Hubo tiempos en que se hablaba de
la "colombianización" de México como futuro indeseable. Hoy, en
cambio, no nos vendría mal una dosis de "colombianización".
En Oslo,
al recibir el Premio Nobel de la Paz, el presidente colombiano, Juan Manuel
Santos, no sólo anunció el fin negociado de la guerra interna más larga en el
hemisferio -52 años-, sino que, en su discurso señaló que en el curso de esa guerra
se introdujo un elemento que la agravó: el narcotráfico. Sustentado en la dura
experiencia colombiana afirmó que, si bien la guerra con las FARC se acabó,
"la guerra contra las drogas no se ha ganado, ni se está ganando... es
hora de cambiar nuestra estrategia". Para nosotros, este mensaje es claro
pero complicado de asimilar. Pues aquí esa "guerra contra las drogas"
sigue y no hay visos de un cambio de estrategia.
Con 174,652 muertes violentas en
el último decenio relacionadas con el crimen organizado -sostenido básicamente
por el narcotráfico-, 29,198 desaparecidos y un gasto de 1.8 billones de pesos
en las instituciones encargadas del mantenimiento de la "ley y el
orden" (Revista Reforma, 11 de diciembre), la guerra contra las drogas
prosigue como si se pudiera ganar. Y ese empeño tan sin sentido nos está
conduciendo a un peligroso callejón que, si bien tiene salidas, con el paso del
tiempo todas se están estrechando y todas son peligrosas.
Dos días antes de que el
presidente Santos diera su discurso en Oslo, aquí, en la Ciudad de México, el
general secretario de la Defensa declaró que a los militares les
"encantaría que la policía hiciera su tarea para lo que está, para lo que
se les paga, pero que no lo hacen" y así poder volver a sus cuarteles,
pues su misión no es perseguir delincuentes.
El general no dijo de quién es la
responsabilidad de que las instituciones policiacas no cumplan con su tarea,
estén minadas por la corrupción, y sea el Ejército el que deba mal llenar el
vacío dejado por una gran falla institucional, tan añeja como notoria. Y no lo
dijo porque la responsabilidad está implícita en el argumento: además de los
policías mismos, la falta es de sus mandos civiles, desde los presidentes
municipales pasando por los gobernadores hasta llegar a la cúspide del poder:
la Presidencia de la República y el Congreso.
Como el general no podía ir tan
lejos como el presidente Santos y admitir que la guerra en que está envuelto el
Ejército y la Armada no se está ganando y va para largo, entonces pidió -¿exigió?-
una ley de seguridad interior que legitime la tarea que desde hace mucho, y no
sólo en los diez últimos años, vienen haciendo las Fuerzas Armadas. Si la
realidad no va a cambiar, pues por lo menos que cambie el marco jurídico. ¡Vaya
implicaciones las de la declaración del general Salvador Cienfuegos!
EL LABERINTO
El problema de la guerra contra
las drogas prohibidas o campaña, como prefieren llamarle algunos militares, se
inició desde, por lo menos, los 1940, que se acentuó a raíz de las presiones
norteamericanas tras la "Operación Intercepción" de 1969, a la que
siguió la "Operación Cóndor" en los 1970 para culminar en la
"Operación Conjunta Michoacán" de 2006, la "Iniciativa
Mérida" de 2008 y todo lo que ha venido a partir de entonces y que engloba
el concepto de "la guerra de Calderón", es que continúa sin visos de
solución. Hasta hoy, Washington pareciera no incomodarse por la prolongación
indefinida de esta guerra sin esperanza, pues el costo lo lleva México, mientras
que en Estados Unidos la estrategia pareciera ser la de rendirse en algunos
frentes internos, al punto que la marihuana ya va camino de la legalización.
Nosotros, en cambio, seguimos la inercia. ¿Es que esperaremos a que Colombia,
país que inspiró nuestra "Iniciativa Mérida" nos muestre qué hacer?
