, reconocen que por fuera se quedan todas las que fallecieron sin habérseles hecho la prueba.

Estas discrepancias entre el número total de muertes registradas en pandemia y las atribuidas oficialmente al coronavirus no son un fenómeno exclusivo de México.

Pero las críticas de quienes no creían en el balance oficial —30.639 muertos hasta la madrugada de este lunes— en un país de más de 125 millones habitantes llevaron al gobierno a encargar la revisión de miles de defunciones sospechosas en los últimos meses para tratar de arrojar algo de claridad.Los resultados de estas análisis aún no se conocen, pero se da por hecho que el aumento en los números puede ser considerable.

El subsecretario de Salud de México, Hugo López-Gatell, reconoció la semana pasada que las muertes totales durante el brote podrían haber sidohasta el triple del balance habitual en años anteriores.Hugo López-Gatell es la cara visible del gobierno de México frente a la pandemia.

Estas son 5 claves para entender qué hace tan difícil conocer el balance real de víctimas por covid-19 en México y si sus discordancias en los datos son mayores a las de otros países azotados por la pandemia
1. Las muertes sin diagnóstico de covid-19

Al igual que muchos países, México solo contabiliza oficialmente las muertes por coronavirus que fueron confirmadas con pruebas de laboratorio.

Ello deja fuera del balance a miles que fallecieron antes de que se les tomara la muestra, ya sea porque llegaron muy graves al hospital o porque su empeoramiento fue muy rápido. Algo que también se ha visto en otros países como Ecuador o Brasil.

Esto fue más frecuente al inicio de la pandemia. "Al principio no se les practicaba la prueba porque, una vez ya fallecidos, no se creía importante para el reporte", reconoce Gabriel O'Shea, secretario de Salud del Estado de México, el más poblado del país.

Eso, más las carencias y el desconocimiento general sobre cómo gestionar el nuevo coronavirus en sus inicios se tradujeron en miles de certificados de defunción con diagnósticos incorrectos.

"Muchas unidades médicas ni siquiera tenían acceso a las pruebas porque aún no se había establecido una red de laboratorios o porque no se contaban con insumos para la toma de muestras", asegura el doctor Malaquías López, vocero de la Comisión Covid-19 de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).A muchos de los fallecidos por coronavirus en México al inicio de la epidemia no se les practicaba la prueba, lo que impidió confirmar su diagnóstico.

"Al principio no sabíamos ni cómo llenar ese certificado de defunción. El doctor decía: 'Mi paciente se murió con estos síntomas, ¿qué pondré si no tengo el examen de laboratorio? Pues le pondré neumonía atípica'", dice Gabriel O'Shea en entrevista con BBC Mundo.

Esto cambió, dice, con el lineamiento técnico sobre cómo certificar las muertes que el gobierno publicó con base en las recomendaciones de la OMS a mediados de abril, un mes y medio después de detectarse el primer contagio en el país.

También ayudó el cambio de estrategia y la decisión de realizar pruebas PCR a todos los pacientes de covid-19, incluso después de fallecer, siempre que resulte posible.

Pero, para entonces, los registros ya se habían llenado con actas de defunción que mostraban diagnósticos confusos como "probable covid", "sospechoso de covid", las citadas "neumonías atípicas" o conceptos similares, a falta de poder confirmarse sin la prueba de laboratorio.En la actualidad, la prueba de covid-19 se realiza a pacientes tanto vivos como muertos, cuando las circunstancias permiten aún recoger la muestra.

Investigaciones periodísticas han resaltado el alto número de estos diagnósticos poco claros y muchos acusaron a las autoridades de querer maquillar la realidad, algo que el gobierno niega.

Las acusaciones de falta de transparencia sí llevaron al Ejecutivo a anunciar, a inicios de junio, la creación de una comisión técnica para analizar esas actas de defunción para determinar "la mortalidad no observable" y sumar sus datos al balance de muertes reportadas.

Sus conclusiones, al igual que las de un grupo de expertos similar creado específicamente para Ciudad de México, se darán a conocer próximamente y alterarán sin duda la huella oficial conocida hasta ahora de lo que el coronavirus ha supuesto en el país.
2. Las muertes en casa

Otro de los desafíos para tener diagnósticos de covid-19 confirmados oficialmente se da en el caso de las personas que mueren mientras son llevadas al hospital o en su propia casa.

Pese a que no suponen un porcentaje muy elevado del total de afectados, tomar una muestra útil en estas personas para enviar al laboratorio puede seguir resultando difícil.

"Cuando el médico acude a la casa y sospecha de una posible muerte por covid, debe pedir a la jurisdicción que vaya a recoger la muestra. Pero esta se debe tomar poco después del fallecimiento y no horas después para que sirva para llevar control", subraya O'Shea, quien también resultó contagiado con el virus hace unas semanas.
Las muestras deben ser recogidas poco después del fallecimiento para poder ser analizadas en los laboratorios de covid-19, lo que no siempre es posible cuando la persona muere en su casa.

Estos casos son más complicados por el hecho de que ni el propio médico que acude a la casa ha podido ver por sí mismo los síntomas del paciente, sino que se remite a las explicaciones de los familiares.

"A veces, solo te saben decir que por la mañana empezó a arrojar muchas flemas y al mediodía ya había muerto en casa. Entonces tenía un problema pulmonar, pero si esa persona tenía 85 o 90 años, ¿puedo yo decir que fue covid? Se vuelve difícil", le dice López a BBC Mundo.

El experto cree que el número de muertes en casas se puede ver acentuado por el hecho de que en México "hay segmentos de la población que no reconocen ninguna fuente formal de atención médica y no saben a dónde dirigirse".

"No sabemos a dónde van estas personas cuando algo les sucede. O no buscan la atención, o lo hacen en algún servicio privado de bajo costo que no tiene capacidad ni los mecanismos para notificar algún problema", agrega.
3. El exceso de muertes

El exceso de muertes es el número de fallecimientos ocurridos en esta pandemia por encima del promedio de muertes registradas en el mismo período de años anteriores.

