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sábado, 17 de febrero de 2018

LOS AGENTES del CISEN,ESPIAS del PODER que "NO PUEDE"...se muestra dispendioso e inútil contra la delincuencia organizada.

En un país donde la ley no se aplica, el espionaje político es una práctica ordinaria.
Todos espían y todos son espiados.
Desde tiempos antiguos, el espionaje opera y ha evolucionado con el desarrollo tecnológico. En los años cuarenta del siglo pasado, el primer presidente civil de México, Miguel Alemán, ordenó la creación de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), de infausta memoria.
Era la policía política del régimen, creada para hacerse cargo de la seguridad del país pero también para espiar. Esta estructura policiaca devino en mafia: de sus entrañas surgieron capos como Amado Carrillo Fuentes y Rafael Aguilar Guajardo, poderosos jefes del cártel de Juárez en los años noventa. Otros personajes siniestros del sistema –Fernando Gutiérrez Barrios y Miguel Nazar –ligados a la guerra sucia, a las desapariciones y a la tortura sin límites, también emergieron de esa corporación, considerada el primer cártel policiaco creado por el Estado.
De ahí siguieron otras corporaciones, tan perniciosas como la DFS, el Servicio Secreto, entre otras, construidas con los mismos fines: proteger al narcotráfico y realizar labores de espionaje político. Lejano en el tiempo pero muy cerca de la memoria, las acciones de estas estructuras de poder dan cuenta del terror del Estado, muertes impunes, protección a capos que por años se mantuvieron en el negocio de las drogas por capricho de los gobernantes en turno.
A manera de recuento, se puede afirmar que el espionaje político, tan viejo como la humanidad, ha sido un instrumento de control y de poder a lo largo de la historia.
El ser humano, con poder o sin él, siempre ha querido saber más, hurgar hasta el fondo de la vida privada de amigos, enemigos, esposa, amante, vecinos, empleados… Y si disponen de las herramientas tecnológicas, el trabajo se facilita. Hay hombres desconfiados hasta el límite de rayar en la paranoia que mantienen a toda su gente cercana bajo observación permanente, actitud obsesiva y no menos enfermiza.
Por cualquier vía saben que hacen, a dónde van, qué comen, con quién hablan y hasta los pormenores de sus conversaciones públicas y privadas. Nadie escapa al espionaje.
En la época del Imperio romano ya había espionaje, había hombres y mujeres destinados a otorgar información sobre todo lo que ocurría dentro y fuera de la estructura de poder; la mirada y los oídos traspasaban las muros más seguros,  las puertas más herméticas, los escondites más secretos; los amasiatos se volvieron fuentes de información, la intimidad una forma de conocer más. Se intervenían cartas rompiendo los sobres, leyendo el contenido secreto sin escrúpulo alguno y cualquier tipo de comunicación de la época era franqueable. Amplia y al mismo tiempo discreta, la red de informantes era una suerte de Estado dentro de otro Estado, privilegiada hasta el límite por los hombres del poder.
Marco Tulio Cicerón, el famoso orador nacido en el año 63 antes de Cristo, autor de “Diálogos sobre la Vejez y La Amistad”, entre otras célebres obras, se quejaba porque su correspondencia personal era frecuentemente violada. En una de las variadas referencias públicas sobre el espionaje de la época a él se le atribuye esta frase, signo de preocupación y enojo por saberse espiado: “No puedo encontrar un mensajero leal…son pocos los que son capaces de llevar una carta sin caer en la tentación de leerla”.
Durante la Revolución Francesa el espionaje fue un arma clave para conocer las intenciones de los enemigos, igual que ocurre ahora. En la segunda guerra mundial, Alemania ejerció el espionaje con armas más sofisticadas, destellos de la tecnología de punta que vendría después.  Adolfo Hitler, el dictador que hizo del antisemitismo una forma de gobierno, disponía de amplias redes de espías en los países enemigos, pero él siempre quería saber algo en particular: cómo se encontraba el estado de ánimo de sus detractores.
Hennry Kissinguer, sobreviviente de la llamada Guerra Fría, Secretario de Estado con Richard Nixon, se quejaba porque el presidente derrocado por el Watergate le llamaba cada quince minutos, imposible la concentración en los asuntos de la guerra de Vietnam mientras se encontraba en su oficina.
–¿Por qué le llama tantas veces el presidente Nixon? ¿Acaso esta actitud no es obsesiva? –preguntó la periodista italiana Oriana Fallaci a Kissinger mientras lo entrevistaba entre interrupciones. (El texto se publico en “Entrevistas con la Historia”, escrito por la periodista italiana).
