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domingo, 5 de abril de 2026

"DONDE esta EDGAR ?:"NO APARECE MEDICO LEVANTADO por el CONTADOR del CDG PATRON del ALCALDE y GOBERNADOR MORENO-NARCOS de TAMAULIPAS"...es la factura que pagan ciudadanos.


El medico de profesión ,Edgar Patiño ,no solo desapareció en Matamoros por publicar una cartulina que desafíaba a Alfredo Cardenas,alias El Contador, lider del Cartel del Golfo y Balkis Garcia,su pareja sentimental que actúa como lideresa de facto de la organizacion criminal; también se le borró del mapa por atreverse a patear el hormiguero político que lo alimenta: el de Alberto «beto» Granados ,alcalde morenista de Matamoros y el propio gobernador Americo Villarreal Anaya, que le han servido de alfombra roja al capo de la plaza ante la presencia militar y federal con los que tradicionalmente se ha coligado el Cartel que dirige el criminal que escapó de la carcel por tercera vez y también por la puerta.

¿Dónde está Edgar?

La propia Comisión Estatal de Búsqueda de Personas de Tamaulipas tuvo que admitir oficialmente que busca a Edgar Patiño González, médico de 44 años desaparecido el 24 de marzo de 2026 en Valle Hermoso, mientras el padrón de desaparecidos en Matamoros ya ronda las 13 mil 700 víctimas.

No están buscando a un narco ni a un político caído en desgracia, sino a un médico autista, hiperfocado en la justicia y con cero filtro social, que se volvió incómodo por decir en voz alta lo que todos murmuran: que en Matamoros manda el CDG y el ayuntamiento nada más administra la nómina que comparte con el CDG.

El médico que se atrevió a señalar al rey

Edgar era un internauta reincidente: denunciaba al Cartel del Golfo y, de pilón, al alcalde Alberto “Beto” Granados, al que acusó de ser socio político del capo Alfredo Cárdenas “El Contador” y no se equivocó,Estados Unidos ya lo despojo de visa en un interrogatorio de 8 horas y la estrategia federal lo mantiene a salvo por el calculo politico con una organizacion criminal llamada MORENA.

Antes de desaparecer, el alcalde ya lo había mandado encerrar disfrazando la venganza de “medida de seguridad”, mientras la prensa local lo pintaba como loco peligroso para justificar el manicomio con barrotes.

En su atrevida visita a la alcaldía, Edgar prácticamente le puso nombre y logotipo a la complicidad: ahí, frente a las oficinas públicas, describe cómo el presidente municipal de Morena luce con orgullo la marca CDG, presume propiedades del cártel como si fueran casas de campaña y agradece, en los hechos, al socio que le pagó la candidatura.

En ese video, el médico no pide favores ni protección; exige que el alcalde deje de posar como funcionario y admita que es el gerente local del Cartel del Golfo, algo imperdonable en una ciudad donde la verdad se paga en cuerpos desaparecidos gracias a la condición rastrera de todos sus gobiernos en todos sus niveles,con cada vez menos nivel.

El capo con brazalete y el alcalde como oficial de firmas

El otro lado del rompecabezas está en el expediente VIP del capo: “El Contador” no salió de prisión por un milagro jurídico, sino por una mezcla de 5 millones de pesos, un brazalete electrónico que pudo eludir y la bendición casi notarial del propio alcalde de Matamoros.

Para darle la libertad al capo,un juez federal igual de hampón modificó la prisión preventiva y le puso medidas “cautelares” de lujo: pagar cinco millones de garantía, entregar pasaporte, que usara un brazalete que tumbó via otro amparo y, joya del arreglo, ir a firmar cada semana nada menos que ante el presidente municipal Alberto Granados Favila,todo con el AVAl de Americo Villarreal.

Eso no es supervisión de justicia; es servicio a domicilio: el capo firmando ante su propio operador político mientras el gobernador morenista Américo Villarreal mira para otro lado, pese a que el personaje arrastra una orden de extradición a Estados Unidos.

