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viernes, 7 de noviembre de 2025

«SALIERON BIEN COBRONES»: «REFORMA MORENA CONVIERTE el DERECHO a DEFENDERTE ante el SAT en un LUJO RESERVADO para RICOS»…en otras palabras, si no puedes pagar antes de litigar, ni litigues.


Esto huele a jugada fina del Gobierno para exprimir a los contribuyentes antes de que siquiera abran la boca para defenderse. Con la flamante Ley de Ingresos 2026, el Senado le dio luz verde a una cirugía mayor al artículo 141 del Código Fiscal de la Federación, esa parte donde el SAT afila los colmillos cuando alguien osa impugnar un crédito fiscal.

En sencillo: antes, si te peleabas con el SAT porque no estabas de acuerdo con lo que te cobraban, podías aventarte el tiro legal y, mientras tanto, el dinero seguía en tu bolsillo hasta que el tribunal dijera quién tenía la razón. Ahora no. Los reformistas del fisco decidieron que hay que “garantizar el interés fiscal” desde el primer round.

Traducción al español liso: si quieres pelearle algo al SAT, primero tienes que poner la lana por adelantado o dejar algo en garantía, aunque todavía no sepas si el cobro es justo o no.

Y por si fuera poco, el nuevo “orden obligatorio” de garantías tiene su toque de control político: la primera opción es que pongas la lana en efectivo, en un banco “autorizado”, léase Banco del Bienestar o Banco del Ejército. O sea, el dinero en las manos del propio gobierno que te está cobrando.

Hasta hoy, había siete maneras de garantizar el pago: desde un depósito en dinero hasta una fianza, hipoteca o prenda. Pero con el nuevo orden, esas opciones se acaban convirtiendo en adornos legales. El SAT ya no quiere terrenos rústicos, ni bienes intangibles, ni repeticiones de garantía. Quieren billetes contantes y sonantes.

El resultado: miles de empresas —sobre todo las pequeñas y medianas— quedarán amarradas. No tendrán cómo garantizar el crédito fiscal y, por tanto, ni siquiera podrán defenderse. En otras palabras, si no puedes pagar antes de litigar, ni litigues.

Y si no cumples con la garantía, el SAT puede embargarte cuentas bancarias, maquinaria, inmuebles o meterse directo a administrar tu negocio. Todo sin detener el cobro.

En resumen: esta reforma convierte el derecho a defenderte de un cobro fiscal en un lujo reservado para quien tenga suficiente efectivo para aguantar la presión. Una especie de “paga primero, pelea después”, con la sutil amenaza de que si no obedeces, te desaparecen financieramente.

Con informacion: ELNORTE/

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