Apenas hizo público su enojo el
general Cienfuegos, el PRI y sus aliados en el Congreso dijeron que redactarían
y aprobarían la ley de seguridad interior que demandan los militares. El
general cumple así con su gremio al exigir un nuevo marco legal que no ponga en
evidencia al Ejército en caso de nuevos Tlatlayas -ejecución de prisioneros.
Pero como sociedad nacional, ¿es eso lo que realmente necesitamos? ¿No nos
estaremos internando aún más en el laberinto de la inseguridad y la
ingobernabilidad por no resolver el problema central?
Una ley de seguridad interior
donde se tome en cuenta el papel de las Fuerzas Armadas en momentos
excepcionales y cortos pudiera ser algo positivo, ¿pero legislar y, por tanto
legalizar y legitimar la intervención militar en circunstancias donde la
inseguridad no es excepcional sino una condición que ya se volvió crónica, no
entraña peligros de largo plazo?
El sexenio de Enrique Peña Nieto
va a concluir en poco menos de dos años. Entre sus legados de largo plazo está
la corrupción desbordada (personificada por los ex gobernadores en fuga) y la
privatización de la otrora orgullosa industria petrolera. ¿También va a estar
la consagración de las Fuerzas Armadas -la institución menos tocada por el desprestigio-
como policías de última instancia? Una vez institucionalizado el papel del
Ejército como responsable de una guerra donde hay pocas posibilidades ganar,
¿se estará en la salida del laberinto o en un sinsentido mayor? Es pregunta que
demanda una respuesta de la sociedad y de los responsables políticos pronta y
de fondo.
Navidad, temporada de dar en la Cámara de Diputados.
Secretarias, asistentes y demás personal de los 500 legisladores se afanan envolviendo regalos, jalando diablitos con tazas, arcones, vinos y dulces, o subiéndolos a los autos en el estacionamiento.
Marko Cortés, líder del grupo parlamentario del PAN, envió canastas con champagne Moët & Chandon, whisky, mazapanes y chongos zamoranos a los integrantes de su fracción y a algunos de otras bancadas.
El vicecoordinador del PRI, Jorge Carlos Ramírez Marín, usó el estacionamiento como almacén de 208 cajas para cada miembro de su bancada.
Cada caja llevaba unas botanas Lupita, un six de cervezas marca Patito y un pastel yucateco, así como una tarjeta.
¿Qué sucederá en México durante la tarde del 26 de diciembre? No me refiero a eso que usted está pensando. Me pregunto, en cambio, ¿qué más sucederá, a qué delincuente dejarán de atrapar, qué investigación de un funcionario público cerrarán sin fincar responsabilidades, qué niña no llegará a su casa, cuál compañía no pagará impuestos?
Pocas respuestas tendremos a estas preguntas, que cotidianamente atañen al quehacer periodístico en México. Como muchos saben, un video de 46 segundos cambió la agenda del cierre de año. Volcó la atención de la prensa hacia un pueblo de calles sin pavimento, donde habitan 200 mexicanos que no buscaron ser famosos, en San Luis Potosí.
Durante los últimos días me he preguntado qué tiene de diferente este video respecto a otros miles que hemos visto en las redes sociales durante los últimos años. Este, que no es vulgar ni contiene escenas sexuales, donde ninguna persona aparece golpeada.
Me he cuestionado por qué este, en especial, se colocó en el centro de la atención pública y movilizó a periodistas, políticos y empresas, en una inverosímil carrera para obtener exclusivas de un producto mediático, esta vez en la forma de una modesta familia, que se fue haciendo atractivo a cada minuto.
Creo que no pocos de los lectores de Sin Embargo, regularmente avezados en cuestiones de interés público, habrán percibido en este asunto un cierto aroma a las películas de Luis Estrada. ¿El fenómeno Rubí está siendo utilizado como una caja china? ¿Quién se beneficia con este efectivo distractor?
Esta sería la respuesta más fácil, entendida en el contexto mexicano, donde no pocas veces la figura de la caja china de Estrada encuentra justificado asilo en la realidad. En este caso, algunos elementos parecen justificar esta hipótesis.
