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domingo, 17 de marzo de 2019

PERIODISTA ESCRIBIO ULTIMA COLUMNA "SLRC,la RUTA del CHAPO" y lo ULTIMARON...y ahora es estadística en la cifra de periodistas asesinados.

El periodista Santiago Barroso Alfaro fue atacado a balazos la noche del viernes al abrir la puerta de su vivienda en San Luis Río Colorado. Murió minutos después.
Es el cuarto periodista asesinado en lo que va de 2019. Durante 2018 fueron 10 las víctimas.
Santiago Barroso Alfaro era autor de la columna Sin Compromisos. En su última publicación escribió: “SLRC, la ruta de El Chapo”.
En su diario digital Red 653, el 15 de febrero publicó un análisis sobre el narcotraficante y cómo fue que se interesó en incluir en la ruta de trasiego el corredor San Luis Río Colorado-San Luis, Arizona.
Los inicios y la operación del Cártel de Sinaloa, al mando de Joaquín Guzmán Loera, los relacionó a detalle con personajes locales.
El periodista de 47 años, catedrático de la Universidad Tecnológica de San Luis Río Colorado, fue conductor del programa de radio Buenos Días San Luis, director del portal de noticias Red 653 y colaborador del semanario Contraseña.
Egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación (1989-1993), de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), trabajó para el periódico La Crónica del Grupo Healy de Baja California. Colaboró en el desaparecido periódico La Prensa, dirigido por Benjamín Flores, asesinado en julio de 1997.
Parte de sus investigaciones estaban relacionadas con el narcotráfico, tráfico humano y la impunidad.
Incluso, el día que fue asesinado, por la mañana, en su programa de radio denunció: “Aun con luz del día y ante la mirada de una gran cantidad de automovilistas que hacen fila para ingresar a Estados Unidos, los polleros se dedican al negocio de tráfico de personas de origen centroamericano. Así se pudo ver, una vez más, el jueves por la tarde, día de ayer, cuando un traficante humano introdujo a Estados Unidos a por lo menos una decena de hombres, mujeres y niños”.
Fiscalía investiga. La Fiscalía General de Justicia en el Estado (FGJE) investiga los hechos por el delito de homicidio calificado. Informó que los primeros indicios, recabados a través de entrevistas a testigos, indican que el o los agresores tocaron a la puerta de su vivienda y al abrirla fue agredido. Corrió al interior y solicitó, vía telefónica, una ambulancia que lo trasladó a un hospital.
Presentaba una herida de bala a la altura de la clavícula izquierda y dos en el abdomen.
El alcalde de San Luis Río Colorado, Santos González Yescas, a través de un comunicado lamentó el atentado. Recalcó que estará muy al pendiente de las investigaciones.
Reacciones. La Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) condenó el asesinato de Santiago Barroso Alfaro.
Jan Jarab, representante de la ONU-DH en México, expresó que “éste y los demás crímenes contra la libertad de expresión deben ser investigados y esclarecidos efectivamente. Sólo de esa manera se podrá enviar un mensaje claro de respaldo a quienes ejercen el periodismo”.