Es en base a este cálculo que López-Gatell reconoció la semana pasada al diario The Washington Post que la cifra general de muertos en Ciudad de México podría haber sido el triple de lo habitual, lo que después dijo que podría ocurrir también en todo el país.

Se contempla que la mayoría de este exceso de muertes corresponda a víctimas de covid-19 no registradas, aunque también incluiría fallecidos por otras causas.

Según O'Shea, en el Estado de México no se registró exceso de mortalidad por otras enfermedades, pero sí se dispararon los casos por causas respiratorias.

"En 2018 tuvimos reporte de 1.300 fallecidos por neumonía; 2.185 en 2019 y ahora en 2020 ya tenemos 7.924", enumera con datos hasta el viernes 3 de julio.Cerca de 8.000 actas de defunción sospechosas serán analizadas en el Estado de México para determinar si se debieron al covid-19.

Equipos de epidemiólogos revisan este alto número de neumonías para concluir si fueron o no debidas al covid.

Pero, basado en la positividad de casos vista en la evolución de esta pandemia, el secretario de Salud mexiquense calcula que "seguramente el 50% (de los 7.924) serán casos de covid".

Estos se sumarían entonces a las más de 4.600 muertes confirmadas hasta ahora en el estado. Es decir, que la cifra actual de fallecidos por coronavirus en el Estado de México casi se duplicaría.

De nuevo, el exceso de muertes no es un fenómeno exclusivo de México sino identificado en buena parte del mundo durante esta pandemia.

Una investigación de la BBC sobre una treintena de países identificó al menos 130.000 personas fallecidas durante este período al margen de las muertes reconocidas como coronavirus.

Pero O'Shea sí señala un factor que puede contribuir a un mayor exceso de muertes en México respecto a otros países y a que la fase de máxima transmisión se haya convertido en "meseta" y los casos no acaben de disminuir visiblemente tras varias semanas.

"Aquí (en el estado de México) tenemos el primer y nada honroso lugar en obesidad, y también en pacientes diabéticos sin medicamento y sin control: cinco millones de los 13 que viven en el país", recuerda.

"Es muy diferente la epidemiología de un mexicano que la de un noruego. Por estas comorbilidades de diabetes, hipertensión y obesidad es que el virus es más agresivo y, por ende, tenemos mayor mortalidad en nuestro país".
4. La demora en los resultados de los tests

En este punto de la pandemia, el doctor López de la UNAM cree que el actual "cuello de botella" a la hora de tener mayor claridad sobre los casos es el rezago en la obtención de los resultados de las pruebas de laboratorio.

Así, en los datos que el gobierno publica diariamente, se observa cómo gran número de las nuevas muertes no ocurrieron realmente en las pasadas 24 horas, sino semanas o incluso meses antes.El retraso a la hora de analizar las muestras de posibles casos de covid-19 hace que algunos de los positivos se confirmen días o semanas después.

Ello dificulta enormemente el seguimiento epidemiológico y el conocer cuándo realmente la curva de casos comenzará a bajar, ya que las confirmaciones de las muestras de casos sospechosos recogidas hoy tardarán días o semanas en llegar.

Algo similar ocurrió en abril en Ecuador, cuando en un día duplicó su número oficial de contagios debido a la obtención de miles de resultados de pruebas retrasadas.

Y aunque en México se fueron abriendo laboratorios estatales para procesar las pruebas después de que inicialmente solo se realizaran en el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (Indre) de la capital, el alto número de tests aún mantiene saturados los sistemas.
Foto: UNAM

Ahora, el cuello de botella está en el tiempo que se tarda en regresar el resultado de las pruebas de covid-19 desde el laboratorio"Malaquias López Profesor de Salud Pública y vocero de la Comisión Covid-19 de la UNAM.

En el Estado de México, según su titular de Salud, se está a la espera de conocer el resultado de unas 4.000 pruebas de las 2.000 que se realizan diariamente.

O'Shea calcula que, actualmente, los resultados de los tests realizados en su estado demoran hasta una semana en ser publicados, frente a "los 15 o 20 días, o incluso un mes" que pueden llegar a tardar en laboratorios federales como el Indre, asegura.

5. La necesidad o no de contabilizar todas las muertes

Al igual que las autoridades federales, el secretario de Salud del Estado de México niega tajantemente tener interés en ocultar las muertes reales por covid-19 y atribuye las discrepancias en los datos a los factores ya mencionados.

"Yo no veo el fin o la utilidad de que yo, como doctor, pudiera querer esconder o no informar de los casos. No veo que estemos luchando por tener un último o segundo lugar, de eso no se trata", dice O'Shea.

"Al contrario, estaré muy feliz el día en que tenga la letalidad definitiva en mi estado, para ver cómo afectó a los mexiquenses. El índice de muertos que deje la pandemia es muy importante saberlo, el registro es vital para saber el comportamiento de este virus".Expertos discuten sobre si registrar el 100% de muertes por covid-19 es imprescindible o no para diseñar las estrategias sanitarias frente a la pandemia.

Pero López-Gatell insistió en los últimos días en que no es necesario tener una contabilidad completa de indicadores como las muertes para reconocer los patrones de ocurrencia de la enfermedad y poder así actuar frente a su propagación.

Y aunque subrayó no querer decir que no sea importante contabilizar todos los eventos, sobre todo los fallecimientos, aseguró que no es objetivo de ningún sistema de vigilancia epidemiológica contabilizar todos los casos.