Matamoros: ayuntamiento moreno-narco y estado subcampeón de desapariciones

Mientras el capo pasea sin GPS y alcalde de garante mañoso de lujo, Tamaulipas preside la tabla macabra: ya rebasó a Jalisco y solo está por debajo del Estado de México en el ranking de personas desaparecidas, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas de la Comisión Nacional de Búsqueda.

En la interfaz oficial del RNPDNO, el mapa pinta de rojo al país y destaca a Tamaulipas como subcampeón nacional, pisándole los talones al Edomex, mientras Jalisco cede el “honor” del top dos; no es política pública, es competencia de cementerios clandestinos en momentos en que la ONU quiere sentar a Mexico en el banquillo de los acusados.

En Matamoros, esas cifras no son estadísticas: son la factura de tener un alcalde que la evidencia apunta no es un edil metido al narco,sino un narco metido de edil.

La ecuación es obscenamente simple: cuando el que debería denunciar al capo termina recibiéndolo en la alcaldía para que firme su libertad condicionada, el mensaje para cualquier ciudadano que se atreva a cuestionar el arreglo es claro: o te alineas, o te borran.

La pregunta incómoda

Edgar Patiño desapareció en un estado donde los desaparecidos son ya parte del paisaje burocrático, pero su caso tiene un agravante: dejó registro, cara y voz señalando la sociedad de negocios entre el Cartel del Golfo, el alcalde de Morena y el gobierno que presume “pacificación”.

No es solo “lo levantó el cártel”; es “lo levantó el sistema” que permitió al capo volver a Matamoros con brazalete de utilería mientras el médico incómodo desaparece del cuadro, justo cuando la CNB certifica que Tamaulipas compite por el campeonato nacional de la desaparición y el Congreso por órdenes de Americo Villarreal nombra Fiscal General a Jesus Eduardo Govea,ligado en 2002 al Cartel del Golfo,imposible esperar una respuesta institucional.

¿Dónde está Edgar?
Si uno sigue la ruta del dinero de campañas, del voto Moreno-Narco, del brazalete que nunca impusierón y de las firmas ante el alcalde por parte del capo, la respuesta no está en la cartulina del médico, sino en la cartulina del sistema: arriba dice “Gobierno de Tamaulipas” y abajo, en letras más grandes, “Franquicia Cartel del Golfo”.

Con informacion: @Tamaulipas1/ RNPDNLO/

«EFICIENCIA NARCA o AUTORIDADES TARUGAS ?»: El «CDS HA LEVANTADO en 573 DIAS la MITAD de TODOS los DESAPARECIDOS REGISTRADOS en SINALOA»…ademas de 10,598 autos despojados,3,050 ejecutados y todo en medio de 14 mil soldados.


En solo año y medio, Sinaloa parece un cementerio con estética de parte de guerra: 10,498 coches robados, 3,550 personas levantadas, la mitad historica del total de la cifra, 3,050 asesinadas, 3,414 detenidos y 183 abatidos, todo bajo una “estrategia exitosa” con más de 14 mil militares patrullando como escenografía del fracaso de la estrategia que se mide en incautaciones en vez de vidas protegidas y bienes no despojados.

La contabilidad del horror

En cualquier país mínimamente funcional, donde el estado de derecho no sea cotorreo, ni el imperio de la ley un chiste, 10,498 vehículos robados en 19 meses aguerridos sería señal de catástrofe; aquí lo venden como “variación marginal”.

Cada coche robado es una amputación lenta del patrimonio de alguien, pero en las mañaneras tóxicas solo cuenta si el motor termina en una bodega cateada para la foto.

Las 3,550 personas privadas de la libertad son un ejército de fantasmas administrativos: para el Estado son carpetas, para las familias son sillas vacías, para la narrativa oficial apenas un “delito en investigación” donde no tenemos un plan.

Es como si cada día alguien apagara seis vidas del padrón electoral y el gobierno respondiera presumiendo cuántos candados nuevos compró para las celdas vacías.