La eficaz y completa investigación de este crimen debe incluir como una de sus líneas de investigación la posible vinculación con la actividad periodística del señor Barroso”.
Asimismo, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) condenó el homicidio del periodista. Recordó, a través de un comunicado, que son 145 los comunicadores asesinados desde el año 2000.
Horas después del atentado que sufrió Santiago Barroso Alfaro, el secretario de Seguridad Pública nacional, Alfonso Durazo Montaño, publicó un pésame en su cuenta de Twitter.
“Expreso mi más sentido pésame por el asesinato del periodista Santiago Barroso Alfaro en San Luis Río Colorado, Sonora, y manifiesto a las autoridades locales la plena disposición de la @SSPCMexico para colaborar en la investigación correspondiente”.
A Santiago Barroso Alfaro le sobrevive su esposa y dos hijos menores de edad.
LA ULTIMA COLUMNA: "SLRC,la RUTA del CHAPO":
Usted coincidirá conmigo, hablar del emporio construido por Joaquín Guzmán Loera sin incluir a San Luis Río Colorado, sería una notable omisión. 
Para nadie es un secreto, por su ubicación geográfica, la frontera Noroeste de Sonora es un punto estratégico para concretar el cruce de droga a Estados Unidos -el mercado meta del “Chapo” y de cualquier otra organización criminal dedicada a la misma actividad.
Y no es una mera presunción, aclaro, tanto la DEA, en el vecino país, como la PGR, en México, así lo han reconocido en distintos informes oficiales.
Pero, ¿en qué momento el afamado capo de la droga volteó a ver el “potencial” de San Luis Río Colorado y lo incluyó en la ruta del temido Cartel de Sinaloa? ¿Quiénes fueron las personas en las que originalmente se apoyó para abrir brecha y asumir el control paulatino de la plaza?
El corredor San Luis, Sonora-San Luis, Arizona pasó a ser parte de la organización de Guzmán Loera desde el momento en que éste asumió el liderazgo del cártel, tras la caída de Miguel Ángel Félix Gallardo, en sociedad con Héctor “El Güero” Palma.
El primer hombre al que le confió la plaza fue a José Luis Angulo Soto, alias “Mi Niño”, a principios de los años 90.
“Mi Niño”, apodado así por la corta edad a la que empezó su carrera criminal, abrió brecha con su primo Adán Cázarez Angulo y la banda de Los Alacranes.
Ellos, junto con Eduardo Barraza Gastélum, “El Pony”, llegaron a amasar tanto poder que tuvieron la osadía de robar 476 kilogramos de cocaína de las oficinas de la PGR.
Sí, casi media tonelada de polvo blanco que el entonces comandante de la Guarnición Militar de la plaza, el general Antonio Mimendi, se vio en la obligación de decomisar, luego que la avioneta Cessna 210 en la que era transportada procedente de Sinaloa, se desplomó por una falla mecánica cerca de “El Doctor”.
La madrugada del 21 de mayo de 1997, un grupo de sujetos entró como “Juan por su casa” a las instalaciones de la Obregón entre 11 y 12 y recuperó la carga propiedad del “Chapo”.
Por estos hechos, y ante la vergüenza nacional a la que el nuevo zar de la droga sometió a la PGR, el general Mimendi, el agente del Ministerio Público Federal, Alberto Gómez, y una veintena de policías federales y soldados, fueron procesados y muchos de ellos condenados a prisión.
