Visitanos tambien en:

sábado, 4 de abril de 2026

LOS «ACUSARON de TERRORISMO»: «INOCENTE VUELO de DRON en SUDAFRICA LLEVÓ a la CARCEL a PERIODISTAS DEPORTIVOS de TELEVISA»…y exhibe que nuestro servicio exterior no sirve.


La diplomacia mexicana, siempre puntual para actuar cuando ya pasó el desastre, finalmente rompió el incómodo silencio sobre el caso de los dos periodistas de Televisa detenidos en Sudáfrica. Después de dos semanas de incertidumbre —y de trending topics que dejaron en ridículo a la Secretaría de Relaciones Exteriores—, la embajada mexicana apareció en escena con su clásico “todo bajo control”. 

En un comunicado lleno de tecnicismos anestésicos, anunciaron que “la autoridad judicial correspondiente autorizó su libertad condicional y han sido acompañados por su representante legal en las audiencias de seguimiento”. Traducción libre: ya salieron, pero el susto (y el expediente por terrorismo) sigue vivo.

Los protagonistas del sainete diplomático son Julio Ibáñez y Danny García, reporteros de TUDN —la división deportiva de Televisa—, quienes habían viajado a Johannesburgo para producir contenidos previos al Mundial 2026. Lo que debía ser un inocente vuelo de dron con tomas turísticas terminó convertido en una acusación por terrorismo. Sí, terrorismo. En Sudáfrica, una cámara voladora equivale a una bomba. Y en México, las autoridades tardan dos semanas en descubrir que sus connacionales están presos en otro continente.

Mientras la Cancillería afinaba comunicados con “voz institucional”, la presión mediática la encabezó David Faitelson, que desde su trinchera digital denunció que sus compañeros llevaban “20 días atrapados en un sistema judicial corrupto e ineficaz sin apoyo de México”. El reclamo surtió efecto: la SRE se apresuró a decir que los periodistas fueron liberados el pasado 25 de marzo y que recibían “asesoría constante” desde la embajada. Eso sí, prefirieron guardar silencio sobre los cargos formales… no vaya a ser que la palabra “terrorismo” manche el ambiente mundialista.

El origen del embrollo es casi tragicómico. Ibáñez y García estaban grabando un reportaje sobre el primer rival de México en la Copa 2026, y decidieron desplegar un dron para mostrar el skyline de Johannesburgo. Según la policía local, volaron en una “zona restringida”, generando pánico entre los vecinos que, alarmados, llamaron a las autoridades. En pocas horas, pasaron de turistas con cámara a sospechosos de alta peligrosidad. Todo quedó registrado en un video de 20 segundos difundido en redes: tres hombres armados irrumpen, el periodista pregunta aterrado “What’s going on?”, y la transmisión se corta. Televisa, por su parte, mantiene su mejor estrategia comunicacional: no decir absolutamente nada.

En resumen: dos periodistas mexicanos encarcelados por un vuelo de dron, una embajada que despertó tarde, un sistema judicial que los trató como terroristas y una televisora que prefiere fingir que nada pasó. Todo muy globalizado, todo muy México.

Con informacion: MICAELA VARELA/DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS

«YA se lo DIJO al MUNDO»: «DICTAMEN de la ONU DESNUDA al SISTEMA que FABRICA DOLOR en SERIE con DESAPARICIÓN INDUSTRIALIZADA y EXHIBE NEGACIÓN del ESTADO MEXICANO»…lo van a sentar en el banquillo de acusados.


México ya no es un caso de “crisis de desaparecidos” sino de camposantos vivos a escala de Estado: la ONU metió el dedo en la llaga y, con cifras frías, desnuda un sistema que se dedica a fabricar dolor en serie mientras el gobierno insiste en que todo está bajo control.