"En ningún país del mundo se tiene un número del tamaño real de la epidemia", dijo en varias ocasiones, y recordó cómo en Estados Unidos sus autoridades sanitarias reconocieron que la epidemia podría ser diez veces mayor.
Foto: Twitter

Yo no veo el fin o la utilidad de que yo, como doctor, pudiera querer esconder o no informar de los casos. No veo que estemos luchando por tener un último o segundo lugar"Gabriel O´Shea
Secretario de Salud del Estado de México.

Su planteamiento recuerda al utilizado para defender el método Centinela, empleado al inicio de la epidemia en México para contabilizar los casos con un sistema de muestreo similar al de las encuestas.

El Centinela permitía tener un estimado de casos de covid-19, aunque lejos del número real, al considerarse que no era necesario para plantear las estrategias sanitarias, lo que provocó enfrentamientos entre defensores y críticos de este método.

"El argumento que se dio para usar el Centinela se basaba en la creencia de que estábamos ante una enfermedad casi idéntica a la influenza, con una variación muy predecible en términos de estacionalidad y de la cantidad de personas que pueden llegar a tener alguna forma grave", dice López.

Con la influenza se considera pertinente enfocarse en ofrecer atención hospitalaria a los casos graves, pensando que todos los demás "se curarían solos". Así que resulta suficiente con tener una idea del número de contagios, pero sin saberlo con exactitud.

"Cuando llegó el covid a México se pensó que se podría tratar igual que la influenza, y creo que fue un error fatal, un error monumental por el que ahora ya no hay manera de reconstruir la realidad y conocer exactamente el alcance de la enfermedad", concluye el experto de la UNAM.

Fuente.-

"CUAL ?...a POCO SI HAY": SENADORES PANISTAS en "MODO "HIPOCRITA" PIDEN al PRESIDENTE CAMBIAR la ESTRATEGIA de SEGURIDAD que ELLOS "NUNCA CAMBIARON"...ciudadanos son rehenes de ambos.

La bancada del PAN en el Senado exigió al gobierno federal cambiar la estrategia para detener las muertes por la violencia e inseguridad que se padece en todo el país a manos del crimen organizado y reiteró su llamado a que el presidente de la República asuma su responsabilidad en este tema.
“El presidente intenta, infructuosamente, cambiar la realidad con discursos y sermones, pero los datos son contundentes y el sentir de las familias mexicanas es claro: viven con angustia y con temor. Sin empleo, sin fuentes de ingreso, con la amenaza de contagiarse o de perder la vida, ya sea a causa de la epidemia de Covid o de la violencia que no para”, señalaron en conferencia de prensa virtual los senadores Kenia López y Damián Zepeda.
Los legisladores panistas demandaron que la Cámara Alta cumpla con su responsabilidad de analizar y aprobar el informe de la Guardia Nacional, el cual, acusaron, se entregó a finales de febrero y “fue guardado en un cajón, ni siquiera lo hicieron público; lo enviaron a comisiones y ahí está guardando el sueño de los justos”.
Zepeda lamentó que nuevamente, el presidente de la República pretenda minimizar el problema de violencia y decir que sólo se tiene en un estado: “no, señor presidente, decirle dos cosas: la primera, todo el territorio nacional es su responsabilidad porque la violencia la está generando la delincuencia organizada y el único responsable legal de combatir la delincuencia organizada es usted, el gobierno federal; y segundo, no es cierto que esté sólo en un lugar, está fuera de control en todo el país”.
La falta de una estrategia en materia de seguridad pública ha ocasionado que las cifras de víctimas de homicidio doloso vayan al alza. De acuerdo con datos oficiales, de enero a mayo de este año, han fallecido 14 mil 631 personas, esto es, en comparación con el mismo periodo del año anterior, han aumentado 462 víctimas. Si a lo anterior, se le suman los feminicidios registrados por el gobierno, en nuestro país han muerto 15 mil 16 personas en 2020, destacó la senadora López.
En lo que va del sexenio, abundaron, han fallecido 53 mil 628 personas, es decir, “en promedio ocurren 97 asesinatos diarios; esto es, más de 4 personas son asesinadas por hora. Así de terrible es nuestra realidad, cada 15 minutos en nuestro país se asesina a una persona”.
fuente.-(Imagen/twitter)

EL "REGRESO en la CDMX": EL CULPABLE NO SOLO es el GOBIERNO,SOMOS INGOBERNABLES"...por defecto,es casi nuestro estado civil".



La cara de Juan Cruces brilla de sudor. Después de tres meses sin poder trabajar por la pandemia de la covid-19 dice que ha perdido la costumbre. “Hasta ahorita se nos hace pesado”, confiesa desde arriba del camión de mudanzas que se apura a llenar. Ni él, que tiene 60 años, ni dos de los hombres que lo ayudan a cargar sillas y mesas se protegen con cubrebocas; un cuarto asistente lo lleva en el cuello. Es lunes a la mañana y los alrededores del Zócalo de Ciudad de México comienzan a reactivarse.


En la calle 16 de septiembre, donde Juan Cruces arranca su primera jornada laboral en tres meses, un hombre ofrece “café, café”. Solo queda un banco libre para sentarse en cien metros y las bocinas histéricas se escuchan cuando un coche frena en una vía cercana. Un colectivo de familiares de víctimas de feminicidios acampa frente al Palacio Nacional esperando que las reciba el presidente y tres hombres desayunan antes de entrar en una capacitación que arrancó la semana anterior. Debajo de un andamio, una treintena de obreros quiere entrar a trabajar.
Juan Cruces, de 60 años, trabaja este lunes en el centro de Ciudad de México.

Hugo Morales, de 45 años, despacha atoles, tamales, tortas y chilaquiles desde las siete. No ha frenado durante la pandemia. “Tengo que salirle porque no tengo otro trabajo”, explica. Y es que Ciudad de México no había llegado a apagarse del todo cuando empezó a andar de nuevo. Si durante los meses de parón hacía entre 800 y 1.000 pesos al día (unos 45 dólares), en las últimas dos semanas ha alcanzado los 1.200: “Ahorita está subiendo”.