Esa, sin lugar a dudas, fue la primera demostración de poder del Cártel de Sinaloa en este corredor fronterizo, aunque a la postre representaría la debacle de “Mi Niño” y “El Pony”, toda vez que pusieron a hervir la plaza y tuvieron que poner tierra de por medio.
“Nacho” Avilés, un pariente y homónimo del legendario narco de los años setenta, fue quien asumió entonces el control del trasiego local.
Apoyado por “Lulú” Munguía, se dio a notar por un caserón en la avenida Mazatlán entre las calles 12 y 13 y un negocio de muebles ‘de caché’ en la Madero y Quinta.
Al tiempo, “El Nacho” fue detenido por la DEA y “Lulú” falleció misteriosamente en un accidente automovilístico.
Por esos tiempos, la banda de Los Heras, con Reynaldo (“El Rey” Heras) y el joven Carlos Eduardo (del mismo apellido) al frente, empezaron a reforzar el brazo del cártel en San Luis. Al “Rey” le alcanzó pronto su destino y a Carlos le llegó varios años después en las afueras de su casa, en el fraccionamiento Villa Colonial.
Piezas importantes dentro de la estructura también fueron Víctor Manuel Contreras Espinoza, “La Tamalera”; Gonzalo Inzunza, “El Macho Prieto” (supuestamente abatido en un enfrentamiento con la policía en Puerto Peñasco) y Manuel Garibay Espinoza, “El Manuelón” y/o “El Michoacano” –oriundo y actual residente del ejido Pescaderos, en el Valle de Mexicali.
En su momento, todos ellos fueron muy efectivos, pero algo que les caracterizó y que al “Chapo” no le convenía, porque le representaba “calentar” de manera innecesaria la plaza, es que eran extremadamente violentos.
Por eso, durante una buena temporada le confió el mando a Armando López Aispuro, alias “El L” y/o “El Licenciado”, un sujeto de perfil bajo del que solo se supo, llegó a comprar el “antro” de la Obregón y 11, justo “en las narices” de la PGR.
*****
Durante todo ese tiempo y hasta su última detención, Joaquín “El Chapo” Guzmán supuestamente estuvo en varias ocasiones en esta frontera.
El 18 de marzo de 2003, el día que en que cayó “La Tamalera” en la calzada Constitución tras abrir fuego contra policías municipales, se rumoró que un misterioso hombre que logró darse a la fuga durante esa persecución era nada más y nada menos que el jefe del Cártel de Sinaloa.
Años después corrió la versión de que había estado en el restaurante que hasta hace poco se localizaba en la Libertad y 12, para lo cual habría mandado cerrar el local con todo y comensales adentro.
Más adelante, el entonces comandante de la milicia en la ciudad, el polémico general Raúl Güereca, me llegó a confiar haber recibido un “pitazo” de que el “Chapo” andaba en la zona Centro, para lo cual desplegó un operativo que al final se redujo a una falsa alarma.
Lo que sí es un hecho, es que el hoy sentenciado a cadena perpetua en Estados Unidos, cavó al menos media docena de narcotúneles a lo largo de la frontera con San Luis, Arizona (con un valor de entre 2 a 3 millones de dólares). Algunos han sido descubiertos y destruidos por autoridades norteamericanas, otros continúan tan activos y redituables como siempre.
Fuente.-Red63/

