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jueves, 28 de julio de 2022

LA "VERDUGO de AMLO": 56 AÑOS de TRAYECTORIA POLITICA en CASI TODOS los PARTIDOS LANZA los ATAQUES para AYUDAR a ENTERRAR al PRI"...un mero duelo de ambiciones.


“No a la represión de estudiantes”.

La frase, en letras tan grandes que se alcanzaban a ver de lejos. Estaba escrita en rojo y negro, los colores de la protesta, en una manta blanca que tapizaba la puerta principal de la Escuela Normal Rural “Justo Sierra Méndez”, ubicada en Hecelchakán, en Campeche.

Cinco meses atrás, los estudiantes abandonaron las aulas y organizaron un frente en defensa de sus derechos estudiantiles: la renovación de los trámites de las becas económicas y alimentarias, la reactivación de las clases presenciales, castigo al acoso por parte de los profesores, y la designación del director general y administrador del instituto académico.

El reclamo fue provocativo y potente, pero no violento. Los estudiantes irrumpieron el paso vehicular en la carretera que conecta a Campeche con Yucatán. Colocaron varios troncos de árboles en los carriles y, para el paso, solicitaron “cuotas solidarias” a los conductores.

La arremetida, entonces, fue desdeñada por la gobernadora de Campeche, Layda Elena Sansores San Román, quien delegó a Aníbal Ostoa, secretario General de Gobierno, la  responsabilidad de resolver el problema.

Las horas y días, semanas y meses, transcurrieron sin que las demandas fueran atendidas. Simultáneamente, el tono de la manifestación se elevó: los alumnos grafitearon el edificio de la Secretaría de Educación. También ingresaron a un establecimiento de combustible del que se llevaron gasolina y aceite, insumos usados para la elaboración de bombas molotov, que preparaban en caso de que ser asaltados por policías.

Al mismo tiempo, las intimidaciones contra el grupo estudiantil crecieron en los últimos meses. “Hemos recibido varias amenazas e incluso un anonimato donde decía que nos cuidáramos porque la vamos a pagar muy caro en estos días”, denunciaron públicamente.

Simplemente Layda Sansores ha ignorado las demandas estudiantiles. Y ella, la ahora gobernadora, siendo maestra normalista, en una reciente entrevista a un medio de Campeche, acusó que el movimiento es dirigido por personas foráneas y rechazó haber cerrado el diálogo con los estudiantes.

Pero esta acusación no es un hecho aislado. El desdén hacia los movimientos sociales han caracterizado el primer año de gestión de la morenista en el estado. Pero las estrategias que utiliza cambian en lo tradicional, por ejemplo enviar mujeres para desacreditar a líderes o personajes que desacreditan con declaraciones públicas a sus oponentes, o implementar un talk show para exhibir a su antecesor Alejandro Moreno con grabaciones hechas de manera ilegal.

“Ella condensa todo lo que no debería ser en la política. Ella se dedica a la farándula, a lo insulso, a lo burdo y, pues alguien debe estar gobernando como sucedió en el caso de Álvaro Obregón, alguien más gobernaba la jefatura de la delegación”, describe el exdirigente perredista en la Ciudad de México, Raúl Flores.

Esa es Layda Sansores, aquella que sólo le falta militar en el PAN, porque ha transitado por todos los partidos políticos en sus 56 años de carrera política. 

Así, lo mismo ha defendido al presidente Luis Echeverría (1970-1976) y desde la tribuna pública o legislativa abogó o votó un gran número de políticas públicas de presidentes priistas, incluyendo a Ernesto Zedillo (1994-2000), como fue la aprobación de las Afores (abril de 1996) y hasta la gestión de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) por quien abogó, por ejemplo, por los “avances en materia educativa” (noviembre de 1994), se lee en los diarios de debates.

Y fue precisamente a favor de Salinas de Gortari, por quien Sansores San Román promovió el voto para que llegara a la presidencia, como coordinadora de capacitadores electorales y directora de promoción voluntaria del CEN del PRI. Y hasta impulsó la llegada a la presidencia de Vicente Fox en el 2000. De ambos exmandatarios que apoyó en su momento Layda Sansores, en su mañanera el presidente Andrés Manuel López ha expresado varios calificativos negativos, el último de esta semana: “son verdaderos corruptos”.

Es por eso que Vladimir de la Torre, articulista del Expreso de Campeche y autor del libro “Cuarto piso” (que aborda las historias de los últimos siete gobernadores de la entidad y cercano al PRI), la califica como una política irresponsable.

“Es una mujer inteligente, imprudente. Creo que es una mujer tenaz, intempestiva, creo que es una mujer valiente, creo que es un política irresponsable. Y, en esos claroscuros, a mí, en lo particular, me da gusto que llegara a ser gobernadora, pero lamento lo que está haciendo y lo que está haciendo su gobierno”, reflexiona y añade: en la política, “hay que tener la cola corta cuando se tiene la lengua tan larga”. -¿Y ella la tiene?, se le pregunta. “La cola corta, no, la lengua larga, sí”.

quién es

Gobierno improductivo

A Layda Sansores le gusta salir en las fotos, siempre está lista para ello. Lo mismo aparece con sus amigos priistas, perredistas o panistas. Pero especialmente le gusta provocar reacciones bailando, abrazando a simpatizantes o siendo disonante en sus discursos sea en plazas públicas, campañas o la tribuna del Congreso o su curul. Siempre hablando a favor de los más desprotegidos o marginados, y utilizando un discurso nacionalista. De hecho, su confrontación con su partido el PRI, comenzó cuando se quería aumentar, en 1995, el IVA en un 50%, luego el tema del gas o la inversión extranjera, que según sus palabras, beneficiaba a las grandes corporaciones. 

Pero ahora que por fin es gobernadora, porque lo intentó tres ocasiones antes y no lo consiguió, la desatención y la persecución a movimientos sociales ha sido denunciada por varios de los actores políticos y comunitarios. Incluso, Álvaro Chiquini Cu, militante priista y dirigente del Movimiento Resistencia Civil, acusa  que alcanzó también a las protestas de los campesinos, exservidores públicos y políticos.

“Yo fui reprimido por ir a protestar. Me mandaron un grupo de mujeres que me agredan, que traten de causarme un daño grave, he denunciado a Alejandro Gómez Casarín, que fue quien operó por instrucciones de Sansores. Otros ciudadanos han sido desalojados de predios, que estaban en trámites de compra-venta, argumentando que son terrenos de gobierno, por ejemplo, en el pueblo de Lerma desalojaron a más de 50 familias”, aseguró.

Por todos sus claroscuros, el exdirigente Raúl Flores la considera una política sin convicción.

“Una persona sin escrúpulos, una persona que no tiene convicción política real, está en el colmo del pragmatismo político. Esta falta de clase que tiene, como ser humano, incluso, como mujer que le hace esta especie de amenaza a las diputadas del PRI, diciendo que ella tiene videos. Ella se siente capaz de romper la ley, audios obtenidos ilegalmente. Eso te dice mucho de la persona”, reseña.

Así es su programa semanal que transmite desde septiembre por Facebook, en donde desde mayo comenzó a exhibir al exgobernador Alejandro Moreno, Alito; aunque su alcance no llega a nueve mil reproducciones, sin embargo el eco ha crecido gracias a los medios de comunicación y redes sociales. Y aunque ha borrado varias de las transmisiones, la violaciones por reproducir audios grabados de manera ilegal no desaparece, sólo que la Fiscalía General de la República no ha avanzado en las investigaciones ni emitido restricciones para el programa, que se ha convertido en una de sus formas de gobernar, pero no le ha funcionado, hasta ahora, para aumentar su popularidad que está por los suelos.

En el primer año de gestión, de un gobierno proveniente de la alternancia política –en la que Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) unió su fuerza al Partido del Trabajo (PT) para arrebatarle el poder al Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó durante 92 años–, los resultados son insignificantes.

