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sábado, 6 de diciembre de 2025

«NO FUE INFILTRACION,FUE FUSION»: «EE.UU ACUSA EX-AGENTES que USARON el MANUAL de la DEA al SERVICIO del CARTEL de JALISCO»…y su portafolio era amplio, armas,drones,explosivos,drogas y dinero.


Dos exagentes de la DEA, Paul Campo, de 61 años, de Oakton, Virginia, quien se retiró de la DEA en 2016 después de una carrera de 25 años, y Robert Sensi de 75 años, de Boca Ratón, Florida,fueron acusados en Nueva York de trabajar para el CJNG en narcoterrorismo, tráfico de cocaína, lavado de dinero y exploración de compra de drones y armamento militar pesado, con penas que podrían llegar a cadena perpetua. 

El caso exhibe la capacidad corruptora del Cártel Jalisco ,pero al mismo tiempos el castigo a sus sucios socios, algo que no hace Mexico,no solo no le gusta,los asciénde.

Datos duros del expediente

La acusación presentada en la Corte del Distrito Sur de Nueva York señala que Campo y Sensi pusieron al servicio del CJNG la experiencia táctica y financiera acumulada en la DEA, conspirando para lavar cientos de miles de dólares y acordar el movimiento de millones adicionales vinculados al narcotráfico. El plan incluía lavar alrededor de 12 millones de dólares mediante criptomonedas e inversiones inmobiliarias, además de pactar un pago por 220 kilos de cocaína con ventas estimadas en 5 millones de dólares a cambio de comisiones.

Los fiscales también detallan que ofrecieron asesoría para la producción de fentanilo y exploraron la compra de drones y armamento militar, incluyendo rifles AR-15, M4, M16 y lanzagranadas, con la idea de convertir a un cártel mexicano en una fuerza con capacidades de ataque de corte terrorista. En grabaciones, Sensi llegó a presumir que los drones podrían cargar hasta seis kilos de explosivo C-4, suficiente para montar operaciones ofensivas de alto impacto.

Cargos y mensaje político

Campo y Sensi enfrentan cargos por conspiración para cometer narcoterrorismo, distribución y posesión de cocaína, apoyo material al CJNG y lavado de dinero, con mínimos de 10 a 20 años y techos de hasta cadena perpetua según cada acusación. El mensaje de la Fiscalía es que no solo se perseguirá a los cárteles, sino también a quienes aportan experiencia y conocimiento técnico, logístico y financiero que los vuelve más letales en territorio estadounidense.

El caso no se queda en la narrativa clásica del “policía bueno vs. narco malo”, sino que dibuja un ecosistema en el que los exagentes usan el manual de la DEA como catálogo de servicios para el mejor postor. El expediente muestra que el CJNG ya no solo compra armas o corrompe policías municipales: ficha operadores con entrenamiento federal gringo para diseñar su infraestructura de guerra y de lavado.

Irreverente: el narco-estado binacional

Aquí la bomba no es solo que dos exagentes de la DEA terminaran trabajando para un cártel mexicano, sino que el CJNG haya encontrado en la burocracia antidrogas de Estados Unidos un banco de talento dispuesto a venderse al mejor precio. El mito del “Estado fuerte” que combate al crimen se desdibuja cuando los mismos que perseguían cargamentos de coca ahora calculan comisiones sobre 220 kilos y cotizan drones cargados con C-4 como si fueran startup de defensa.

Del lado mexicano, el CJNG confirma que su negocio principal no es la droga, sino comprar lealtades: corrompe policías rurales, alcaldes, mandos militares, y ahora también exagentes de élite del país que presume liderar la guerra contra las drogas. Del lado estadounidense, queda claro que también hace aire: el aparato de seguridad no es una muralla ética, sino un mercado laboral donde la experiencia en operaciones financieras y tácticas puede migrar sin demasiados escrúpulos al mejor cliente criminal.

El expediente en Nueva York enseña que el CJNG opera como un consorcio binacional que compra talento en Wall Street, equipo militar en catálogos gringos y exagentes de la DEA en la sobremesa de Manhattan. Si un cártel puede acceder a criptos, bienes raíces, drones y tácticas de narcoterrorismo con la ayuda de quienes juraron combatirlo, el término correcto ya no es “infiltración”, sino fusión: un narco-estado informal que se alimenta de la corrupción a ambos lados de la frontera, con una enorme diferencia,del otro lado del Río o la valla,SI HAY CASTIGOS y NO IMPORTA su MILITANCIA POLITICA.

Con informacion: EMEEQUIS/

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