–No es eso –respondió Kissinguer –: a lo largo del día, al presidente le encanta medirle la temperatura a sus colaboradores.
Una práctica muy socorrida en México y en otras naciones, efectuada por la policía o detectives, fue el robo de la basura para analizarla y así conocer un pedazo de la vida privada de las personas espiadas. Solían pagarle al recogedor de la misma para que las bolsas con los desechos que eran sacados para transportarlos al basurero público fueran separadas como algo especial. La basura es información. Y el trabajo consistía en llevar una bitácora, anotar todos los días qué comía, qué medicamentos tomaba, qué compraba y así armar todo un rompecabezas sobre escritos rotos y descubrir  información relevante sobre la vida privada que interesara al gobierno.
Esta fue una de las estrategias que se le aplicaron al empresario Carlos Cabal Peniche después de que fue ubicado en Australia tras huir del país acusado de fraudes en perjuicio de instituciones bancarias. Los policías que localizaron su escondite confirmaron que el inquilino de una de las residencias bajo observación era precisamente Cabal Peniche porque durante treinta días estuvieron analizando minuciosamente la basura que se sacaba de aquella casa. Cuando tuvieron el rompecabezas armados, esperaron el momento preciso para capturarlo.
Larga es la historia del espionaje político, ahora ejercido con tecnologías bastante sofisticadas que ni la mente más afiebrada de un escritor de ficción quizá puede imaginar: Los teléfonos celulares no sólo sirven para hablar: también escuchan y observan. Son almacenes de información que se pueden vaciar en diez segundos.
Encendidos los aparatos, alguien llega a un café y, como es costumbre, coloca su teléfono en la mesa, aguardando la llegada del invitado que, si lleva la intención de robar la información, abre el Bluetooth, teclea unos códigos y de inmediato el teléfono empieza a jalar los datos del aparato cercano: así se vacían correos, conversaciones, datos telefónicos, contactos y se puede saber con quién habla la persona y qué habla, que ha hablado y probablemente qué citas tendrá y con quien. Abundan por doquier personas que citan a periodistas o a políticos con cualquier pretexto para robarles la información.
De igual forma se roban la información violando los correos electrónicos. No existe un blindaje contra esa práctica. En México como en cualquier otro país todas las conversaciones se escuchan y todos los mensajes se leen. Nadie tiene posibilidades de sostener una conversación privada. Se afirma que esto ocurre por el llamado tema de la Seguridad Nacional, pero no sólo por eso: los hombres del poder quieren saber qué hacen sus enemigos y, arrastrados por esa obsesión enfermiza, hurgan en la vida privada de la gente. La vida pública no importa. Es pública. Importa y mucho la vida personal. Es la obsesión de los poderosos.
Existen cientos y miles de historias de cómo los políticos espían incluso a sus propias esposas y amantes. En la Procuraduría General de la República (PGR), en tiempos de Ernesto Zedillo, había un funcionario que utilizó los sistemas de inteligencia para espiar a su mujer: le grababa todas las conversaciones, tenía fotografías de las personas que le acompañaban a las citas que tenía y hasta videos de su vida privada, en sus noches de insomnio y hasta cuando se bañaba. Todo esto se halló en la caja de seguridad de un  banco.
Suele ocurrir que policías al servicio del Cisen o de empresas privadas, por ejemplo, que también ofertan servicios de espionaje telefónico con pagos mensuales, corrompen a las personas del servicio doméstico de algún político o empresario y después colocan microcámaras en las habitaciones, en las oficinas, en la sala, cocina y hasta en el baño para espiar y filmar todo lo que hace el personaje. Y todo se puede ver, en tiempo real, desde un teléfono celular.
Todo lo anterior nos podría conducir a la redacción de varios tomos sobre el espionaje, pero estas líneas vienen a cuento a propósito de la queja pública –convertido en escándalo –que hizo Ricardo Anaya, el precandidato del Frente, cuando se percató que era seguido por un agente del Cisen durante las giras de precampaña que realizó por varios estados del país.
La denuncia de Anaya derivó en escándalo y éste exhibió al nuevo Secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, quien negó que la dependencia a su cargo realizara labores de espionaje. “Es labor de seguimiento”, dijo, y se hace con todos los precandidatos por cuestiones de seguridad.