De la Torre compara el primer año de la administración de Layda Sansores con el de los anteriores siete, “no hay un primer año más improductivo que este”.

“No hay crecimiento y no hay manera que pudiera haber un proyecto de gobierno. Para emprenderse una verdadera transformación en el estado necesitamos un año más, un año y medio, ni siquiera está anunciado (algún proyecto) y, a partir de eso, esperemos un año y medio más, y ya se habrá ido la mitad del sexenio de Sansores. En términos reales, sí es lamentable este sexenio perdido”, sostuvo en analista.

Y ofreció detalles para demostrarlo: “Campeche perdió casi el 35 por ciento de la mano de obra en el sexenio pasado, a partir de los términos petroleros y no hay un plan de inversión extranjera para el estado y, por lo tanto, generar empleos. Es un gobierno muy mediático y lo entiendo porque es una gobernadora muy mediática, pero eso no quiere decir que se traduzca en empleos para la gente”.

En sus primeros 10 meses de gestión, los delitos crecieron 1,365 por ciento, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Las transgresiones con mayor crecimiento son: robo, lesiones dolosas, daño a la propiedad, amenazas y violencia familiar. 

Por la gobernabilidad

Aunque nació en la capital de Campeche el 7 de agosto de 1945, Layda Sansores radicó gran parte de su tiempo en la Ciudad de México, en donde desarrolló su trayectoria política. Es por eso que los campechanos consideran que carece de lazos políticos, empresariales y ciudadanos en la entidad, a diferencia de los otros exgobernadores, porque sólo acudía en tiempos de campañas electorales a solicitar el voto a sus paisanos.

Así que no ha sorprendido la baja popularidad que mantiene entre sus gobernados. Siete de cada 10 campechanos desaprueba su gobierno. Es la quinta gobernadora peor evaluada en México, sólo por debajo de los mandatarios de Veracruz, Cuitláhuac García; de Chiapas, Rutilio Escandón; de Puebla, Miguel Barbosa, y de Zacatecas, David Monreal.

Según con la Consultora Arias, la aceptación de la morenista descendió nueve posiciones a nivel nacional en tan sólo un mes, al pasar del lugar 19 en mayo pasado al 28 en junio, de 32 sitios. Anteriormente, seis de cada 10 ciudadanos desaprobaba su gestión.

La percepción de su administración es devastadora. El 91% de las personas consultadas no confía en Layda Sansores, pues considera que miente. Creen que no conduce adecuadamente las riendas del gobierno de Campeche: el 71.4% opina que la obra pública se encuentra en mal estado; el 77.5% califica los servicios de salud como malos; y el 81% cree que no hay generación de empleos.

Además, el 72% se siente inseguro en vivir en Campeche y el 87% considera que el servicio de seguridad pública es malo. Lo que se agrava cuando casi 8 de cada 10 habitantes de la entidad (el 78%) opina que no se emplean estrategias de combate a la corrupción.

Y es que el favoritismo se ha colado en la administración morenista. Conformó un gabinete de familiares y colegas foráneos que la acompañaron en su gestión como alcaldesa en Álvaro Obregón.

Gerardo Sánchez Sansores, sobrino de la gobernadora, es subsecretario en la Secretaría de Gobierno, recientemente se filtró una grabación en la que presuntamente solicitó una comisión económica para expedir un permiso de construcción cuando su tía fue alcaldesa en la Ciudad de México.

De acuerdo con algunos medios de comunicación, Sánchez Sansores tiene gran influencia en la conformación del gobierno de Campeche, en la que ha colocado a gran parte de su familia: 

José Alberto Calderón Silva, cuñado de Sánchez Sansores, es subsecretario en la Junta de Coordinación y Arbitraje del estado; Anthea Terina Sansores Olvera, sobrina de la gobernadora, es directora de Área en la Coordinación Nacional de Becas para el Bienestar, “Benito Juárez”, en la que percibe un sueldo de aproximadamente 59 mil pesos mensuales, publicó el medio Etcétera. En tanto, Roberto Calderón Azar, sobrino político de Gerardo Sánchez Sansores, es auxiliar administrativo en la Coordinación General de la Oficina de la Gobernadora. 

En la nómina también aparecen dos cuñados de Sánchez Sansores, se trata de Francisco Rogelio Menéndez Botanez, como director General del Instituto del Deporte; y Ricardo Salomón Sadek Abad que es director de Servicios Administrativos en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado en Campeche (ISSSTECAM), mientras que su hermano Juan Carlos Sadek Abad es director de Área en la Secretaría de Desarrollo Territorial, Urbano y Obras Públicas.

Mario Rafael Pavón Carrasco, director del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), es esposo de Mónica Sánchez Sansores y sobrino político de la gobernadora.

En la misma dinámica participa el fiscal General de Campeche. Su hermano Raúl Eduardo Sales Heredia es director General del Sistema de Televisión y Radio.

En suma, el 40% del gabinete está integrado por sus amigos y la mayoría no campechanos y los colocó en los cargos públicos claves. Aníbal Ostoa Ortega en la Secretaría General de Gobierno; Renato Sales Heredia en la Fiscalía General del Estado (institución que ha empleado para perseguir políticamente a sus enemigos, al priista Alejandro Moreno y al emecista Eliseo Fernández). 

A la psicóloga Marcela Muñoz Martínez la puso a cargo de la Secretaría de Seguridad Pública; Miguel Gallardo López en la Secretaría de Planeación; Jezrael Larracilla Pérez en la Secretaría de Administración e Innovación Gubernamental; a Fernando Gamboa Rosas en la Secretaría de Desarrollo Económico; y a Juan Acudía Vázquez en la Consejería Jurídica.

Los nombramientos y la falta de proyectos de desarrollo para una economía que ha sufrido los embates de la crisis energética y la económica, ha provocado que el apoyo de los campechanos sea el peor en la historia de la entidad y a nivel nacional.

Layda Sansores

La lucha por el poder 

La trayectoria política de Layda Sansores no se entiende sin la influencia del presidente Andrés Manuel López Obrador. Le concedió tres de las cuatro oportunidades que tuvo para conquistar la gubernatura de Campeche, su máxima obsesión política.

Y ella, con la habilidad heredada de una casta política, supo aprovechar las oportunidades. Desde pequeña, se acostumbró a la arenga del ambiente por herencia de su padre Carlos Sansores Pérez, a quien llamaban El Negro. Se adiestró en el arte de los discursos, a las negociaciones entre hombres que dominaban el poder político y a la gestión de recursos para financiar campañas electorales. 

A los 21 años se afilió al PRI, instituto político al que pertenecía su padre, y que le confió las riendas a nivel nacional y lo hizo gobernador de su estado natal con la que amasó una enorme fortuna a través del poder.

Su vida política, de forma más intensa, arrancó un poco tarde, después de los 50 años de edad, cuando fue candidata, por primera vez, a la gubernatura de su estado, de nada valieron sus antecedentes familiares, que se remontan a su abuelo, de todas formas perdió. 

Al igual que lo haría López Obrador años más tarde, Layda Sansores denunció que fue víctima de fraude electoral y emprendió acciones de resistencia en Campeche, incluso montó un campamento en la Plaza de la República junto a sus seguidores, quienes fueron reprimidos. En el 2000 se sumó al grupo de apoyo plural del panista Vicente Fox, y se movilizó por sus votos. 

Cinco años más tarde, en 2001, se unió a Convergencia, hoy Movimiento Ciudadano (MC), entonces dirigido por el hoy Senador de la República, Dante Delgado, quien la postuló por segunda ocasión a la gubernatura de Campeche, pero nuevamente le ganó otro priista, Jorge Hurtado Valdez, en 2003. 

Tras su segundo fracaso, regresó al Congreso de la Unión, primero como diputada federal plurinominal en 2006 y, luego, al Senado de la República por la misma vía en 2015, lo que le permitió mantenerse en la jugada política nueve años más, muy cerca de la toma de decisiones. 