Antes del 1 de diciembre, ninguna de las mejores amigas, los familiares, ni siquiera la pequeña empresa organizadora de eventos a cargo de la fiesta de Rubí, habían hecho eco del evento en sus cuentas de Facebook. La chica aún comentaba las fotos de sus compañeras, y vivía en la tranquila rutina de su pueblo en el norte del país.
Varios días y apariciones televisivas después, Rubí es considerada como un motivo de orgullo local en La Joya, un pueblo que según el periódico Vanguardia solo había sido mencionado en la prensa una vez hace una década, a causa de un accidente de autobús en el que perdieron la vida 15 personas.
El 29 de noviembre, la compañía Foto Video Rosales colgó en su página de Facebook un video de la invitación hecha por Rubí y sus padres. Dos días más tarde, ya el post había comenzado a compartirse viralmente, cuando saltó de Facebook a la cuenta de YouTube de CRM Noticias, un medio potosino que suele retomar información de otros portales y cuyo video cuenta ya con más de cuatro millones de vistas.
Siguiendo la hipótesis de la caja china, lo más curioso vino tres días después, cuando el canal TV1 subió el mismo video, con el adjetivo de “viral” en el título, y este comenzó a aparecer en las pantallas de los usuarios como “recomendado”. A una semana de que este post ha estado en línea, aún aparece con la categoría de “nuevo” y está colocado como primer lugar en las búsquedas, por encima de otros miles de videos sobre el tema, publicados posteriormente.
A falta de mayores elementos de sospecha, una segunda explicación puede resultar más certera en este caso, aunque más difícil de asimilar.
¿Qué dice este fenómeno sobre la realidad mexicana? ¿Por qué pueden expandirse viralmente expresiones que combinan morbo, burla y la clara discriminación a costumbres rurales, que pueden sonar exóticas en el contexto urbano?
Creo que el fenómeno deja en claro que el acceso por igual a redes sociales no garantiza tratamientos de igualdad sobre las costumbres de unos y otros. En este contexto, puede parecer nice subir fotos de comidas o botellas de vino, pero es motivo de burlas que una familia invite a “todos” a celebrar a su hija u ofrezca una chiva de 10 mil pesos, que en el entorno urbano es leído literalmente, como si fuera a regalarse un animal en plena fiesta, y no como una costumbre arraigada en el contexto rural, de premiar con dinero al ganador en una carrera de caballos.
Faltan varios días para que el fenómeno Rubí se robustezca con intereses reales, y se diluya cualquier rastro de inducción, que alguien pudo ver y usar en un inicio. Quizá nunca lleguemos a saber si esta inducción siquiera ocurrió, o si de veras estamos frente a un triste reflejo de nuestra realidad, en la cual lo “viral” termina siendo cada vez más una mirada al espejo de una sociedad.
Cuando termine la fiesta y La Joya permanezca como un referente local, quedarán estas preguntas, que las ciencias sociales aún están lejos de contestar. Considero como el elemento más preocupante, la tremenda exposición en la cual quedará esta familia, en su modesta casa al borde de una carretera, en el contexto de un México impune en el que una niña pueda convertirse en carne de cañón para cualquiera, en cualquier momento.
Rubí no cumple 15 años en diciembre. Los cumplió en agosto, pero habrá baile y distracción. Aquí, en el Altiplano potosino es domingo, la fiesta que culminará el 26 de diciembre, ya empezó. No es sólo una celebración más. Es el evento que distrajo a México.
LA JOYA, San Luis Potosí.- La Joya, el pueblo que se volvió noticia internacional por esta fiesta de 15 años, no tiene drenaje, ni gas, ni calles pavimentadas, ni teléfono, ni internet, ni secundaria, ni policías, ni médico, ni iglesia, ni kiosko.
En realidad, en el pueblo hay poco, muy poco. Una tienda, cuarenta casas, dos columpios, maíz, frijol y varias decenas de chivas, marranos, burros, pollos, y al fondo el monte.
