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lunes, 15 de mayo de 2017

EL EJERCITO "BUSCA APLAUSO" por ASESINATO COMETIDO en la FRONTERA de la LEY y la VENGANZA...quiere ser ministerio publico,juez y verdugo.

Imagen.-Twitter/

Lamentable lo que se lee y se escucha por los sucesos en Palmarito. 

Lamentable presenciar lo que James Baldwin llamó la "monstruosidad moral" mexicana desatada por un video en el que se ve a un militar ejecutando a un hombre postrado en el suelo. "Mátenlos en caliente". "Era un delincuente y merecía morir". "A las cucarachas hay que exterminarlas porque se reproducen". "Dejemos de victimizar a los criminales". "Bien por la ejecución; hay un criminal menos en las calles". Frases que evidencian la desafortunada lógica compartida por tantos, que corre en contra de la edificación del Estado de Derecho. Que busca y encuentra justificación en la desesperación ciudadana ante la inoperancia estatal. Que borra la frontera entre ley y venganza, entre barbarie y civilización.

Pero todo se vale porque estamos en guerra, dicen. Para qué apelar al Estado de Derecho, si ni siquiera existe, argumentan. Sin darse cuenta de las implicaciones peligrosas y contraproducentes de lo que postulan. Sin percibir lo que pasaría si aceptamos que un miembro de las Fuerzas Armadas se convierta de manera simultánea en ministerio público, en juez, en verdugo. La opinión pública colocándose en la falsa disyuntiva de aplaudir al Ejército bueno y a los criminales malos, por encima de la ley, la Constitución, el debido proceso. Todo aquello que existe para que nadie pueda hacer justicia por su propia mano, para que un inocente no sea asesinado porque parecía un presunto culpable, para que usted o yo o cualquiera no recibamos una bala en la cabeza en lugar de enfrentar un proceso judicial.

Es comprensible que la mayoría se vuelque en favor de la acción cometida por el militar. Vemos juzgados corrompidos y jueces corruptos, ministerios públicos incompetentes e investigaciones malolientes, culpables encarcelados y culpables después liberados, militares que arriesgan la vida y soldados que la pierden. Ante la mano inepta, surge el clamor por la mano dura. Ante el Estado que no logra hacer valer la ley, mejor ignorarla. A aplaudir asesinos, siempre y cuando sean uniformados. A exigir sangre, siempre y cuando sea de huachicoleros. A justificar ejecuciones sumarias, siempre y cuando sean de criminales. En eso hemos caído, a eso nos han orillado después de años de inseguridad en ascenso, luego de una década de violencia sin fin. La incapacidad del Estado para formar policías, transitar eficazmente al nuevo sistema de justicia penal, acabar con una guerra contra el narcotráfico que nunca podrá ganar está convirtiendo a los mexicanos en sanguinarios. Aquellos que celebran el tiro de gracia en Palmarito se asemejan a las turbas robespierrianas. A los que aplaudían y aplauden las guillotinas, y los ahorcamientos, y las hogueras. A los que a través de la historia han apedreado sin juicio, fusilado sin investigación, matado sin ley de por medio. Hoy renacen los nuevos Torquemadas. La Santa Inquisición, quemando vivos a quienes parecen criminales pero en realidad no lo sabemos.

Y no lo sabemos dado que una ejecución acaba a tiros con la posibilidad de una aprehensión, de un juicio. Implica -como lo ha argumentado Alejandro Madrazo- renunciar al Estado de Derecho. Entraña permitir que la ley del más fuerte se imponga a la ley consensada dentro de la Constitución. Todos contra todos. El México hobbesiano que en lugar de componer el sistema policial y judicial, provee de armas y argumentos para la actuación arbitraria. Para la aceptación de la ilegalidad. Para el castigo de un crimen con otro crimen. Para la negación de que las Fuerzas Armadas -a pesar de sus buenas intenciones- pueden cometer abusos, pueden equivocarse, pueden violar los derechos humanos. Para la incomprensión de que las Fuerzas Armadas están cometiendo crímenes de lesa humanidad que no prescriben jamás.