En 2014 abandonó el proyecto de Dante Delgado y se unió a la lucha de López Obrador y fundó a su lado Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), la plataforma política que le permitió al tabasqueño conquistar la Presidencia de la República en su tercer intento.

En 2015, cuando López Obrador era el presidente de Morena, consiguió la tercera postulación a la gubernatura de Campeche, ahora por el naciente movimiento considerado de izquierda. Pero, otra vez, los campechanos le negaron la oportunidad de gobernarlos y eligieron al priista Alejandro Moreno Cárdenas, quien ahora es su enemigo político y la fiscalía de Renato Sales lo investiga por presuntos delitos de abuso de autoridad, peculado y enriquecimiento ilícito.

Luego de la tercera derrota en el sur de México, regresó a la Ciudad de México para competir por la alcaldía de Álvaro Obregón, en 2018, bajo la alianza conformada por Morena con el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES). Y se benefició del “tsunami” guinda que desató López Obrador y que le dio el triunfo masivo a los candidatos morenistas a lo largo del territorio mexicano en los mismos comicios que también ganó su líder. 

Pese a las acusaciones de actos de corrupción y su excéntrica forma de gobernar, que incluso provocó que Morena perdiera la alcaldía el año pasado, Layda Sansores consiguió ser postulada a la gubernatura de Campeche en 2021 por Morena y el PT. 

Pero la victoria no fue contundente, ni siquiera con la ayuda de López Obrador, fue de apenitas, con poco más de seis mil votos de diferencia del candidato de MC, Eliseo Fernández Montufar (contra quien ahora hay acusaciones penales). 

Y es que Movimiento Ciudadano impugnó la elección bajo la acusación de tener pruebas de boletas falsas, boletas en papel diferente al de seguridad, intervención de funcionarios públicos, compra de credenciales y condicionamiento de votos a favor de la morenista. 

Tras el recuento de votos ordenado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), Fernández Montufar obtuvo 133 mil 627 votos, y Layda Sansores 133 mil 51 sufragios, lo que la colocaba en el segundo lugar. Le debe el triunfo al PT que, a través de la alianza, sumó seis mil 452 más, una diferencia menor a ocho mil 92 votos nulos registrados.

Así conquistó, en su cuarto intento, la gubernatura de Campeche. Se convirtió en la política que llevó la alternancia política al estado que estuvo gobernado por un único partido, el PRI, en los últimos 92 años, y en la primera mujer en conquistar el máximo cargo de elección popular en su estado.

Layda Sansores

La venganza

La tregua entre López Obrador y el PRI se rompió el pasado domingo de Gloria, en la noche del 17 de abril, en una ríspida discusión en San Lázaro.

Alejandro Moreno Cárdenas, conocido como Alito, presidente nacional del partido tricolor, exgobernador de Campeche y coordinador de la fracción parlamentaria en la Cámara de Diputados, organizó el veto que sepultó la iniciativa de reforma eléctrica que impulsó López Obrador, en su primer intento de nacionalizar el litio.

Moreno Cárdenas pasó a la lista de enemigos políticos de la llamada Cuarta Transformación. Layda Sansores es el “brazo armado” de la embestida contra el político. 

A través de “Martes del Jaguar”, que parece más un talk show que un programa de comunicación gubernamental, exhibió audios de conversaciones privadas que mantuvo Moreno Cárdenas con otros políticos. 

Presumió que posee 43 mil 800 mensajes de WhatsApp y 80 horas de audio de Alito. Así como fotos de las diputadas federales priistas desnudas. Lo que violenta la privacidad de los políticos.

Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano, consideró que la Fiscalía estatal debería investigar a Sansores por la filtración de audios. “El otro aspecto que preocupa es que Layda Sansores en su calidad de gobernadora usa la Fiscalía para dar a conocer información y la exponga públicamente en un programa de televisión. Eso sí me parece, desde muchos puntos de vista, violar el debido proceso y hacer no perseguible el delito”, alertó.

La gobernadora de Campeche ataca a su rival político desde la impunidad. Este martes violentó un amparo que el actuario del Juzgado Federal de Campeche concedió al dirigente priista para evitar la reproducción de nuevos audios, tras nueve programas realizados. Pero a ella no le importó y desacató el recurso federal, aunque después de concluido el programa, bajó el audio.

“La gobernadora Layda Sansores acaba de cometer un delito federal al quebrantar un amparo, publicando un audio absolutamente falso, manipulado y editado, con la intención de dañar a la oposición y de confrontarla con todos los sectores”, publicó el priista en su cuenta oficial de Twitter.

A la par de la confrontación mediática, usa la Fiscalía General de Campeche, que dirige su colaborador Renato Sales, para perseguir al líder del PRI. Apenas el 4 de julio, el fiscal dirigió el cateo realizado a una de sus lujosas propiedades en la capital de Campeche. 

La Fiscalía lo acusa de enriquecimiento ilícito, lavado de dinero y peculado. Imágenes que al menos públicamente molestaron a López Obrador y que Sansores debió justificar en un programa posterior.

La embestida es respaldada por otros morenistas: Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, y el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado.

Otro político que es blanco de ataques es el emecista Eliseo Fernández Montufar, quien casi le arrebata la gubernatura a la morenista. La Fiscalía de Campeche lo acusa de peculado por un monto mayor a 50 millones de pesos, operaciones con recursos de procedencia ilícita, defraudación fiscal y asociación delictuosa y facturación falsa durante su gestión como exalcalde de Campeche.

Layda Sansores

El rastro de la corrupción

Un tigre cachorro fue visto en la oficina de Layda Sansores cuando despachaba como alcaldesa de Álvaro Obregón en 2020. La acusación realizada por el entonces exdiputado Fernando Zárate fue desmentida más tarde por el equipo de comunicación, cuando se afirmó que estaba sólo para resguardo.

Ese es uno de la serie de escándalos de su paso por la alcaldía capitalina. Lo más grave vendría al concluir su gestión: la acumulación de denuncias por actos de corrupción por “moches” a cambio de permisos de construcción y la suscripción de contratos con empresas fantasmas como parte de una red de lavado de dinero.

Recientemente, fue filtrado un audio en redes sociales que señala a su sobrino Gerardo Sánchez Sansores, hoy subsecretario de Gobierno en Campeche, en el que solicita dinero a cambio de expedir licencias de construcción durante el mandato de su tía.

“Cualquier cabrón que quiera hacer un edificio, que necesite un permiso. Tú ve y pregunta: ‘óyeme, tengo tal predio, quiero sacar una licencia’ y el permiso te cuesta por un punto, uno, eh. Un departamento en México, ¿cuánto cuesta en una zona cerca del Pedregal?, ¿cómo cuánto crees que te pueda llegar a costar un departamento? Vamos a ponerle cuatro millones (de pesos), multiplícalo por 200, son 800 millones de pesos, ¿cuánto quieres?, ¿cuánto quieres darle de mordida? El diez son 80 milloncitos. Bueno, pues ¿como con cuántos me voy a quedar yo?”, se cuestiona en la grabación difundida de la que se hizo poco eco y los simpatizantes de Morena desmintieron en redes sociales. 

Pero un año antes, en el verano de 2021, la administración morenista fue acusada de suscribir contratos por 33 millones de pesos con ocho empresas fantasmas: Grupo Constructor Conhir, Spmexases, GEA Asesoría y Gestión Empresarial, Radora Colimex, Miel Industrial, Servicios Especiales para la Construcción, Comercializadora Ned So y Sad Market, en 2019 y 2020.

Días después, en junio del año pasado, los diputados federales priistas Dulce María Sauri Riancho, Mariana Rodríguez Mier y Terán, Claudia Pastor Badilla y René Juárez Cisneros usaron la tribuna de la Cámara de Diputados para solicitar que la Fiscalía Especializada en materia de Combate a la Corrupción y al Servicio de Administración Tributaria (SAT) investigara y sancionara a la entonces candidata.