El pronóstico del clima no cumple del todo. La aplicación del tiempo desconoce que La Joya existe, pero cerca de ahí, en la cabecera municipal de Villa de Guadalupe, la temperatura de cinco grados centígrados con sensación térmica de uno, amenaza con hacer temblar los cachetes de visitantes y pobladores. El camino, entonces, puede ser más agradable.
Foto @jvillalpandoc
Entre pedregal y pedregal hay que poner atención a las pisadas. Sólo aquellos que ya llevan tiempo por acá pueden sortear el camino con maestría. Los fuereños somos poco afortunados para completar el trayecto y esto pone al descubierto la poca destreza para andar por los caminos de montaña.
—A la una, a las dos, a las tres.
Este tramo se libró. De no caer, la cantaleta se repite de manera ininterrumpida durante el recorrido.
Tres familias dedicadas a la recolección y tallado de ixtle fundaron hace 40 años el pueblo de Rubí. Venían de La Sierpe, a 20 minutos de La Joya, una comunidad que cuando dio todo lo tenía que dar, fue abandonada.
Sin urbanistas o arquitectos del paisaje, el río formó sus calles y los primeros pobladores tuvieron suerte al guiarse por la simetría marcada por los arroyos para seguir sobre ellos una ruta delimitada por seis casas establecidas a orillas de la carretera. Una de esas viviendas pertenece a uno de seis tíos paternos de Rubí que acá viven. Los siete restantes se fueron a Estados Unidos, pero ya confirmaron su asistencia a la fiesta.
La Joya fue una pequeña cañada que rememora su origen cuando el agua cae derramada por los pobladores que acuden desde el alba, movidos en sus trocas con enormes tambos para rellenarlos de líquido que alberga un pozo. Hay que dar de beber a los animales, lavar la ropa, bañarse y descargar los desechos con la corriente de agua.
Frente a la casa de la quinceañera, sobre la carretera estatal Matehuala-Charcas, el olor que sale de las estufas de leña anuncia que en varias casas ya está el almuerzo: frijoles, sopa de arroz, café con leche, tortillas calientes recién traídas a bordo de una motocicleta por un repartidor, salsa de molcajete y queso de cabra casero. Mucho queso de cabra.
Aquí, el éxito en redes de #Los15DeRubí contrasta con la falta de internet. Nadie puede ver su muro de Facebook o consultar Google en sus casas ni hacer una llamada local por teléfono en alguna cabina de cobro. Cualquier modo de comunicación que no sea presencial es impensable.
Sin llamarlo, un joven de 16 años de piel requemada y ojos color miel se acerca. Está aburrido. Es Roberto Carlos Ibarra, primo hermano de la quinceañera y quiere conversar.
—¿Hay el teléfono fijo? ¿Señal de celular?
— Habrá en dos casas que con suerte consiguieron que se los conectaran. ¿Ve el cerro ese donde están las antenas? Ahí puede agarrar señal de celular y también para que se meta a su Facebook y al internet.
— Entonces, ¿cómo es que pueden consultar las redes sociales y cómo se hizo famosa tu prima?
— ¡Por “la chiva”! —alcanza a exclamar el adolescente de sudadera roja decolorada y raída de mangas y cuello, antes de soltar una carcajada socarrona que deja ver sus dientes pigmentados de marrón por los altos niveles de flúor que circulan en el agua.
Roberto Carlos habla de “la chiva” como si todo México supiera que así conocen a las carreras de caballos por las que se desató la fiebre de los 15 años de Rubí, pero también habla de la verdadera fecha de nacimiento de su prima. Cumplió sus primaveras en agosto pasado.
— Y entonces, ¿porqué lo celebrarán hasta diciembre?
Que la cumpleañera no haya nacido durante los últimos días del año es lo de menos, los festejos de 15 años en ese mes son muy esperados. Estrellas del firmamento grupero como Vagón Chicano y la Banda Jerez de Marco Flores han sido contratadas para amenizar las fiestas. Diciembre es el mes en el que todo mundo tiene vacaciones y regresan los que se fueron a Estados Unidos. Aglomeraciones
En La Joya, así como en otras comunidades de San Luis Potosí, la diversión de las familias, y principalmente de los jóvenes, llega cada fin de semana con las bodas o los 15 años.