DENUNCIAR o CONSERVAR el EMPLEO: HABLAN PERIODISTAS MEXICANAS del ACOSO SEXUAL...las corren en "caliente".

"Cuando conducía el programa Los Protagonistas, de TV Azteca, me pidieron que me sentara con un vestido extremadamente corto, que cruzara la pierna y levantara el muslo para hacer una toma especial. Me negué rotundamente", contaba la periodista deportiva Rebeka Zebrekos en Vice en octubre de 2017, después de ser despedida por no ceder ante el acoso sexual que vivió en el trabajo.
La historia que cuenta Zebrekos no se trata de un caso aislado, forma parte de los diferentes tipos de violencia machista a los que se encuentran expuestas las comunicadoras en Latinoamérica, según un informe de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
La organización señaló que en 2017 el 19% de los periodistas asesinados en el mundo eran mujeres, la violencia más extrema a la que se ven sometidas las periodistas pero no la única. Miradas lascivas, tocamientos, comentarios de tipo sexual sobre su aspecto, peticiones sobre la vestimenta -como le sucedió a Zebrekos-, ciberacoso, hasta llegar a las agresiones sexuales directas.
Según una encuesta de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) a 400 comunicadoras de más de 50 países, el 48% de ellas dijo haber sufrido alguna forma de violencia de género en el trabajo, esto es casi una de cada dos mujeres. Otro estudio hecho por la International Women's Media Foundation, realizado entre 2017 y 2018 entre 597 mujeres, reveló que el 63% ha sido amenazada o acosada en línea, el 58% en persona y el 26% de casos las periodistas sufrieron ataques físicos.
En México, según una encuesta en línea hecha por Periodistas Unidas Mexicanas (PUM), un grupo de comunicadoras pertenecientes a diferentes medios y ámbitos del periodismo en el país, señala que el 73% de las mujeres consultadas (de un total de 392) reconoció haber sufrido alguna situación de acoso sexual en su trabajo. Principalmente el acoso se produce dentro de las redacciones a mujeres entre los 26 y los 35 años. El 63% de ellas señaló que fue por parte de un compañero directo, mientras que el 49% dicen que fue un jefe o superior. El acoso también se produce fuera de las oficinas, en la calle. Reporteras y fotógrafas señalaron a una fuente o persona entrevistada como su acosador.
"No queremos seguir trabajando si los editores condicionan la publicación de nuestras notas a que salgamos con ellos. No queremos que nuestras fuentes nos vuelvan a pedir hacer una entrevista en su cuarto de hotel. No queremos tener que cuidarnos del colega acosador que se sienta al lado en la redacción", dicen desde la colectiva PUM.