La acusan de destinar 81.7 millones de pesos para la construcción de escaleras eléctricas en la zona de Las Laderas, que tenía la intención de replicar el proyecto de la Comuna 13, un barrio de Colombia, y facilitar el tránsito de personas en esta zona marginada. Sin embargo, la obra fue inaugurada sin concluir, pues sólo se construyeron 58 metros, de 260 metros prometidos que tendría una altura de 22 pisos. La obra sin concluir tiene un solo sentido y suspende sus operaciones cuando llueve.

Layda Sansores delegó la responsabilidad de concluir la obra a su sucesora, la priista Lía Limón, quien la calificó como las escaleras “más caras del mundo”.

“Otras fuentes aseguran que el gasto realizado por las escaleras eléctricas fue mayor… de 190 millones de pesos por concepto de dicha obra pública”, detalla el Punto de Acuerdo promovido en su contra.

Las escaleras eléctricas implementadas en la alcaldía Álvaro Obregón constituyen un monumento a la corrupción y una muestra de insensibilidad hacia la ciudadanía. Es imposible justificar el gasto de los recursos públicos en obras superfluas que no sólo resultan inservibles para la población, sino que se dan en una coyuntura en la que dichos recursos son fundamentales para ayudar a la población que se ha visto afectada por
la pandemia.

Los priistas también la denunciaron por el presunto desvío de recursos públicos en obra pública, equipamiento urbano y rehabilitación de espacios por la suscripción de contratos, por adjudicación directa, por 127 millones 900 mil pesos, lo que supera los rangos establecidos en la Ley de Adquisiciones de la Ciudad de México.

Su administración fue vinculada con una red de desvío de recursos y lavado de dinero presuntamente construida por Isaac Gamboa, exfuncionario de la Secretaría de Hacienda en la administración del expresidente Enrique Peña Nieto, quien fue asesinado en mayo de 2020.

En 2019 la Dirección General de Administración de la alcaldía Álvaro Obregón suscribió tres contratos con la empresa Unfigrad, empresa fantasma que es investigada por la Fiscalía General de la República (FGR), por casi un millón de pesos.

De acuerdo con el portal de noticias Animal Político, la empresa fue supuestamente contratada para capacitar a servidores públicos, así como la atención a grupos vulnerables, incluso manejo de estrés laboral y hasta instalaciones eléctricas.

Tras el paso de la morenista por la alcaldía de Álvaro Obregón, ya no optaron por Morena, la candidata del PRI-PAN-PRD, Lía Limón, arrasó en las urnas con 55% de los votos en los comicios de 2021, con lo que aplastó al candidato de Morena-PVEM-PT, Eduardo Santillán, quien obtuvo 31% de los sufragios; mientras que Layda Sansores se levantaba triunfante en el sur de México, de la mano de López Obrador. 

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"ULTRAJE a la AUTORIDAD": GOBIERNO MORENO "CUATROTE" de VERACRUZ PUSO la CARCEL al ALCANCE de TODOS...y el que no cae resbala.



El coche de Tito Delfín frenó la tarde del 27 de noviembre del año pasado en un retén en una carretera del norte de Veracruz. Acostumbrado a circular por el Estado, el hombre, un exdiputado local con más de 10 años en política, pensó que se trataba de un operativo rutinario. Se bajó del automóvil, se identificó y, sin mediar explicación, la policía se lo llevó preso. Su hija, Alicia Delfín, que viajaba con él ese día, asegura que nunca les dijeron de qué se trataba ni les mostraron una orden de aprehensión. “Ni un papel”. Desde entonces, quien era candidato a la dirigencia estatal del Partido Acción Nacional está en la cárcel.

El secretario técnico del Senado José Manuel del Río cuenta una historia similar, también de finales del año pasado. A él no le detuvieron en un retén, sino que viajaba con su esposa cuando le salió una camioneta de la nada y le cercó el coche. Eran tres hombres armados que iban sin identificación, cuenta. Pensó que se trataba de un secuestro, pero era la policía que ejecutaba una orden de arresto en su contra por estar vinculado supuestamente a un homicidio. Estuvo en la cárcel desde aquel 22 de diciembre hasta el pasado 17 de junio, cuando fue exonerado.
El secretario técnico del Senado, José Manuel del Río Virgen, en su despacho en el Senado, el 21 de junio de 2022, cuatro días después de ser liberado de prisión.

Al menos una decena de políticos de partidos opositores al Gobierno de Cuitláhuac García, del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), cayeron en prisión por aquellos días. Un puñado de casos que se suman a decenas de causas judiciales plagadas de irregularidades que ya había en el Estado, entre ellas, la detención de los tres funcionarios que estuvieron a cargo del Instituto Veracruzano de Acceso a la Información (IVAI) hasta 2020. Una situación crítica en un Estado donde todavía hay personas detenidas por “ultraje a la autoridad”, un delito invalidado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

De fraude, ultraje y otros delitos

La liberación de Del Río trajo esperanza a Tito Delfín, cuenta su hija. No lo sabían entonces, pero aquella noche que le detuvieron le achacaban delitos de incumplimiento del deber legal, abuso de autoridad y fraude. Le señalaban por haber hecho mal uso de los fondos públicos cuando era alcalde en 2011 de la ciudad de Tierra Blanca, de donde es originario. La raíz de la causa son unas plantas de tratamiento de agua que le acusan de no haber construido, explica Alicia Delfín. “Las plantas sí están, pero nunca recibieron mantenimiento”. La causa aún no se ha judicializado, asegura la mujer, porque “no tienen nada” contra él. “Además, los delitos ya prescribieron”.

Hacer campaña en uno de los países más homicidas para la política, que solo en los comicios del año pasado registró 782 agresiones contra candidatos y políticos, era un tema de debate para la familia de Delfín. “Platicamos antes de la campaña sobre lo que enfrentábamos, pero jamás nos imaginamos que esto podía pasar”, dice la hija, “ha sido muy difícil para toda la familia”. A Tito Delfín le dictaron prisión preventiva por un año y lo encerraron en el penal de Pacho Viejo. Su defensa espera ahora la respuesta a un amparo que presentaron.El excandidato a la dirigencia estatal del Partido Acción Nacional Tito Delfín, en una imagen de archivo.

Yolli García trabajó durante seis años como comisionada del pleno del IVAI. Antes de llegar al instituto, ocupó varios cargos como funcionaria pública en Veracruz y Ciudad de México, incluso fue magistrada federal por nueve años. Ahora lleva más de dos en la cárcel por los delitos de coalición, abuso de autoridad y ejercicio indebido del servicio público. Le acusan de faltas mínimas, que cada año se registran de a montón en cada dependencia pública. Le culpan de haber nombrado a dos personas en el órgano interno de control cuando no le correspondía y de faltas administrativas en el manejo del presupuesto.

Para su marido, Adán Armenta, es una “presa política”. “Nadie pensó que fueran a llegar hasta tanto estas personas. Ninguno de los delitos es grave, ¿cuál es el pretexto de tenerla privada de la libertad?”, reclama. El también abogado litigante asegura que lo que llevó a la cárcel a su esposa fue hacer bien su trabajo. Cuando García ocupaba el cargo, el IVAI hizo públicas dos informaciones que desataron el enojo del Gobierno estatal, asegura Armenta: el contrato público por una polémica compra de 160 patrullas y evidencia de un caso de nepotismo por parte de la Administración de Cuitláhuac García. “Cuando eso pasó, agentes del Gobierno le dijeron que dejara de hacer pendejadas, que se las iban a cobrar”, cuenta.