Algunos ni siquiera llevan un atuendo especial. No hay código de vestimenta y todos los que quieran pueden pasar. Dependiendo de la afluencia se calcula el éxito de una fiesta y a ojo de buen cubero cada quien hace sus cuentas. A veces cuatro mil, otras dos mil. Las aglomeraciones de humanos para algunos son incalculables.
A las nueve de la mañana el sol ya está en lo alto sin que lo acompañen nubes, aviones, helicópteros o drones. Eso pasó días atrás cuando acudieron empleados de Telcel para instalar temporalmente la señal de telefonía celular para que el 26 de diciembre los invitados tengan oportunidad de volver a romper el internet desde el lugar donde el fenómeno se originó.
Foto @jvillalpandoc
En la parte baja del pueblo hay una casa pintada de amarillo, sus macetas con rosas, flores silvestres y cactus afuera del portal, además de las cercas madera ponen el límite entre ella y el páramo de dos hectáreas que a lo lejos se confunde con un jardín de la propiedad. Es ahí donde harán la comida para tres mil 500 invitados, aunque antes, sólo esperaban 500.
En el paraje todavía se observan marcas de mujeres y hombres que barrieron con escobas hechas con varas de los árboles que a las 11 de la mañana proyectan sombra entre las bancas de cemento y los columpios con asentaderas de madera y mecate, impulsados por el aire invernal que combinado con el sol, requema en segundos la piel. Este es uno de los preparativos para los que sí requieren del apoyo de la comunidad. Alguien tiene que hacer el trabajo sucio.
Antes de que explotara la viralidad por la fiesta de Rubí, en este páramo se haría su baile, ese al que indistintamente acuden los habitantes de los pueblos aledaños no con el fin de compartir con ella otro año, sino para buscar diversión. El sábado pasado decidieron cambiarlo de lugar hacia otro predio de 10 hectáreas, ubicado a un kilómetro y medio de la casa de la joven.
Afuera de una vivienda sobre la calle Hidalgo, su propietaria instaló una lavadora que no ha dejado de trabajar desde temprano. De ahí ha sacado calcetines, pantalones, camisetas, chamarras, blusones y ropa interior.
—Chac-chac-chá-chac-chac-chá-chac-chac…
Tal vez esta es la última tanda. Ahora están las colchas entre el agua y el rastro de jabón en las burbujas.
—Chac-chac-chá-chac-chac-chá-chac-chac…
Se acercan otras vecinas para platicar. Entre cada ciclo de lavado las tres mujeres lanzan carcajadas que se imponen al ruido de la lavadora. Desde hace varias semanas la conversación se mantiene en la fiesta, más por las novedades que han escuchado en sus viajes a las comunidades cercanas o las notas e imágenes en televisión de su ahora famosa vecina.
Foto @jvillalpandoc
Sobre la carretera ya pasaron algunos camiones hacia Matehuala o Charcas, a 30 y 20 minutos de La Joya. Allá van los últimos de la mañana, al mediodía. Quien espere uno deberá hacerlo en la tienda despachada por una mujer de pelo maltratado por el tinte aplicado varios meses atrás y de piel curtida por las faenas del campo. A las cuatro de la tarde todos terminaron sus actividades.
Los viajantes de paso preguntan dónde está la casa de la quinceañera. No es difícil dar con ella. Un grupo de nueve viajeros de Monterrey desciende de una camioneta blanca se toman fotos afuera de la vivienda, graban videos para subirlos a sus redes sociales en cuanto encuentren señal.
—Pasábamos por acá y quisimos saber dónde estaba la casa de Rubí —responde una joven blanca y delgada con cabello teñido de rubio, sujetado por un una trenza enroscada sobre su cabeza y boca pintada de rosa pastel y quien dijo que también era estudiante de preparatoria.
—¿Vendrán a la fiesta?