He ahí las razones por las cuales -como escribe el periodista Manuel Hernández Borbolla- deberían importarnos la refriegas de soldados contra civiles. Porque tú y yo y cualquiera es un civil, que en una noche de tantas podría encontrarse en el lugar equivocado, en el momento equivocado, en el retén equivocado. Boca abajo, sometido, y de pronto, un balazo. Si no entendemos que eso es condenable, la plaza pública se alzará enardecida a celebrarlo. Y México se habrá vuelto un país que en lugar de proteger el debido proceso, acaba aplaudiendo asesinatos.

Fuente.-Denise Dresser/



A QUE "RAYOS" VIENE el "FRACASO" OSORIO CHONG a TAMAULIPAS...a verles la "cara" otra vez.

Foto.-Internet/

El par de veces que el secretario de Gobernación MIGUEL OSORIO CHONG ha estado (apenas unas horas) en Tamaulipas, sus ‘estrategias’ anunciadas con bombo y platillo han servido para aquellas clásicas tres cosas.
O, peor aún, para poner la situación más complicada de lo que ya de por sí estaba.
El fracaso de las ‘estrategias’ implementadas por el gobierno de ENRIQUE PEÑA NIETO obedece a que ha seguido al pie de la letra las mismas que aplicó FELIPE CALDERON cuando tuvo la ocurrencia etílica de declarar la guerra al crimen organizado.
Sigue el gobierno de PEÑA NIETO, como el de CALDERON en su momento, sin conocer la clase de enemigo que tiene enfrente.
Son ya más de diez años de esa ‘guerra’ en la que nomás no se ve que el ‘gobierno’ haya ganado siquiera una batalla a sus enemigos.
Muy por el contrario.
Si cuando FELIPE DE JESUS eructó su orden de combatir a los cárteles del narcotráfico éstos limitaban sus negocios al trasiego de drogas hacia Estados Unidos, teniendo a México como mero país de paso, ahora el consumo interno de enervantes ha crecido de manera alarmante.
También de manera alarmante e imparable crecen los negocios de los maleantes.
Como lo hemos comentado en otra ocasión, ahora al trasiego de drogas se suman extorsión, secuestro, cobro de piso, chantaje al comercio organizado, cuotas al transporte urbano, taxis piratas, ordeña de combustibles y control de aduanas, entre otros.
Pero, además, ya se dan el lujo de financiar campañas políticas y, por ende, tener de cómplices a autoridades de cualquier nivel.
Hace 10 años, cuando FELIPE CALDERON tuvo la ‘brillante’ y alcoholizada idea de dar de escobazos al panal de avispas, los cárteles mafiosos no sumaban una decena.
Hoy, el número rebasa el par de centenas.
Hace 10 años se sabía quién controlaba cada cártel (cartel es otra cosa, una especie de póster) y se tenía cierto control de sus grupos.
Hoy, a duras penas se tienen identificados a los cabecillas de unos cuantos grupos mafiosos.
Con el pretexto del ‘combate’ al crimen organizado se han derrochado fortunas incalculables, sin que la sociedad tenga siquiera idea de ese monto.
Lo que es peor, esa inconmensurable fortuna no ha dado el mínimo resultado positivo.
Al contrario, ‘estábamos mejor cuando estábamos peor’.
El punto es que se tiene anunciado que este lunes 15 de mayo aterrizará en Reynosa el secretario de Gobernación, MIGUEL OSORIO CHONG, pero…
¿A qué viene?
¿Acaso a anunciar otra de sus brillantes cuanto fracasadas ‘estrategias’?
Por cierto… ¿cuándo nos hará el favor el presidente ENRIQUE PEÑA NIETO de visitar nuestro estado?
Recuérdese que, desde que se cruzó el ‘masiosare’ (dícese de la banda presidencial), PEÑA NIETO solo ha tocado territorio tamaulipeco en alguna ‘escala técnica’ en su paso hacia San Luis Potosí o Veracruz.
Aunque, la verdad, ¿a qué vendría?
Fuente.-Guadalupe Diaz Mtz/

EN TAMAULIPAS "PAGA MAS a ZETAS" que a ADUANA y SOLDADO le DIJO "PAGUELES,NO ARRIESGUE SU VIDA"...esa es la realidad,lo demás es "palabrería estatal y federal".


