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domingo, 17 de agosto de 2025

“NO,NO TRAEN AIRE ACONDICIONADO”: “EXHIBEN JUNIOR HOLGAZAN de AMLO con SANDALIAS de CASI 1,000 DOLARES”…hechas para pisar suave, jamás para correr detrás del pan de cada dia.


En la imagen, publicada en redes,el junior Jose Ramon López Obrador se pavonea con toda la gracia de quien ha hecho del descanso un emprendimiento multigeneracional. Portando unas sandalias “Gucci Men’s thong sandal with interlocking G” de 880 dólares (sí, casi 17 mil pesotes) como si trajeran aire acondicionado.

El heredero del humanismo transformador ,de la esperanza valiente,presume sin pudor un look donde el lujo y la holgazanería se funden con naturalidad tropical. Camisa polo cruda y floja, shorts que invitan a la contemplación y no precisamente al trabajo productivo, y la joya de la corona: esas sandalias cuyo precio podría alimentar a una familia durante meses, pero aquí solo sostienen pies ociosos sobre el concreto de un resort cinco estrellas.

La Riviera Maya nunca había lucido tanto derroche transformador. Los ideales de la austeridad republicana, estampados sobre textiles de alta gama, se convierten en manifesto visual: el legado se transforma, sí, pero en atavíos importados. El joven ya no tan joven posa, sonrisa suficiente, sabiendo que su fortuna –forjada a golpe de apellido y discursos de austeridad engañosa– se cuela entre los dedos de unas sandalias hechas para pisar suave, jamás para correr detrás del pan de cada dia.

Aquí el glamour no viene del esfuerzo, sino del relato; la buena fortuna no es cosa de suerte ni de talento, sino de cuna. Entre palmeras y autos blindados, el junior es la metáfora viviente de la nueva aristocracia de la transformación: predican pobreza franciscana y practican opulencia florentina. 

Por que tan caras o es que ganamos poco ?

Estas sandalias Gucci, modelo 835091 HAAHH 8449, destilan lujo innecesario desde el primer vistazo. Confeccionadas en nylon verde y rojo, hacen alusión al icónico diseño de la casa italiana, mientras un detalle metálico plateado con la doble G entrelazada adorna la parte superior, porque, claro, la discreción jamás ha sido el fuerte de este tipo de calzado. 

La suela es de goma, completamente plana (que nadie espere tecnología ortopédica ni soporte ergonómico, mucho menos AC/DC), y apenas levantan 0.6 pulgadas del piso: lo justo para despegarse un poco del asfalto candente mientras se presume estatus.

Aquí no hay amortiguación revolucionaria, solo el poder del logo y la promesa de exclusividad. Cada paso es una declaración: “la comodidad es secundaria, la marca es todo”. Son sandalias que lucen el “grooming” de la opulencia desenfadada: perfectas para quien quiere que todos sepan que puede gastar 880 dólares por andar literal “pateando el bote” en la playa o el resort, mientras otros gastan el sueldo mensual en sobrevivir.

Es el epítome del accesorio innecesario: ni frescas, ni futuristas, solo ostentosas —y eso es precisamente el chiste.

Y el pueblo “gueno”

El pueblo bueno allá lejos, él cerca del lujo: sandalias Gucci, vacaciones perpetuas y una lección clarísima de cómo heredar la holgazanería como arte y legado revolucionario.

Que no se nos olvide: hay quienes legan valores y quienes legan sandalias. Algunos caminan descalzos hacia el futuro; otros, lo hacen en Gucci, pero sin rumbo, más que el de siempre: del privilegio a la autocomplacencia que esta siendo solapada y protegida por quien recibió la responsabilidad del segundo piso del gobierno, con un solo quehacer, proteger al primer piso,asi sea,enojandonos con Donald Trump y haciendo como que nos “peliamos con narcos,pero de baja estofa” y que claro esta,requerira un tercer, cuarto,quinto y hasta sexto piso al paso que vamos.

Con informacion: REDES/Jorge García Orozco/

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