Homicidios: la guerra que “va bajando”

Más de 3,050 asesinatos en este periodo y la línea oficial habla de “reducción de 44 por ciento” y de un febrero bajito en sangre, como si el éxito se midiera en que hoy matan menos que en el pico de la masacre que ellos mismos administran.

Si el país fuera un hospital, sería el director celebrando que solo se mueren tres pacientes diarios en vez de seis, mientras la morgue se desborda y la sala de espera huele a miedo.

La guerra entre facciones del mismo cártel de Sinaloa,que dicho sea de paso fue provocada por los malos oficios de mañoso de su gobernador Ruben Rocha Moya, ya superó los 3 mil asesinatos, pero el discurso oficial insiste en que la “estrategia de seguridad avanza”, como si los muertos fueran un indicador de desempeño y no el recibo de la ineptitud.

En esa lógica, cada cuerpo tirado en la carretera es apenas un dato más que ayuda a cuadrar la curva descendente para la próxima presentación en PowerPoint,aunque las proyecciones vayan a la alza,no a la baja.

Mas de 14 mil soldados para administrar el miedo

Con más de 14 mil militares desplegados, helicópteros, aviones,drones y armas antidrones,todo el catálogo de la industria de la guerra, el saldo real es que el crimen sigue cobrando piso, levantando gente y robando coches como si la “Estrategia Nacional de Seguridad” fuera un programa de lealtad para el cartel que sobreviva.

Es el equivalente a lanzar un portaaviones nuclear para espantar ratas, pero terminar protegiendo el basurero donde comen.

El gobierno presume detenciones e incautaciones como si fueran trofeos de cacería, pero no puede responder una pregunta básica: ¿cuántas vidas salvaron?, ¿cuánta tranquilidad regresó a las calles?

La metralla estadística sirve para tapar que, con semejante despliegue, la gente sigue encerrándose temprano y rezando para no cruzarse con un retén equivocado, legal o ilegal.

La trampa de los números victoriosos

Las 3,414 personas detenidas y los 183 abatidos son la moneda con la que el gobierno compra titulares de “golpes certeros”, pero no explican por qué siguen subiendo las denuncias de robo y desaparición.

Es como presumir el número de cucarachas aplastadas mientras la infestación se come la casa; la foto del insecto muerto luce bien, pero la cocina sigue llena.

La narrativa oficial funciona así: si detienen a alguien, cuenta; si decomisan armas, cuenta; si bajan un par de porcentajes en un mes, cuenta; si la gente puede caminar sin miedo, eso no está en la gráfica y por tanto no existe.

La estrategia de seguridad del estratega cuentachiles, Omar Garcia Harfuch se volvió un truco contable: mover cifras hasta que parezcan victoria, aunque la realidad huela a pólvora y a carro quemado.

Traducción al idioma real: fracaso

Traducido sin eufemismos, lo que está pasando en Sinaloa no es una “pacificación gradual”, es un laboratorio donde se prueba cuánta violencia puede soportar una sociedad mientras le repiten todos los días que va ganando.

Se instaló una normalización brutal: el horror ya no indigna, solo compite con el siguiente dato bonito que el gabinete de seguridad llevará a la conferencia para que el país crea que siente menos miedo porque la gráfica lo dice.

Si una estrategia de seguridad necesita más de 14 mil militares, miles de muertos y levantados, y aún así no puede garantizar que la gente regrese a casa en su propio coche y por su propio pie, el nombre técnico de eso no es “éxito con desafíos”: es fracaso con boletín de prensa.

Con informacion: NOROESTE/ RNPDNLO/

«YA lo MATARON a DOMICILIO»: «EX-SUPERINTENDENTE de CFE OTRA VICTIMA en el PAIS donde ASESINAN 1 PERSONA cada 20 MINUTOS»…70 asesinatos diarios ilustran con precisión matemática lo que «mañanerismo» toxico niega con fe teológica.