Qué le dijo la ONU al mundo

El Comité de la ONU sobre Desapariciones Forzadas solicitó que la situación en México se discuta en la Asamblea General, un paso excepcional que solo se usa cuando hay indicios “bien fundados” de que las desapariciones son masivas y sistemáticas, es decir: crímenes de lesa humanidad. La decisión se ancla en el artículo 34 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, un mecanismo preventivo que suele quedar en el papel… pero que ahora se activa en un país del G20.

Los números de la barbarie

  • 130,178 personas desaparecidas desde 2006, según el más reciente balance oficial: el número se ha multiplicado en paralelo a la operación militar contra el crimen organizado, que se ha convertido en una política de desaparecer gente y luego ignorar los cuerpos.
  • Unas 3,500 personas desaparecidas por año, en promedio, a lo largo de dos décadas: un ritmo de diez desapariciones por día, como si cada madrugada arrancaran de la vida a una colonia entera.
  • Casi 98% de impunidad: de cada 100 desapariciones, menos de 2 se resuelven en términos de justicia real, lo que convierte a México en un territorio donde la desaparición es negocio protegido por el vacío de castigo.
  • Más de 1,500 fosas comunes en el país, un paisaje de cementerios subterráneos que el Estado tardaría 120 años (según cálculos de expertos) en procesar y poner nombre a cada cuerpo si se mantuviera la capacidad actual de identificación.

El rol del Estado: complicidad sin “política federal”

La ONU reconoce que no hay prueba de una política oficial federal para desaparecer gente, en el sentido estricto del Estatuto de Roma, pero abre una jaula que duele: señala que las desapariciones se cometen “con múltiples niveles de participación, complicidad y omisiones de servidores públicos”. En otras palabras, el Estado no es el único secuestrador, pero sí el que deja secuestrar, desaparecer y enterrar sin que nadie pague.

El Comité aclara algo clave: para que algo sea crimen de lesa humanidad no hace falta que el Presidente dé una orden escrita ni que pase en todos los municipios del país; basta con la magnitud, el patrón de ataque y que vaya dirigido a la población civil. Con esa regla de juego, México ya no está en el ámbito de “exceso de violencia” sino de sistema de desaparición industrializada.

Qué pide la ONU y qué significa en la práctica

El Comité exige que la Asamblea General deje de mirar para otro lado y considere cooperación técnica, apoyo financiero y asistencia especializada para México en tres frentes:

  • Operaciones de búsqueda masiva de cuerpos y desaparecidos.
  • Análisis forense de restos ya exhumados.
  • Investigaciones profundas sobre la relación entre funcionarios públicos y organizaciones criminales.fidh+1

Además pide un mecanismo serio para revelar la verdad y proteger a las familias, organizaciones y defensoras que siguen buscando a sus seres queridos en fosas, morgues y silencios. No se trata de juzgar a nadie en Ginebra, sino de obligar a México a que deje de enterrar el problema debajo de actas burocráticas y fotos de “operativos exitosos”.

La respuesta del gobierno: negación, no reforma

El gobierno mexicano, como era de esperarse, rechazó el informe llamándolo “tendencioso” y reiteró que no tolera ni ordena desapariciones. Pero mientras el canciller se queja en la ONU, el aparato de seguridad y procuración sigue siendo el mismo: mismos protocolos fallidos, mismas fosas ignoradas, mismas promesas de “estrategia integral” que se desinflan cada año.

Lo que la ONU exhibe no es solo un indicador morbidamente elegante, sino un acelerador de señal:

  • 130,000 y pico desaparecidos.
  • 98% de impunidad.
  • 120 años de trabajo forense por delante.

Y aun así el discurso oficial insiste en hablar de “errores puntuales” y “operativos complejos”. No es un caso de mala administración; es un régimen de barbarie con cifras oficiales.

Con informacion: ONU/ ELNORTE/

«MAS RESTOS de CUERPOS SIN NOMBRE»: «COLECTIVO HALLA en REYNOSA OTRA FOSA del CEMENTERIO CLANDESTINO LLAMADO TAMAULIPAS»…donde aun gobierna el CDG y su socio mayor de MORENA.