La capital, una metrópoli indomable donde viven nueve millones de habitantes, aminoró el ritmo los últimos tres meses para contener los contagios de la covid-19, pero aun así los trabajadores esenciales y muchos de los que viven al día siguieron saliendo. El regreso del resto de las actividades tenía que ser controlado, según habían ordenado las autoridades, con medidas sanitarias estrictas y establecimientos funcionando al 30%. Pero en la primera semana de apertura, la del 29 de junio, la afluencia al centro de la capital se desbordó. Este lunes, la Administración local aún no ha valorado la situación.

“El semáforo naranja está más cerca del rojo que del verde”, tuvo que advertir la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, este viernes, cuando decidió volver a cerrar durante el fin de semana el centro y ajustar las medidas para circular en esta zona de la ciudad. “Seguimos en alerta”, hizo falta recordar. Aunque en las últimas semanas, la ciudad ha registrado una tendencia a la baja en hospitalizaciones por la covid-19, la tasa de ocupación sigue siendo del 54%. Ciudad de México, con 52.210 casos confirmados y 6.963 fallecidos este domingo, es uno de los epicentros de la pandemia en el país.

“La gente no entendemos la gravedad. Salimos sin protección y venimos a pasear. Mira, volteas y se ve tráfico de gente”, apunta Verónica Alfaro. Son casi las 11 de la mañana y mientras las tiendas terminan de limpiar los vidrios y repasar con alcohol los marcos de las puertas antes de abrir, la acera que señala Alfaro se congestiona. En otras vías, sin embargo, muchas persianas siguen bajas y la afluencia es menor.
Un policía de tránsito trabaja para agilizar el trafico vehicular de la zona. 

Algunas calles se han peatonalizado para favorecer la distancia entre los ciudadanos que se mueven a pie, pero en las que continúan circulando vehículos los transeúntes se tienen que esquivar. Alfaro está allí para comprar mercadería. Desde que tuvo que cerrar su spa cuando se decretó la emergencia sanitaria, se ha dedicado a confeccionar cubrebocas con materiales que consiguió comprar “clandestinamente” estos últimos meses.

Este lunes, algunas tiendas siguen abriendo de ese modo. “¿Por qué? Porque tenemos que vender”, afirma el dueño de un negocio que no debería estar funcionando según las últimas medidas del Gobierno, que establecen que solo la mitad de los comerciantes abra cada día, según el número de su domicilio. La tienda tiene las persianas bajas y solo mantiene abierta una pequeña puerta de chapa. Prefiere arriesgarse a abrir y que lo sancionen a tener el local cerrado. Según anunció Sheinbaum el viernes, los establecimientos que no cumplan las medidas estarán clausurados 15 días. “De todos modos, llevamos tres meses así y no nos han dicho nada”, explica. Las decenas de policías que están dando vueltas por el centro tampoco le han llamado aún la atención.

Por la acera de enfrente camina Mercedes Delgado, que busca un ukulele para el cumpleaños de su hija. En el primer comercio que entra a consultar precios no le toman la fiebre porque “ahorita traen el medidor”; en el segundo sí respetan todas las precauciones. A Delgado, le asusta ver “muchísima gente” circulando. Terminará de recorrer la calle y se irá rápido, asegura.

No lo sabe, pero justo eligió ir al centro el día en que las autoridades le sugirieron que fuera. Para reducir más la cantidad de personas en los alrededores del Zócalo, el Gobierno propuso una medida voluntaria: las personas con apellidos que empiecen con letras de la A a la L, por favor, que compren los lunes, miércoles y viernes; las personas con apellidos que empiecen con letras de la M a la Z, por favor, los martes, jueves y sábados.

Ariadna Valdez, que es la cuarta en una fila de 30 para acceder a una tienda de telas, tampoco lo sabía. Alza las cejas con la última paciencia que le queda: “Necesito un resorte, me urge para terminar unas sábanas que me están llevando dos meses”. Trabaja en una panadería del centro y nunca había visto la ciudad en pausa, como en las semanas anteriores. “Se siente más que cuando estuvo el temblor del 85. Pero ahí estábamos más unidos, ahora estamos con miedo”, lamenta. Cree, sin embargo, que la apertura será pasajera: “No entendemos”.

Al centro también llegaron habitantes de otros Estados este lunes, como Alfonso Ramírez, de 72 años. Ya jubilado, su pasatiempo son los vitrales. Viajó nueve horas durante la noche para comprar los insumos que necesita en la capital y aprovecha la mañana para lustrarse unas zapatillas nike azul eléctrico. “Tengo el vicio del vapor turco. Mi vaporcito no me falla, pero está cerrado”, le cuenta al bolero. “Esperemos que de aquí en adelante…”, ruega Jota Hernández, que no para de cepillar el calzado. Es su primer día en el centro después de tres meses de parón: “Está flojo porque no regresan los del Banco de México, esos son mi fuerte”.
Un bolero inicia sus actividades laborales después de varios meses de no poder trabajar. 

Saúl Librado, relojero de 55 años, también vino a comprar mercadería desde Guerrero. Toma con su hijo el primer café en un bar en meses. Para acceder al establecimiento tienen que pisar un tapete desinfectante, estirar las muñecas para que le tomen la temperatura, embadurnarse las manos en hidrogel y levantar después los brazos para que los rocíen con Lysoform. Quizás este es uno de los lugares donde se ve que algo ha cambiado en la ciudad. Adentro, las camareras atienden con mascarillas, la carta se consulta con un código QR y las mesas están muy separadas. Por la mañana, no hay problemas de espacio en el interior. La mayoría de la gente está en la calle.