El grupo de comunicadoras considera que el acoso sexual del que son víctimas afecta a la libertad de expresión y a la calidad de su trabajo. El 61% de las preguntadas reconoció que vivir este tipo de violencia impactó en su desempeño profesional. “Estoy más concentrada en protegerme del acosador que en buscar la nota”, expresó una de las mujeres encuestadas.
“En muchas juntas editoriales es difícil hablar sobre la violencia de género y machismo. Simplemente, la palabra feminismo casi no es mencionada porque sabes que habrá un rechazo colectivo general”, explican en entrevista con Verne.
Desde la CIDH emplazan a que los medios de comunicación adopten medidas para garantizar la seguridad de las mujeres periodistas frente a riesgos basados en el género y consideran “preocupante” que la mayoría de empresas de comunicación “no cuenten con protocolos o reglas internas que atiendan adecuadamente las necesidades de las periodistas víctimas”, dice el informe y señala que “siguen prevaleciendo los mecanismos de ‘mediación’ interna en lugar de recursos efectivos que permitan la protección de la víctima y el establecimiento de responsabilidades al perpetrador”, algo que puede generar impunidad y genere más violencia en contra de las periodistas, lo que las puede empujar a no denunciar el acoso.

No hay protocolos contra el acoso sexual

Según la consulta realizada en México, el 56% de las mujeres dijo que no existe ningún protocolo contra el acoso sexual en su trabajo, mientras que el 28% desconocía si existía ya que la empresa nunca lo comunicó. “El 84% de las mujeres que laboran en medios de comunicación periodísticos en México no tiene acceso a protocolos contra estas agresiones ya sea porque no existen en sus empresas o porque desconocen si los hay”, señalan desde PUM. La mayoría de las mujeres consultadas, el 70%, reconocieron que no presentaron una queja por acoso en su empresa."Tuve que elegir entre denunciar o conservar mi empleo", dijo una de las participantes. De las que sí denunciaron, el 18% en su mayoría solo lo hicieron de manera verbal, no escrita, algo que después no tiene ninguna validez legal.

Además de un protocolo desde el grupo de comunicadoras consideran que deben existir campañas de concientización cada cierto tiempo destinadas a todo el personal de la empresa “cursos, folletos y toda una narrativa de cero tolerancia desde la dirección editorial y comercial”.
Esta iniciativa se une a las de otros grupos de mujeres periodistas que han comenzado a mostrar lo que sucede dentro de las redacciones respecto al acoso en Francia, Colombia, El Salvador, Paraguay o Brasil. El pasado 8 de marzo tres asociaciones de mujeres periodistas en Francia hacía popular el hashtag #EntenduALaRedac (Oído en la redacción) para exponer cifras alarmantes después de hablar con 1.500 mujeres de 300 medios de todo el país, entre los que se encuentran Le MondeCanal +LiberationFrance24BBCLe FigaroArte o AJ+.

"Somos reporteras, editoras, fotógrafas, diseñadoras, infografistas e ilustradoras. Nuestro trabajo es fundamental para construir una sociedad informada y crítica, pero ya no podemos seguir haciendo periodismo en las condiciones actuales", dicen desde Periodistas Unidas Mexicanas.
fuente.-Verne/Diario Español/


"POLICIAS,MARINOS,SOLDADOS y la FABRICA de CULPABLES de IMPUNIDAD OFICIAL"...han sido remedio y tambien parte de la enfermedad del pais.

