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martes, 3 de noviembre de 2026

LA “OLA AZUL DEMÓCRATA en EE.UU VIENE con LETRA CHIQUITA: las ENCUESTAS NO CUENTAN VOTOS”… y los sondeos podrían estar sobrerrepresentando el enfado.


El noble arte de la demoscopia estadounidense ha vuelto a hacer su truco favorito en la víspera de las elecciones de medio mandato (midterms): prometer una predicción científica milimétrica para terminar admitiendo que, en realidad, todo podría acabar en un apocalipsis bíblico para los republicanos o en un simple chapuzón tibio para los demócratas. 

El artículo de María Sánchez Díez y Javier Figueroa en El Paísdesmenuza con bisturí por qué la cacareada «ola azul» demócrata está a merced de un puñado de decimales caprichosos.

1. La falacia del «pequeño error» y el efecto dominó

A primera vista, los encuestadores sacan pecho con un dato que suena a precisión suiza: en las últimas cinco elecciones de medio mandato, el promedio final de los sondeos apenas se desvió del resultado oficial entre 0,2 y 3,5 puntos porcentuales. Una minucia, ¿verdad?

*Enlace al grafico interactivo

El Congreso, según cuánto fallen las encuestas

Mueva el control o elija un año para aplicar el error de las encuestas a todas las carreras

Las encuestas aciertan

Ola azul

Senado Mayoría: 51 escaños; a los republicanos les bastan 50

54 Demócratas

46 Republicanos

Los demócratas tendrían 54 escaños: recuperarían la mayoría.

Cambian de partido: Alaska, Iowa, Kansas, Maine, Carolina del Norte, Ohio y Texas, para los demócratas.

Cámara de Representantes Mayoría: 218 escaños

236 Demócratas

199 Republicanos

Los demócratas ganarían la mayoría: 32 distritos pasarían a los demócratas y 12 a los republicanos.

Lo conserva el partido que lo tieneCambia de partidoNo se elige este añoDistrito 218, el que da la mayoría

Error uniforme: se suma o se resta lo mismo al margen de todas las carreras.

Sin encuestas recientes: Delaware, Nueva Jersey, Oregón, Virginia, Virginia Occidental y Wyoming. Parten de la calificación de los analistas.

Promedio de encuestas al 2 de noviembre de 2026.

Fuente: encuestas de The New York Times (CC BY 4.0); promedios y cálculo de EL PAÍS.

Pues no. Como bien advierte Charles Franklin, director del prestigioso instituto de sondeos de la Universidad de Marquette (Wisconsin), el demonio está en los detalles estadísticos: el error casi nunca se reparte al azar. Cuando las encuestas meten la pata, no se equivocan a favor de los demócratas en un Estado y a favor de los republicanos en el vecino para compensar; se equivocan en bloque y en la misma dirección en todo el país.

  • El contagio estadístico: Si los modelos demoscópicos están subestimando hoy el voto republicano en la contienda por el Senado en Texas, lo más probable es que estén cometiendo exactamente el mismo pecado metodológico en Ohio y en Iowa.
  • Todo o nada: Debido a ese sesgo sistémico en cadena, los Estados más reñidos no se reparten salomónicamente; tienden a caer en cascada hacia el bando republicano o hacia el bando demócrata al unísono.

2. El historial clínico de los patinazos demoscópicos

Para que nadie diga que esto es teoría abstracta, la hemeroteca de las desviaciones recientes deja en evidencia que los sondeos tienen rachas dignas de un apostador compulsivo:

  • Midterms de 2006 y 2014: Los sondeos sobrestimaron a los demócratas (inflando sus expectativas antes de abrir las urnas).
  • Midterms de 2010 y 2018: El péndulo se fue al otro extremo y sobrestimaron a los republicanos.
  • Elecciones presidenciales: En 2012 las encuestas subestimaron a Barack Obama, mientras que en 2016, 2020 y 2024 tropezaron tres veces con la misma piedra al subestimar sistemáticamente a Donald Trump.

3. Corrientes de aire nacionales y el síndrome del «votante charlatán»

¿Por qué fallan todas las encuestas hacia el mismo lado al mismo tiempo? Porque las elecciones locales ya no van de baches en la avenida principal, sino que están arrastradas por fuerzas políticas nacionales que operan como una corriente de aire única.

Según detalla Franklin, tres vectores empujan todas las contiendas simultáneamente y hoy juegan en contra del partido de Donald Trump, cuya popularidad marca mínimos históricos:

  1. El estado de la economía, la inflación y el precio de la gasolina.
  2. El índice de aprobación presidencial.
  3. El malestar en torno a la guerra de Irán.

Sin embargo, aquí aparece la paradoja más irónica del análisis (el sesgo de no respuesta o de entusiasmo): precisamente porque hay tanto hartazgo contra la Casa Blanca, Franklin advierte que los sondeos podrían estar sobrerrepresentando el enfado. Es decir, las encuestadoras podrían estar topándose con «demasiados» votantes demócratas encantados de descolgar el teléfono solo para desahogarse y contarle a un extraño cuánto les disgusta el presidente, mientras el votante oficialista prefiere colgar o guardar silencio.

4. Cámara de Representantes vs. Senado: Del «tsunami» a la «marejada»

El impacto de esa desviación de hasta 3,5 puntos no golpea igual a las dos mitades del Capitolio:

En la Cámara de Representantes (La ventaja blindada)

La ventaja demócrata en la intención de voto genérico es tan abultada y constante que, para que los republicanos logren retener su mayoría actual, tendría que producirse un error demoscópico mayor que el registrado en cualquiera de las últimas nueve elecciones. Por eso, el debate en la Cámara Baja no es quién gana, sino el tamaño del botín demócrata según el baremo de Franklin:

  • Menos de 15 escaños ganados: Noche «decepcionante» (señal inequívoca de que las encuestas inflaron a los demócratas y todo quedó en simple marejada).
  • Entre 15 y 20 escaños: El escenario «plausible».
  • Entre 20 y 25 escaños: Un resultado «bastante bueno».
  • Barrido de 30 escaños o más: «Una gran noche».

En el Senado (El filo de la navaja)

A diferencia de la Cámara Baja, las contiendas clave del Senado —con batallas como Texas, Ohio, Iowa y Alaska— se mueven en márgenes tan estrechos que entran de lleno dentro del margen de error. Aquí es donde esos dos o tres puntos de desvío deciden el destino del Congreso:

Escenario Marejada (Las encuestas sobrestiman a los demócratas): Si los sondeos han vuelto a subestimar el voto conservador o a inflar el entusiasmo opositor, los demócratas se quedarán únicamente con el control de la Cámara de Representantes y verán escaparse la mayoría del Senado en ese puñado de Estados empatados.

Escenario Tsunami (Las encuestas subestiman a los demócratas):Si el desvío estadístico juega a favor de la oposición como ocurrió en otros ciclos, los demócratas no solo tomarían ambas cámaras del Congreso, sino que arrebatarían distritos donde Trump ganó por más de 10 puntos y pondrían en jaque bastiones conservadores que, en condiciones normales, ni siquiera deberían estar sudando: Kansas, Carolina del Sur o Misisipi.

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/

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