Además de pagar en las oficinas fiscales en la frontera, los ciudadanos que importan mercancías se ven obligados por la delincuencia organizada a darles moches que, incluso, resultan más altos que los mismos impuestos.

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En Nuevo Laredo, por ejemplo, este segundo cobro comúnmente se realiza a sólo dos cuadras del Puente Internacional 2, que presuntamente es vigilado por elementos del Ejército.

La forma de operar de los delincuentes fue detallada por un sampetrino que la semana pasada fue interceptado por un hombre que se identificó como miembro de los Zetas y lo despojó de 2 mil pesos, cuando al fisco aduanal había pagado alrededor de mil 500 pesos.

El afectado señaló que, por la forma de operar, los delincuentes estarían coludidos con personal oficial en el cruce, ya que aparentemente comparten información de quiénes cruzan y cuánto pagan por sus importaciones.

"Al cruzar a Nuevo Laredo", narró, "me metí (en la camioneta) al carril de declaración voluntaria por la mercancía que yo traía, para pagar los impuestos como debe de ser.

"Salí del área de autodeclaración y a las dos o tres cuadras, en lo que te enfilas hacia el Bulevar Colosio, me di cuenta que un carro se había parado y, en lugar de seguir hacia el Puente (Internacional), se vino atrás de mí".

Señaló que, después de seguirlo de cerca por unos kilómetros, el vehículo negro sin placas que conducía el delincuente se le emparejó en un semáforo.

Ahí, añadió, el hombre le preguntó qué mercancía llevaba.

"Después, palabras textuales, me dijo que ahí también me tenía que reportar... pagar otra cantidad (además de lo pagado en el puente)".

El afectado relató que se detuvo en una gasolinera, donde el hombre, aparentemente desarmado, admitió ser de los Zetas y le advirtió que debía pagar para no ser "molestado" más adelante.

Tras explicarle que en el puente había pagado alrededor de mil 500 pesos, el sampetrino se vio obligado a pagar otros 2 mil para poder seguir su camino.

"(Después) me dio una clave con una mezcla de letras y números por si me paraba la Policía Federal o los tránsitos", agregó.

El hombre también le proporcionó un número de teléfono celular para que, en futuras ocasiones, se "arregle" antes con él y no sea detenido.

Pero ésta no es la primera vez que le sucede esto al sampetrino, ya que hace unos meses lo extorsionaron de la misma manera.

Incluso, dijo, aquella vez el delincuente sabía cuánto había pagado exactamente en las oficinas del fisco.

"La sensación es como de coraje, de que fui y pagué (los impuestos) tratando de hacer las cosas bien, y luego te extorsionan", expresó.

"Yo vengo muy seguido (a Nuevo Laredo) y sé como está la situación, sé que lo hacen. Por ejemplo, a los paisanos les bajan un dineral cada (vez) que cruzan".


Señaló que después de aquella ocasión, al volver a ir a la frontera en otro día, le comentó lo sucedido a un soldado en el puente, quien le dijo que era mejor que pagara a los delincuentes y no arriesgara su vida.

Fuente.-

domingo, 14 de mayo de 2017

PAQUETES de "COCAINA con GPS",NUEVA MODALIDAD del TRASIEGO NARCO...con tecnología básica enfrentan la sofisticación oficial que los combate.


El ingreso ilegal de estupefacientes a Estados Unidos, los grupos del crimen organizado en Latinoamérica siguen usando tecnología básica para eludirlos.