Otra vez Reynosa. Otra vez una brecha. Otra vez restos humanos, calcinados, semienterrados, apilados como si el país hubiera normalizado el expediente más macabro de todos: convertir el territorio en basurero de desaparecidos. Lo encontrado por el colectivo Amor por los Desaparecidos no es solo una fosa más; es la confirmación de que en Tamaulipas la barbarie ahora administrada por Americo Villarreal , socio del Cartel del Golfo desde el gobierno de Morena, ya dejó de ser excepción para volverse paisaje.

Y el detalle importa: no se trata de un hallazgo aislado, sino de un “cementerio clandestino” en una zona donde, según los propios reportes citados por organizaciones y recuentos ciudadanos, Tamaulipas carga desde hace años con una de las peores herencias del país en fosas clandestinas y desapariciones. 

En otras palabras: mientras el discurso oficial habla de paz, en la tierra siguen apareciendo las pruebas de una guerra no declarada, donde a decir del General Arturo Pancardo, Secretario de Seguridad,no quieren participar.

El lugar de Tamaulipas en la barbarie

Si México tuviera un mapa moral de la ignominia, Tamaulipas ocuparía una esquina central. No por exageración retórica, sino por acumulación histórica: San Fernando, Reynosa y otros puntos del estado se han convertido en nombres que ya no remiten solo a geografía, sino a administración del exterminio. 

La lógica es brutal y repetida: el crimen organiza el territorio, la desaparición borra a las víctimas y el Estado llega, casi siempre, cuando ya quedan huesos.

Lo que se ve en Reynosa encaja en esa pedagogía del espanto:cráneos, huesos descarnados, restos calcinados y la sospecha de que el sitio fue usado durante años para deshacerse de cadáveres. Eso no es solo un hallazgo forense; es una radiografía del colapso institucional, una postal de país donde la impunidad ya no es falla del sistema, sino parte de su funcionamiento.

Contexto nacional

Reynosa no está sola en esta pesadilla. En el país, las fosas clandestinas se han vuelto un patrón documentado por colectivos, medios y organizaciones de derechos humanos, con diferencias metodológicas entre registros, pero con una certeza imposible de maquillar: el fenómeno es extendido y persistente. Amnistía Internacional ha advertido que estos hallazgos muestran un problema continuo, alimentado por la impunidad y la posible aquiescencia de autoridades en algunos casos.

Por eso cada nueva fosa no debería tratarse como “nota roja” de rutina, sino como una acusación política. Porque cuando aparecen restos humanos en una brecha, lo que también se abre es una grieta en el discurso oficial: la del Estado que promete búsqueda, pero llega tarde; la del gobierno que habla de seguridad, pero administra fosas; la de un país que sigue contando desaparecidos mientras sus autoridades contabilizan excusas.

En Tamaulipas la barbarie no se mide por la cantidad de sangre, sino por la repetición. Y en Reynosa ya no sorprende que la tierra hable; lo que debería escandalizar es que México siga actuando como si no escuchara.

Con informacion: HoyTamaulipas/

LA «ARITMETICA MATONA del REGIMEN es TEOLOGICA»: «70 MUERTOS al DIA como SI la PASIÓN y MUERTE FUERAN PLAN de DESARROLLO»…un país donde cada 20 minutos alguien es ejecutado y el único culto que crece es el de la Santa Impunidad.


La “guerra en números” de Sheinbaum,publicada ayer por«TREsearch», es más bien una morgue con tablero electrónico: 38 mil 240 cadáveres en año y medio de gobierno y un “ahorro” de formol que todavía huele a masacre en curso.

Los “días santos” sin santo

En pleno viernes de “días santos”, el tablero marca 31 homicidios ayer y un promedio de 70 muertos diarios en lo que va del sexenio, como si la pasión y muerte fueran plan nacional de desarrollo.

El calendario litúrgico no compite con la agenda de plomo:mientras los feligreses cargan santos de yeso, los cárteles cargan fusiles y el Estado carga excusas estadísticas sobre supuestas caídas de 40 y 44% en homicidios que no se ven en la calle.