En la república de los datos milagrosos, la narrativa presidencial de Claudia Sheinbaum y su sesudo estratega de curricula manchada, Omar Garcia Harfuch,asegura que la violencia está “contenida” y que el país “va bien”. Quizá se refieren a otro país, porque en éste —el de las calles, domicilios y morgues— la muerte sigue cobrando puntual sus intereses, una ejecución cada veinte minutos, como si la estadística fuera liturgia y el sacrificio humano, plan de desarrollo.

El caso del ingeniero René Octavio Santos Torres, ex superintendente de la CFE, ilustra con precisión matemática lo que el discurso oficial niega con fe teológica: fue asesinado dentro de su casa en Manzanillo, Colima, el 1 de abril. No hubo detenidos, ni explicación, ni prisa institucional. Solo un expediente que pronto se archivará junto a otros miles que llenan las estadísticas de una administración que presume éxitos invisibles.

Mientras en las mañaneras se reparten medallas imaginarias por “pacificar al país”, Colima encabeza la tabla nacional de homicidios dolosos —15.03 por cada 100 mil habitantes, un título que no se presume en las giras ni se imprime en los informes oficiales. Cada veinte minutos alguien deja de existir, y todavía hay quien repite que “vamos bien”.

Si la violencia fuera un dogma, el régimen sería su clero: cada ejecución, una misa; cada estadística, una súplica por credibilidad. Y mientras tanto, las familias entierran a los suyos en lo que queda del país real, ese donde la electricidad se corta, los cuerpos se amontonan y la estrategia de seguridad no ilumina ni una calle.

Con informacion: ELNORTE/

LE «SOBRAN SOBRENOMBRES»: «DIARIO ESPAÑOL NARRA la LLEGADA de HIJASTRO del MENCHO de 5 MILLONES de DOLARES a dirigir la MAQUINARIA CRIMINAL»…y exhibe entresijos de parentela narca.


Si el narco mexicano fuera una saga de herencias podridas, Juan Carlos Valencia González sería el heredero que llega tarde pero con el apellido bien cargado. El diario español,El País lo coloca en el centro del relevo del CJNG: hijo de una dinastía michoacana que convirtió parentescos, migración y negocios ilegales en una maquinaria criminal, hijastro de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, y señalado por México y Estados Unidos como el hombre que podría tomar la batuta del cartel más violento y expansivo del país.

A Valencia González le sobran sobrenombres y le falta inocencia: El Pelón, el 03, el R3, JP. También le sobra protección institucional en forma de dinero, blindaje, arsenales y disciplina paramilitar. Washington ofrece cinco millones de dólares por información que permita capturarlo, mientras el gobierno mexicano lo identifica como el jefe de un grupo armado de élite del CJNG, el mismo que él habría mandado desde la sombra hasta que la caída de El Mencho abrió la puerta para que dejara de ser operador y empezara a parecer sucesor.

La dinastía Valencia

La historia no empieza con Juan Carlos, sino con una familia que entendió muy pronto que el crimen también se hereda. Los González Valencia, originarios de Aguililla, Michoacán, eran 18 hermanos, y varios migraron a Estados Unidos desde finales de los años setenta para entrar al negocio de la droga con la misma naturalidad con la que otros heredan una tienda o una parcela. De ese linaje sale Rosalinda González Valencia, madre de Juan Carlos, y también Armando Valencia Cornelio, su padre biológico, dos piezas de una estirpe que los documentos estadounidenses describen como un entramado familiar capaz de fabricar apellidos repetidos, confusiones judiciales y redes de tráfico transfronterizo.

Juan Carlos nació el 12 de septiembre de 1984 en Santa Ana, California, y por eso es ciudadano estadounidense y mexicano. Su padre, Armando Valencia Cornelio, venía de Uruapan, pero con raíces en Aguililla, y desde los años ochenta se instaló en Redwood City, California, desde donde construyó parte del viejo andamiaje del Cártel del Milenio junto con otros parientes. El reportaje subraya que la familia convirtió el apellido Valencia en una especie de marca de fábrica: casas, ranchos, empacadoras, barcos y una red de conexiones que cruzaba México, Estados Unidos y Colombia.

