En Tamaulipas ,bajo el aun gobierno de Morena y Americo Villarreal ,no solo se archivan expedientes; también se les da terapia de relajación para que lleguen mansitos a la prescripción. Asi lo admitió sin nada de rubor o vergüenza la Auditoría Superior del Estado (ASE) a cargo de Francisco Noriega Orozco.
El funcionario que claramente no funciona,confesó lo que en cualquier oficina seria sería un escándalo, pero aquí ya suena a costumbre: hay casos de presunta corrupción que estuvieron años empolvándose hasta quedar al borde de la tumba jurídica.
El titular de la ASE, básicamente confesó que recibió una colección de expedientes congelados, algunos con más años de abandono que voluntad política para castigarlos. Según dijo, varios asuntos tenían entre cinco y siete años de retraso, una eternidad suficiente para que la impunidad se ponga cómoda, cruce las piernas y pida café.
La explicación oficial es casi una obra de teatro burocrática: ahora sí van a trabajar “lo rezagado” y “lo reciente” al mismo tiempo, como si descubrir la corrupción años después no fuera ya un síntoma grave de ineficiencia institucional. En otras palabras, primero dejaron pudrir los casos y ahora presumen que están intentando rescatar las sobras antes de que la ley les cierre la puerta.
Para adornar la escena, la ASE dice que no hay favores partidistas, que la tijera corta parejo y que los números son “objetivos”. Pero cuando los expedientes llegan tarde, los responsables se esfuman y la prescripción se asoma en la esquina, el discurso de neutralidad suena más a coartada que a garantía de justicia.
La receta perfecta para la impunidad
El problema no es solo que haya corrupción; eso ya sería bastante. El verdadero insulto es que el sistema permita que las irregularidades sobrevivan más por desgaste administrativo que por sentencia, mientras los ciudadanos observan cómo la justicia llega siempre después del entierro.
La lección es brutalmente simple: en Tamaulipas, si el expediente no se mueve, la corrupción no necesariamente se castiga; solo espera. Y a veces espera tanto, que termina saliendo por la puerta de atrás con el sello de “prescrito”.
Con informacion: HoyTamaulipas/

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