—No creo, tenemos cosas que hacer ese día, nomás venimos a ver dónde está la casa de la muchacha, contesta una mujer de mediana edad, con gafas que ocultaban la mitad de su rostro y quien nunca bajó del vehículo.
La visita afuera de la casa pintada en amarillo, marrón y con reja blanca de herrería tarda 10 minutos, suficientes tal vez para saciar su curiosidad, llevar algo que contar a sus amistades y vivir la experiencia.
Así han transcurrido los días afuera de la casa de la quinceañera. Visitantes van y vienen.
— ¿Tú eres el hermano de Rubí?
— Sí, pero no puedo atenderlos. Les voy a pedir que se vayan de mi casa porque no les voy a contestar. Fastidiado, el joven de 20 años cuyo único calzado es un par de calcetines blancos, se esconde detrás de una camioneta gris. Él no es la quinceañera ni su padre para dar información. Sólo es el hermano de la festejada.
Sobre la carretera, Fernando Ibarra, de más de 50 años y tío paterno de Rubí, está a punto de montar su camioneta, pero se detiene para conversar. Viste como la mayoría de los hombres de la región: botas vaqueras, pantalón de mezclilla y camisa a cuadros forrada con un chaleco. Está contento con el revuelo que causó su sobrina y de que La Joya sea un pueblo conocido en el mundo. Una mujer de la tercera edad se acerca a él e interrumpe la conversación.
Sus lentes ocultan la mitad de un rostro de tez morena y pelo azabache, coronado por un sombrero color beige, vestida con un traje blanco. Va acompañada. La flanquea su marido, originario del municipio de Charcas, y su hijo nacido en Ecatepec, Estado de México de 30 años de edad y quien comienza a grabar desde su teléfono celular.
Foto @jvillalpandoc
—Estamos aquí para que nadie les cuente cómo es el pueblo de Rubí. Este es su tío y les manda saludos a todos. Vénganse a la fiesta que se va a poner bien buena.
Los tres abrazan a don Fernando y sin conocerlo le desean lo mejor. Lo felicitan por vivir en La Joya y tener una sobrina famosa. Él corresponde e invita de nuevo a la fiesta. “Vengan con nosotros, no importa que no haya lugar. Como dice mi hermano, acá nos acomodamos”.
Perpetuo Socorro
A cinco kilómetros de La Joya, después de pasar por un puente de piedra donde en alguna época abajo de él corrió un caudal de agua, se encuentra un camino custodiado por una fila de árboles de Josué que sirven de preámbulo para lo que hay más adelante: la exhacienda de Solís.
La hacienda ya no produce mezcal o ixtle. Tiene una capilla dedicada a la imagen de la virgen de Guadalupe y en ella podría caber un centenar de personas. Aquí será la misa de Rubí. Los dueños de la hacienda la dejaron en manos del administrador José Luis Carrillo, quien, nervioso por la viralidad, se ha ocupado de atender a aquellos que solicitan celebrar un servicio religioso en la capilla.
Columnas formadas por árboles adornados por pétalos de gruesas flores que simulan enormes girasoles dan la bienvenida a los visitantes que también acuden a este sitio como punto obligado de visita en la localidad Zaragoza de Solís.
En el templo una imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro recibe a los feligreses y visitantes. El marco ya está desgastado por la falta de restauración y el lienzo revela que el sol también ha sido implacable dentro y fuera de la casa de dios.
La imagen de San Antonio de Padua y la Virgen Dolorosa son más afortunados por permanecer fuera del alcance directo del sol. Al fondo, pintada sobre la pared del altar la patrona de la iglesia se mantiene perpetua frente a la expectación del festejo.
Foto @jvillalpandoc
En esta capilla la Virgen de Guadalupe ha tenido muchas visitas, aunque las que están por llegar superarán aquellas que se hayan sumado el 12 de diciembre de cualquier año desde su fundación en 1848 por José Joaquín de Solís, quien posteriormente vendió la hacienda a la orden de los carmelitas descalzos. Al paso de los años ha cambiado de propietarios.