Aterrada en una esquina de la recámara, cubrió sus oídos para no escuchar los destrozos. Desde la ventana vio cómo los uniformados, con armas largas, forzaron la puerta de su casa y sacaron a su padre para golpearlo. De pronto entraron por ella. A rastras la llevaron del cabello, tocándola mientras bajaban a la sala. Ahí, Rebeca Felipe Gómez, de 15 años, observó a su madre en el piso.

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Cuando irrumpieron eran alrededor de las 2:40 horas de la madrugada del 3 de febrero de 2019. Sus padres veían la televisión en la planta baja. “Escuchamos cómo trataban de abrir. Se oían como piedras y golpes, cuando de repente ya estaban derribando la puerta. Lo primero que hicieron al entrar fue sujetar a mi esposo y sacarlo a la fuerza. A mí me sometieron. La casa estaba llena de personas, eran militares, policías federales, estatales, hombres vestidos de negro”, recuerda María Edith Gómez Pérez, madre de Rebeca.

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A su esposo, Roberto Felipe Luna, lo subieron a un auto sin placas. Fue presentado hasta las 6:20 horas de la mañana en el Ministerio Público (MP) de Ixtapaluca, Estado de México, acusado de delitos contra la salud y de pertenecer a La Unión Tepito. Según una copia de la carpeta de investigación en poder de EL UNIVERSAL, lo detuvieron a las 5:50 horas en la calle, a bordo de su coche, en posesión de varias dosis de marihuana, cocaína y cristal. Edith sostiene, en cambio, que entraron a la casa sin orden de cateo y que le fabricaron un delito, puesto que es comerciante y distribuidor de verduras.
A Nazario Garibay Godínez la historia le suena familiar, pero ocurrió en su negocio de autolavado El Güero, en ManzanilloColima. “Entraron sin orden de cateo cinco elementos de la Marina y cuatro de la Policía Estatal a las 22:49 [horas] del 11 de noviembre de 2017, privando de la libertad a mi sobrino Édgar Ruiz Garibay y a un empleado. Como una hora los mantuvieron incomunicados. Después los liberaron, pero siguió el hostigamiento y la persecución”, cuenta.
Su sobrino Édgar presentó una queja y mostró los vídeos del circuito cerrado ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Colima. En las imágenes en poder de EL UNIVERSAL se observa la entrada de los efectivos de la Secretaría de Marina (Semar). Al percatarse de las cámaras, los efectivos cubren sus rostros y luego salen con los detenidos. Por estar involucrado personal de la Semar, el caso fue enviado a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

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Antes de que pudiera acudir al organismo, “el 28 de noviembre de 2017 regresan los mismos elementos de la Marina, acompañados por el agente del Ministerio Público y la Policía Estatal. Un total de 60 entraron arrancando las cámaras del negocio y el grabador de video”, recuerda Garibay.
Golpearon a sus familiares y a menores de edad. Se robaron todo a su alcance. Dijeron que les iban a plantar evidencias; preguntaron por él, pero no se encontraba. Entonces, enfatiza, detuvieron a su esposa y sobrino, a quienes reclamaron por denunciarlos: “Ahora sí te vas a hacer famoso, cabrón”. Los amenazaron de muerte y los trasladaron al Ministerio Público de Manzanillo, acusados de narcomenudeo, secuestro, entre otros.
La fabricación de ilícitos en México es una constante por parte de autoridades del ámbito local y federal, aseveran especialistas en el tema. Su fin es lograr mecanismos de extorsión, justificar el combate a la delincuencia y crear chivos expiatorios, por órdenes de altos mandos o cuenta propia. Aparte, el robo y hurto de pertenencias de las víctimas es común.
“La fabricación de delitos y la búsqueda de chivos expiatorios se asocia con detenciones arbitrarias y puede agravarse, precisamente porque se ha recuperado la idea de la prisión preventiva y puede usarse como un mecanismo de extorsión de ciudadanos inocentes”, afirma Carlos Vilalta, experto en seguridad y miembro del organismo de análisis CentroGeo.
En este marco, el reporte Índice de Estado de Derecho en México, de World Justice Project (WSP), establece en su evaluación que el factor de Justicia Civil, que mide ocho parámetros como la calidad, independencia e imparcialidad del sistema, alcanza un promedio nacional de 0.36, cuando la mejor calificación es 1.