El ahorro de formol

Nos venden como logro humanista que “ya no son 100 muertos diarios como con AMLO, ahora son solo 70”, pero 70 asesinatos al día sigue siendo una industria de muerte, no una política de paz.

Ese “ahorro de formol” de 30 cuerpos menos por jornada no se siente en los panteones sino en las mañaneras: rinde más en PowerPoint que en vidas salvadas, sobre todo cuando marzo cierra oficialmente con más de 1,400 asesinatos y tendencia al alza.

Narcos en pausa, Estado en silencio

La gráfica parece más la bitácora de una guerra entre cárteles que un reporte de Estado: suben y bajan los picos como si fueran bolsas de valores, dependiendo de si ese día hubo tregua, ajuste o masacre masiva.

Cuando se desploma el número diario, no huele a operativo exitoso sino a “pleito en pausa”: el narco se reorganiza, la autoridad posa para la foto y las fosas clandestinas siguen cotizando al alza lejos del Excel oficial.

El sexenio del Excel piadoso

En la comparación por sexenios, el tablero presume que CSP “ya va mejor” que los antecesores, como si el consuelo fuera morir un poco más barato que en tiempos de Calderón o López Obrador.

La aritmética del régimen es teológica: si bajas de 100 a 70 homicidios diarios ya puedes hablar de milagro, aunque sigas administrando un país donde cada 20 minutos alguien es ejecutado y el único culto que crece es el de la Santa Impunidad.

Con informacion: TREsearch/

«ZANAHORIAS NO VENIAN SOLAS»: «EE.UU INCAUTA 2.5 MILLONES de DOLARES en METANFETAMINAS que les ENCANTA CRUZAR por TAMAULIPAS»…atravesando engorrosos retenes militares en medio pais.


La carga decía que eran “zanahorias”, pero las vitaminas de los betacarotenos que contenían, parece que si hicierón falta para mejorar la vista de todos los uniformes de todos colores que lo traficantes burlaron en retenes a su paso del lado mexicano para lograr llegar a EE.UU.

Pero viaje terminó justo donde la frontera se llama Pharr, Texas, y el puente hacia Tamaulipas parece más un colador que un control aduanal. Los agentes estadounidenses abrieron la caja de las zanahorias y descubrieron 136 kilos (unas 300 libras) de metanfetamina, valuadas en el mercado gringo en más de 2.5 millones de dólares

Y aunque no se esclareció de que laboratorio improvisado del narco salierón, es de un tipo de “oficinas químicas” donde producir un kilo de metanfetamina cuesta menos que un celular usado, mas los gastos de traficarla hacia el norte, cruzando el país con la paciencia y la protección por acción y omisión de filtros militares y policiacos civiles, la mayoría “agujerados” y que también se replica en el lado e N.L

Cuanto cuesta producirla

En términos narcos, una ganga: producir esa cantidad cuesta apenas entre 50 y 80 mil dólares en químicos, gasolina y sobornos discretos. Todo lo demás es ganancia neta: un margen bruto que haría palidecer a Wall Street.

Los “cocineros” detrás del lote no improvisan: trabajan con manuales de química empírica, tambos oxidados y hornos adaptados. La fórmula ya es clásica: pseudoefedrina, ácido muriático, solventes industriales y paciencia. Lo mezclan en “cocinas” camufladas entre ranchos y bodegas agrícolas, donde nadie pregunta por qué huele tan mal mientras haya pago semanal.

Que la carga se haya detenido en Pharr no es casualidad, pero tampoco milagro. Estados Unidos lleva años incautando el saldo del desorden mexicano y la frontera texana es el laboratorio de evidencia. Brownsville, Laredo, Reynosa… todos puntos calientes donde la llamada “seguridad nacional” que atiborra con engorrosas revisiones antes de las garitas de EE.UU, apenas huele la droga cuando ya está cruzando al otro lado.

