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sábado, 9 de agosto de 2025

“DUELO de CHISMOSOS EXHIBE RIÑA GENERACIONAL”: “PAR de JUNIORS RIJOSOS se AGARRAN a GOLPES DIGITALES en el PATIO de RECREO TUITERO”….se dedicaron a airear trapos sucios familiares.


En un espectáculo que hubiera hecho palidecer de envidia a las mejores telenovelas de Televisa, José Ramón López Beltrán y Luis Felipe Calderón Zavala protagonizaron una batalla épica en redes sociales que demostró que los pecados de los padres… bueno, los hijos los defienden a capa y espada, aunque sea con memes y fotos comprometedoras .

Todo comenzó cuando el vástago calderonista decidió trollear al hermano de “Andy” López Beltrán por sus vacaciones japonesas de lujo, comentando con sarcasmo digno de un comediante de stand-up: “Si no aclaraba que los 7500 diarios del hotel incluían el desayuno, me cae que no le creía que vive ‘en la justa medianía como recomendó Benito Juárez’” . El joven Calderón, claramente, no se había desayunado con diplomacia ese día.

La Venganza es un Plato que se Sirve… en Helicóptero

Pero José Ramón López Beltrán no era de los que se quedan callados ante las pullas. Con la sutileza de un martillo pilón, respondió subiendo una foto infantil de Calderón Zavala abordando un helicóptero presidencial junto a su familia, acompañada del devastador comentario “¿Tu qué?” . Porque, evidentemente, nada dice “te callé la boca” como una foto de la infancia del adversario.

La respuesta de Luis Felipe fue casi filosófica en su intento de justificación: “Mi padre llegó a trasladarse en helicóptero presidencial porque era presidente (así funciona en muchos países), y llegué a acompañarlo en ocasiones” . Una defensa tan sólida como un castillo de arena en pleamar, pero que culminó con el golpe bajo perfecto: “ustedes no han podido explicar cómo se enriquecieron durante el sexenio de tu papá” .

El Arte de la Guerra… Tuitera

Ahí fue cuando José Ramón decidió sacar la artillería pesada y lanzar la acusación madre: “Tu papá Felipe Calderón no ‘llegó’ a la presidencia: Se la robó con un fraude electoral” . Una acusación tan original como decir que el agua moja, pero que en el contexto del ring virtual funcionó como un uppercut directo al mentón digital.

La contra-respuesta de Calderón hijo fue digna de un manual de political trolling: “adelante, José. Has de estar bien ocupado tragando en la alberca de Vidanta” , demostrando que había hecho su tarea sobre los destinos vacacionales de lujo de la familia presidencial.

La Batalla de las Cajas Vacías

El intercambio alcanzó su clímax operístico cuando Luis Felipe sacó del baúl de los recuerdos una foto del 2006 mostrando a los entonces voceros de AMLO, Gerardo Fernández Noroña y Claudia Sheinbaum, llegando a la casa de campaña de Calderón con “tres cajas de pruebas” de un presunto fraude . La ironía histórica de ver a la actual presidenta cargando cajas de “evidencias” era tan exquisita que casi se podía saborear.

“No hubo ningún fraude, pero si después de casi 20 años, por fin tienes evidencia de eso, preséntala, porque siempre llegan con cajas vacías”, escribió el hijo de Calderón , en lo que probablemente será recordado como el mic drop más elegante de esta batalla generacional.

El Final: Cuando ya No Hay Nada Más Que Decir

La contienda llegó a su fin de la manera más millennial posible: José Ramón declaró “Ya te dediqué unos minutos, pero ya me aburriste. Adiós” y procedió a bloquear a su contrincante, quien no perdió la oportunidad de compartir una captura de pantalla del bloqueo como trofeo de guerra digital.

Reflexiones de un Espectáculo Generacional

Este intercambio, más allá de su valor como entretenimiento puro, revela las tensiones heredadas de una clase política que aparentemente transmite sus rencores como si fueran joyas familiares. Los hijos, criados en los privilegios del poder, ahora debaten públicamente sobre helicópteros presidencialeshoteles de lujo y fraudes electorales con la naturalidad de quien discute sobre el clima.

Mientras México enfrenta desafíos reales como la violencia, la pobreza y la corrupción, sus futuros líderes potenciales se dedican a airear trapos sucios familiares en Twitter, demostrando que la política mexicana, al final del día, sigue siendo un asunto de familia… una familia muy, muy disfuncional.

La moraleja de esta fábula digital es clara: no importa cuánto cambien los tiempos o las plataformas, los políticos mexicanos seguirán encontrando maneras creativas de hacer de la cosa pública un espectáculo privado, ahora con hashtags y capturas de pantalla incluidas.

Con informacion: ELUNIVERSAL/

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