Las autoridades de El Salvador dicen que los grupos narcotraficantes de Suramérica dependen cada vez más de tecnología de geoposicionamiento global (GPS) para vigilar los cargamentos de drogas que pasan por Centroamérica y eventualmente desembarcan en Estados Unidos.
Los grupos narcotraficantes están sellando herméticamente los paquetes de cocaína y adhiriéndolos a boyas flotantes equipadas con dispositivos GPS, informó La Prensa Gráfica. La tecnología entonces emite una señal que permite localizarlos usando un código de referencia predeterminado que se carga en el aparato.
La División Antinarcóticos de El Salvador (DAN), parte de la Policía Nacional Civil (PNC), informó que las redes narcotraficantes están contratando un número creciente de lancheros ecuatorianos para transportar los cargamentos por rutas marítimas hasta puntos fuera de las costas de El SalvadorGuatemala y Costa Rica en el océano Pacífico (lo que respalda la evidencia más reciente de la mayor participación de Ecuador en el negocio de la droga).
Los cargamentos entonces son "abandonados" en estos puntos específicos en el Pacífico. Luego de eso, según la División Antinarcóticos, los traficantes envían las coordenadas del cargamento mediante los satélites GPS directo a los dispositivos móviles o computadores de otros de su red.
Esos instrumentos permiten a los grupos del crimen monitorear los cargamentos a miles de kilómetros de distancia. Aunque la tecnología de GPS está al alcance de cualquiera, la usan principalmente los pescadores. Para los grupos del crimen organizado, el costo de la tecnología es pequeño en comparación con los ingresos que generan los cargamentos de cocaína.
El director de la PNC Howard Cotto dijo a La Prensa Gráfica que los narcotraficantes suelen usar rastreo por GPS para permitir la recogida posterior de los paquetes de droga en el Pacífico sin ser detectados. Este sistema de transporte del producto, señala Cotto, es una ventaja clave que ha contribuido a un reciente incremento en el uso de la tecnología GPS por parte de grupos narcotraficantes.
Luego del reciente arresto del ecuatoriano Washington Prado Alava, alias "Gerard", la policía colombiana describió su operación como "la organización criminal más sofisticada y técnicamente avanzada de la costa Pacífica colombiana". Pero un análisis posterior muestra que la tecnología usada por esta operación criminal es poco más que localizadores GPS y paquetes con droga a prueba de agua. Prado, que ha sido llamado el "Pablo Escobar" de Ecuador, era desconocido para la opinión pública antes de su captura y sin embargo fue el responsable del transporte de 250 toneladas de cocaína a Estados Unidos a lo largo de cuatro años.