Lo grotesco es que mientras allá presumen decomisos récord, acá se siguen discutiendo los contratos del ejército y sus “operativos blindados” llenos de filtros, retenes y uniformes… pero sin resultados. Los narcos cuentan con algo más valioso que los millones: la certeza de que el sistema no puede atrapar siempre las zanahorias defectuosas, mientras muchos camiones con premio siguen rodando, coronando «vuelticas».

Con informacion: BREITBART/RANDY CLARK

LA «VOCACIÓN de EXTERMINIO»: «CARTEL de SINALOA DESAFÍA la LOGICA PENAL y la ARITMETICA ELEMENTAL MATANDO POLICIAS IMPUNEMENTE»…rumbo a centenar de ataques letales, comunicados, duelos e impunidad «Harfuchiana».


En Sinaloa ya no se trata de una “ola” de violencia contra policías: se trata de una estadística criminal con vocación de exterminio. El asesinato ayer del agente municipal activo José Luis “N”, en La Costerita, Culiacán, no es un hecho aislado ni una desgracia más para archivar en el inventario del terror; es parte de una suma vertiginosa que ya ronda el centenar de policías muertos, casi siempre bajo la misma fórmula: ataque, comunicado, duelo institucional y, después, el clásico deporte sinaloense de la impunidad.

La parte más obscena no es sólo que maten policías; es que el sistema permita que eso ocurra con una regularidad que ya desafía la lógica penal y la aritmética elemental. 

Porque cuando una organización criminal acumula muertos de fuerza pública como si llevara un conteo estadístico en paralelo al del Estado, no sólo está cometiendo homicidio: está exhibiendo que ha logrado erosionar la capacidad real de disuasión, investigación y castigo del poder público.

La ecuación de la impunidad

Cada policía asesinado bajo la estrategia cuentachiles del estratega Omar García Harfuch, no esclarecido envía un mensaje simple: se puede matar al uniforme,no pasa nada y se puede matar un dia si y otro también. Eso convierte cada ejecución en una advertencia para los demás agentes, en una demostración de control territorial y en una confesión involuntaria de debilidad institucional. 

Si el centenar se aproxima en poco mas de 1 año y medio e guerra de bandos de la misma banda y las condenas no aparecen, entonces lo que fracasa no es la estadística, sino el Estado que presume orden mientras administra funerales y no solo de policias.

El cartel y la probabilidad

Hay además una ironía brutal: el crimen organizado no sólo atenta contra las leyes penales; también atenta contra la probabilidad. En condiciones normales, la repetición masiva de asesinatos de policías debería elevar la reacción institucional, aumentar la presencia investigadora y detonar resultados judiciales. 

Pero en Sinaloa la secuencia parece invertida: a más muertos, menos consecuencias; a más evidencia de patrón, más normalización; a más riesgo, más silencio. Eso ya no es azar: es una distribución perfectamente comprensible para quien controla el miedo y perfectamente intolerable para quien todavía cree en el monopolio legítimo de la fuerza.

Lo que revela el caso

El caso de José Luis “N” confirma una constante ya conocida: el agente iba fuera de turno, en motocicleta, y fue ejecutado a plena luz del día. La corporación municipal lamentó el hecho y prometió respaldo a la familia, mientras la Fiscalía queda, como siempre, con la tarea de esclarecer lo que casi nunca se esclarece. En otras palabras: la institucionalidad reacciona con condolencias, pero la criminalidad opera con certeza.

La verdadera pregunta

La pregunta ya no es cuántos policías faltan por matar; la pregunta es cuántos expedientes faltan por dejar en el cajón para que la impunidad siga funcionando como política de Estado por omisión. Porque cuando el crimen organizado logra convertir la muerte de policías en una estadística predecible, lo que está en crisis no es sólo la seguridad pública: es la credibilidad misma de la autoridad.

Con informacion: NOROESTE/

viernes, 3 de abril de 2026

«CUANDO el NARCO,YA NO es TAN NARCO»: «CUANDO las CAJAS REGISTRADORAS de las DROGAS FALLAN el CRIMEN se METE con la GENTE»…y ya lo esta haciendo.


