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sábado, 16 de agosto de 2025

“QUE CAUSALIDAD”: “ANTES de la ENTREGA de 26 CAPOS a EE.UU HARFUCH SACO del ALTIPLANO a su PADRINO CARDENAS PALOMINO que lo AYUDABA cuando REPROBABA SIEMPRE los EXAMENES de CONFIANZA”…porque el que hoy se vende como paladin,se vendia al narco.


Luis Cárdenas Palomino, otro “Caballero de la Noche” del narco-policiaco mexicano, volvió a ser tratado como lo que siempre fue: un intocable con padrinos de muy alto nivel. Sí, el mismo que fue la sombra inseparable de Genaro García Luna y el padrino que blindó la permanencia irregular de Omar García Harfuch, incluso cuando lo cachaban una y otra vez reprobando polígrafo por sus ligas con “los muchachos” del narco.

Ahora resulta que, después de cuatro años en el Altiplano, Cárdenas Palomino fue “misteriosamente” mandado a un penal menos rudo —el CEFEREPSI en Morelos, oficialmente bajo el pretexto de atención médica y psicológica—, justo un día antes del traslado de 26 capos a Estados Unidos

Qué timing tan fino, ¿no? 

Como si el sistema penal mexicano hubiera dicho: “aguanta, no vaya siendo que al buen Luisito lo confundan con la mercancía en el embarque masivo de capos rumbo al Gabacho”.

El ex zar de la tortura —acusado de apretar, golpear y reventar a los Vallarta para fabricar culpables, y también de dejar entrar al país las armas del operativo “Rápido y Furioso”— hoy aparece acomodado en la suite psiquiátrica federal, compartiendo historial con exgobernadores bandidos, secuestradores delirantes y demás fauna de alto calibre.

Lo curioso es que, mientras otros capos eran lanzados al león gringo, a Cárdenas Palomino lo bajaron de la máxima seguridad a un entorno “más tranquilo”, como si se tratara de proteger un archivo viviente. Porque, digámoslo claro: este hombre sabe demasiado. Sabe de narcos, de pactos, de encubrimientos… y sabe, sobre todo, de cómo se construyó la carrera del hoy todopoderoso Harfuch“ese que se vende como paladín, como el caballero de la noche, pero antes se vendia a los narcos”, pero que siempre tuvo de padrino al mismísimo operador que ahora fingidamente vemos como reo enfermo.

Más que reclusión, lo suyo suena a blindaje. Porque en este país, cuando los criminales saben demasiado, no los encierran: los esconden.

Con informacion: ELNORTE/

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