Análisis de InSight Crime

A pesar de los avances tecnológicos que se usan para combatir el narcotráfico, el hecho es que artefactos comunes, de tecnología básica, como los GPS y los teléfonos inteligentes, así como varios factores más, están contribuyendo al continuo flujo de narcóticos de Latinoamérica hacia Estados Unidos.
En una investigación reciente de Associated Press (AP), varios reporteros pasaron dos semanas en el barco Cutter Stratton, el buque más avanzado en la flota de la Guardia Costera, que está apostado a unos 800 kilómetros al sur de la frontera entre Guatemala y El Salvador en el océano Pacífico. Para combatir el reciente auge de la cocaína en Suramérica, Estados Unidos ha introducido nueva tecnología de inteligentes para interceptar los cargamentos de cocaína.
Especialistas en el Cutter Stratton de la Guardia Costera analizan los datos del radar, video infrarrojo y el recién introducido dron Scan Eagle, de factura Boeing. Sin embargo, aun con esos artefactos con tecnología de punta, el incremento de la cocaína colombiana combinado con una falta de mano de obra implica que la interceptación de cargamentos de drogas sigue siendo una tarea difícil.
Hay un gran aumento de cocaína en Suramérica. En marzo de este año, el Departamento de Estado de Estados Unidos publicó su Informe sobre la Estrategia para el Control Internacional de Estupefacientes 2017 (INCSR por sus iniciales en inglés). El informe indicaba que la cantidad de cocaína que está saliendo de la región era mucho mayor de lo que se había calculado anteriormente. Más aún, los estimativos más recientes de Estados Unidos muestran que Colombia produjo 188.000 hectáreas de cultivos de coca en 2016, que es 20 por ciento más que en 2015 y un pasmoso incremento de 80 por ciento sobre el promedio anual estimado entre 2008 y 2015.
Según el reportaje de AP, casi el 70 por ciento de la cocaína que se consume en Estados Unidos viaja por el océano Pacífico este. Aun sabiendo esto, la AP halló que casi 9 millones de kilómetros cuadrados que se extienden entre el mar Caribe y el Golfo de México hasta el Pacífico este son patrullados por apenas tres a cinco barcos de la Guardia Costera.
El reportaje comparó la magnitud del trabajo con "tener unos pocos carros de policía para vigilar toda" la porción continental de Estados Unidos.
Pese a la limitada cantidad de barcos, la Guardia Costera se ha anotado algunos tantos. En agosto de 2015, la Guardia se deshizo de 33 toneladas de cocaína en San Diego, por valor de más de US$1.000 millones. Fue la "eliminación más grande de narcóticos en un mismo lote" en la historia de la Guardia Costera y fue el resultado de "23 confrontaciones separadas" con narcotraficantes en el océano Pacífico, según Los Angeles Times.
En 2016, se incautaron de más de "240 toneladas de cocaína con valor al por mayor de US$5.900 millones, con la captura de 585 traficantes", según el reportaje de AP.
Sin embargo, el almirante Paul Zukunft, comandante de la Guardia Costera, en ese momento admitió que "pese a la superioridad tecnológica de la Guardia Costera, se cree que por cada lancha con drogas que se intercepta cuatro lanchas pasan".
Mientras la Guardia Costera lucha con recursos humanos limitados y el alza en la cocaína proveniente de Suramérica, tecnología básica se hace más importante, y efectiva, para las organizaciones narcotraficantes. Y los GPS no es la única tecnología sencilla que usan los grupos del crimen organizado para ejecutar sus actividades criminales.
En junio de 2016, se supo que reclusos de El Salvador usaban el servicio de mensajería WhatsApp en teléfonos inteligentes para realizar operaciones de extorsión. La importancia del servicio de mensajería es aún más evidente en Brasil. En mayo de 2016 un juez ordenó a las firmas brasileñas de telecomunicaciones la suspensión del servicio de WhatsApp en todo el país, luego de que la empresa se negara a entregar información relacionada con un caso de narcotráfico abierto. 
Fuente.-

COMPLICIDAD de GOBIERNOS y MILITARES DETRAS del ROBO de COMBUSTIBLES...son muchos los "manchados' manchándose.


Hace más de 15 años que el saqueo de combustibles es un grave problema que causa pérdidas multimillonarias a Petróleos Mexicanos (Pemex). La merma anual por este ilícito podría sumar entre 15 mil millones y 20 mil millones de pesos, estimó el secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade (Excélsior, 10 de mayo de 2017).
Pemex, por su parte, calcula las pérdidas en 10 mil millones de pesos anuales. Pero ese monto se refiere sólo a los miles de barriles que los llamados huachicoleros extraen de los ductos (un promedio de 600 mil barriles de hidrocarburos cada mes).
Aparte están los gastos multimillonarios que han hecho tanto la empresa como el gobierno federal para “combatir” el delito. En el primer caso, Pemex ha invertido millones de pesos en la supuesta modernización y optimización de las operaciones del sistema de distribución, así como en su sistema de seguridad, que incluye tecnologías para medir permanentemente el flujo de combustibles en ductos y monitorear sus autotanques. Además, paga al Ejército por la custodia de la red de ductos.
En el caso del gobierno, éste ha asumido los costos de los operativos militares para, supuestamente, “desarticular” a los grupos vinculados al robo de combustibles.
Y es que desde el sexenio de Vicente Fox (2000-2006), miles de millones de pesos del erario se han destinado a la supuesta lucha contra la extracción ilegal de hidrocarburos, sin que a la fecha se logre siquiera contener el problema. Por el contrario, cada vez es mayor la sustracción.
No hay que olvidar que fue durante el gobierno de Fox cuando se agudizó el robo de combustibles a gran escala. Y que, desde entonces, no sólo el Centro de Investigación y Seguridad Nacional, la Procuraduría General de la República y la Segunda Sección de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) investigan el ilícito; sino que también se creó una unidad de inteligencia al interior de la petrolera. Así, año con año se han mapeado las zonas más riesgosas del país.
Actualmente, el gobierno sabe, por ejemplo, que el estado con más tomas clandestinas es Puebla, pero el que mayores pérdidas representa, por el número de litros y tipo de combustibles hurtados, es Hidalgo.
Esa información se deriva de los datos correspondientes a 2016. Ésta revela que si bien en Puebla –donde ocurrió uno de los más recientes enfrentamientos entre supuestos criminales e integrantes del Ejército– se detectaron 1 mil 533 tomas clandestinas, las pérdidas sumaron 109 millones 620 mil 98 pesos; mientras que en Hidalgo se localizaron 344 tomas clandestinas, pero la merma fue muy superior: 532 millones 138 mil 56 pesos.
Está claro que las autoridades federales conocen el problema desde hace tiempo y que, durante 16 años, han destinado miles de millones de pesos al supuesto combate, e incluso el Congreso ha endurecido las leyes que castigan el ilícito y lo tipifican como grave. Entonces, la pregunta es ¿por qué ni siquiera se ha logrado contener el robo de hidrocarburos, ya no digamos erradicarlo?
La respuesta, casi como siempre ocurre en este país, nos remite al terrible problema de la corrupción y la complicidad. Desde 2007 di a conocer informes internos de Pemex que revelaban que militares, funcionarios de la petrolera –incluidos servidores públicos de primer nivel y sindicalizados– así como criminales estaban aliados para robar combustibles.

