El asesinato de Aranza Aidelany, una niña de apenas 7 años y de nacionalidad estadounidense, acribillada desde un helicóptero de la Guardia Estatal en Matamoros, Tamaulipas, ya desató una tormenta de indignación. La única defensa del Estado ha sido balbucear explicaciones indolentes y poco empáticas, en voz de un general que ahora ocupa la Secretaría de Seguridad Pública estatal bajo el gobierno de Morena y de Américo Villarreal. A ello se suma la respuesta de un fiscal de justicia con pasado criminal que investiga a cuentagotas buscando matizar los hechos con saliva oficial.
El casete oficial: El laberinto retórico del fiscal Jesús Eduardo Govea con Azucena Uresti
Cuando la tragedia se viste de burocracia, las palabras del fiscal general de Justicia de Tamaulipas, Jesús Eduardo Govea, en su entrevista con Azucena Uresti, suenan menos a una rendición de cuentas y más a una elegante coreografía para ganar tiempo.
Frente a la crudeza de los hechos —una niña de siete años muerta por un disparo de fusil disparado desde el aire—, la retórica oficial opera bajo una maquinaria de contención orientada a diluir la responsabilidad institucional mediante el eufemismo y la dilación técnica.
Una disección quirúrgica, sin tapujos, de los puntos ciegos, contradicciones y el sesgo institucional que habitan en la narrativa del fiscal Govea,nos dicen mas con lo que calla que lo que presume en voz alta.
El eufemismo de la «coincidencia» y el rodeo burocrático
El discurso: Govea admite de entrada que la madre de la menor es «muy precisa» al señalar las características de la aeronave, que el calibre recuperado es 7.62 (exclusivo de fuerzas armadas y grupos de alto poder) y que la trayectoria balística es indudablemente de arriba hacia abajo (atravesando el vehículo).
A pesar de tener la fórmula completa sobre la mesa, el fiscal insiste en que «la investigación por método y por acuciosidad debe agotar todas las hipótesis» y que se requiere «tiempo necesario» para dar certeza jurídica.
El sesgo y la inconsistencia
¿Qué hipótesis quedan por agotar cuando los criminales no operan con helicópteros artillados, el calibre es usado por policias y militares, la Marina y el ejercito ya negaron resposnabilidad,la trayectoria aérea está confirmada y la única fuerza con presencia de aeronaves en el operativo era el Estado acusado por la familia agraviada?
Llamar «prudencia investigativa» a lo que en realidad es una estrategia de contención de daños políticos es un insulto a la lógica. El fiscal estira el chicle de la burocracia forense, no porque falten evidencias físicas, sino porque la conclusión natural apunta directamente a las fuerzas de seguridad del propio Estado, hoy gobernado en Tamaulipas por Morena y Américo Villarreal.
*Entrevista Completa:
El escudo de las bitácoras y la coartada de las Fuerzas Armadas
El discurso: Ante la pregunta de si ya se puede fincar responsabilidad, Govea se ampara en que no basta con los dichos públicos o los deslindes institucionales (como el de la Secretaría de Marina diciendo que solo hacían «movimientos administrativos»), sino que se necesitan bitácoras formales.
El sesgo y la inconsistencia: Aquí radica una trampa sistémica perfecta: confiar en que las propias dependencias militares y policiales entreguen de manera voluntaria, transparente e inmaculada las bitácoras que incriminen a sus tripulaciones aunque en los momentos previos esta documentado solo el vuelo de la aeronave de la Guardia Estatal.
El fiscal traslada la carga de la prueba a la autogestión de información de las Fuerzas Armadas. Esperar a que un componente castrense o estatal se autoincrimine mediante un documento interno es diseñar una investigación con fecha de caducidad eterna o con un veredicto prefabricado de «neblina de guerra».
La revictimización institucional por la vía de la lentitud
El discurso: El fiscal apela a la empatía subrayando que la familia está «muy agraviada» y que se les brinda acompañamiento psicológico a través del Ejecutivo estatal.
El sesgo y la inconsistencia: Hay una perversidad en ofrecer «atención y acompañamiento» con la misma mano institucional que firmó u omitió el control del operativo aéreo que cobró la vida de la niña. La lentitud procesal disfrazada de «rigor científico» funciona como una anestesia social: mientras la fiscalía «procesa laboratorios de balística» para algo que balísticamente es elemental (una ojiva de fusil de asalto disparada desde el cielo), el clamor de justicia se diluye en el desgaste mediático de los días subsecuentes.
Govea no miente descaradamente, pero administra la verdad con cuentagotas para proteger al Estado.
En su intento por dilatar la consignación de los responsable que son miembros del propio estado que debería proteger vidas y no quítarlas, construye un laberinto discursivo donde lo obvio (un helicóptero del gobierno disparando contra civiles) se vuelve un misterio indescifrable que requiere meses de «cotejos».
La retórica del fiscal es, en esencia, la autopsia de una procuración de justicia subordinada: aquella donde las balas homicidas vienen del cielo, pero la culpa siempre se queda suspendida en una nube de trámites.
La coartada «estúpida»: Lejos de asumir una pauta de mando responsable o una investigación transparente inmediata, mandos como el secretario de Seguridad Pública estatal, el general Carlos Arturo Pancardo Escudero, redujeron la vida de una niña a un frío, burocrático e insensible «daño colateral».
El clamor del tribunal digital: indignación y hartazgo
El eufemismo del horror: En las plataformas digitales, los usuarios estallaron contra el concepto de «daño colateral». La exigencia colectiva ironiza sobre la puntería de los genios con placa: ¿desde cuándo una niña de 7 años sin pistola, escondida en un carro bajo el fuego de ametralladoras aéreas, representa una «amenaza táctica» que amerita una intervención brutal y despiadada.
La exigencia ciudadana ya cruzó la línea del hartazgo: ya no se trata de pedir «que se investigue», sino de señalar directamente la absoluta incapacidad mental y operativa de quienes presumen cuidar a la ciudadanía desde un escritorio blindado mientras la tropa dispara a mansalva.
Con información: GRUPO FORMULA/ AzucenaUresti/

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