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Se dijo públicamente que tales acciones se habían acordado, previamente, con los precandidatos presidenciales, pero hasta ahora Navarrete Prida no ha exhibido el documento que acredite el acuerdo que él esgrime y que lo zafaría de haber dado la orden al Cisen para espiar a los aspirantes presidenciales.
Seguramente Ricardo Anaya ignoraba –lo que se duda –que el trabajo de los agentes del Cisen es precisamente ese, reportar información a la Secretaría de Gobernación para llevar la bitácora de las actividades de todos los personajes políticos, empresarios y periodistas. Algunas de estas tareas las realizan abiertamente, en otras ocasiones se esconden en el sigilo, pero todos los días reportan lo que pasa en el país.
El Cisen fue creado para eso y es un instrumento del Estado que espía a gobernadores, policías, fiscales, comandantes, activistas políticos de izquierda y de derecha, artistas, prostitutas (éstas cuentan con mucha información)… En las entidades, los gobernadores también espían, tienen sus informantes y sus equipos especializados para efectuar intervenciones telefónicas sin que medie la autorización de un juez.
El presidente de la República todos los días recibe un reporte –ya del Cisen o de la Marina o del Ejército –sobre la situación del país que incluye intercepciones telefónicas y las actividades que realizan cada uno de los personajes de la actividad pública. Si al mandatario le importa ahondar en algún asunto en particular basta con que emita una orden y el teléfono de cualquier político o periodistas es intervenido desde cualquier órgano del Estado y le dan seguimiento puntual de lo que hace, hizo y hará.
En la vida cotidiana, la sociedad vive ajena a esta realidad e ignora que puede ser espiada a partir de sus propias acciones. En la fiebre por comprar el teléfono celular más sofisticado –con la mejor cámara y definición, por ejemplo –también se adquiera un instrumento que es utilizado por el Estado para espiar. Ese aparato puede convertirse en una arma: se vuelve micrófono o cámara que, controlado a distancia, es un instrumento de observación y escucha permanente.
La gente suele acudir a los llamados Cafés Internet o bien a un café normal y lo primero que hace es pedir la clave para conectarse a Internet. Y es justamente en esos lugares donde la información de los aparatos es vaciada con mucha facilidad. ¿A dónde va a parar la información? Seguramente al Cisen o a otros centros de almacenamiento de información donde es revisada.
El Secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida –quien fue subprocurador de Coordinación y Desarrollo de la PGR en el sexenio de Vicente Fox –conoce muy bien todas estas artes. Ha desempeñado tareas delicadas en materia de seguridad, fue procurador del Estado de México con Enrique Peña cuando fue gobernador de esa entidad. El responsable de la política interna niega que haya espionaje en el caso de los precandidato, pero a mi ver, Navarrete niega lo obvio: su función es garantizar, como dice, la gobernabilidad y ésta sólo puede garantizarse con información y el camino para obtenerla es a través de las mil prácticas de espionaje que el propio Estado puede realizar que, en su gran mayoría, son ilegales.
Lo que ocurre que en el rastreo de información para garantizar la seguridad interna del país –lo que no se logra a pesar de tantos aparatos de inteligencia que están operando –también se enteran de la vida privada del país entero.
Sería ridículo pensar que para cada escucha telefónica que el Cisen quiera hacer le tengan que pedir autorización a un juez. Eso dice la ley, pero en la práctica nada de eso ocurre: el espionaje está presente tanto de día como de noche y nadie escapa a los ojos y los oídos de nadie. Todo se oye, todo se mira y todo se sabe.
Lo verdaderamente grave es que todas esas prácticas de espionaje de Estado no se apliquen contra la delincuencia organizada, con el fin de detener las matanzas que tiñen de sangre todo el territorio, hasta en el último rincón del país hay familias que lloran a sus difuntos porque ayer o justo hace unas horas fueron asesinados por las mafias del narco.
Fuente.-Ricardo Ravelo/