Durante su paso por la cárcel, la excomisionada del IVAI enfrentó graves problemas de salud que casi acaban con su vida, incluso fue intervenida quirúrgicamente del corazón. Ni eso le sirvió para obtener prisión domiciliaria. ”En este momento está estable, pero su vida está en peligro constante”, dice Armenta. Su familia ha llevado sin éxito el caso ante los organismos de derechos humanos nacionales y locales. Solo les queda esperar, como a Delfín, que haya algún movimiento en la causa judicial. “Estamos exigiendo que le dicten sentencia, pero no tiene elementos para fincarle responsabilidad penal”, agrega su marido, “la administración de justicia en Veracruz es una burla, debería darles vergüenza”.La excomisionada del pleno del IVAI Yolli García, en una imagen de archivo.

La justicia se maneja a modo en esa entidad, aseguraba a este periódico el secretario técnico del Senado, que pudo salir de prisión solo cuando su caso llegó a un tribunal federal. “Si en Veracruz afectas al gobernador Cuitláhuac García, te mete a la cárcel”, dijo en entrevista Del Río. En prisión, asegura, conoció decenas de casos de personas encarceladas injustamente. Una de ellas era una mujer que insultó a unos policías que ensuciaron las sábanas que acababa de colgar en su patio y le acusaron del delito de ultraje a la autoridad. Ahora Del Río forma parte de un grupo de políticos que asesoran a la mujer para salir del penal de Pacho Viejo.

Veracruz es el único Estado que tiene vigente el delito de ultraje a la autoridad. Tras una larga polémica, la Suprema Corte lo invalidó en febrero de este año y pidió la liberación de todos los presos bajo ese delito, cuya cifra se desconoce. “Esta norma es inconstitucional por violación a la libertad de expresión”, dijo el ministro Arturo Zaldívar, presidente de la Corte. Cinco meses después, la medida todavía no se concreta en el Estado. La oposición, que armó el Movimiento por la justicia, cifra esos detenidos en más de 2.000. El Gobierno estatal prefiere no hablar del tema.

fuente.-Diario Español/Gergina Zerega/

ESTADOS UNIDOS DESCLASIFICA la ORDEN de CAPTURA de CARO QUINTERO con 5. CARGOS y FECHADA el 13 de MAYO de 1987"...donde sustenta la solicitud de extradición.



Durante 35 años fue un documento reservado. Hasta que esta semana la Justicia estadounidense ha decidido sacar a la luz la orden de detención contra Rafael Caro Quintero. Fechada el 13 de mayo de 1987, el magistrado del distrito central de California acusa al capo de cinco cargos, entre ellos su pertenencia al crimen organizado, así como el secuestro y asesinato de un agente federal. 

Era el oficial encubierto de la DEA, Kiki Camarena, que logró destapar un inmenso cultivo de marihuana que a su vez desató la venganza de Caro Quintero. El veterano capo del histórico cartel del Guadalajara ya fue detenido una primera vez por aquel crimen y pasó 28 años en una prisión mexicana. Pero salió antes de tiempo por una argucia legal y regresó al mundo del hampa. Hace dos semanas volvió al ser detenido y esta vez EE UU quiere asegurarse de que cumple su condena en una cárcel estadounidense.


En este contexto se ha producido la desclasificación de la orden de arresto original contra Caro Quintero, que no es la única que pesa sobre el narcotraficante, pero que sigue siendo suficiente para justificar su extradición a EE UU según la opinión de varios abogados penalistas recabada por este diario. Ni han prescrito los delitos, ni cabe agarrarse al salvavidas de la prohibición del doble enjuiciamiento, de acuerdo a los especialistas. El propio fiscal general estadounidense, Merrick B. Garland, dijo el mismo día de la captura que buscaban “la extradición inmediata” por todos sus cargos, incluida “la tortura y asesinato del agente especial de la DEA Kiki Camarena”.

El Gobierno mexicano ya ha ejecutado una orden de detención provisional con fines de extradición solicitada por Estados Unidos. En este proceso, que lleva como mínimo dos meses, tiene la última palabra la Cancillería mexicana, que ha de dar el visto bueno final a la extradición. Los jueces solo entran a hacer una revisión casi formal en tres partes: garantizar la identidad del acusado, confirmar que el delito esté contemplado en ambas jurisdicciones y respaldar la existencia de indicios de ese mismo delito. Los abogados de Caro Quintero han respondido con una batería de amparos que, según los expertos, dilatarán el proceso pero no evitarán que el capo acabe en una cárcel de EE UU.

El delito de asesinato tiene un plazo de prescripción de entre 15 a 20 años en México. “Pero cualquier actuación ante el Ministerio Público detiene la prescripción”, explica Javier Cruz Angulo, abogado penalista y profesor del CIDE. Caro Quintero salió de la cárcel en agosto de 2013, cuando un tribunal de apelaciones revocó la sentencia de 40 años de prisión por el asesinato de Camarena y del piloto que lo acompañaba, Alfredo Zavala. El tribunal dictaminó que un juzgado estatal debió haber llevado el caso, y no uno federal, y ordenó su liberación inmediata de una prisión de máxima seguridad y no volvió a pisar la cárcel.

Pero el caso siguió vivo. Meses después, la Suprema Corte de México anuló la orden que lo liberaba, señalando que Camarena era un agente del Gobierno estadounidense y, por lo tanto, su homicidio era un delito federal, de manera que había sido procesado adecuadamente. Se emitió entonces, en 2013, una nueva orden de aprehensión contra Caro Quintero. Es decir, se puso el contador a cero para el plazo de prescripción del delito.

La misma lógica es aplicable para salvar el escollo de la prohibición del doble enjuiciamiento. En materia penal, nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito. “Este no es el caso porque el primer juicio contra Caro Quintero quedó en suspenso. Tras el fallo de la Suprema Corte empezó todo de cero”, apunta otro abogado que ha preferido no proporcionar su identidad. El profesor del CIDE, en todo caso, respalda la misma tesis: “Teóricamente el caso en México está vivo. Todo vuelve a empezar”. Y lo mismo para la causa en EE UU: “Tampoco se puede considerar que ya fue juzgado allí”.

La Justicia estadounidense ha sido además muy activa durante todo este tiempo. Caro Quintero tiene varios procesos abiertos en su contra. En California está abierta la causa judicial por el homicidio de Camarena. Pero en la otra costa del país, en Nueva York, enfrenta desde 2018 cargos por su papel como líder de una organización que trafica desde 1980 metanfetaminas, heroína, cocaína y marihuana al país. En abril del año pasado, un tribunal federal de Brooklyn, en Nueva York, logró confiscar cinco propiedades que Caro Quintero supuestamente compró con dinero ilícito y que puso a nombre de familiares suyos. Los inmuebles se encontraban en Guadalajara y Zapopan, en Jalisco, la región donde a finales de los años 70 se forjó una gran alianza criminal que, años después, daría origen a los carteles modernos de Sinaloa, Tijuana y Juárez.

Fuente.-Diario Español/David Marcial Perez/


LAS "OPERACIONES SECRETAS de la POLICIA FEDERAL": EL "EJECUTOR de MARISELA ESCOBEDO QUISO REFORMARSE cuando YA ERA MUY TARDE y lo ULTIMARON"...en la prision.



El encuentro con un agente de la Policía Federal llevó a J. Jesús Esquivel, corresponsal de Proceso en Washington, a consultar decenas de expedientes y entrevistar a infinidad de personas para desentrañar el modus operandi de esa vilipendiada dependencia ahora adscrita a la Guardia Nacional. 

De ese universo el reportero rescata 10 historias clave, poniendo el acento en la labor de esos anónimos investigadores que combaten a la delincuencia organizada. Sus resultados los presenta en Las operaciones secretas de la Policía Federal, puesto en circulación por Penguin Random House en su sello Debolsillo, con cuya autorización ofrecemos fragmentos de la primera historia: el asesinato de Marisela Escobedo.