El ascenso del Grupo Élite

La pieza más importante del retrato es el Grupo Élite, el brazo armado que el Gobierno mexicano ya identificaba en 2020 como comandado por Juan Carlos Valencia González. No se trata de una célula cualquiera: nació en 2019, operó en Jalisco, Michoacán, Zacatecas y Guanajuato, y fue presentada por los propios reportes militares como una fuerza con blindaje, movilidad, poder de fuego y entrenamiento casi castrense. Traducido al lenguaje llano: un ejército privado con branding criminal, chaleco táctico y propaganda de catálogo narco.

El País recupera incluso un video grabado el 17 de julio de 2020, día del cumpleaños de El Mencho, donde decenas de hombres armados celebran al patrón con gritos de lealtad y una caravana de 22 vehículos blindados, torretas, Barrets y lanzagranadas. La estética no es accidental: el mensaje es que el CJNG no solo trafica; también desfila, exhibe músculo y se vende como fuerza paralela del Estado. Esa misma unidad fue ligada por autoridades mexicanas a la masacre de siete policías en Villagrán, Guanajuato, durante el arranque de la guerra contra el Cártel Santa Rosa de Lima.

El relevo imposible

El punto de quiebre llega con la caída de Nemesio Oseguera Cervantes en un operativo del Ejército en Tapalpa, según la reconstrucción del diario. Ahí se abre la discusión sobre sucesión: El Menchito está descartado por su cadena perpetua en Estados Unidos; otros nombres circulan, como El Jardinero, El Sapo o El Tío Lako, pero el que vuelve una y otra vez es Valencia González. No porque sea un tecnócrata del narco, sino porque su legitimidad es familiar, operativa y simbólica: sangre, obediencia y capacidad de fuego.

El texto insiste en que el CJNG siempre fue una empresa de clan. Primero estuvo el viejo Cártel del Milenio, después la alianza con Los Cuinis y más tarde el ascenso de El Mencho y de la estructura que terminó por convertirse en CJNG. La conclusión del reportaje es casi brutal en su simpleza: desde el origen, esto ha sido un asunto de familia.

El poder que dejó el Mencho

La columna también recuerda que el poder de El Mencho no salió de la nada: se montó sobre viejas rutas de cocaína, sobre la alianza con Colombia y sobre la recomposición de múltiples bandas y apellidos que fueron mutando de cartel, de socio o de brazo armado según soplara la guerra. Armando Valencia Cornelio, el padre de Juan Carlos, ya había hecho negocios con toneladas de cocaína, barcos atuneros, corredores hacia Juárez y cruces por Texas, hasta ser detenido en 2003, cuando el gobierno mexicano lo ubicaba como uno de los grandes introductores de droga a Estados Unidos.

Ese pasado importa porque explica el presente: Juan Carlos no es un improvisado ni un producto de última hora, sino el resultado de una genealogía que pasó de la migración al contrabando, del contrabando a la estructura criminal y de la estructura criminal a una herencia de mando. Por eso el reportaje no lo presenta solo como un “nuevo líder”, sino como el rostro de una continuidad generacional donde el apellido pesa tanto como el fusil.

Lo que deja claro el reportaje

El País no vende una consagración; vende una alerta. El CJNG sigue siendo una maquinaria viva, violenta y expansiva, y la posible llegada de Valencia González al frente no representa una ruptura, sino la actualización de una empresa criminal que aprendió a sobrevivir cambiando de rostro sin abandonar sus métodos. Si algo deja claro la nota es que el relevo no llega con discursos ni con institucionalidad: llega con blindaje, ametralladoras, linaje y una recompensa millonaria encima.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/BEATRIZ GUILLEN/

sábado, 4 de abril de 2026

EL «MUERTO que NO se MUERE»: «CAPO COLOMBIANO lo HAN PRESENTADO como ABATIDO y el SIGUE ANDA MUY QUITADO de la PENA»…él sigue mandando en territorios donde la institucionalidad entra si trae permiso.