TRAMAN "CAIDA de OCHOA y ASUNCION de MOREIRA" al PRI NACIONAL...aunque no este en manos del piloto que el viento deje su soplo.

La decisión del relevo de Enrique Ochoa de la dirigencia nacional del PRI está tomada y será la próxima semana cuando se anuncie su salida, muy probablemente para ocupar un cargo en el gabinete. 
El presidente Peña Nieto moverá a partir del martes a algunos de sus secretarios que se irán como candidatos al Senado, uno de ellos el de Comunicaciones, Gerardo Ruiz Esparza, y en esos enroques se le podría dar entrada a Ochoa, como parte de los últimos cambios que ocurrirán en el actual gobierno con miras a las próximas elecciones. 
Ochoa cumplió su ciclo ya al frente del PRI y no le es más útil ni a Peña y mucho menos al candidato José Antonio Meade. Al Presidente le sirvió muy bien hasta la designación del candidato. Entrón, habilidoso con la lengua y organizado, el ex director de la CFE cumplió perfectamente, hacia afuera, el papel para el que lo mandaron a dirigir al partido del que él había renegado públicamente —en su comparecencia para intentar ser consejero electoral— cuando negó ser militante o consejero del priísmo. Pero hacia adentro, ante el priísmo cupular y de los grupos, nunca fue aceptado ni llego a ser visto como uno de los suyos, menos como un líder. 
Esa falta de aceptación, azuzada por las ambiciones y pasiones naturales que desata el actual reparto de candidaturas en las que se vio rebasado en su capacidad de operación, fue lo que emergió el martes pasado en la reunión plenaria de los diputados del PRI en donde al menos once legisladores federales se lanzaron abiertamente contra la permanencia del dirigente nacional, con quejas y adjetivos en los que le pidieron a su coordinador, Carlos Iriarte, que promoviera ante el presidente Peña Nieto el cambio del presidente del partido. 
Aunque esa rebelión fue sofocada y acallada, por órdenes del propio Ochoa Reza, quien esa misma tarde le llamó enojado a Iriarte y le exigió a gritos —con el estilo prepotente que tanto le critican— que saliera a desmentirlo, la realidad es que las voces de inconformidad de los diputados no serían las únicas porque un par de días después el dirigente de la FSTSE, el senador Joel Ayala, también pediría, él sí públicamente, que el presidente Peña evaluara la necesidad de un cambio en la dirección nacional del PRI. Así que el domingo, que José Antonio Meade asuma la candidatura formalmente, podría haber una emotiva despedida para Enrique Ochoa, a quien le darán una salida más que digna si lo mandan a una de las dos o tres secretarias que quedarán vacantes por los que se van en busca de fuero a las listas de los senadores del PRI; es muy posible que pueda ir a la SCT.