Además de los hoteles y empresas de transporte que ofrecen paquetes para que la gente viva la experiencia, la compañía Camping SLP instalará 200 casas de campaña en algún páramo cercano a la fiesta.
El joven empresario Armando Navarro ya tiene sus propios preparativos. Él también ignora que Rubí no cumple en diciembre y mejor para él, porque la ocasión es perfecta para que, además de rentar las casas de campaña, pueda vender con 150 kilos de carne, tacos, papas asadas y frijoles charros. La pregunta para él es ingenua.
—¿Cree que venga más de un millón de personas a la fiesta?
— ¡Claro que sí! Si no, no estaría preparando el negocio. De esto se va a hablar por varios meses. En la mirada del joven hay expectación, en sus manos hay un dron que está por armar para que sobrevuele la zona de la hacienda y el resto de la comunidad. Hizo lo mismo en La Joya.
Es domingo 11 de diciembre y hay festejo para la Virgen en Villa de Guadalupe.
También hoy habrán bandas gruperas por escuchar y parejas para bailar. El lunes esperan las chivas para ser alimentadas y abrevadas, las mujeres harán queso de cabra, lavarán la ropa, prepararán el almuerzo y la comida, cuidarán a los pequeños. Los hombres saldrán al campo a cosechar el maíz y frijol que meses atrás sembraron.
Aunque las heladas alcanzaron algunas milpas, aún hay alimentos por recoger. Así hasta que llegue el 26, ese día no cumplirá años Rubí, pero de que habrá baile, habrá.
Con el respaldo de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), el Senado de la República aprobará este jueves una reforma para endurecer las penas contra la portación ilegal de armas.
La decisión fue celebrada por el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, quien acudió a la Cámara alta en calidad de presidente de la Comisión de Seguridad y Justicia de la Conago.
La reforma está basada en una iniciativa presentada por senadores del PRI, PAN y PRD desde marzo de este año.
La propuesta incluye un castigo de hasta 30 años de cárcel por el ingreso ilegal de artefactos al País.
Según el dictamen, se pretenden reclasificar las figuras penales, incrementar las sanciones corporales y económicas por la portación, posesión, almacenamiento, compraventa, tráfico, transportación, uso y destino de armas de fuego, explosivos y accesorios de manera ilegal.
Los senadores reconocieron que marco legal vigente es laxo, por lo que pone en riesgo la vida, el patrimonio y la seguridad nacional, ya que contempla sanciones menores y provoca la integración discrecional de averiguaciones previas y carpetas de investigación.
"Tenemos delincuentes que portan, poseen, trafican, transportan, venden y compran armas de fuego, explosivos y accesorios que se encuentran en libertad bajo caución, ante la falta de sanciones", exponen en el proyecto.
Con la reforma se propone castigar con una pena de entre 7 y 15 años de cárcel la portación, fabricación, importación o acopio de instrumentos que pueden ser utilizados para agredir.
Esa misma sanción aplicará para la portación ilegal de armas, dependiendo del calibre.
El acopio podría castigarse con entre 5 y 10 años de prisión, pero se incrementará hasta 15 años en función del tipo de armamento.
Los senadores establecieron hasta 30 años de cárcel al que introduzca armas de fuego de manera clandestina en territorio nacional.
También plantearon derogar un apartado en el que se establecía la aplicación de sólo una multa al extranjero que incurriera en esa falta por primera ocasión.
Reunido con la Junta de Coordinación Política del Senado, Mancera aseguró que, de avalarse las nuevas disposiciones, no sólo se beneficiará a la Ciudad, sino también al resto de las entidades federativas.
"A ninguna sociedad le conviene tener a personas armadas ilegalmente en su convivencia. Es clara la relación que existe con el incremento de la violencia y sus consecuencias fatales", dijo.
En respuesta, el Presidente del Senado, Pablo Escudero, anunció que la reforma está lista para ser aprobada este mismo jueves, durante la sesión ordinaria.
Incluso invitó al funcionario a permanecer en el recinto legislativo para atestiguar la votación que se llevará a cabo en las próximas horas.