Detrás de una mascarilla improvisada con una botella de plástico, Guadalupe León, de 73 años, espera un café para llevar. Es el único gusto que se dará, no vino a comprar sino a pagar “unos centavitos” que debe. Cuida a dos niños la mitad del día y el resto del tiempo lo dedica a vender ropa de cama, arreglos florales, “lo que a la gente interese”, explica. Pero estos meses han sido difíciles y siguen siéndolo: “No sé cómo voy a hacer para levantarme, pero espero, dios dirá”. El plástico que le cubre la cara entera comienza a empañarse. Más de siete familiares y amigos fallecieron por la covid-19. Por eso, no tiene dudas sobre la dimensión de la pandemia y le asusta ver “mucha gente” en la calle: “Critican al Gobierno, pero no es el único culpable. ¡Nosotros! Que somos ingobernables”.Guadalupe León, de 73 años, este lunes en el centro de la capital.

fuente.-Diario Español/

"TECNOLOGIA en TIEMPOS de COVID": LLEGA el CUBREBOCAS INTELIGENTE que TRADUCE 8 IDIOMAS en TIEMPO REAL...para algunos las crisis son oportunidades.

En estos momentos la tecnología dio un gran paso delante del Covid-19, pues llega el cubrebocas inteligente que además de proteger la salud, también traduce hasta ocho idiomas.

La empresa Donut Robotics, de origen japonés, se dio a la tarea de desarrollar una mascarilla facial que hasta el momento podrá traducir varios idiomas.

También, podrá transcribir el habla en mensajes de texto, hacer llamadas y amplificar la voz de los usuarios.


Éste tapabocas está hecha de plástico y se utiliza como un cubrebocas normal, se conecta a internet por medio de una app, misma que se sincroniza con bluetooth, smartphones y tabletas.

“Trabajamos duro durante años para desarrollar un robot y hemos utilizado esa tecnología para crear un producto que responda a cómo el Covid-19 ha reformado la sociedad”, dijo Daisuke Ono, director ejecutivo de Donut Robotics.


Cabe recalcar que los primeros 5 mil máscaras ya fueron vendidas en Japón en 40 dólares, equivalentes a 900 pesos mexicanos.

La empresa planea desarrollar más de éstos cubrebocas para poder exportarlos a China, Estados Unidos y Europa.
  
Con información de: Reuters/

"AUDIO": EL "MARRO" se DESLINDA de la MASACRE de 27 en IRAPUATO y ACUSA a los "JOTOS del CJNG"...y acusa sospechas de la Guardia Nacional.



José Antonio Yépez Ortiz, alias el Marro, narcotraficante y huachicolero líder del Cártel de Santa Rosa de Lima (CSRL) se deslindó de la masacre a un centro de rehabilitación en el municipio de Irapuato en el estado de Guanajuato en México que dejó 27 jóvenes muertos y 4 heridos el miércoles 1 de julio.

Mediante un audio, uno de los hombres más buscados y eterno rival de Nemesio Oseguera Cervantes alias el Mencho, el Señor de los Gallos o el Gallero, acusó precisamente al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) de hacerlo pasar como el autor de diversas agresiones en contra de la población, de las amenazas en contra del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO), y en especial del ataque al centro de rehabilitación.

“Yo nada más les quiero hacer saber que con ese anexo (centro de rehabilitación) yo no tuve nada que pinches ver y nada más se los hago saber porque tal parece, que… yo no sé de qué pinche manera pero estos ojetes para lo que son buenos es para lavarle el coco a la gente. Y no me importa si sepan o no sepan, me quieran creer, o no me quieran creer, pero yo se los tengo que decir, porque nosotros no tuvimos nada que ver con ese problema, ni sabíamos de ese lugar que existía, ni si quiera teníamos porque hacer esa pinche mamada”, se escucha decir al Marro en el audio.

Al parecer fue grabado a la intemperie pues se escucha el ambiente propio de ese tipo de situaciones, pero cerca de la algún lugar poblado pues también se alcanza a escuchar el paso de vehículos de emergencia, con lo que se echa a bajo una de las hipótesis de que se esconde en cuevas, o por lo menos cuando grabó el audio no estaba tan lejos de algún sitio poblado.

fuente.-

"NEOLIBERAL en LENGUAJE de AMLO SIGNIFICA PENDEJO o CHINGA TU MADRE": DICE CARLOS URZUA "Ex-FUNCIONARIO de PRIMERA AHORA PEGANDOLE a la CUARTA"...ya no son "miguis".



Carlos Urzúa (Aguascalientes, 1955) habla de economía de forma apasionada. Durante una hora, va y viene con detallados análisis y reflexiones que complementa con anécdotas, la mayoría de su etapa de funcionario público, primero como secretario de Finanzas del entonces DF (2000-2003) y después como secretario de Hacienda del actual Gobierno, cargo que abandonó en julio de 2019. 

La salida de Urzúa supuso un portazo a la Cuarta Transformación por parte de alguien que no es que crea que los objetivos del presidente, Andrés Manuel López Obrador, no sean los correctos, sino por la formas en que se opera dentro del Gobierno. Sin entrar a valorar su salida, Urzúa, recién terminados los exámenes como profesor del Tecnológico de Monterrey que es a lo que dedica la mayor parte de su tiempo, repasa, a través de videoconferencia, la actualidad económica del país y reflexiona sobre los desafíos que encara México.

Pregunta. ¿Cómo definiría el estado de la economía de México?