De la marca del PRI a la marca Moreira. Ante la danza de nombres que comenzó para saber quién sería el sustituto de Ochoa, algunos se apuntaron y otros se descartaron. Emilio Gamboa, por ejemplo, al que comenzaron a mencionar insistentemente, llamó el jueves por la noche al noticiero del periodista José Cárdenas para decir que él no iba al PRI y darle su respaldo a Ochoa, a pesar de que ya para entonces el propio Gamboa sabía del relevo inminente. Otros mencionaron al gobernador de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas, y aunque éste siempre ha estado listo y con interés en el PRI, la realidad es que en este momento Alito está más ocupado e interesado en permanecer en Campeche que en llegar a una dirigencia en un momento tan incierto y complicado. 
Otros nombres que se barajaron fueron el de José Calzada, secretario de Agricultura, Enrique de la Madrid, de Turismo, o el ex gobernador Eruviel Ávila, actual integrante del cuarto de guerra del candidato Meade. Algunos hasta especularon con la muy osada posibilidad de que trajeran desde Pachuca a Miguel Osorio Chong, en la que sin duda hubiera sido la mejor señal que pudieran mandar en este momento para la alicaída campaña del PRI, pero que se ve muy irreal ante los enconos y divisiones que existen. 
La decisión de Peña, según se comenta ya en el equipo cercano de Meade, es que el relevo en el PRI se resuelva por el mecanismo estatutario de prelación: es decir, que ante la renuncia de Enrique Ochoa, la secretaria General, Claudia Ruiz Massieu, subiría como presidenta, y como nuevo secretario general sube Rubén Moreira, actual secretario de Organización. Luego, en un par de semanas, cuando Ruiz Massieu renuncie para irse como candidata al Senado, el ex gobernador de Coahuila se quedaría como presidente nacional por lo que resta de la campaña.
Así, en la óptica de Peña, un “operador electoral probado” como Rubén Moreira llegaría a la dirigencia del PRI; pero en la óptica de los ciudadanos el nuevo dirigente priísta sería también el polémico personaje que, junto con su hermano Humberto, protagonizaron todo un entramado de corrupción y endeudamiento excesivo de Coahuila y, de paso, el ex gobernador que “haiga sido como haiga sido” y, con violaciones evidentes a la ley, a los topes de campaña y un uso abierto de los recursos y programas públicos con fines electorales, logró ganar las pasadas elecciones en su estado e imponer, con la ayuda de los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, al actual gobernador Miguel Riquelme. 
Es decir que si ya José Antonio Meade dijo en Tlalnepantla que “voy a ganar como lo hizo Alfredo del Mazo”, ahora, si se consuma la llegada de Rubén Moreira como presidente del PRI, que cada quién saque sus conclusiones.

Fuente.-Salvador Garcia Soto/
(Imagen/Web)

DE "FRANCOTIRADOR" del EJERCITO MEXICANO a SICARIO del EJERCITO NARCO de los TEMPLARIOS...reclutado 2 veces, la segunda por las personas a las que habia entrenado matar.

El año pasado, la tasa de homicidios de México alcanzó el nivel más alto jamás registrado, y años de deserciones militares alimentan la violencia.


Delfino fue elegido a mano dos veces. A los 18 años, fue elegido por el ejército mexicano para unirse a su unidad de élite, el grupo de las fuerzas especiales aerotransportado conocido por su acrónimo español, Gafe, donde se especializó como francotirador.


Diez años después, fue reclutado de nuevo, esta vez por las mismas personas a las que había entrenado para matar.

Hoy en día, el único signo visible de su formación militar es el sombrero camuflado en su cabeza, y el rifle de francotirador Panther .308 colgado de su espalda.

Delfino pertenece a lo que queda de un cártel de drogas parecido a un culto llamado Los Caballeros Templarios, cuyos Caballeros Templarios mezclaron la violencia extrema con enseñanzas pseudoreligiosas y reclamaron un mandato de Dios.

Alguna vez una fuerza dominante en el accidentado estado occidental de Michoacán, el grupo ahora está encerrado en una guerra amarga por la supervivencia con facciones criminales rivales.

