Esta imagen icónica del Zócalo —dividida en tres escenas por cortesía de algún demonio irónico con sentido narrativo— no necesita subtítulos ni pies de foto; grita, insulta y escupe verdades incómodas sobre el México «humanista y trasformador» en estado puro. Lo que retrata no es el “orden público”, es el puerco completo del autoritarismo, revolcado entre el lodo del poder, usando la bota, el escudo, el gas y la descalificación para silenciar a quienes se atreven a tomar la bandera y plantarse en el centro de la vergüenza nacional.
La bandera como única “arma”
Aquí no hay barricadas de cartón ni cócteles Molotov, sólo un protestante armado de tricolor, sostenido como último refugio, como si esa bandera fuera la última línea de defensa que le queda al país frente a una maquinaria gubernamental empeñada en borrar la disidencia. Este ciudadano no se advierte que busca el disturbio, busca la dignidad; y por ello mismo se vuelve amenaza: el que se está quieto con la bandera obliga al régimen a mostrar su rostro más sucio, y lo hace a plena luz, porque el autoritarismo ya no se esconde: se exhibe, se pavonea y presume su violencia ante cámaras, celulares y el mundo.
¿Qué le dice México al mundo aquí?
México es ese espacio donde el gobierno responde con represión a la juventud que exige justicia y seguridad; donde la plaza pública se militariza y la policía deja de ser institución para transformarse en muro, valla, y piedra lanzada contra ciudadanos. En estas tres escenas hay centenares de sombras, cuerpos dispersos, el movimiento caótico de una multitud encapsulada, desalojada, aporreada; pero el punto de fuga visual regresa siempre a la bandera mexicana, último vestigio de lo que se supone deberíamos poder ejercer: protesta pacífica, derecho a réplica, exigencia de verdad.
Un autoritarismo sin maquillaje
Este gobierno no se molesta ya en disfrazar la cochina represión: encapsula manifestantes, derriba a los que se oponen, convierte el Himno Nacional en pretexto para llenar la plancha de gases lacrimógenos y escudos. Se jacta de diálogo mientras lanza piedras y empuja reporteros, y hasta presume las vallas frente al balcón presidencial como trofeo del miedo institucionalizado. El Zócalo es ahora el teatro de la bestia, la escena donde a delincuentes se les defiende con humanismo, mientras los golpes los reciben quienes aún creen que vale la pena exigir cuentas al poder.
México en metáfora obscena
Esto es México: un país donde la bandera se ha vuelto más peligrosa que las armas. Donde la autoridad sólo sabe responder al reclamo legítimo abriendo el costal de porquería: arrincona, apalea, encapsula, corta la marcha, insulta y humilla. Es el retrato de un Estado que prefiere que lo acusen de puerco antes que verse débil. Un país donde el Zócalo, que debería ser la plaza mayor del diálogo, se convierte en el corral de los que resisten, en el potrero donde se destaza la democracia mientras el resto asiste al espectáculo en pantallas de plasma.
El mensaje: no necesitamos disturbios para incomodar
En esta imagen —esta secuencia— el mensaje mas que nítido es brutal: no es la violencia la que amenaza al régimen, es la dignidad. No son los encapuchados, ni los confrontados con la policía. Es ese que, con la bandera mexicana en alto, no hace nada más que resistir, que incomodar con su mera presencia, con su no conceder, con el puro hecho de existir con decoro frente al autoritarismo.
Eso es lo que el gobierno no soporta. Por eso la represión es tan pueril y grotesca: porque en el fondo, el Estado sabe que su mejor enemigo no es el caótico encapuchado, ni el vociferante, ni el que rompe vallas. Su peor enemigo es el que no concede, el que no transa, el que no baja la bandera aunque esté rodeado de cerdos.
Esta imagen no solicita permiso, ni pide disculpas. Es el retrato de México enseñando el hocico sucio del poder, ante la mirada de todos. Aquí, el autoritarismo no necesita disturbios, sólo una bandera y alguien digno para demostrar que el gobierno de Claudia Sheinbaumn sigue siendo, irremediablemente, un puerco.
Con informacion: @Redes/

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