Para echar a andar el programa Sembrando Vida, la Secretaría del Bienestar adjudicó directamente 55 contratos por 2 mil 600 millones de pesos durante 2019.
Millones de plantas, además de fertilizantes, herramientas y otros insumos fueron comprados a unas 30 empresas y personas físicas mediante la figura del contrato marco, por el que se acude a proveedores previamente registrados que han demostrado capacidad para surtir los productos requeridos, sin tener que licitar.
Para mover las compras, Bienestar adjudicó a Lumo Financiera del Centro -la arrendadora favorita de vehículos del actual Gobierno- dos contratos de arrendamiento de pick ups por 360 millones de pesos, y otro a C.G.I. Logistics por 152.1 millones.
El maratón de compras directas ayudó a Bienestar a cerrar 2019 ejerciendo 14 mil 141 millones de pesos de los 15 mil millones presupuestados para Sembrando Vida.
Millones de plantas, además de fertilizantes, herramientas y otros insumos fueron comprados a unas 30 empresas y personas físicas mediante la figura del contrato marco, por el que se acude a proveedores previamente registrados que han demostrado capacidad para surtir los productos requeridos, sin tener que licitar.
Para mover las compras, Bienestar adjudicó a Lumo Financiera del Centro -la arrendadora favorita de vehículos del actual Gobierno- dos contratos de arrendamiento de pick ups por 360 millones de pesos, y otro a C.G.I. Logistics por 152.1 millones.
El maratón de compras directas ayudó a Bienestar a cerrar 2019 ejerciendo 14 mil 141 millones de pesos de los 15 mil millones presupuestados para Sembrando Vida.
En 2020, la compra de plantas sin licitación de por medio se reanudó el 18 de mayo de 2020.
En tres semanas a partir de esa fecha, Bienestar adjudicó otros 62 contratos por 290.2 millones de pesos.
Solo 5 de los 62 contratos fueron inferiores a 549 mil pesos, que es el tope para adjudicación directa previsto en el Presupuesto de Egresos de 2020.
Otros ocho contratos fueron por más de 10 millones de pesos, y el más cuantioso, por 32.2 millones, fue para Rancho Río Encrucijada, un vivero en Tabasco.
...y ADEMAS FRACASA
Pagar por adelantado y sin supervisión resultó una mala política pública, ya que en el primer año de Sembrando Vida sólo sobrevivió un 7 por ciento de los árboles contemplados en el programa.
Ya la Secretaria del Bienestar, María Luisa Albores, al hacer un balance del 2019, primer año de funcionamiento de Sembrando Vida, admitió que de una meta inicial de 575 millones de árboles y plantas, sólo alcanzaron a plantar 80 millones.
De ese total, apenas la mitad sobrevivió, añadió.
El Diputado federal del PT y presidente de la Comisión de Desarrollo y Conservación Rural, Eraclio Rodríguez, afirmó que el programa es discrecional en el uso de recursos.
"Hay mucha discrecionalidad en la aplicación de los recursos y a la fecha no han hecho público el padrón completo de beneficiarios", dijo Rodríguez. "Lo hemos solicitado, pero nunca nos dan información ni siquiera audiencia".
La conformación del padrón de beneficiarios, que alcanza a productores de 20 Estados, quedó en manos de los Servidores de la Nación.
En el portal de la Secretaría del Bienestar está disponible un padrón con inconsistencias al 2019, ya que, por ejemplo, Oaxaca aparece con sólo siete beneficiarios.
Para ese año hay registros de apoyos en la Alcaldía Milpa Alta, no obstante que la Ciudad de México no estaba incorporada al programa, lo que se concretó hasta este 2020.
Jorge Antonio Torres, investigador de la Universidad de Chapingo, sostuvo que la lógica del programa de crear viveros gigantescos va en contra de las normas para la supervivencia de las plantas.
"Los números no cuadran", afirmó Torres. "México nunca ha tenido la capacidad para producir los millones de plantas que promete el programa.
"Con toda su capacidad instalada", agregó, "la Comisión Nacional Forestal (Conafor), por ejemplo, produce 160 millones de plantas al año".
Grupo REFORMA solicitó una entrevista con el responsable de Sembrando Vida, Javier May, para aclarar las dudas sobre el ejercicio del programa, pero no hubo respuesta.
Al evaluar los alcances de Sembrando Vida, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) advirtió que el programa no cuenta con mecanismos para determinar el método apropiado de plantación por regiones y localidades.
Tampoco cuenta con un calendario de distribución y entrega de plantas que coincida con los ciclos agrícolas para evitar la muerte de plantas.
"Es importante", alertó el Coneval, "considerar que la entrega de plantas, herramientas e insumos estén acordes a los ciclos productivos, puesto que hacerlo de manera posterior generará un alto porcentaje de mortandad de las plantas en caso de no contar con riego".
Cada uno de los beneficiarios del programa -que poseen 2.5 hectáreas de cultivo en municipios con alto rezago social- recibió 60 mil pesos en un año a través de depósitos en tarjetas de débito para la siembra de árboles frutales y maderables, cuyos ciclos van de cinco a 10 años.
En su primer año de operación, el programa contó con un presupuesto de 15 mil millones de pesos, mientras que para este 2020 recibirá 28 mil 504 millones de pesos.
Esto representa el 59 por ciento de todo el presupuesto de la Secretaría de Agricultura y prácticamente los recursos que recibirá la Secretaría del Medio Ambiente.
Crimen, huachicol, tren y arbolitos
Además de combatir el crimen y el huachicol, de reforzar a la Guardia Nacional y de construir el Tren Maya, el aeropuerto en Santa Lucía y los bancos del Bienestar, la Sedena también tiene que sembrar millones de arbolitos.
María Luisa Albores, Secretaria del Bienestar, ha reconocido que la Sedena incumplió con la entrega de plantas para el programa Sembrando Vida, lo que motivó que no se cumplieran las metas previstas en el 2019.
"Hicimos un convenio con 12 viveros militares para la producción de 100 millones de plantas en el 2019", dijo la funcionaria.
"Después nos dijeron que iba a haber una baja a 80 millones, y nuestra realidad es que nos entregaron 37 millones".
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