Pero Delfino se describe a sí mismo como un instrumento de justicia divina.
"Dios tiene su voluntad", dijo. "Pero todavía necesita gente para hacer su trabajo aquí en la Tierra".

En la última década, la violencia relacionada con las drogas en México ha experimentado una vertiginosa escalada, cobrándose más de 230,000 vidas y el año pasado llevando la tasa de homicidios del país al nivel más alto desde que comenzaron los registros .

Analistas de seguridad y fuentes del cártel coinciden en que un factor clave en la transformación de las rivalidades del bajo mundo en una guerra a todo gas ha sido el reclutamiento de los carteles de los soldados de élite.

La fuga de fuerzas especiales mexicanas al crimen organizado comenzó en la década de 1990 cuando el poderoso cártel del Golfo reclutó a un grupo de ex tropas de Gafe para crear su propia unidad paramilitar de aplicación de la ley, conocida como Los Zetas.

Eventualmente se volvieron contra sus amos , estableciendo a los Zetas como un cártel por derecho propio. Pero otros jefes narco hicieron lo mismo, recurriendo a los militares para reclutas expertos.

La magnitud del problema sigue sin estar clara, entre otras cosas porque el gobierno mexicano no ha querido revelar datos, dijo Guadalupe Correa-Cabrera, profesora asociada de la Universidad George Mason y autora de Zetas Inc.

"Es un inconveniente para el gobierno, por lo que niegan las solicitudes de libertad de información". Pero lo que sí sabemos es que las fuerzas especiales ayudaron a convertir a los narcos de México en los grupos armados paramilitares que vemos hoy ".

Según el Ministerio de Defensa de México, cerca de 1,383 soldados de élite desertaron entre 1994 y 2015.

Los destructores incluyeron miembros de unidades que recibieron entrenamiento en contraterrorismo, contrainteligencia, interrogatorio y estrategia de asesores franceses, israelíes y estadounidenses, según un documento de inteligencia del FBI de 2005.

Documentos internos de la procuraduría general de México obtenidos por The Guardian también confirman las fuentes de fuentes en Michoacán que la organización predecesora de los templarios, conocida como La Familia Michoacana, envió emisarios a Guatemala para reclutar a ex soldados de las fuerzas especiales conocidos como Kaibiles.

Los miembros de la unidad Kaibiles, que ha recibido entrenamiento de los EE. UU. Desde la década de 1970, cometieron algunas de las peores atrocidades en la guerra civil de Guatemala, en particular la matanza de 1982 de 201 civiles en Dos Erres .

El ejército de México también recibió apoyo de los EE. UU .: Entre 2006 y 2017, Washington brindó poco más de $ 2.700 millones en asistencia de seguridad, incluido el apoyo militar y antinarcóticos.

Según Kate Doyle, analista senior del Archivo de Seguridad Nacional en Washington DC, el enfoque de Estados Unidos en la ayuda militar a la región ha ayudado a impulsar la militarización del conflicto de drogas en México.

"Que las técnicas de inteligencia y entrenamiento militar de los EE. UU. Terminaron en las manos equivocadas, no es inusual. Su letal derrame en el contexto penal contemporáneo es uno de los legados de la política de seguridad de Estados Unidos en América Latina ", dijo.

Raramente, sin embargo, se ha ido un soldado convertido en narco en el registro.

Mientras conducía por un sendero empinado hacia un nido de franjas de piedra volcánica y pincel, Delfino dijo que tenía sus propias razones para hablar con un periodista. "Queremos que el mundo entienda lo que estamos haciendo aquí: proteger a las comunidades contra los enemigos que vienen a violar y saquear".

Debajo de su mirador se desplegaron las llanuras cubiertas de maleza y los escarpados cañones de Tierra Caliente de Michoacán: la Tierra Caliente. Fue aquí donde el ex presidente Felipe Calderón desplegó por primera vez las fuerzas armadas del país contra los cárteles en 2006.

La represión militar finalmente se extendió por todo el país, pero sus objetivos iniciales fueron los carteles del estado de origen de Calderón: La Familia Michoacana y su descendencia, los Caballeros Templarios.

