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sábado, 24 de diciembre de 2016

DEL "ANECDOTARIO del FRACASO de GUERRA al NARCO"...estamos mal y vamos pa peor.


Era 2005 y en México los cárteles de la droga crecían y se adueñaban de los territorios que arrebataban a empresarios honestos, ciudadanos de bien y gobiernos corruptos. Entre pocos se repartían las zonas: el cártel de Sinaloa, el cártel Arellano Félix, el cártel del Golfo, el del Milenio, los Zetas. Eran las mismas estructuras criminales que desde hacía 20 años se habían despachado el territorio criminal ante la captura de los notorios capos Rafael Caro Quintero y Miguel Ángel Félix Gallardo.
En Sinaloa, el general Sergio Aponte Polito estaba a cargo de la Novena Zona Militar con sede en la capital del Estado que gobernaba Jesús Aguilar Padilla. Los índices de violencia e inseguridad en esa entidad estaban en los límites del horror. Los narcotraficantes tenían negocios, coleccionaban casas de seguridad, se paseaban por todos lados, amedrentaban policías honestos, asesinaban periodistas y activistas, imperaba la ley del terror que imponía el narcotráfico con sangre. Hasta la sociedad estaba impregnada de la inmundicia criminal.
Harto de ver consumida la sociedad por la delincuencia organizada, y ser testigo de la corrupción en las corporaciones civiles, el General Sergio Aponte Polito pronunció un discurso que más tarde y con el mismo ímpetu e impacto, ofreció en Baja California.
Acusaba entonces a sociedad y gobierno de su condescendencia con los miembros del narcotráfico. Señalaba a los ingenieros que les construían sus guaridas subterráneas, a los arquitectos que les diseñaban casas con pasadizos y dobles fondos para esconder droga, armas y dinero. A los banqueros que les aceptaban el dinero mal habido, a las automotrices que les aceptaban pagos en efectivo por la adquisición de camionetas, completando con ello un círculo de lavado de dinero. Hasta a la sociedad que los invitaba a sus casas, les permitía departir con hijos e hijas, y hasta los hacia miembros de su familia. A las corporaciones corruptas que les hacían de guardaespaldas oficiales, que les ayudaban a huir después de asesinar, secuestrar, a los gobiernos que les daban protección y les garantizaban impunidad.

