Ángel del Villar: del corrido al corrido… judicial
Cuando uno piensa en Angel del Villar, lo primero que viene a la mente no son las rejas de una celda sino las guitarras y voces que puso en los primeros planos de la música regional mexicana. El hombre detrás de “DEL Records”, la disquera que catapultó a Gerardo Ortiz y compañía, terminó por escribir su propio corrido, pero en clave de expediente legal: cuatro años de prisión en Estados Unidos por coquetear demasiado cerca con el narco.
Según los documentos judiciales de California, al productor lo acusaron de mantener vínculos con la organización de “El Mayo” Zambada. No hablamos de chismes de pasillo, sino de shows armados y dinero que cruzaba la frontera sin pedir permiso. En resumen: Del Villar no sólo promocionaba artistas, también estaba ayudando a promocionar la narcoeconomía con espectáculos que iban dirigidos a clientes muy específicos, y no precisamente a fans de Spotify.
El mismísimo fundador de la maquinaria musical de los corridos tumbados no cayó por un disco mal mezclado, sino por una gira mal pensada: conciertos pactados en territorio de Sinaloa, con financiamiento y logística ligados al cártel. La justicia gringa, que sí canta más fuerte que cualquier solista, lo sentenció a cuatro años de prisión federal.
Del Villar fue detenido en junio de 2022 junto a Luca Scalisi, director financiero de Del Entertainment, acusado de hacer negocios con personas sancionadas por el gobierno estadounidense.
El fiscal federal Alexander Schwab dijo en el juicio que Del Villar organizó conciertos con el promotor mexicano Jesús ‘Chucho’ Pérez Alvea, que estaba sujeto a sanciones estadounidenses por su relación con el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).
La acusación alegaba que en abril de 2018 un músico patrocinado por Del Records actuó en un concierto que organizó Pérez, quién ya estaba sancionado. En el juicio se supo que el artista era Ortiz.
La tarjeta de crédito de Del Villar se usó para pagar un avión privado que llevó al músico desde el aeropuerto de Van Nuys (California) a la presentación en Aguascalientes, según los documentos judiciales.
En cuatro ocasiones más, en 2018 y 2019, el mismo músico se presentó en otros conciertos en México, específicamente en Baja California, Guanajuato y Chiapas, todos promovidos por Pérez.
Contraste sabroso: mientras los corridos que producía narraban la “maleza y la resistencia” de los capos, hoy el propio Del Villar se suma como un verso vivo en esa obra colectiva de músicos que terminan convertidos en personajes judiciales. La diferencia es que su voz ahora no suena en las listas de popularidad, sino en los archivos de la Corte.
Porque sí: en el otro lado del muro, donde las luces de Hollywood todavía alcanzan a iluminar a los artistas de regional mexicano, también existe el castigo. Y en este caso, las rejas fueron más fuertes que la fama.
Con informacion: ELUNIVERSAL/

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