Por un tiempo, parecía que la estrategia estaba funcionando. Cuando los templarios finalmente colapsaron bajo la presión conjunta de las fuerzas federales y un movimiento armado de "autodefensa" en 2013, el gobierno reclamó la victoria.

Pero por cada caído capo, había una gran cantidad de posibles sucesores: el crimen organizado en Michoacán se rompió en un mosaico de feudos en guerra. Y aunque ahora reducido a una fracción de su fuerza anterior y aislado de las rutas de tráfico vitales, los templarios todavía están en el medio.

En un intento desesperado por aferrarse a su territorio restante, el grupo ha unido fuerzas con un antiguo rival: un cártel de rápido crecimiento llamado Cártel de la Nueva Generación de Jalisco (CJNG) .

Sus enemigos actuales son un grupo de antiguos aliados, a quienes Delfino se refiere despectivamente como "langostas".

Arriba en la colina, miró las posiciones enemigas a través de su alcance. Las langostas rodearon su posición por tres lados y habían intentado invadir a los templarios varias veces en los últimos meses.

Pero Delfino desestimó a sus contrapartes, que según él eran muchachos no entrenados enviados a la batalla contaminados con metanfetamina cristal.
"La diferencia entre ellos y nosotros es que siempre tomamos tomas precisas", dijo.

La mayoría de los propios luchadores de Delfino apenas eran adultos, pero él todavía afirmaba cumplir con los principios de su entrenamiento militar. "Las reglas estrictas, la forma en que me prepararon psicológica, moral y prácticamente, eso se queda contigo para siempre", dijo.

El entrenamiento de Delfino comenzó poco después de que se unió al ejército en 1996. Después de la selección para el Gafe, se sometió a meses de instrucción, incluyendo cursos de supervivencia en la jungla y combate anfibio.

Después de especializarse como francotirador, fue enviado a operaciones de contrainsurgencia en el sureño estado de Chiapas, donde las guerrillas indígenas zapatistas se habían alzado en 1994.


 "Queremos que el mundo entienda lo que estamos haciendo aquí: proteger a las comunidades contra los enemigos que vienen a violar y saquear", dijo Delfino. Fotografía: Falko Ernst

Más tarde, fue trasladado a la ciudad portuaria de Lázaro Cárdenas, donde se involucró por primera vez en la lucha antinarcóticos: su unidad tenía la tarea de perseguir lanchas rápidas que traían cocaína de América del Sur.

Pero fuera de servicio, Delfino y sus compañeros soldados entraron en contacto con los jefes de narcos en los clubes nocturnos locales. En poco tiempo, estaba recibiendo botellas caras de whisky, y luego ofertas de trabajo.
"Sabían exactamente lo que estaban buscando: nuestro conocimiento, nuestra profesionalidad, nuestra lealtad", dijo.

Delfino renunció al ejército, y en 2006, se unió a La Familia Michoacana.
El cártel se presentó como la única fuerza capaz de proporcionar estabilidad en una región largamente descuidada por el estado mexicano.

Delfino se especializó en rastrear presuntos secuestradores. "Simplemente los agarré y se los entregué, ese era mi trabajo". Otros se encargarían del resto ", dijo.

"El resto" fue la brutalidad característica de La Familia: supuestos malhechores fueron asesinados, decapitados y mutilados, sus cuerpos fueron arrojados con mensajes que justificaban el asesinato.

El vigilantismo ayudó a ganar algo de apoyo local; también eliminó a los competidores criminales, y para 2009, el grupo se había convertido en uno de los más poderosos del país.

Pero lo que distingue al grupo fue su ideología casera, que mezcló el lenguaje de la autoayuda con la teología del fuego y el azufre .

Cuando el líder ideológico de La Familia, Nazario Moreno González, fue asesinado en 2014 , el aspecto religioso se desvaneció. Pero Delfino todavía afirma que está siguiendo una misión divina.

