Si alguien todavía dudaba de que llenar cada esquina de camuflaje, retenes y tanquetas sirve más para la foto de boletín que para espantar las balas, el reporte de Ríodoce (con datos del proyecto Votar entre Balas de Data Cívica) viene a darles un baño de realidad. A unas cuantas semanas de que arranque formalmente el circo electoral rumbo al 2027, Sinaloa presume un campeonato nacional que nadie en el palacio de gobierno ni en las «mañaneras arguenderas» va a querer colgar en una lona: primerísimo lugar del país en violencia político-criminal.
A pesar de tener la mayor concentración de botas militares por metro cuadrado tratando de aparentar que «aquí todo está bajo control», las cifras cuentan un chiste bastante más macabro.
El líder indiscutible del «Top 6» del terror:
Tan solo seis estados acaparan el 56% de toda la violencia político-criminal registrada entre enero y septiembre de 2026. ¿Y quién lleva la batuta? Exacto: Sinaloa encabeza la tabla con el 14% de todos los ataques del país, dejando atrás a pesos pesados del caos como Guerrero (10%), Veracruz (9%), Oaxaca (8%) y Guanajuato.
Cuidar al ciudadano, deporte de alto riesgo:
Aquí viene la ironía más cruda del informe. Con 39 víctimasacumuladas este año en la entidad —la cifra más alta a nivel nacional—, resulta que 7 de cada 10 víctimas en Sinaloa pertenecen al propio ámbito de la seguridad. Policías municipales, agentes de tránsito y elementos de la Guardia Nacional son el blanco principal. Es decir, el estado está tan blindado que quienes llevan el uniforme son los primeros en la fila de tiro.
La radiografía del plomo a nivel nacional:
El contexto general tampoco invita al optimismo. De enero a septiembre de 2026, el menú nacional de agresiones tuvo como platillo fuerte 164 asesinatos y 38 ataques armados, seguidos de amenazas, secuestros y desapariciones. Y si abrimos la toma desde enero de 2018 hasta septiembre de 2026, el país ya colecciona 2,606 eventos de violencia político-criminal (con un saldo de 3,081 víctimas), donde 2024 sigue teniendo el récord histórico en ese mismo corte (enero-septiembre) con 530 víctimas, seguido de 2025 con 435.
En resumen: mientras los discursos oficiales con voz presidencial y el estratega Omar García Harfuch siguen vendiendo pacificación en abonos, estrategias infalibles y desfiles de fuerzas federales para calmar la galería, Sinaloa se prepara para calentar motores rumbo a las elecciones de 2027 siendo el epicentro nacional donde la política y el crimen dirimen sus diferencias a plomazos. Eso sí, con muchísimos soldados mirando desde la banqueta y a ratos dándonos raciones de éxitos intermitentes.
Con información: RIO DOCE/

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