El narco crecía al amparo de gobierno y sociedad. Y la única forma de combatirlo era, de acuerdo al General, hacer un frente un común.
Viene a la mente el General Sergio Aponte Político (ya en el retiro), porque fue este hombre del Estado, uno de quienes encabezaron la guerra contra las drogas como llamó Felipe Calderón Hinojosa a su estrategia de combate a los mafiosos que integraban entonces (algunos aún), los cárteles de la droga en México.
Don Sergio Aponte fue enviado a Baja California donde encabezó la II Región Militar en enero de 2006. Empleó el mismo discurso apelando a la denuncia ciudadana para aprehender a aquellos que eran protegidos por una parte de la sociedad y por una parte de los gobiernos, en lo que era una gran base de impunidad a costa de la corrupción. Funcionó. Los ciudadanos que se veían amenazados por la criminalidad los empezaron a denunciar, lo mismo a policías corruptos. Con la venia del Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, los militares comenzaron así a perseguir el narcotráfico y a coordinar a las fuerzas civiles.
La medida tuvo mucho que ver con el hecho que las corporaciones civiles estaban infiltradas por el narcotráfico y el crimen organizado. La única institución que garantizaba una tarea neutral al servicio del estado y no corrompida en sus cimientos era precisamente la integrada por la milicia. El pacto de Calderón fue sacar el Ejército de los cuarteles en tanto las policías preventivas, procuradoras e investigadoras eran depuradas y evaluadas con controles anticorrupción.
Ciertamente sin atribuciones legales más allá de la orden presidencial y el establecimiento de formas de coordinación en la ley nacional de seguridad Pública. Los militares contribuyeron grandemente en la aprehensión de asesinos, narcotraficantes y agentes deshonestos. Establecieron retener en calles y carretas que contribuyeron a incrementar el decomiso de drogas, armas, dinero, avionetas, vehículos y demás herramientas de los narcotraficantes para la producción, venta y trasiego de droga de este País al de la Unión Americana.
Sin embargo, llegó Enrique Peña Nieto y eliminó gran parte de esa política de combate al crimen organizado y el narcotráfico. Empezó por retirar al Ejército Mexicano (No a la Armada de México que sigue coadyuvando en esas tareas incluso con corporaciones extranjeras), eliminar la Secretaría de Seguridad Pública Federal que tenía entre otras responsabilidades la evaluación de las fuerzas del orden civil, erradicar los retenes militares para el aseguramiento de drogas así como las aduanas internas, ordenando a Generales no investigar al narcotráfico, desmantelar áreas de inteligencia con ese propósito y, muy importante, no dar declaraciones al respecto.
Enrique Peña Nieto quería que el mundo y México se olvidara de la guerra contra las drogas que tanto había costado al Gobierno Mexicano, y pensara en una tierra pacífica donde los convoyes militares dejaran de ser parte del escenario cotidiano y los militares no entraran en disyuntivas legales al realizar una tarea para la cual ciertamente no estaban facultados.
Los resultados no han sido los deseados. En 45 meses de gestión, a julio de 2016, las personas ejecutadas en territorio nacional producto de la guerra entre cárteles, ascendieron a 78 mil 109. En casi cuatro años, Peña está peligrosamente cerca de los 85 mil 35 ejecutados que se registraron en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa. De hecho, de continuar la inseguridad en los niveles que se viven estos días, habrá más ejecutados en el sexenio de Peña que en el de Calderón. De igual forma, hay más organizaciones criminales, especialmente en las localidades de la costa del pacífico, mientras las existentes en el norte se han adentrado al centro, a la par que uno de los cárteles más violentos, el cártel Jalisco Nueva Generación, amplía sus territorios criminales en alianza con otras organizaciones y en plena impunidad.
La diferencia entre el sexenio de Calderón y el de Peña es que el Ejército está fuera del combate al narcotráfico, y que la Secretaría de Seguridad Pública Federal dejó de existir. La otra gran contradicción: Hay más ejecutados, más violencia y más cárteles.
Por estos días el Secretario General de la Defensa Nacional, el general Salvador Cienfuegos, ha establecido que sin facultades en la Ley ellos poco pueden hacer, además que no han sido instruidos desde su inicio para combatir al narcotráfico, sino para garantizar la seguridad interior. Que ciertamente se debe regular la participación de las Fuerzas Armadas para hacer frente a riesgos y amenazas que vulneran el orden constitucional y el estado de derecho.
Por estos días, ya con poco margen de maniobra ante el cierre de sesiones legislativas, los representantes del Poder Judicial empezarán a discutir en la Juntas de Coordinación Política, tanto de la Cámara de Diputados como de la Cámara de Senadores, las reformas a la Ley de Seguridad nacional para establecer la responsabilidad y facultades de las fuerzas armadas en la seguridad interior, y la participación de las mismas en el combate al narcotráfico y el crimen organizado. Esto ya resulta urgente.
Es evidente por los resultados obtenidos en los últimos cuatro años, que la ausencia del Ejército en el combate a los cárteles y la falta de depuración en las organizaciones civiles, han creado ese ambiente de impunidad y corrupción que ha permitido a las organizaciones criminales crecer en el País, asesinar a sus detractores y enemigos, a policías honestos, trasegar droga, cobrar piso, secuestrar, desaparecer.
Diez años después del inicio de la guerra contra las drogas estamos igual o peor. Con más impunidad, sin un combate a la corrupción, con los militares en los cuarteles, y los narcotraficantes creciendo el ilícito negocio ante una estrategia federal que, es evidente, no funciona. No cuando hay más muertos y más narcos.

