Apenas tomó el mando Doña Ernestina Godoy, y lo primero fue desbaratar otro de los “milagros procesales” que dejó su antecesor, Alejandro Gertz Manero: el criterio de oportunidad que convirtió a Raúl Rocha Cantú ―sí, el del Miss Universo, el empresario con glamour que delató la gasolina contrabandeaba y las armas legales con ayuda militar para el Cartel del Golfo y C.J.NG en sus primeras delaciones como “testigo colaborador que llevaron a la carcel a cercana al equipo de Omar García Harfuch,ya en libertad.
A Rocha le duró la inmunidad lo que a un político le dura un acto de contrición: 26 días. En ese tiempo, el hombre que confesó haber participado en el huachicoleo “nomás tantito” disfrutó de su libertad mientras la justicia se debatía entre el maquillaje y la cirugía reconstructiva. Pero ahora, con el nuevo régimen fiscal en la FGR, el beneficio se esfumó y el magnate pasó de colaborador a prófugo reluciente.
Aunque el caso huele más a ajuste de cuentas que a purificación institucional. No es una guerra santa por la justicia, sino un pleito por quién controla el mazo y el espejo: la justicia como maquillaje político. Lo de Gertz fue “tú cántame bonito y te borro el expediente”; lo de Godoy parece “me vale tu canción».
Mientras tanto, el certamen Miss Universo ya habia anunciado que empacaba sus tacones rumbo a Nueva York, huyendo del lodazal mexicano donde hasta las investigaciones penales desfilan con faja y pestañas postizas y con una posibilidad inminente ,volverse testigo protegido de los EE.UU.
En el fondo, este episodio no desnuda la corrupción —esa ya venía en cueros—, sino la facilidad con la que el poder viste y desviste la justicia según la temporada.
Con informacion: ELNORTE/

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