Colombia lleva años persiguiendo a Iván Mordisco como si fuera un fantasma con fusil, pero el tipo insiste en arruinarle el libreto al Estado: lo han dado por muerto, lo han presentado como abatido, lo han catalogado como jefe máximo y él, muy quitado de la pena, sigue apareciendo donde más duele. InSight Crime lo retrata como el criminal más buscado del país, pero en la práctica parece más bien el jefe que obliga al gobierno a hablar de paz mientras él sigue mandando en territorios donde la institucionalidad entra, si entra, con permiso y escolta.

El “cerebro” del caos

Mordisco, cuyo nombre real es Néstor Gregorio Vera, pasó de ser un mando medio de la antigua FARC en la selva amazónica a convertirse en el rostro más incómodo de las disidencias, con coca, minería ilegal, reclutamiento forzado y control territorial como currículo criminal. Su historia es la de un hombre que aprovechó la paz de 2016 para no firmarla, crecer en la ilegalidad y transformarse en el recordatorio viviente de que desarmar una guerrilla no significa desarmar sus ambiciones.

El Estado como espectador

La parte más grotesca del asunto es que el Estado colombiano ha celebrado varias veces su supuesta muerte, como si la realidad también obedeciera conferencias de prensa. En 2022 anunciaron que lo habían matado, pero Mordisco reapareció vivo en 2023 para seguir jugando al caudillo de selva, con la diferencia de que ahora tiene más poder, más fama y más capacidad de humillar a las autoridades.

Un criminal con agenda

Lo de Mordisco no es solo violencia: es administración de un feudo. Controla rutas, cobra, castiga, recluta y decide quién entra y quién sale en zonas donde el Estado parece una leyenda urbana; en otras palabras, no gobierna un territorio, lo explota. Y mientras Bogotá intenta vender la narrativa de negociación, él deja claro que la selva sigue siendo su oficina y la guerra su principal lenguaje.

En sintesis: 

Iván Mordisco es el tipo de criminal que el Estado colombiano primero declara muerto, luego vivo, después casi pacificador y finalmente, otra vez, el más buscado. En cualquier país serio eso sería una vergüenza; en Colombia, apenas otro capítulo de la tragicomedia del control territorial armado.

Con informacion: INSIGHTCRIME/

EL «TRUCO del ESPEJO del MILAGRO LABORAL»: «MEXICO PRESUME 60 MILLONES de OCUPADOS pero 55 MILLONES SIN DERECHOS y SIN SEGURIDAD SOCIAL»…o sea, más de la mitad trabaja en la intemperie laboral, con derechos recortados


México presume 60 millones de ocupados y una desocupación de 2.5%, como si el país hubiera encontrado la fórmula secreta del pleno empleo .

Pero al levantar la alfombra aparece el dato que arruina la fiesta: 55% de esa chamba es informal, o sea, más de la mitad trabaja en la intemperie laboral, con derechos recortados y futuro prestado .

Claro: esto no es un “milagro laboral”, es un truco de espejo donde el gobierno presume ocupación mientras la letra chiquita te dice que millones trabajan sin derechos, sin seguridad social y muchas veces sin estabilidad real .

La narrativa oficial vende dos escenarios al mismo tiempo: en uno, México parece potencia de empleo; en el otro, la realidad muestra un mercado donde trabajar no garantiza vivir con dignidad.

Y aquí está la joya del autoengaño: hasta dentro del sector formal hay informalidad, con gente en gobierno y empresas trabajando sin la protección que el discurso presume .

Lo que realmente nos dice el dato

No faltan ocupados; faltan empleos decentes .
No es lo mismo tener trabajo que tener contrato, seguridad social, vacaciones, pensión y protección legal; confundir eso es maquillar la precariedad con estadística .

La nota también deja claro otro punto incómodo: los informales sí sostienen al Estado, porque pagan IVA, IEPS y en varios casos ISR, pero reciben a cambio una ciudadanía laboral de segunda clase .
O sea: aportan como formales, pero sobreviven como descartables .