Eso sí, hoy como hace diez años, tanto el Poder Ejecutivo como el Poder Legislativo, están analizando la posibilidad de cambiar la Ley para darle facultades y responsabilidades a las fuerzas armadas. Otra vez.  O será que sin una estrategia bien fundamentada al Presidente y a su gabinete ya no se les ocurre otra cosa.
Fuente.-Adela Navarro

EN MEXICO OPERAN 4 TIPOS de "HACKERS" y 1 de ELLOS es el GOBIERNO...el fin les justifica los medios,porque en los medios va intrínseco el fin.


Para los expertos en seguridad cibernética existen cuatro tipos de hackers: criminales cibernéticos, hacktivistas, mercenarios cibernéticos y agencias gubernamentales, y todos estos tienen presencia en el país. 

NOTA RELACIONADA:

“México cuenta con presencia de los cuatro actores, quienes operan en su territorio. Esto se debe a muchas razones, entre las cuales se podría mencionar el tamaño del país, su desarrollo político-social o economía”, explicó Dmitry Bestuzhev, director de investigación y análisis para Kaspersky Lab en Latinoamérica. 

En este sentido, apuntó, prácticamente todas las organizaciones e instituciones pueden ser vulneras por estos actores, debido a que la mayoría no ha adoptado una cultura de seguridad informática.

Por otro lado, las instituciones privadas y gubernamentales también han sido blanco de los ataques del primer y el cuarto grupo. Es difícil que las instituciones puedan hacer algo para defenderse, ya que se trata de ataques bien planificados y preparados de antemano. Por esto, se les llama ataques dirigidos que muchas veces llegan a ser persistentes y avanzados. 

MERCENARIOS CIBERNÉTICOS 

Son actores contratados por agencias gubernamentales y tienen una presencia fuerte en Argentina, Colombia y México.

“Ellos han operado por varios años y son de los más nocivos porque tratan de cumplir con los encargos cibernéticos para el mejor postor. A veces el marco legal de un país no le permite realizar ciertas campañas de ofensiva, entonces usarán una fuerza como este actor, el cliente gubernamental no estaría ensuciándose las manos y obtendría la información requerida”.

CRIMINALES CIBERNÉTICOS 

En su mayoría tienen presencia en Brasil, Perú, México, Argentina y Colombia, pero otros países de la región también albergan en menor medida a estos actores que constituyen una amenaza. Trabajan por motivaciones financieras y buscan sustraer activos de instituciones financieras.

Normalmente los criminales cibernéticos no producen sus propias muestras de malware para sustraer dinero de la banca, sino que compran el código malicioso a otros criminales de los países mencionados.

AGENCIAS GUBERNAMENTALES 

Las agencias gubernamentales son un grupo del que hasta hace poco casi no se hablaba. Ellos buscan secretos de Estados, información militar, económica y científica, además han desarrollado un arsenal ofensivo de forma propia en Latinoamérica, es decir, han inventado tecnología con el uso de sus propios recursos científicos. 

También compran armamento cibernético a las agencias que producen y comercializan este tipo de herramientas y que pueden operar físicamente en otros países.

HACKTIVISTAS 

El objetivo de los hacktivistas es revelar casos de corrupción, injusticias y violaciones a derechos humanos para mostrarlos a la opinión pública, y son un conglomerado de individuos de diversos países que colaboran a la distancia. 
“Si hubiera un hacktivista en México, este podría estar cooperando con hacktivistas de otros países y serían un aglomerado de personas de diversos países. Este grupo es tan híbrido que no se puede determinar dónde tiene sus raíces”, dijo el experto.
Fuente.-

"RUBI" TIENE OTRA HERMANA,ESTUDIA y es REGIDORA...


