El sistema de justicia de Tamaulipas bajo el Gobierno de Americo Villarreal y Tania Contreras , Magistrada Presidenta del STJE a cargo de fichada por narcopoliticos, volvio a superarse a sí mismo en el arte del cinismo institucional. Esta vez, la protagonista de la farsa es una flamante «jueza del bienestar», quien ahora tiene que rendir cuentas ante la Fiscalía de Justicia por otro indagado en pasado ,por prestarse a la vieja y confiable maña del despojo mediante juicio simulado.
Porque como ya se sabe , en la tierra donde los expedientes caminan solos cuando hay billetes de por medio, quitarle su patrimonio a un ciudadano a punta a sellos oficiales, notificaciones fantasma y audiencias de utilería no es un error administrativo: es deporte extremo patrocinado desde el estrado.
El milagro de la Fiscalía (cuando no le queda de otra)
Lo verdaderamente vomitivo del asunto no es solo que una juzgadora —supuestamente investida para impartir justicia con «rostro humano y bienestar»— use su mazo como ganzúa inmobiliaria. Lo que exhibe de «puerco entero» no solo es la podredumbre del aparato judicial tamaulipeco ,es que la Fiscalía solo movió un dedo porque la víctima los obligó.
De acuerdo con el oficio con número de expediente 2559/2026 y folio FGJT/FD/FDVIC/CJ/8792/2026, emitido por la Unidad de Atención Inmediata, el Ministerio Público exigió al juzgado Primero de lo Civil a cargo de Liliana Raquel Peña Cárdenas rendir cuentas en un plazo no mayor a 24 horas para informar sobre la radicación del expediente 748/2026.

Si por el Ministerio Público fuera, la carpeta de investigación seguiría durmiendo el sueño de los justos debajo de una torre de tortas y oficios sin leer.
En Tamaulipas, la justicia no es ciega; se hace la occisa hasta que el afectado patea la puerta, arma el escándalo legal y acorrala a los fiscales al punto donde encubrir a la compañera de gremio sale más caro que citarla a declarar.
El manual del despojo institucional:
- La farsa procesal: Se arma un litigio de cartón donde el dueño legítimo es el último en enterarse de que ya perdió su propiedad en un juzgado.
- La venia judicial: La jueza, en lugar de revisar la legalidad más elemental, estampa la firma con una velocidad digna de récord olímpico.
- El encubrimiento por inercia: Las instituciones se tapan con la misma cobija hasta que la presión de la víctima rompe el pacto de silencio.
Que decía de candidata en la elección judicial del «ACORDEON»:
La entrevista de campaña de Liliana Raquel Peña Cárdenas(entonces candidata a Jueza de Primera Instancia de lo Civil en Victoria, Güémez y Casas en la boleta naranja, número 10) es una joya de ironía involuntaria si se confronta con las acusaciones actuales de despojo mediante juicio simulado por las que hoy la indaga la Fiscalía.
Lo que prometía como candidata (El discurso de pureza)
Obsesión por revisar los expedientes a fondo: Aunque admitió no tener maestría ni doctorado, justificó esa carencia diciendo que le faltaba tiempo por ser «muy apasionada» de su trabajo: «leo, leo y vuelvo a leer [el expediente] y digo: ¿no ves que éste tenía otra solución o a lo mejor era ésta la forma?».
Mano dura y control total contra la corrupción: Reconoció que en los juzgados sí existían muchos actos de corrupción y que llegaban abogados «pidiendo favores». Sin embargo, aseguró que con ella eso no pasaba porque tenía a su personal «muy concentrado», vigilando personalmente copias y registros bajo la premisa de predicar con el ejemplo: «si uno no lo hace, pues ellos por qué».
Miedo al estigma de «jueza corrupta»: Confesó sentir temor al pedir el voto de que la ciudadanía le dijera: «oye, vienes del Poder Judicial, eres corrupta». Aseguró que la única forma de cambiar esa percepción era que los nuevos jueces evitaran esas prácticas durante sus ocho años en el cargo.
Defensora del patrimonio frente a abusos: Presumió que su labor era proteger a grupos vulnerables (mujeres, adultos mayores y menores) cuidando escrupulosamente sus bienes inmuebles para evitar que terceros o tutores hicieran «un mal uso» en la venta de sus propiedades.
Queja por los «bajos sueldos»: Atribuyó la corrupción judicial a que el Poder Judicial de Tamaulipas es de los peores pagados en comparación con la federación o estados vecinos, argumentando que cuando el personal gana poco busca «de alguna otra forma el sacar ventaja o el sacar un poco más de dinero».
Su eslogan final: Cerró pidiendo el voto bajo la promesa de «transparencia, honestidad y experiencia» tras 17 años de carrera judicial.
La triste e infausta realidad
Que hoy llamen a cuentas a la juzgadora no es ningún triunfo de la «cero impunidad» ni un acto de depuración interna; es el control de daños de un chiquero judicial que fue exhibido con las manos en la masa.
Habrá que ver si la solicitud de pruebas documentales o alguna cita en la Fiscalía termina en una vinculación a proceso real o en el clásico café entre colegas para esperar a que se enfríe el escándalo. En este caso, el despojo es de bienes materiales; en otros, ha sido el «despojo de la vida».
Con información: NOTICIERO DE VICTORIA/

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