NOTA RELACIONADA:

Al menos se registraron 22 mil 839 casos de extorsión en México de 2015 a enero de 2019, señalan cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Martín Barrón Cruz, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), explica que “incluso en el ámbito militar, muchas veces cuando una persona se niega a una revisión en su vehículo, ellos mismos utilizan alguna expresión, como: ‘Si quiere le ponemos un kilo de ayuda’, refiriéndose a colocar droga en el automóvil. Con eso le fabrican un delito”.
Los elementos justifican ante los mandos su trabajo bajo la lógica del destajo, “con el mayor número posible de remisiones, pero esto afecta a la sociedad”, destaca por su parte Juan Canales Granillo, presidente de la fundación Azul por México y exelemento jubilado de la policía capitalina.
En el país se han presentado 3 mil 147 quejas ante la CNDH por actos presuntamente violatorios de derechos humanos atribuibles a personal militar, de las cuales 2 mil 807 fueron concluidas por el organismo y 340 están en trámite, del 1 de diciembre de 2012 al 12 de octubre de 2018, de acuerdo con la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Aunque la dependencia asegura que han disminuido las irregularidades: en 2017 se registraron 340 y 298 en 2018. Es decir, casi una al día.
La madrugada que entraron a la casa de la familia Felipe Gómez catearon las habitaciones en busca de objetos de valor. Desgarraron un sillón, se llevaron pantallas, un teatro en casa, relojes, zapatos, tenis, ropa interior y 150 mil pesos producto de sus ahorros y del empeño en el Monte de Piedad de un carro Mitsubishi, que también hurtaron.
Los efectivos tomaron identificaciones, actas de nacimiento y tarjetas de crédito. Un par de agentes obligó a Rebeca a subir a su habitación, desnudarse y cambiarse de ropa frente a ellos.
“Mientras me cambiaba me dijeron: ‘¿Cómo puedes dormir con tanto perro? Deberías dormir con personas como nosotros, que te besemos, te demos caricias, no con un perro que te lama’. Estaba llorando y me decían: ‘Ya te tenemos bien ubicada, sabemos en qué escuela vas, a qué hora va tu papá por ti y a qué hora te deja’”, recuerda la menor de edad.
Su madre, Edith Gómez, indica que durante las tres horas que tardaron en presentar a su marido en el Ministerio Público lo llevaron a otro lugar, donde lo torturaron: “Querían que agarrara unas bolsas, pero nunca dobló sus manos. Las tiene lastimadas. Le sembraron droga y ahorita está en el reclusorio estatal de Chalco”. Hace un par de semanas unos reclusos lo “picaron” con un arma blanca, exigiendo 100 mil pesos por su seguridad. Edith ha recurrido a varias instancias, pero sin respuesta. Desesperada, implora que alguien la atienda y que Roberto Felipe Luna sea liberado.
En respuesta a la solicitud de información de este diario en torno al caso, la Dirección General de Comunicación Social de la Sedena sugiere a Edith Gómez solicitar información a las autoridades civiles correspondientes.
Riesgo latente
Dadas las facultades de investigación y persecución de delitos que tendrá la nueva Guardia Nacional (GN), podría existir un riesgo latente para el aumento de los abusos.
“Las quejas que se han emitido eventualmente por las recomendaciones de la CNDH son por tortura, maltrato y desapariciones forzadas. Si tenemos un aumento de vigilantes con perfil militar a través de la Guardia, podemos esperar un incremento significativo en las violaciones de derechos”, asegura Vilalta.
“El gran problema que tenemos es que cuando te dan una instrucción en el ámbito militar tú la cumples. No importa quién sea la persona que detengas y por eso las constantes violaciones que pueden haber. ¿Por qué razón? Porque no hay una capacitación”, explica.
En el caso de Nazario Garibay, durante los tres días de detención en el MP asegura que obligaron a su esposa a desnudarse en varias ocasiones y la amenazaron de muerte, al igual que a su sobrino Édgar Ruiz.
Al no comprobar los delitos que se les fincaron, los acusaron de tener bolsas con estupefacientes en los vehículos de Garibay, de Ruiz y del negocio. El plazo de detención se venció y los trasladaron a la entonces Procuraduría General de la República. Ahí una juez federal los entrevistó y dejó en libertad en 10 minutos el 30 de noviembre. No había pruebas contra ellos, pero el MP exigió 150 mil pesos para liberar sus vehículos y negocio asegurados. Tras el pago, el autolavado volvió a dar servicio.
No obstante, la historia se saldó con trágicas consecuencias. El 20 de diciembre de 2017, mientras Garibay Godínez se encontraba en la CNDH, irrumpieron en El Güero dos sujetos vestidos de civil, con cabello corto y armas con silenciadores. Frente a sus familiares, niños incluidos, asesinaron a Ruiz y a su cuñado Óscar Montes Espíritu. Garibay Godínez huyó de Colima.
Al respecto, la Unidad de Comunicación Social de la Semar indicó a esta casa editorial que la CNDH determinó que “no se cuenta con elementos para acreditar conductas posiblemente constitutivas de violaciones a los derechos humanos” por parte de la dependencia.
Resaltó, asimismo, que “no se cuenta con testimonios de lo ocurrido en el autolavado El Güero, ya que la gente ha manifestado no tener interés en proporcionarlos, así como en la diligencia de campo llevada a cabo por personal de la CNDH, las personas indicaron no saber qué ocurrió en dicho lugar”.
Sin embargo, agregó que “se encuentra en la mayor disposición de atender cualquier asunto o detalle que a juicio del señor Nazario Garibay Godínez considere pertinente”.
fuente.-