La cifra de desempleo bajo suena bonita para boletín oficial o partidista, pero el país sigue funcionando con una gran masa de trabajadores en modo “hoy sí, mañana quién sabe” .

En resumen: México no tiene un problema de ocupación; tiene un problema de hipocresía estadística y precariedad institucional .

Con informacion: EMEEQUIS/

EL «GOBIERNO en su INFINITA MISERIA le dijo a la ONU que MEXICO NO PERMITE,NO TOLERA,NI ORDENA las DESAPARICIONES en MEXICO»…buscando cuidar su reputación.


En tiempos ejemplares del cambalache –sí, esos que describe perfectamente el famoso tango– la primera encomienda del nuevo canciller, Roberto Velasco, ha sido desmentir el reciente informe del Comité de Desapariciones Forzadas de la ONU, donde simplemente se apunta una verdad incontestable: esta monstruosa práctica se ha perpetrado a tales niveles que puede considerarse ya crimen de lesa humanidad.

Este Comité de la ONU dice expresamente: “El derecho internacional no exige que los crímenes de lesa humanidad se produzcan a escala nacional o sean orquestados en las altas esferas del gobierno, lo que importa es la magnitud, el patrón de los ataques y el hecho de que se dirijan contra la población civil”.

¿Qué haría un gobierno medianamente honesto frente a un informe tan terrible, pero rigurosamente cierto, en el que se menciona el continuo hallazgo de fosas comunes clandestinas en el país, con más de 6 mil 200 cadáveres y 76 mil restos humanos por identificar?

Creo que en primer lugar debería reconocerlo y lamentarlo. Después, pedir auxilio internacional, porque está claro que el Estado mexicano se halla completamente rebasado frente a este terror y la abierta crisis forense en aumento, agravada por la indolencia, ineficiencia y complicidad de muchas fiscalías, la ausencia de personal calificado y de medios y recursos técnicos que ha provocado otra cosa igualmente vergonzosa: que sean los familiares quienes realicen la búsqueda de sus desaparecidos.

Un gobierno decente al menos pediría perdón por no estar a la altura de esta tragedia. En contraste, un gobierno básicamente indecente como el de Morena, que no tiene la menor noción de responsabilidad y rectitud, se indigna y responde al Comité de la ONU que su informe es tendencioso.

Qué raro. Cuando este Comité hacía observaciones semejantes a los gobiernos de Peña Nieto Calderón, los ahora gobernantes las juzgaban atinadas y correctas. Ahora que despachan en Palacio Nacional les resulta que lo dicho por el mismo Comité “no corresponde a la realidad del México actual” y que su resolución “es parcial y sesgada”.

Pésimos lectores (cuando lo son) y propagandistas ad nauseam de sus “logros”, responden que “los argumentos no coinciden ni con la definición de desaparición forzada del propio comité, ni los avances institucionales logrados desde 2019 y en particular desde 2025”.

En su penoso comunicado, dicen que “el Gobierno de México no tolera, permite ni ordena desapariciones forzadas”. Es una falacia que sólo ellos pueden dar por cierta, porque en términos estrictos ya las toleró y permitió, puesto que ya se produjeron, para horror de miles de familias. Y en cuanto a que las haya ordenado, nadie acusa a la Presidencia de la República, pero hay diversos hechos y denuncias que señalan al menos la omisión o directa complicidad de diversas autoridades y funcionarios de distintos niveles (tal y como menciona el informe del Comité de la ONU).

Cuando desaparecieron los 43 jóvenes de Ayotzinapa, los hoy gobernantes, entonces opositores, no dudaron ni un instante en señalar al Estado. Ahora ni siquiera aceptan su incapacidad para investigar los hechos, menos aún detener a los responsables o resolver la crisis forense. Lejos de eso, pretenden (con tramposas cuantificaciones) desaparecer a los desaparecidos.

En su infinita miseria, este gobierno cree que lo que está en juego es su reputación (como si esta fuera positiva, internacionalmente), por eso reacciona como lo hace ante el Comité de la ONU. Si fueran mínimamente sensibles sabrían que esto no se trata de ellos, sino de que este país deje de ser una terrorífica e inmensa fosa común.