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Pero resulta que en todo este tiempo esas redes no han sido desmanteladas, porque el gobierno federal (en especial el de Enrique Peña) tiene miedo de ensuciar la imagen de la Sedena. Así, los militares han resultado impunes. Ello, a pesar de que desde el gobierno de Fox se tienen pruebas sólidas en contra de quienes se amafiaron con la delincuencia organizada o crearon sus propias redes delincuenciales junto con funcionarios de la petrolera.
Pero no sólo los militares han resultado impunes. Los altos funcionarios de Pemex tampoco han pagado con cárcel sus culpas; si acaso, entre los detenidos ha habido uno que otro funcionario con rango de obrero. Y lo mismo ha ocurrido con los grandes capos del negocio, pues los que acaban en prisión son el eslabón más débil de la cadena: los huachicoleros, es decir, los peones del crimen.
Con todo este contexto, resulta incomprensible que el presidente Peña haya anunciado a inicios de mayo de 2017 el inicio de una estrategia coordinada de las Fuerzas Armadas contra el robo de combustible. ¿No se suponía que este delito se combatía de manera permanente desde el sexenio foxista?
La lucha que al parecer desconoce el presidente (¿o acaso nunca ha existido y por eso crece el hurto de productos petrolíferos?) es ensalzada por la propia petrolera en su más reciente informe trimestral enviado a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores:
“Como respuesta, el gobierno federal ha implementado [sic] varias medidas y ha reforzado las fuerzas militares y policiacas y, por otra parte, Pemex ha establecido varias medidas estratégicas que buscan reducir el robo y otras actividades delictivas en contra de las instalaciones y productos de Pemex.”
La empresa explica que “México ha experimentado un aumento en las actividades delictivas, principalmente debido a las actividades de diversos grupos de la delincuencia organizada, incluyendo narcotráfico. Adicionalmente, el desarrollo del mercado ilícito de combustibles en México ha dado lugar al aumento en el robo y comercio ilícito de los combustibles que produce Pemex”.
Y admite: “a pesar de estos esfuerzos, este tipo de actividades delictivas continúan en México, algunas de ellas contra las instalaciones y productos de Pemex. Estas actividades, su posible incremento y la violencia asociada a ellas podrían tener un impacto negativo en la situación financiera y los resultados de operación de Pemex”.
Ello porque a la petrolera le roban de todo: hidrocarburos, gasolina, diésel, crudo turbosina, gas. Así lo demuestra el producto asegurado por las autoridades federales en 2015: 1 millón 602 mil 954 litros de hidrocarburo, 381 mil 611 litros de gasolina, 297 mil litros de diésel, 72 mil litros de crudo, 20 mil litros de turbosina y 4 mil 290 litros de gas. Algo que quizá también desconozca el presidente.
Fuente.-Nancy Flores