Respuesta. Yo diría que es malo. Ya veníamos enfrentando problemas desde el año pasado y la crisis de la covid nos hundió y nos mandó por una espiral hacia abajo; pero el problema ya se veía venir desde antes. Entender lo que está pasando en México, al menos en términos económicos, no es difícil porque está muy bien diagnosticado desde hace mucho tiempo. ¿Cuál es el problema principal, seas el Gobierno federal o los estatales, que enfrentas? Esencialmente que no tienes dinero. La recaudación tributaria es ahorita del orden del 14% del PIB. Cuando tú tienes una recaudación así, a no ser que tengas ganancias extras muy grandes por derechos de hidrocarburos o del cobre, como en Chile, o cosas de ese tipo, no va a salir bien nada porque es demasiado poco dinero para la magnitud de los problemas que enfrentas. La gran mayoría de los países en Latinoamérica tienen al menos una recaudación tributaria del 20% del PIB. Si tú quieres ser un país que de manera, digamos, ordenada pueda progresar, donde la justicia misma sea evidente en el trato diario por parte del Gobierno a sus ciudadanos, donde haya grandes oportunidades de educación, de salud, etcétera, pues tienes que tener una cierta cantidad de dinero y México no la ha tenido. De vez en cuando nos salvan yacimientos petroleros como Cantarell, en la época de López Portillo, pero ahora sí estamos enfrentando el asunto de manera muy descarnada, simplemente no hay dinero, esa es la primera cosa.

La segunda es que si quieres crecer como país debes tener al menos una inversión del orden del 25%. La inversión pública ha ido reduciéndose a lo largo de los años. Cuando yo hablaba antes de entrar al Gobierno de lo que pretendíamos hacer, me gustaba mucho citar las cifras que en ese momento existían. Si mal no recuerdo, era de 22,4% en 2018. 3,3% era inversión pública, 19,1% era inversión privada, tanto nacional como extranjera. A mí me gustaba mucho decir que lo que íbamos a tratar de hacer era subirlo a un 25%. ¿Con qué? Con mayor inversión privada, nacional y extranjera, pero también esforzándonos nosotros como Gobierno y también me gustaba decir que ese 3,3% de inversión pública en el Gobierno anterior de Peña Nieto, como lo sigo creyendo, era de muy mala calidad, por corrupción, por malos diseños. Entonces, a mí me gustaba mucho decir: “Nuestra inversión va a ser buena. Nuestra inversión pública va a ser de mucha calidad”. ¿Qué es lo que pasó ya para 2019? Que en lugar del 22,9% del PIB acabó siendo 20,2% del PIB. ¿Por qué? Porque la inversión pública cayó, porque ya no hay dinero; que la inversión privada también cayó. ¿Por qué? Pues, por una falta de confianza, me parece a mí, en el Gobierno federal.

P. Como tantas veces, en México se diagnostican las fallas, pero si se conocen tan bien, ¿qué motivo impide que se adopten esas medidas que pueden mejorar la situación?

R. Bueno, en México, la gente y las empresas no están acostumbradas a pagar muchos impuestos. Cuando se tiene la oportunidad de quitar algún impuesto, los gobernantes lo hacen, en vez de ponerlo. El mejor ejemplo es el impuesto por la tenencia vehicular, que lo quitó en realidad, de manera implícita, no de manera directa, Felipe Calderón. Ese impuesto, que era federal y que lo administraban los Gobiernos locales y que lo usufructuaban los Gobiernos estatales era federal por la simple y sencilla razón de que si no, sucedería lo que acabó sucediendo: la carrera hacia el fondo donde todos los Estados empiezan a reducir sus impuestos y al final es lo que tenemos. Morelos no cobra tenencia vehicular. Los coches más valiosos en Ciudad de México. Hay una tradición de no pagar, una tradición incluso fomentada, yo diría, por las propias autoridades que impiden, no que impiden, pero que, supongo, ahuyenta, atemoriza a los gobernantes que empiezan su sexenio. López Obrador ha sido muy claro desde siempre. Él no quiere impuestos. Creo que no lo debía haber dicho, pero lo dice y lo repite todo el tiempo. Una de las razones por las que lo hizo fue obviamente para ganar votos.

P. ¿Cuáles son los mayores riesgos ahora mismo que enfrenta México en materia económica?

R. Creo que lo que se nos viene encima va a ser sumamente complejo por muchas razones. El mayor riesgo que yo veo es este enfrentamiento que está germinando, pero que eventualmente se va a dar, muy pronto, entre los Gobiernos, sobre todo estatales y el Gobierno federal, porque no hay dinero. La gran mayoría de sus ingresos provienen de las participaciones federales, pero las participaciones federales dependen de cuánto recaudas y eso depende de la dinámica que tiene tu economía, y en este momento todo se esta cayendo. Todavía no hay cifras respecto a mayo, por ejemplo, pero seguramente el impuesto sobre la renta y el IVA se desplomaron. Eso, desde un punto de vista de la ley de coordinación fiscal, significaría que también las participaciones disminuirían de manera dramática, no solo las del Gobierno federal. Por fortuna, hay un fondo de estabilización de ingresos estatales que debe tener todavía unos 60.000 millones de pesos que nos pueden ayudar unos tres, cuatro o cinco meses, pero no más que eso, y hay también un fondo federal que nos puede ayudar, que debe tener ahorita unos 140.000 o 150.000 millones de pesos y que nos puede ayudar a paliar un poco la situación, pero no mucho. Hay un segundo riesgo que sí es muy preocupante y del que nosotros estábamos muy conscientes desde el inicio, que es el asunto de las pensiones, que a final del día es una bomba de tiempo que va a estallar.El economista Carlos Urzúa, en julio de 2018. 

