El robo de vehículos en Sinaloa no es simplemente una estadística, sino un fenómeno estructural que alimenta y empodera al crimen organizado,pero afecta de manera directa a la sociedad. De acuerdo con las estadísticas recientes, del 9 de septiembre de 2024 al 4 de agosto de 2025,las distintas facciones de su majestad el Cartel de Sinalo, robaron 6,461 vehículos en el estado, una cifra alarmante que evidencia el tamaño del problema y el poco impacto real de la respuesta de las autoridades.
Ejemplo de la brutalidad y cotidianidad de estos hechos es el mas reciente asalto ocurrido en la colonia Emiliano Zapata, en Culiacán, donde dos mujeres acompañadas de un menor de edad fueron despojadas de su camioneta Nissan Kicks por dos hombres armados en motocicleta.
Los delincuentes no titubearon, a pesar de que una de las víctimas tenía al menor en brazos, y huyeron sin mayores obstáculos. Este caso, lejos de ser la excepción, es la norma: el robo de autos opera como un engranaje delictivo que posibilita traslados, operaciones de sicariato, y fugas de los diferentes grupos criminales.
Mientras las autoridades planean el arribo e 100 patrullas, como resultado de las mas reciente reunion de gabinete federales Cartel de Sinaloa se ha apropiado por la fuerza de casi 7 mil “patrullas sicarias”.
Las autoridades con evidente poca autoridad, han hecho muy poco, mas bien nada, para revertir este fenómeno de vehículos despojados que son literalmente el combustible que mueve al Cártel de Sinaloa. La impunidad y la falta de estrategia efectiva aun y con miles de militares y policias,han permitido que esta “ola de violencia” continúe escalando, poniendo en riesgo la vida y el patrimonio de miles de familias sinaloenses.
La autoridad ni entiende,ni atiende
La clave de la ecuación criminal en Sinaloa reside precisamente en el eslabón casi invisible pero vital: el robo de vehículos, que funciona como la principal fuente de “patrullas sicarias” para el cartel. Desglosemos la lógica:
- 1. Robo masivo de vehículos: La cifra es contundente: 6,461 autos robados en menos de un año. Cada uno representa una herramienta lista para ser utilizada por el crimen organizado para de sus esplazamientos y operaciones.
- 2. Insuficiencia de respuesta oficial: La prevalencia de estos robos indica que la autoridad no está logrando frenar esta actividad. Su papel, en la práctica, ha sido marginal o ineficaz, permitiendo que la cadena delictiva permanezca activa.
- 3. Equipamiento criminal: Con acceso continuo a vehículos robados, el cártel arma flotas móviles que emplea en secuestros, ejecuciones, extorsión, trasiego de drogas… Estas “patrullas” son flexibles, desechables y difíciles de rastrear, creando una ventaja estratégica para los sicarios.
- 4. Efecto dominó en otros delitos: Si se interrumpiera este flujo –si la autoridad realmente combatiera el robo de autos de forma efectiva–, el cártel perdería movilidad, capacidad de reacción y camuflaje. Sin su principal herramienta de transporte y huida, las operaciones criminales disminuirían en eficacia y frecuencia. Por extensión, veríamos reducción en secuestros, homicidios y otros delitos de alto impacto, que dependen de la logística vehicular.
En suma, atacar la primera pieza —el robo de vehículos— podría fracturar la estructura operativa de los grupos criminales y alterar la dinámica de violencia que azota Sinaloa. La omisión oficial en este aspecto, lejos de ser un detalle menor, es el factor que mantiene aceitada la maquinaria delictiva en una ciudad sitiada por soldados, pero no protegida.
Con informacion: NOROESTE/

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