El 16 de diciembre de 2010, cuando Chihuahua era el epicentro del fracaso de la guerra sin cuartel contra el narcotráfico que lanzó el entonces presidente Felipe Calderón, fue ejecutada a sangre fría, con un disparo en la cabeza, la activista y defensora de derechos humanos Marisela Escobedo Ortiz.

La señora Escobedo Ortiz exigía justicia por el asesinato de su hija Rubí, a quien en 2008, en Ciudad Juárez, le quitó la vida su novio Sergio Rafael Barraza Bocanegra, absuelto de manera increíble por decisión unánime de tres jueces de la entidad.

El crimen de Marisela, que ocurrió frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua, fue captado por las cámaras de seguridad. Su transmisión en los medios de comunicación sacudió a la sociedad mexicana porque exponía a un Estado fallido y una ola criminal con capacidad y poder para matar a quien fuera, incluso frente a un edificio que se supone representa el poder y la justicia.

En diciembre de 2011, a días de la conmemoración del primer aniversario del asesinato de Escobedo Ortiz, la Fiscalía del Estado de Chihuahua presentó (muerto) a Héctor Miguel Flores Morán, El Payaso, como autor material del crimen.

En ese momento las autoridades estatales informaron que el inculpado pertenecía a una banda delincuencial relacionada con La Línea, organización dependiente y brazo ejecutor (sicarios) del Cártel de Juárez.

Las facciones del Payaso, de acuerdo siempre con la información que proporcionó aquella ocasión el gobierno chihuahuense, encajaban con el retrato hablado que se elaboró del asesino de Escobedo Ortiz.

Otro atenuante con el que la autoridad quiso dar por cerrado el caso fue que al supuesto ejecutor se le encontró el arma con la que privó de la vida a la activista.

Familiares de Escobedo Ortiz y abogados defensores de derechos humanos siempre dudaron de que El Payaso fuera el autor material de ese crimen de gran relevancia nacional.

En 2012, por petición y exigencia de la Fiscalía del estado –y ante su incapacidad para contener la violencia relacionada con el tráfico nacional e internacional de drogas–, llegaron a Chihuahua los policías federales Raúl Ávila Ibarra y Nicolás González Perrin.

Ambos federales arribaron en calidad de préstamo y se integraron de inmediato a la Policía Estatal Única (PEU).

Ávila Ibarra fue designado director general y González Perrin director de la División Preventiva de la PEU. A su equipo se incorporó Jaime Avilés Castañeda, quien fungió como encargado del Grupo de Análisis. Dentro de la PEU había otras dos divisiones, la de Vialidad y la de Reacción.

Cuando la PEU comenzó a funcionar en Chihuahua bajo el comando de Ávila Ibarra y las operaciones de González Perrin, se les dio prioridad a los casos relevantes relacionados con los homicidios. La dupla de federales, con la colaboración de Avilés Castañeda, determinó “investigar” los expedientes etiquetados como “urgentes”, y entre éstos el del asesinato de Escobedo Ortiz, pese a que la fiscalía estatal lo había dado por cerrado ante los medios de comunicación. Los oficiales recién llegados reabrieron el caso e iniciaron nuevas avenidas de investigación. Empezaron por revisar con detalle los informes sobre la ejecución del Payaso, la minucia pericial que concluyó que la fisonomía del presunto homicida ejecutado coincidía con la del retrato hablado del ejecutor de Escobedo Ortiz, así como la correspondiente al arma que se encontró junto al cuerpo del ejecutado, en la cual se determinó que era la misma con la que ultimaron a la activista.

En entrevista, uno de los dos federales a cargo de la PEU, quien optó por mantener su identidad bajo anonimato, explicó:

La fiscalía especializada que averiguó el caso del Payaso afirmó que su fisonomía coincidía en 80% con la de la persona del retrato hablado, por ello se concluyó que era el asesino de la señora Marisela. La verdadera razón del fallo consistía en quitarle presión política al gobierno de César Duarte Jáquez. Desde la esfera presidencial le exigían que resolviera lo antes posible el asesinato.

Conforme pasaron las primeras semanas de operación del equipo de Ávila Ibarra, en Chihuahua aumentó el arresto de integrantes de Los Aztecas, organización criminal relacionada con el tráfico de enervantes y con la ejecución de personas por encargo.

En la División Preventiva, González Perrin ordenó a sus subalternos interrogar a todos los detenidos e investigar cualquier indicio relacionado con otros casos. La intención fue entrelazar nombres, apodos y apellidos de otros delincuentes que presuntamente podrían estar involucrados en asesinatos que pertenecían al cúmulo de expedientes etiquetados como urgentes.

De acuerdo con la investigación realizada por la PEU sobre el caso de Escobedo Ortiz –cuyos detalles no se habían hecho públicos hasta la publicación de este trabajo–, varios integrantes detenidos de Los Aztecas aseguraron durante los interrogatorios a los que fueron sometidos por la gente de González Perrin que el asesino de la activista no había sido El Payaso, que al verdadero sicario que la mató lo apodaban El Wicked. De inmediato la PEU abrió un expediente judicial sobre el sujeto de quien sólo conocían el alias.

El 16 de diciembre de 2016. El día de la ejecución. Foto: Daniel Peregrino

Perfil del homicida 

Durante más de siete meses los policías estatales, bajo la dirección de los dos federales, recabaron diversas declaraciones de pandilleros que coincidieron en que El Wicked, y no El Payaso, asesinó por encargo a Marisela Escobedo Ortiz.

Al respecto, el policía federal que aceptó ser entrevistado expone:

Ocho meses después de iniciada esta averiguación nos llegó información muy valiosa: a través de las distintas ramas de investigaciones nos enteramos de que El Wicked iría a Ciudad Juárez a visitar a su mamá. Contábamos con su descripción física, no teníamos su nombre. De entre los pocos detalles que recolectamos en los interrogatorios con los pandilleros sobre El Wicked supimos que tenía un tatuaje en el antebrazo; el tatuaje de un indio.

Con la descripción de varios detenidos la PEU elaboró a su vez un retrato hablado y actualizado del Wicked; lo del referido tatuaje en el antebrazo facilitaba las cosas.

Con la colaboración de agentes de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) y de los US Marshals, de Estados Unidos, la PEU comenzó a recolectar más información sobre el presunto criminal: números de teléfonos celulares, tipo de vehículos en los que se movía, nombre de la madre y la dirección de esta última en Juárez.

Los policías federales elaboraron todo un esquema de inteligencia (espionaje) para cazar al Wicked.

La asociación, la complicidad de trabajo y el intercambio de información con la DEA y los US Marshals fueron resultado de la confianza que los agentes estadunidenses le tenían a la PEU, luego del escrutinio al que sometieron tanto a Ávila Ibarra como a González Perrin.

Dos meses después de elaborar el retrato hablado, de seguirle la pista a través de intervenciones telefónicas y cotejando datos con los testimonios de criminales detenidos y de algunos informantes, la PEU pudo saber la fecha en que El Wicked planeaba visitar a su progenitora en Ciudad Juárez, quien además en su mismo domicilio tenía una pequeña tienda de abarrotes.

Con el fin de garantizar la mayor seguridad en el operativo especial de captura, los jefes de la PEU que intercambiaron datos con los agentes estadunidenses no informaron a las autoridades estatales lo que habían descubierto y hasta dónde habían llegado en el caso de Marisela Escobedo Ortiz.

“Temíamos una fuga de información y que se nos escapara El Wicked, luego de varios meses de investigación y de elaboración de sistemas de inteligencia, física y tecnológica, para ubicarlo”, explica el agente federal entrevistado.

Los documentos del caso sostienen que la PEU sabía que El Wicked permanecería “unos días” en Ciudad Juárez.

Para la operación de captura, Ávila Ibarra y González Perrin formaron un grupo especial de ocho elementos, todos involucrados en la investigación, y un grupo de apoyo integrado por 15 policías, todos estatales.