P. Y ante esta perspectiva, ¿cuáles son las medidas más urgentes que se deben adoptar?

R. Muchos hemos sido muy críticos con el Gobierno federal respecto a esta falta, me parece a mí, de conocimiento económico. Dejemos el conocimiento económico, de solidaridad social. Yo creo que el Gobierno mexicano ha mostrado una frialdad que pocos Gobiernos podrían haber mostrado con lo que está pasando. Realmente, el gasto que tiene dedicado el Gobierno a paliar este problema es cualquier cosita, básicamente nulo, ¿no? Creo que la política fiscal ha sido muy mala, pero sobre todo creo que no se ha cuidado. Todavía no se ha entendido la importancia del sector formal en México. Estamos castigando la formalidad en México, y ahora a los empresarios y a los trabajadores, seguimos insistiendo en que deben estar cotizando en la seguridad social cuando no tienen dinero, cuando muchos de ellos no tienen capital de trabajo, están mermando su propia riqueza, la poca que van a tener en el futuro, y posiblemente pongan en riesgo incluso su situación de servicios médicos cuando estén viejos. Esencialmente, debió haberse subsidiado el empleo formal, al menos el Gobierno pagando las contribuciones del trabajador y del empresario hasta, digamos, cinco salarios mínimos y también, me parece a mí, ayudando un poco a esta gente que está acudiendo a sus afores, y en este momento, dando eso que está retirando, devolviéndolo o al menos cambiando la ley para que no se necesiten tener 1.250 semanas para poder tener servicios médicos cuando estés viejo. Ahora, yo también he sido muy crítico, y tengo muchos amigos que me critican por ello, con la postura monetaria del Banco de México.

P. El Banco de México ha sido más timorato que otros bancos centrales.

R. Yo creo que sí. Es decir, tienen al final del día miedo de hacer algo que de alguna manera pueda hacer surgir de nueva cuenta la inflación. Técnicamente, el banco central de México es bueno, pero desde siempre, después de su autonomía, ha sido muy cauteloso, muy conservador. En la crisis de 2009 teníamos unas tasas altísimas. Las tasas eran del 8,25% a fines de 2008 cuando ya todo mundo, en todos los países del mundo, habían bajado sus tasas de manera increíble. Ahora está sucediendo parcialmente lo mismo. Si uno les dice: “Oye, ve lo que están haciendo todos los demás países del mundo, todos los demás bancos centrales”, ellos dicen: “Es que la inflación… porque si tú te fijas bien, en el último dato de inflación, los alimentos subieron mucho”. Bueno, sí, los alimentos subieron mucho en muchos lados precisamente porque la gente no puede siquiera ir al supermercado, pero la verdad es que la presunción que todo mundo tiene en el resto del mundo es que los precios de los alimentos van a caer eventualmente porque la gente no tiene dinero ni siquiera para comer. Las tasas de las hipotecas todavía están muy altas. La gente está estrangulada. Las empresas van a tener problemas muy graves y esto es quizá otro asunto que yo diría que me preocupa mucho, no solo en México, ahora sí como latinoamericano. Me preocupa mucho la situación de la deuda latinoamericana externa de nueva cuenta. Creo que la situación va a ser más dramática de lo que la gente piensa. Argentina es un ejemplo muy claro, pero pronto se les va a ir para arriba a muchos países de América Latina. A nosotros también. El Gobierno dice: “No, es que no quiero aumentar mi deuda”. La deuda la vas a tener que aumentar, para empezar, porque vas a tener que cubrir huecos, pero para terminar no es un asunto nada más del déficit, es un asunto de cuánto es tu deuda respecto a tu PIB y tu PIB va a caer de forma extraordinaria.

P. La decisión de no endeudarse ha sido una de las más controvertidas. ¿Cómo lo interpreta? ¿A qué atribuye esa decisión y qué consecuencias puede tener?

R. Bueno, esto es bien sabido, yo incluso lo he dicho. El estilo personal de gobernar del presidente es muy autoritario y él, en particular, creo que tiene menos interés en escuchar a economistas que el que mostraban muchos presidentes anteriormente. Yo diría que hay que remontarse a la época de Luis Echeverría, cuando llegó un momento en que la presidencia decidía en materia económica, pero algo así está sucediendo ahora. Creo que es un poco por ignorancia, con todo respeto para el presidente, él no tiene por qué saber mucho de economía, la verdad. También creo que es porque fue una de sus banderas. Él tenía varias banderas económicas. La primera era no alzar impuestos y la segunda: “No se apuren, todos estos déficits y deuda que hemos tenido es simplemente porque hay una corrupción dentro del Gobierno federal, porque se dan unos lujos que nosotros no vamos a tener”. Entonces, es susceptible a creer, digamos, en estas ideas que no tienen mucho fundamento.

Hay que recordar que él siempre estuvo muy preocupado, creo que correctamente, por la manera en que se rescató el sistema financiero tras la crisis de 1994-1996. El sector bancario particular estaba en una situación muy mala. Primero, porque habían sido vendido los bancos de manera totalmente, ¿qué diré?, absurda. Teníamos una banca bastante buena para estándares de un país subdesarrollado hasta que López Portillo la nacionalizó en 1982, y cuando la privatiza Carlos Salinas de Gortari lo hizo de una manera muy mala. En lugar de vender a banqueros, lo vende a casa bolseros y así nos fue. Son dos animales muy diferentes los casa bolseros a los banqueros. Estaba la situación muy complicada, se tenía que rescatar la banca, pero se rescató de una manera muy poco transparente. López Obrador siempre ha puesto mucho énfasis en lo que pasó en ese momento; de hecho, escribe un libro sobre el Fobaproa con datos que no están tan mal. Yo no sé quién se los haya pasado, pero no estaban tan mal. Es un libro interesante. Entonces, yo creo que él se ha confundido, con todo respeto, no entendió realmente la petición de las empresas. Una cosa es que venga a pedirte el sector financiero que lo rescate y otra cosa es que venga el sector real a decirte: “¿Sabes qué? Ayúdame a que no tenga que despedir a tanta gente. Ayúdame con costos de seguridad social, costos laborales”. Es lo mismo que los casa bolseros y los banqueros, son dos animales muy diferentes y es muy riesgoso realmente dejar caer al sector real. Dada la crítica tan feroz que siempre hizo al Fobaproa de alguna manera u otra dentro de su interior, pues pensó que él no quería hacer algo similar.

P. Sobre el enfrentamiento con el sector privado, ¿cree que es pasajero, algo que se puede dominar, o se ha entrado en un camino de no retorno?

