La carga decía que eran “zanahorias”, pero las vitaminas de los betacarotenos que contenían, parece que si hicierón falta para mejorar la vista de todos los uniformes de todos colores que lo traficantes burlaron en retenes a su paso del lado mexicano para lograr llegar a EE.UU.
Pero viaje terminó justo donde la frontera se llama Pharr, Texas, y el puente hacia Tamaulipas parece más un colador que un control aduanal. Los agentes estadounidenses abrieron la caja de las zanahorias y descubrieron 136 kilos (unas 300 libras) de metanfetamina, valuadas en el mercado gringo en más de 2.5 millones de dólares.
Y aunque no se esclareció de que laboratorio improvisado del narco salierón, es de un tipo de “oficinas químicas” donde producir un kilo de metanfetamina cuesta menos que un celular usado, mas los gastos de traficarla hacia el norte, cruzando el país con la paciencia y la protección por acción y omisión de filtros militares y policiacos civiles, la mayoría “agujerados” y que también se replica en el lado e N.L
Cuanto cuesta producirla
En términos narcos, una ganga: producir esa cantidad cuesta apenas entre 50 y 80 mil dólares en químicos, gasolina y sobornos discretos. Todo lo demás es ganancia neta: un margen bruto que haría palidecer a Wall Street.
Los “cocineros” detrás del lote no improvisan: trabajan con manuales de química empírica, tambos oxidados y hornos adaptados. La fórmula ya es clásica: pseudoefedrina, ácido muriático, solventes industriales y paciencia. Lo mezclan en “cocinas” camufladas entre ranchos y bodegas agrícolas, donde nadie pregunta por qué huele tan mal mientras haya pago semanal.
Que la carga se haya detenido en Pharr no es casualidad, pero tampoco milagro. Estados Unidos lleva años incautando el saldo del desorden mexicano y la frontera texana es el laboratorio de evidencia. Brownsville, Laredo, Reynosa… todos puntos calientes donde la llamada “seguridad nacional” que atiborra con engorrosas revisiones antes de las garitas de EE.UU, apenas huele la droga cuando ya está cruzando al otro lado.
Lo grotesco es que mientras allá presumen decomisos récord, acá se siguen discutiendo los contratos del ejército y sus “operativos blindados” llenos de filtros, retenes y uniformes… pero sin resultados. Los narcos cuentan con algo más valioso que los millones: la certeza de que el sistema no puede atrapar siempre las zanahorias defectuosas, mientras muchos camiones con premio siguen rodando, coronando «vuelticas».
Con informacion: BREITBART/RANDY CLARK

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