Qué conveniente sale la justicia cuando se aplica según el uniforme. En la fotografía aparecen elementos identificados como Ejército y AEI: juntos en el terreno operativo, pero aparentemente separados a la hora de repartir responsabilidades.
La imagen no dicta sentencias, pero sí deja una pregunta incómoda: ¿por qué el operativo alcanza para perseguir a un fiscal estatal, pero no para exigir el mismo esclarecimiento sobre la participación que apunta al mando militar ?

De acuerdo con la nota de Infobae, el exfiscal de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, fue detenido y enfrenta acusaciones derivadas de un operativo contra narcolaboratorios en el que también participó la Secretaría de la Defensa Nacional.

El medio recoge versiones de su entorno que sostienen que las autoridades federales conocían la operación; esas afirmaciones deben investigarse, no convertirse automáticamente en hechos probados. Pero tampoco barrerse debajo del uniforme verde olivo que también funciona como armadura medieval.
Porque ahí está el doble rasero que exige una explicación: si hubo una ilegalidad, que se investigue quién autorizó, quién sabía y quién participó, sin excepciones por rango, partido o cercanía con Palacio.
Y si la operación fue legal, que expliquen por qué terminó convertida en una causa contra el exfiscal. Lo que no se vale es presentar el mismo despliegue como delito para unos y como un asunto sin consecuencias para otros.
La justicia no puede funcionar como guardarropa: te pones uniforme militar y desaparecen las preguntas; te quedas con cargo estatal y te cae encima todo el expediente.
Aquí no se pide impunidad para el fiscal. Se exige que la responsabilidad no termine justo donde empieza el Ejército.

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