R. Eso sería casi, casi la puntilla para la economía. Del 22,4% del PIB de inversión en 2018, 19,1% fue privada, nacional y extranjera, y 3,3% pública. Cuando termina 2019, era 20,2%. Cae la inversión pública de 3,3% a 2,8% porque, simplemente, no hay dinero, no hay espacio fiscal ya. Pero lo notable es que baja la inversión privada de 19,1% a 17,9%. Ese es el signo más desalentador y más peligroso, aparte del asunto humano, el desempleo y la pobreza. Es una cifra dramática porque eso explica la falta de confianza por parte del sector privado. Yo tenía una gran esperanza en que pudiera ser un buen Gobierno y por eso acepté integrarme de nuevo a su equipo. Creo que el momento en que ya todo cambia es en esta decisión que toma de detener el aeropuerto de Texcoco. Creo que esa fue una idea errónea. Nosotros se lo decíamos, yo se lo decía, otros se lo decíamos dentro del Gabinete, otros dentro del gabinete decían lo contrario, pero era una decisión —me parece a mí— extraordinariamente costosa, en términos primero de lo que ya tenías ahí adentro, un costo hundido de más de 100.000 millones de pesos. Segundo, del impacto que tendría sobre las empresas constructoras, muchas de ellas mexicanas por cierto, muy pocas extranjeras, para las que ese era su gran proyecto para los siguientes dos o tres años. Pero aparte, el impacto que iba a tener sobre la inversión privada, sobre los inversionistas nacionales. Es algo que yo creo que nunca se debió haber hecho. ¿Por qué lo hizo? La verdad, no sé, pero fue una muy mala decisión. Creo que fue la peor decisión de todas, junto con su discurso, que la verdad también… Él ya había ganado y ya era presidente. No entiendo todavía este discurso diario que es tan polarizante, tan maniqueo, ¿no?, que simplemente no le ayuda a un presidente en ningún lado, ni siquiera a Trump en Estados Unidos. En fin.El exsecretario de Hacienda Carlos Urzúa junto a López Obrador, en mayo de 2019.

P. Otro tema del que usted ha escrito es el desprecio por la energía limpia. En este sentido, ¿cuál cree que es el plan del Gobierno para el sector energético?

R. Nunca estuve muy cercano al sector energético y no soy, digamos, muy cercano tampoco a Manuel Bartlett ni a Rocío Nahle. Cuando el presidente y la gente de la Secretaría de Energía habla de autosuficiencia energética, con todo respeto, hay una ignorancia absoluta. Es decir, no está solamente el petróleo, pues es, para empezar, el gas. Nosotros no estamos produciendo en absoluto gas para todos los volúmenes que necesitamos y el gas, eventualmente, ya pronto en unos años, va a ganarle la partida al petróleo en términos de la fuente energética por excelencia. Pero aparte, tenemos todo este asunto, la energía solar, la fotovoltaica, la energía eólica, geotérmica, donde México podría tener realmente un futuro muy promisorio. ¿Por qué se dio esto que se está dando? Al inicio, no había una gran atención a la Comisión Federal de Electricidad. Yo diría que era sobre todo a Pemex. El presidente está obsesionado con Pemex y casi todas las discusiones versaban sobre Pemex. En el caso de la Comisión Federal de Electricidad, yo creo que, poco a poco, fue ganando terreno Manuel Bartlett. Creo que él es un político muy astuto. Creo que es una persona que tiene un desconocimiento absoluto acerca de la compañía de electricidad, pero es un hombre sumamente astuto y es un hombre que, en cierta medida, creo yo, refleja parte de lo que siempre fue López Obrador. López Obrador fue un priista cuando era joven, pero un priista setentero, que tenía estas ideas de Echeverría, de López Portillo. Creo que Bartlett ha jugado muy bien su juego. La primera noción de que algo andaba mal, de que esta administración de la CFE quería dibujar una línea respecto a la anterior fue con el asunto de los gasoductos, que ya estaban concluidos y que la CFE no quería pagar. Allí fue cuando yo empecé a sentirme incómodo y ya más cuando Manuel [Bartlett] empieza a hablar de una manera —esto lo he manifestado públicamente también— de una manera muy tonta; es decir, realmente sin entender lo que es el valor presente. Yo se lo manifesté al presidente y básicamente lo que me dijo fue: “No te metas”, y yo sí estuve muy preocupado. Yo sí creo que pudo haber estado en riesgo el T-MEC por esto. Por fortuna, se resolvió, no como quería la CFE, sino simplemente se alargó la concesión. Yo creo que esta aversión por la energía limpia es genuina. De inmediato llegaron muchos actores fuertes —tanto de dentro como de fuera de México— , y eso hace que alguien con esta postura tan nacionalista, o estatista, como la de Bartlett, y también de López Obrador, le dé un tinte no correcto políticamente a estas energías limpias.

P. Uno de los mayores desplantes que usa no solo el presidente, sino buena parte de su gabinete o afines, es acusar de neoliberal, de conservador, a todo el que discrepa, pero, ¿acaso la economía mexicana no es neoliberal también?

R. Claro. Mire, yo diría que él usa la palabra ‘neoliberal’ como un insulto. Es decir, en lugar de decir ‘pendejo’ o ‘chinga tu madre’, dice ‘neoliberal’ porque él generalmente no dice malas palabras. Creo que es absurda la manera en cómo él y cómo Morena, en general, emplean el término. La economía mexicana es muy neoliberal. De hecho, nosotros somos una economía extraordinariamente abierta para estándares internacionales y dependemos totalmente del comercio exterior. Nuestra suerte está echada desde 1994 y si el T-MEC no florece como yo espero que florezca, pues a ver qué sucede con México. Entonces, la economía mexicana es totalmente neoliberal. Lo único que no es neoliberal, probablemente sea esta intervención en el sector de energía. Y ya.

Fuente.-Diario Español/