Opacada por la popularidad de Rubí, Beverly sigue su vida con normalidad. Pocos la ubican y acepta que al “principio fue un poco duro” el boom de las redes sociales sobre el llamado evento del año, pero se han ido acoplando.
Al principio fue un poco duro, pero lo vimos ya después como un pequeño golpe de suerte pues esto no pasa todos los días… menos en un rancho alejado de lo que es las redes sociales, la tecnología”, declaró en una entrevista que le hizo ‘Despierta América’.
Tiene 20 años, cursa estudios universitarios y es la regidora de Villa de Guadalupe en San Luis Potosí, por lo que ha tenido que radicar en el municipio.
Debido a lo que ha generado el festejo de su hermana, regresó a La Joya, el poblado en dónde hay una escuela primaria, no hay Internet y carecen de un centro de salud.
Las autoridades han adecuado una cancha para que sea el lugar del jolgorio. A ocho días de que se lleve a cabo el evento, sigue sin haber señal de celulares.

PADRE DA CONSEJOS A LA JOVEN

Ante la proximidad de los XV años, el nerviosismo aumenta en la familia Ibarra García. La festejada ha recibido consejos del padre Felipe Martínez Vázquez, quien atiende en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe.
Charlas que le han permitido a Rubí estar consciente de que la popularidad que brindan las redes sociales es efímera. Hoy estás y mañana se olvidan de ti.
Mientras a que Anaelda García se le ha tenido que ofrecer atención especial, pues ha sido la más vulnerable, vive en constante estrés.

En las inmediaciones de La Joya, los habitantes siguen su vida normal, se habla del festejo y de los artistas que podrían asistir, pero aceptan que podría haber muchos ausentes.
fuente.-

MEXICANOS a la CABEZA de los "MAS BUSCADOS" por la DEA...y uno con 50 años huyendo.


Ismael “El Mayo” Zambada García, Rafael Caro Quintero y Nemesio Oseguera Cervantes ocupan el top del siniestro listado.

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A casi un año de la recaptura del temible Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, quien era el prófugo más perseguido por las autoridades mexicanas y estadounidenses, la cúspide de la lista de los criminales más buscados por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) está ocupada por tres mexicanos.

Acusados de traficar drogas, perpetrar asesinatos violentos, realizar fraudes y otros delitos, los mexicanos prófugos de la justicia aparecen en la  portada del sitio de internet de la DEA son Ismael “El Mayo” Zambada García, Rafael Caro Quintero y Nemesio Oseguera Cervantes.

Tales capos están casi a la altura de la leyenda delictiva que se creó en torno a “El Chapo” y actualmente mantienen en vilo a las fuerzas de seguridad de varios países porque son, sin duda, los hombres más peligrosos en el mundo del tráfico drogas.

De ahí que la DEA ofrece recompensas de 5 millones de dólares por información fidedigna que ayude a la localización y captura de los narcotraficantes mexicanos.

Ismael “El Mayo” Zambada García

Tiene más de 40 años en el mundo del narcotráfico, pero nunca lo han arrestado. Sus alias son “El Mayo”, “El del Sombrero”, “El M Grade”, “El Padrino”, “El Quinto mes”. Aliado de “El Chapo”, es uno de los líderes del cártel de Sinaloa. Comenzó en los años 70 trabajando al lado de Miguel Ángel Félix Gallardo, de Ernesto Fonseca Carrillo y Rafael Caro Quintero. También lo hizo con Amado Carrillo, “El Señor de los Cielos”.

Rafael Caro Quintero

La Drug Enforcement Administration lo busca en primer lugar por el asesinato de un agente estadounidense, además, por supuesto, de por los delitos de secuestro, distribución y venta de drogas y organización criminal.

Nemesio “El Mencho” Oseguera Cervantes 

Es el líder del relativamente “nuevo” cártel Jalisco Nueva Generación, que actúa como uno de los grupos criminales más violentos de los últimos años. “El Mencho” ha incursionado con éxito en la distribución de las llamadas drogas duras, elaboradas con diversas sustancias químicas.