Ávila Ibarra decidió dirigir personalmente el prioritario operativo y se trasladó a Ciudad Juárez al frente de los 23 elementos de ambos grupos.

Entretanto, González Perrin permaneció en la ciudad de Chihuahua comandando la PEU, a cargo del personal que operaba los dos turnos de labor policiaca, de 12 horas cada uno.

Para detener al Wicked los elementos de la corporación prepararon un plantón. Los 23 policías llegaron al lugar del operativo dos días antes de la visita que el supuesto delincuente haría a su madre.

Durante esas 48 horas previas al asalto, González Perrin y su jefe mantuvieron una comunicación fluida, y también el intercambio de información con la DEA y los US Marshals que se trasladaron a Ciudad Juárez con el GPS.

“La orden fue fulminante: continuar con todos los actos y las operaciones de inteligencia hasta que cayera el objetivo”, detalla el agente federal.

González Perrin se hallaba en las oficinas centrales de la PEU pendiente de las comunicaciones con Ciudad Juárez, cuando recibió una llamada telefónica de uno de los policías encargado de turno.

“Jefe, en el Home Depot hay una persona de quien un amigo me dice que lo estuvo extorsionando durante mucho tiempo, ya lo identificó y no tiene duda de que es él”, agrega el agente federal.

El policía pide instrucciones al jefe y recibe la orden de detenerlo y llevarlo al cuartel general de la PEU para interrogarlo.

Al sospechoso lo interceptan en un punto seguro los dos policías estatales cuando salía del estacionamiento del Home Depot de la ciudad de Chihuahua. Viajaba en un vehículo acompañado por su esposa, dos hijos y un escolta que se identificó como El Killer.

Al momento de la detención los policías le encontraron al escolta una pistola calibre 45 y luego desarmaron al sospechoso. A los tres adultos y a los dos menores de edad los trasladaron a las instalaciones de la PEU y los colocaron en distintos separos para someterlos a un interrogatorio.

“Cuando comienzo a entrevistar al sospechoso descubro que tiene un tatuaje en uno de los antebrazos. No era un indio, sino la imagen del Subcomandante Marcos (del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional de Chiapas)”, recuerda el policía federal.

El tatuaje y otras señas físicas del presunto criminal atrajo la atención de los agentes de la PEU.

“Por eso de inmediato le pregunté cuál era su apodo y sin titubear, muy seguro de sí mismo, contestó: ‘Me dicen El Wicked’”, expone el agente federal.

Para el momento en que ocurrió la captura accidental del Wicked, la PEU ya tenía en su poder todo el expediente en contra del criminal, producto de largos meses de investigación, entrevistas con pandilleros, narcotraficantes, y del intercambio de información de inteligencia con las agencias de Estados Unidos.

Por el hecho de que a su escolta le encontraron un arma, El Wicked, durante el interrogatorio al que fue sometido, permaneció todo el tiempo esposado, al igual que El Killer.

La esposa y los hijos del detenido fueron llevados a una oficina para que estuvieran más cómodos.

La investigación

En el recuento de los hechos el agente federal señala: “Cuando me dice que él es El Wicked, y para asegurarme si no me estaba tomando el pelo, o que se tratara de otra persona con el mismo apodo, le digo: ‘Si eres El Wicked, platícame lo de Marisela’”.

El policía federal admite que, para su sorpresa, el delincuente comenzó a cantar “absolutamente todo”, incluso, por la facilidad con la que se incriminó, al agente le dio la impresión de que el asesino ya quería ser detenido.

“No fue una entrevista como muchas otras, largas y agotadoras; me dijo: ‘¿Sabe qué?, nada más no me trate mal y vamos a platicar’, porque él tenía la impresión de que se le iba a hacer algo (torturar)”, explica quien fuera titular de la División de Prevención.

En su declaratoria ante el oficial, El Wicked contó todo. Inició señalando que cuando salió absuelto el esposo de Rubí, el criminal se trasladó a Zacatecas y allá comenzó a trabajar como pistolero para el cártel de Los Zetas.

La presencia y la colaboración del asesino de Rubí no eran datos desconocidos para la PEU, estaban integrados en el expediente que se formuló durante los meses de búsqueda del Wicked.

“Yo debía asegurarme de que quien estaba frente a mí fuera el criminal que mis compañeros habían ido supuestamente a aprehender a Ciudad Juárez, por eso dejé que hablara con lujo de detalles”, añade el agente federal.

En la declaratoria integrada al expediente de esta operación secreta y con un resultado imprevisto, se expone que El Wicked aseguró llamarse José Enrique Jiménez Zavala, y que debido a las manifestaciones y protestas que Escobedo Ortiz realizaba frente al Palacio de Gobierno, Los Zetas pidieron como un favor a La Línea eliminar a la mujer para que dejara de calentar la plaza. Fueron sus superiores de La Línea los que directamente instruyeron a Jiménez Zavala, jefe de Los Aztecas en la ciudad de Chihuahua, que se encargara personalmente de ultimar a la activista y madre de Rubí.

El Wicked declaró que durante una semana estuvo cazando a su víctima, esperando el momento adecuado para asesinarla.

El encargo se le dificultaba porque Marisela se manifestaba en un lugar que ocupa el primer cuadro de la ciudad de Chihuahua, justo delante del Palacio de Gobierno, en una explanada que tiene cuatro semáforos, lo cual complicaba la logística de una fuga en automóvil.

No ultimó antes a su víctima porque cuando estaba a punto de conseguirlo siempre había policías y mucho tráfico por las calles. Entonces optó por esperar pacientemente y observar los movimientos de Escobedo Ortiz, desde la comodidad de un auto Nissan blanco, que por muchas horas permaneció parado en el estacionamiento de un Oxxo, a unas cuadras de la explanada.

El policía federal jefe de la División Preventiva sostiene que entre las pesquisas recabaron datos que corroboraban lo que El Wicked declaró, que incluso sabían que al chofer del auto en el que huyó después de la ejecución lo apodaban El Gordo y que también pertenecía a Los Aztecas.

La noche del asesinato El Wicked observó cuando los guardias de Palacio de Gobierno cerraron las puertas del recinto y al mismo tiempo notó que pocos autos circulaban por la zona; que Marisela y su hermano se quedaron solos sentados ante una mesa al otro lado de la calle.

El Gordo recibió la orden de manejar hacia el objetivo. El Wicked saca la pistola, se acerca a ellos, el hermano de Marisela le arroja unos papeles y sale corriendo; la señora Escobedo Ortiz hace lo mismo, cruza la calle, pero el sicario la alcanza y le dispara por atrás en la cabeza.

“Incluso confesó que por poco cae porque tropieza con la víctima cuando se desvanece sin vida sobre la banqueta”, relata el agente federal al detallar el interrogatorio.
La conversión

Luego de cumplir su cometido, El Wicked camina sobre la calle, cruza a la derecha en medio de los autos, se sube al Nissan blanco que lo espera para huir y desaparece.

Gran parte del expediente sobre el asesinato que tenía en su poder la PEU se recopiló por declaraciones de detenidos en casos de homicidios que involucraban a La Línea y Los Aztecas, como el triple asesinato en un restaurante Applebee’s, donde entre los muertos se encontraba un piloto; los asesinatos en la paletería La Michoacana y el multihomicidio en el bar El Colorado, en el que ejecutaron a más de una docena de personas.

Uno de los detenidos e involucrados en la masacre de El Colorado declaró que el líder y encargado de esa operación fue El Wicked.