@ArielGonzlez

Con informacion: FB: Ariel González Jiménez/ELUNIVERSAL+

EL «ELEFANTE REUMATICO y BURROCRATICO»: «REPORTE de EE.UU EXHIBE las FALLAS de las ADUANAS MORENAS MEXICANAS»…en el país donde todo se traba o se retrasa.


Washington volvió a hacer lo que mejor sabe cuando se trata de México: poner por escrito, con tono de acta administrativa y aroma de regaño diplomático, que el gobierno mexicano sigue convirtiendo la política pública en un laberinto de permisos, suspensiones, discrecionalidad y excusas. El nuevo reporte de la USTR no es precisamente una postal amistosa: es, más bien, un expediente de las fallas que Estados Unidos dice ver en aduanas, energía, telecomunicaciones, patentes, sanidad y medio ambiente.

Lo que el documento retrata es un país donde el Estado quiere mandarlo todo, pero no puede con casi nada. Según la USTR, México pone obstáculos al comercio de maíz transgénico, herbicidas y otros productos biotecnológicos; además, castiga la inversión privada con reglas movedizas, trámites eternos y una burocracia que parece diseñada por alguien que odia la eficiencia y el libre flujo de mercancías.

El santo oficio del retraso

En aduanas, la historia suena a clásico mexicano: sobran discursos de modernización, faltan agentes, puertos, coordinación y resultados. La USTR señala que un número “significativo” de agentes aduaneros fue suspendido en el último año, mientras desde 2023 permanece cerrado el proceso para aprobar nuevos agentes, como si el país pudiera comerciar con el piloto automático y un poco de fe.

La joya burocrática es la Cofepris, donde Estados Unidos reporta demoras de un año o más para autorizar productos que ya fueron aprobados por la FDA. Traducido al idioma de la realidad: si en Washington ya dijeron “sí”, en México toca sentarse a esperar a que la maquinaria regulatoria despierte, revise el expediente, lo archive, lo vuelva a revisar y, con suerte, lo deje morir en una gaveta.

Energía: el club de la puerta cerrada

En energía, el reporte no se anda con sutilezas: habla de retrasos frecuentes, rechazos sin explicación, inacción en permisos y obstáculos para que las empresas estadounidenses operen en México. Es decir, un ambiente ideal para espantar inversión y luego fingir sorpresa cuando los capitales prefieren irse a otro lado.

Y por si faltaba el toque de tragicomedia institucional, el documento también reprocha debilidad en la aplicación de leyes ambientales, controles ineficaces y corrupción generalizada. No es una crítica menor: es el tipo de frase que deja a cualquier gobierno con el maquillaje corrido y la coartada hecha polvo.

Sheinbaum y el mito del gobierno técnico

La parte más incómoda del reporte no es que Estados Unidos se queje —eso siempre pasa—, sino que el señalamiento cae justo sobre un gobierno que llegó presumiendo que ahora sí habría ciencia, orden, capacidad técnica y menos improvisación. Pero el USTR describe un aparato público con retrasos, falta de personal, burocratismo y discrecionalidad, o sea, exactamente lo contrario del cuento de eficiencia que se vendió en campaña.

A estas alturas, Claudia Sheinbaum ya no puede culpar al pasado indefinidamente. El periodo de gracia se agotó, y el problema es que el gobierno que prometía corregir las distorsiones heredadas terminó atrapado en sus propias manías: más centralización, más control político y menos capacidad real para destrabar inversiones o hacer que el Estado funcione como algo más sofisticado que una fila infinita.

El elefante sigue, pero más artrítico

La metáfora ya no es el elefante reumático: es un elefante con presión baja, burocracia terminal y una alergia profunda a la rendición de cuentas. La USTR, sin proponérselo, le hizo al gobierno mexicano un favor involuntario: lo retrató con la crudeza que en Palacio Nacional prefieren maquillar con conferencias, anuncios y juramentos de transformación.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/SALVADOR CAMARENA