Y el del estribo… Vicente Carrillo Fuentes


Aunque no se ubica en el top de la lista de los más buscados, Vicente Carrillo, cabeza del sanguinario cártel de Juárez, está acusado de cometer varios homicidios, así como por su vinculación con otros narcotraficantes de México.
Fuente.-

UN "ROTUNDO NO a MILITARIZAR MAS el PAIS",QUIEREN "ABOLIR GARANTIAS SIN CONTROLES"...quieren seguir la misma ruta equivocada.


"Se pretende normalizar lo que en cualquier democracia sería una excepción: el involucramiento del ejército en tareas de seguridad públicas –desde patrullaje, detenciones hasta la investigación del delito-", develan.

TE RECOMENDAMOS:

Un rotundo “no” a la militarización de México ha emergido desde un importante bloque de organizaciones de la sociedad civil.

“El saldo de la Guerra contra las drogas en México es grave. 

En 10 años hemos acumulado más de 200 mil homicidios, más de 28 mil personas desaparecidas, los feminicidios han aumentado con expresiones de violencia cada vez más atroces y hay cientos de miles de personas desplazadas de sus hogares. Los datos muestran que la ruta que emprendió Felipe Calderón y que ha continuado el gobierno de Peña Nieto es equivocada”, sentencian en un comunicado.
“El endurecimiento de las medidas no ha logrado ni logrará disminuir la violencia en el país. Hoy vivimos en un país mucho más inseguro, con instituciones más débiles y un sistema de justicia penal que no termina de funcionar correctamente. El sistema adversarial que entró en pleno vigor este año, está en continua lucha con el legado inquisitivo que dependía de prácticas como la tortura. Nuestras policías e instituciones de justicia son más débiles hoy que hace 10 años. La dependencia del ejército y las fuerzas armadas para realizar funciones de seguridad pública, que constitucionalmente corresponden exclusivamente a las autoridades civiles, también es mayor”, señalan.
Y develan: “Las iniciativas legislativas que se han planteado en la dirección de normalizar la presencia e intervención militar en el país preocupan. Se pretende normalizar lo que en cualquier democracia sería una excepción: el involucramiento del ejército en tareas de seguridad públicas –desde patrullaje, detenciones hasta la investigación del delito-.
“Dotar de marco jurídico a las Fuerzas Armadas es, sin duda, importante. Las Fuerzas Armadas han realizado un trabajo que las autoridades civiles no han podido o querido hacer, tareas que constitucionalmente no les corresponden y que no están entrenados para realizar. Esto ha puesto a sus miembros en una situación de vulnerabilidad jurídica. Sin embargo, dicho marco jurídico no puede simplemente plantear -como hacen las propuestas legislativas de Seguridad Interior propuestas por Roberto Gil Zuarth (PAN) y por Cesar Camacho (PRI)- que se normalice y haga permanente lo que hoy sucede de forma inconstitucional. 
Tampoco se debe abogar por suspender las garantías individuales para que el ejército pueda realizar sin controles y sin transparencia la tarea que corresponde a la autoridad civil”, sostienen. 
“Cualquier propuesta de regulación del ejército debe retomar las recomendaciones que ha hecho la Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos en México e ir orientada a regresar a los soldados a sus cuarteles, de forma paulatina y responsable. Debe además ir acompañada por una Ley que regule el uso de la fuerza y establezca mecanismos institucionales para fiscalizarla”, indican.
“Está por aprobarse en la cámara de Diputados, la Ley Reglamentaria del artículo 29 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. En situaciones de emergencia, el Estado debe poder actuar rápidamente y ello implica en ocasiones la necesidad de limitar ciertos derechos y dotar al Ejecutivo poderes extraordinarios. Pero los estados de emergencia, por definición, atentan contra la médula constitucional, contra los derechos fundamentales y contra la división de poderes, por ello deben preverse con cuidado las reglas que aseguren que esas restricciones sean acotadas y fáciles de revertir”, aseguran.
El senador del PRI, Emilio Gamboa, ha anunciado que convocará a un periodo extraordinario en el Congreso para “discutir” la ley de seguridad interior.
Comunicado íntegro:

fuente.-