La caída fortuita de este criminal se dio incluso en un momento de desesperación de la PEU, que ya había solicitado la cooperación del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) para agilizar la ubicación del sicario.
"El Wicked". Singular confesión. Foto: Especial

Jiménez Zavala aclaró el misterio del arma con la cual encontraron el cuerpo sin vida del Payaso. Explicó que semanas después del asesinato de Escobedo Ortiz, los jefes de La Línea lo llamaron para que les entregara la pistola. El asesino relató a su interrogador que cuando recibió esa orden pensó que sus superiores “lo iban a poner” ante las autoridades, o que lo ejecutarían para calmar los ánimos en el gobierno de Duarte Jáquez ante la presión federal y de la sociedad para que esclareciera el crimen.

“Aseguró que al Payaso lo ejecutaron por una deuda (de drogas) que tenía con el Cártel de Juárez, y le colocaron el arma que les había entregado El Wicked”, anota el policía federal.

Al concluir el interrogatorio y corroborar la identidad del Wicked, el director de la División Preventiva se comunicó con su jefe, que se había desplazado a Ciudad Juárez, para que regresara porque el sicario ya estaba detenido y además había confesado el crimen.

La información adicional que salió del separo le sirvió a la PEU para desarrollar y llevar a cabo operativos de inteligencia en varias casas de seguridad donde se resguardaban los pistoleros que trabajaban bajo las órdenes del Wicked.

La esposa del Wicked declaró ante las autoridades en contra de su marido y se convirtió en una testigo protegida del Estado.

La relación criminal entre El Wicked y El Killer, corroborada con las declaraciones de la cónyuge del primero, afianzó las acusaciones y las averiguaciones que se realizaron en torno de la ejecución que en 2010 sacudió al gobierno de Chihuahua.

La detención del Wicked ocurrió como a las ocho de la noche y la PEU aprovechó las declaraciones del sicario para adelantar sus labores de inteligencia, por encima de las complicaciones judiciales para obtener órdenes de cateo de un juez y reventar las casas de seguridad.

En la entrevista el policía federal destaca:

La esposa me lo dijo: su marido tenía el presentimiento de que pronto lo iban a agarrar, que se sentía atormentado por el asesinato de Marisela Escobedo Ortiz, pese a que en su haber criminal él le había quitado la vida a más de 80 personas, antes que a la activista y defensora de derechos humanos.

El Wicked era uno de los que más muertos tenía entre los sicarios de Los Aztecas, por lo cual no se entiende por qué le afectó tanto moralmente la ejecución de Marisela Escobedo.

La esposa explicó que su marido consideraba que las demás ejecuciones que poseía en su haber formaban parte del negocio del sicariato y del trasiego de drogas. La mujer matizó que el asesinato de Marisela fue una orden que le dieron a su esposo y que cumplió como buen soldado azteca, pero le produjo malestar porque la víctima no pertenecía a los malandros, era una persona en busca de justicia para su hija.

El Wicked ejecutó a Escobedo Ortiz y cayó en depresión, lo cual no le impidió seguir con su carrera delincuencial. Encabezó la masacre del bar El Colorado poco después de haber eliminado a la activista frente al Palacio de Gobierno.

La colaboración del Wicked fue tan amplia y voluntariosa la noche de su detención que en algún momento el policía federal se aburrió de escuchar los detalles de tanto asesinato.

En agradecimiento, el jefe de la División Preventiva les compró a él, a su escolta, a su esposa y a sus hijos unas hamburguesas para que cenaran esa noche, después del largo interrogatorio.

Concluye el policía federal:

Había cooperado bien, sabía que ya estaba perdido. Nunca estuvo nervioso, más bien temía que se le hiciera algo, que fuera torturado; tenía mucho miedo por el bienestar de su familia. Cuando se dio cuenta de que contábamos con la evidencia necesaria solito platicó. Sólo que en Chihuahua no existe la autovinculación, no se puede decir “yo maté” y con eso es suficiente para incriminarlo. Por esa razón su esposa declaró en su contra, fue testigo de la fiscalía.

En la cárcel El Wicked se convirtió en predicador del bien; hablaba con los jóvenes para que no cayeran en lo que él cayó. Era un vinculador entre la sociedad y las prisiones penitenciarias.

Permaneció en un penal de Chihuahua hablándoles a los jóvenes, contando su experiencia como si sus crímenes fueran parte de una ficción. Lo ejecutaron dentro de la misma prisión desde la que muy tarde quiso reformar a delincuentes. Las autoridades creen que fue ultimado por orden del Cártel de Sinaloa, ya que él era un protegido de La Línea. 

***Texto publicado en el número 2384 de la edición impresa de Proceso

"HICIERON de AGUA a la MARINA": TRAFICANTES PASARON TONELADA y MEDIA de COCAINA por DONDE la ARMADA "REFUERZA OPERACIONES"...lo dicho, unas pasan y otras se atoran.


No obstante que la Marina ha presumido el refuerzo de sus operaciones en el Pacífico, le pasó desapercibida la carga de más de 1.6 toneladas de cocaína que llegó a la Ciudad de México.

Sólo en lo que va de este año, la Marina ha informado que ha interceptado más 14 toneladas de cocaína que es arrojada al mar, principalmente frente a las costas de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Colima.


En el caso del cargamento decomisado el martes en la CDMX, procedente de Colombia, fue justamente depositado en las aguas de costas oaxaqueñas; después atravesó todo el territorio oaxaqueño, desde Puerto Escondido hasta Puebla. 

Pasó al Estado de México y llegó hasta las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), donde fue interceptado por agentes policiacos capitalinos.

En este sexenio, la Marina Armada de México implementó una estrategia para interceptar drogas mediante el trinomio buque-helicóptero-embarcación interceptora con tecnología para detectar, incluso, minisumergibles.


De acuerdo con sus informes, el narcotráfico utiliza principalmente buques mercantes o pesqueros procedentes de Centro y Sudamérica, que lanzan mar adentro bultos de cocaína atados para ocultarlos cuando se aproximan a las costas.

La inmensa carga que llegó a la CDMX sorteó esa vigilancia.

Además de las 14 toneladas de dicha droga, la dependencia ha interceptado 33 embarcaciones, 39 mil 295 litros de combustible y 71 motores fuera de borda. Asimismo, han sido capturados 107 presuntos narcotraficantes.

Según reportes, la cocaína es lanzada en bultos que van atados individualmente y que son ubicados mediante GPS por los narcotraficantes y recuperados por lanchas rápidas hasta con cuatro motores fuera de borda, capaces de burlar a las embarcaciones interceptoras de la Marina.

Sin embargo, la Armada de México ha enviado a helicópteros para perseguir a los delincuentes, y cercarlos mediante operaciones de descenso de los elementos a las embarcaciones.

Apenas en este mes la Marina reorganizó sus mandos en ambos litorales para eficientar sus actividades.

Entre los golpes más importantes reportados en alta mar figura el efectuado en abril a 82 millas náuticas (152 kilómetros) al sur de Puerto Vallarta, Jalisco, donde personal naval avistó una embarcación que causó sospecha, por lo que se alertó a una patrulla Interceptora.

En la inspección de esa embarcación los marinos detectaron mil 222 paquetes de cocaína, de un kilo cada uno.

Antes, en febrero, la Marina aseguró unas tres toneladas de cocaína en tres acciones distintas frente a las costas de Baja California, Sonora y Colima.

El aseguramiento más reciente se registró en junio, cuando la Armada localizó en dos embarcaciones más de mil 300 kilos de cocaína, frente a la costa de Huatulco, Oaxaca, a unas 125 millas mar adentro.

Al verse descubiertos, los tripulantes de ambos botes se dirigieron a la Laguna de Chacahua, donde los esperaba un camión de redilas, en el cual vaciaron su carga.

La Semar envió entonces uno de sus helicópteros, que siguió a el camión hasta el poblado de "El Azufre", donde los presuntos delincuentes abandonaron el vehículo y huyeron.

Fuerzas de reacción de la Armada llegaron por tierra hasta el lugar, donde aseguraron la droga y la pusieron a disposición de la Fiscalía General de la República, para las investigaciones del caso.

Con informacion de:ElNorte/