Durante años el crimen organizado en México construyó su poder sobre una lógica simple. Mientras hubiera demanda en Estados Unidos, siempre habría una droga, una ruta y una fuente de financiamiento. Lo que hoy empieza a cambiar no es la existencia del negocio criminal, sino la estabilidad de algunos de sus mercados más rentables. Y ese cambio, lejos de tranquilizarnos, debería preocuparnos más. Porque cuando una organización criminal poderosa deja de ganar por un lado, no se jubila. Voltea hacia otro.

La mariguana fue el primer aviso serio. La legalización para uso adulto en varios estados norteamericanos, sobre todo a partir del ciclo 2016 a 2018, no eliminó el consumo, pero sí alteró al proveedor. Una parte del mercado dejó de depender de cultivos mexicanos y comenzó a ser abastecida desde dentro de Estados Unidos. Eso erosionó una renta histórica para los grupos criminales mexicanos y los obligó a buscar productos más compactos, más rentables y más fáciles de mover.

La cocaína, en cambio, sigue mostrando fortaleza. La producción global está en máximos históricos y México conserva una ventaja criminal decisiva como corredor hacia la frontera terrestre con el mayor mercado consumidor del mundo. Mientras existan rutas, capacidad logística, control territorial y redes de lavado, la cocaína seguirá siendo una fuente de ingresos robusta para muchas organizaciones.

El caso del fentanilo merece una lectura aparte. Ahí sí hay señales reales de tensión. Las muertes por opioides sintéticos en Estados Unidos cayeron con fuerza en los últimos dos años, y eso coincide con una combinación de factores que incluyen presión sobre precursores, ajustes en la cadena de suministro ilegal y respuestas de salud pública más eficaces del otro lado de la frontera. Presentarlo como una medalla automática de cualquier gobierno mexicano sería una simplificación interesada. Pero negar que algo se está moviendo también sería un error. En ese mercado ya no todo luce tan terso ni tan expansivo como hace apenas poco tiempo.

A eso se suma la declaratoria de febrero de 2025 que designó como organizaciones terroristas extranjeras a varios cárteles mexicanos. Esa medida no ha probado todavía, en números públicos irrefutables, cuánto dinero exacto les quitó. Pero sí elevó el riesgo para mover recursos, lavar utilidades y utilizar intermediarios financieros o empresariales sin dejar rastro. Quizá no cerró la llave del dinero, pero sí endureció la tubería por donde circula.

El verdadero problema para México no es sólo cuánto dejan de ganar los cárteles por fentanilo, mariguana o incluso por el huachicol cuando ese mercado entra en estrés. El verdadero problema es qué hacen después. En un país donde distintos diagnósticos ubican alrededor de 175 organizaciones criminales con presencia regional, estatal o municipal, una contracción en economías como el narcotráfico no necesariamente reduce la violencia. Puede redirigirla. Puede empujarla hacia delitos más inmediatos y más crueles contra la sociedad. Extorsión, cobro de piso, secuestro, robo de carga, trata, fraude digital, despojo y control violento de economías locales.

Esa es la pregunta que debería guiar la discusión pública. Si algunas de las viejas cajas registradoras criminales empiezan a fallar, qué sigue para el crimen organizado en México. Porque la respuesta más probable no es menos delito. Es delito más cercano, más directo, más metido en la vida cotidiana de la gente. Cuando el narco pierde margen en los mercados globales, suele intentar recuperarlo en la puerta de la casa, en el negocio de la esquina, en la carretera y en el miedo diario de los ciudadanos.

Por eso cantar victoria sería irresponsable. El riesgo no es que el crimen organizado se quede sin dinero. El riesgo es que salga a cobrarlo de manera más brutal y más visible a la sociedad mexicana.

Ok, I’ll be part of this world…

Con informacion: ALBERTO CAPELLA/ELUNIVERSAL+/