EL MEXICO TRAGICO: "NO TODO le SALE BIEN a LOPEZ OBRADOR"...el presidente tropieza y admite inseguridad,pero admitir ser miope no ayuda a ver..

“El Presidente tropieza y admite inseguridad",pero admitir ser miope no ayuda a ver".
El Presidente Andrés Manuel López Obrador alcanza uno de los niveles de popularidad más altos, la aceptación social sin parangón en la historia reciente.
No todo le sale bien.
Pero tiene una explicación congruente para cada tema, cada caso, en sus palabras, tiene una explicación. Es de humanos equivocarse. Y el Presidente se equivoca y mucho.
Han transcurrido cien días de su Gobierno.
En la administración federal no todo es miel sobre hojuelas.
El Presidente tropieza, pero es tal su aceptación social que, hasta cuando se equivoca, la gente le cree.
Le llueven las críticas y los cuestionamientos por la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Pareciera que la anulación de la obra nos sacara de la competencia internacional, del primer mundo, el sueño dorado de los gobiernos priistas y panistas.
También recae sobre el mandatario el cuestionamiento, quizá el más rudo, sobre la inseguridad que sigue azotando al país. Ningún Gobierno estatal, hasta ahora, ha podido clarificar en qué se gastaron miles de millones de pesos asignados para reforzar los cuerpos de policía en los estados.
Todo fue un robo.
Y los proyectos terminaron en un verdadero fiasco, la corrupción por encima de los proyectos.
De acuerdo con cifras del Senado de la República, más del 80 por ciento de los cuerpos de policía sirven al narcotráfico y a cuanta modalidad del crimen organizado les pague.
Este problema lleva décadas, la solución distante del poder.
A ningún Gobierno le ha interesado solucionarlo.
Es pura corrupción.
Casos de Estados fallidos sobran: ahí está Tamaulipas, Veracruz, Hidalgo, Guerrero, Michoacán y Jalisco. El infierno en su plenitud. Nadie puede frenar el fuego de la violencia. Los gobernadores están rebasados.
En ningún momento López Obrador ignoró la realidad. Sabía –y hoy lo tiene más claro –que toda la policía del país está vinculada al crimen organizado. Lo sabe, pero nada puede hacerse. Calla ante la realidad imponente. El Presidente sabe que debe gobernar con el enemigo infiltrado en el poder, el cogobierno evidente.
Hace unos días, en Tamaulipas, el crimen organizado secuestró a una veintena de migrantes. Los bajaron de un autobús de la línea Transpaís. Iban, se afirma, hacia Estados Unidos.
Los pasajeros eran (o son) centroamericanos. Fueron bajados de la unidad, a la fuerza.
Hasta ahora, nadie sabe nada de su paradero.
El caso desató una de las polémicas más escandalosas en el país. Rememora, por ejemplo, la muerte de decenas de migrantes en San Fernando, Tamaulipas –territorio de muerte –y también la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, presuntamente asesinados por el crimen organizado, de acuerdo con la versión que sostuvo el Gobierno de Enrique Peña Nieto.
Lo cierto es que más allá de estos casos escandalosos –evidencian un México penetrado por la mafia y con políticos ligados a esos intereses –es sumamente grave lo que pasa en las carreteras del país, territorios de nadie.
Cualquier persona armada, apoyada por otros cómplices, puede detener un autobús en cualquier carretera o camino del país.
Sacan una pistola, apuntan al conductor y éste detiene la unidad ante la amenaza.
Los criminales ingresan al autobús, violan a las mujeres y asaltan a los pasajeros. En muchos casos, se afirma, los conductores de las unidades están en contubernio con los delincuentes, la complicidad criminal impune.
Y después de ejecutado el atraco, nada sucede. Ningún policía se asoma, las carreteras sólo están controladas por el crimen.
Estos hechos ocurren todos los días.
En todas las carreteras del país.
Y la policía brilla por su ausencia. Esto lo sabe López Obrador, pero de oídas. Nunca lo ha padecido. La ineficacia de su Gobierno es evidente en materia de combate al crimen organizado y ante estos atracos él nada tiene que decir. Es más, este tema muy pocas veces forma parte de su discurso.
Por todas partes se asoma la tragedia.
La muerte.
El llanto y el dolor.
El país no tiene paz social, el término borrado del discurso oficial, suena fantástico.
México es un país de tragedias.
La inconsciencia gobierna.
Y el narco, ni se diga, la impunidad lo potencia, la complicidad lo alienta.
México es el país ideal para la mafia. Impunes todos, el dinero sucio corre por agua en cascada.
La mafia gubernamental lo protege todo.
Y ninguna autoridad detiene las acciones de este poder fáctico.
Ahí están los más de dos mil cuerpos de policía corruptos prohijados por el sistema. Nadie es tocado, impunes reinan en el mundo de la mafia.
El Gobierno de Estados Unidos, a través de sus redes virtuales, intensificó la promoción sobre las recompensas que ofrece para detener a los capos Ismael “El Mayo” Zambada, jefe del Cártel de Sinaloa; Nemesio Oseguera, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación y los hijos de Joaquín Guzmán Loera. Los quieren detener.
Pero en México estos personajes son necesarios para el Gobierno de López Obrador.
Ellos pueden garantizar la pacificación del país.
La paz, según los criminales, no depende del Gobierno sino de los capos. El acuerdo por encima de todo.
De ahí que el Presidente López Obrador reitere que él no detendrá a los capos.
¿Complicidad? ¿Acuerdo mafioso?
El narco gobierna, y está en todas partes.

fuente.-Ricardo Ravelo/