La guerra contra las drogas en México continúa en furia en la región donde el presidente disparó su primer salva

"Técnicamente no es correcto quitarle la vida a alguien", dijo Delfino. Pero luego buscó una justificación bíblica: "Ni una hoja se mueve sin el permiso de Dios".

En el apogeo del poder del cártel, nada en Michoacán se movió sin el permiso del cártel. Monopolizó el crimen, pero también penetró en la vida ordinaria, utilizando la amenaza de la violencia letal para arbitrar cualquier cosa, desde disputas de tierras hasta conflictos matrimoniales.

Ese poder blando se fusionó con la sofisticación estratégica, gracias a la afluencia de ex soldados, dijo Correa-Cabrera. "Su rápida expansión, la forma en que controlaban los territorios, usaban las comunicaciones y el armamento; ahora lo hacían como el ejército", dijo.

La participación de veteranos ha permitido a los combatientes del cártel en todo el país organizar respuestas tácticas al despliegue de tropas y la policía federal paramilitar. Más recientemente, el CJNG se ha convertido en notorio por una serie de emboscadas que han matado a docenas de oficiales federales .
En Tierra Caliente, tales confrontaciones frontales han dado paso a un estado constante de guerra de baja intensidad. En 2017, se registraron 1,510 asesinatos en Michoacán, un estado de 4,5 millones de habitantes.

El papel de Delfino en el derramamiento de sangre no es ningún secreto para sus antiguos hermanos de armas. Él permanece en contacto con soldados en servicio activo, e incluso se reúne para recordar cuándo las condiciones de seguridad lo permiten, dijo.

"Nos gustamos unos a otros, y ellos respetan mi decisión", dijo, "pero si aprenden que estoy aquí haciendo algo que no cuadra con nuestros valores, si me meto con gente inocente, vendrán por mí". . De ellos, no hay escondite ".




ASI de CRUDO,ASI de REAL,5 INCINERADOS en el MANTE y la ESTRATEGIA de "CABEZA" en TAMAULIPAS ?...le seguimos echando la culpa al pasado ?

Los horrores que se han llevado acabo en este estado fronterizo continúan en una reciente masacre donde un grupo de sicarios asesino e incinero a cinco hombres cuyos restos fueron descubiertos en una comunidad rural en la parte sur-central del estado.

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El descubrimiento de los cadáveres tuvo lugar esta semana en el pueblo rural de Llera cuando las autoridades estatales de Tamaulipas respondieron a una serie de llamadas de residentes locales que seguían encontrando restos carbonizados en las áreas circundantes de la ciudad.
Autoridades estatales respondieron a la zona para documentar el macabro hallazgo recolectar los cuerpos. Información preliminar compartida con Breitbart Texas por autoridades Mexicanas señala que los cinco hombres incinerados estaban conectados con el grupo criminal conocido como Vieja Escuela Zeta, un grupo que fue parte del Cártel de Los Zetas. Como informó Breitbart Texas, esa facción fue liderada en un momento por el líder regional  Francisco “Pancho” Carreón, quien murió en abril de 2017 durante un enfrentamiento con las autoridades Mexicanas. Desde entonces, los antiguos socios de Carreón han estado luchando para mantener a sus rivales con la facción de Los Zetas llamada Cartel Del Noreste (CDN) fuera de la región.
El mes pasado, autoridades encontraron un lugar donde sicarios conectados con uno de los grupos de Los Zetas usaban barriles para incinerar los restos de sus víctimas. informó Breitbart Texas.
Mientras que a la Vieja Escuela Zeta se le relaciona con extorsiones, secuestros, asesinatos y el aterrorizar a los agricultores locales, la violencia en las áreas rurales se ha intensificado aun más en los últimos meses después de que el CDN comenzó a tratar de tomar control de la zona. La lucha entre los dos grupos de lo que en su momento fueron Los Zetas esta ligada al incremento de la violencia en la zona rural del estado.

Fuente.-Breitbart/tx