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jueves, 7 de agosto de 2025

“OTRA VEZ CHECO y su CONSORTE”: “EXHIBEN DIPUTADOS de la CUARTA TRANSGRESION REVENTANDO 340 MIL PESOS en una NOCHE de FIESTA en la FORMULA 1″…una bacanal pagada con recursos tan opacos como su sentido del pudor


La diputada Diana Karina Barreras (PT), alias “Dato Protegido”, y su esposo, el morenista Sergio Gutiérrez Luna, volvieron a coronarse como ejemplos vivos de la coherencia tropical. Esta vez, fueron exhibidos por reventarse la módica suma de 340 mil pesos en una fiesta privada de acceso ultraexclusivo, donde el boleto individual costaba un puñado miserable de $8,500 dólares… poco más de dos meses completos de salario para ambos diputados, según detalló el académico Jorge García Orozco en Instagram.

El evento, amenizado a todo lujo por las actuaciones de Alan Walker y Esther Anaya, dejó claro que la “cuarta transformación” sabe cómo transformar el discurso en oro… y el oro en bisutería de mal gusto. Lo paradójico es que Barreras y Gutiérrez Luna se pasean sin pudor con relojes y alhajas que harían palidecer al mismísimo Luis Miguel, a pesar de militar en partidos como Morena y PT, que se hinchan la boca —en tribuna y en Twitter— hablando de humildad y recato económico.

Parece que la humildad de estos legisladores es tan selectiva como la lista de invitados a sus fiestas: “para el pueblo, discurso; para mí, champaña y DJ internacional”. Mientras, las y los ciudadanos debemos aguantar que “Dato Protegido” gaste el poder judicial para obligar a una mujer a disculparse públicamente un mes entero por señalarle conductas impropias. Qué ironía: quien exige disculpas públicas es quien protagoniza el espectáculo privado.

El problema no es la fiesta. El verdadero insulto es la desvergüenza: transformar el carro de la colectividad en una limusina blindada al escrutinio social. El mensaje es claro: si eres del pueblo, celebra sobrio y en silencio; si eres político, celebra fuera de toda lógica, con dinero que nadie sabe exactamente de dónde sale.

Porque cuando tú guardas el cambio del camión, ellos reservan al DJ Alan Walker. Cuando tú eliges entre gas o tortillas, ellos eligen si la champaña será Möet o Dom Pérignon. Humor negro es que el PT y Morena nos sermoneen con austeridad mientras sus figuras más “humildes” caminan envueltas en Dolce & Gabbana como si fueran a legislar en la MET Gala de San Lázaro. ¿Y el dinero? Misterio de fe. Si la Virgen de Guadalupe se apareciera a pedir transparencia, seguro también le exigen una disculpa pública por violencia política.

¿Y saben qué es lo peor? Ni siquiera se esconden. Ya no hay ni el esfuerzo mínimo de disimulo. Victoriosos y campantes, festejan con luces y DJs mientras tú haces milagros con el presupuesto. Y que nadie señale, porque enseguida te arman juicio político mediático, te acusan de misógino, clasista, fifí y hasta de no amar al pueblo.

Esto ya no es sólo una contradicción. Es un fetiche por el cinismo. Es una bacanal pagada quizás con recursos de origen tan opacos como su sentido del pudor. Es una tragedia pasada por filtros de Instagram. Y nosotros, los ciudadanos, al fondo del salón, sin copa ni asiento, obligados a aplaudirles su obscena celebración moral.

Por cada peso que dilapidan, hay un salario mínimo temblando. Y por cada declaración de “compromiso con el pueblo”, hay un Rolex brillando detrás.

En conclusión, la austeridad en Morena y PT solo sirve para pedirle a los demás que no se diviertan mucho, no ostenten demasiado y no cuestionen nunca. Porque cuando la incoherencia se viste de gala, ya ni el Estado la puede detener: se sube a la tarima, pide el micrófono, y te cobra la entrada a precio de oro.

¡Salud por eso! …pero ustedes pagan la cuenta.

Con informacion: ELNORTE/

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