Ismael “El Mayo” Zambada, que durante décadas fue el fantasma favorito de la DEA, terminó bajando de un avión gringo con la misma dignidad que un turista en conexión retrasada: esposas brillando, chaleco antibalas prestado y rostro de abuelo que se perdió rumbo a Nuevo México. A su lado, Joaquín Guzmán López, “El Güero”, parece menos heredero del imperio del Chapo y más pasajero incómodo atrapado en la peor aerolínea del narco: sin fuero criminal y con escolta armada made in USA.
Las fotos, difundidas por el periodista Luis Chaparro, cortan en seco el mito del capo intocable y lo reemplazan por algo más pedestre: dos tipos bajando unas escaleras metálicas, rodeados de agentes federales que ni voltean a verlos, como si sólo fueran otro cargamento más en la interminable logística del prohibicionismo.
Nada de corridos, nada de convoyes, nada de “se peló por el monte”: el presunto fundador del Cártel de Sinaloa entra a territorio estadounidense como cualquier mercancía asegurada, con número de vuelo, matrícula de avión donado por el FBI y cadena de custodia para el archivo.
Las imágenes congelan el momento en que se rompe el relato épico: el “viejo” que nunca pisó una cárcel, entregado después de un secuestro en Sinaloa y un traslado en avión privado que termina en la pista árida de Santa Teresa, Nuevo México, el 25 de julio de 2024, bajo el sol recio y la burocracia impecable. A su costado, el hijo del Chapo que ya se declaró culpable en Estados Unidos, símbolo perfecto de una dinastía que pasó de inspirar narcocorridos a protagonizar fotografías judiciales filtradas en tiempo real al ecosistema mediático.
Lo verdaderamente incómodo no es ver a los capos derrotados, sino el fuera de cuadro: agencias que se hacen las sorprendidas con un secuestro, gobiernos que juran que cooperan “dentro de la ley” y un aparato de seguridad que juega a las sillas musicales con las lealtades del crimen organizado.
Las fotos, al final, no sólo exhiben a “El Mayo” y al “Güero”; exhiben el pacto silencioso de todos los que hicieron posible en Mexico que esa escalinata metálica se convirtiera en la alfombra roja del fin del narco que tenia casi 5 décadas profugo,y eso no es casualidad,es mera causalidad.
Con información: MILENIO/



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