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viernes, 5 de junio de 2026

“¿POR QUÉ deben RENUNCIAR los...DOS ?: TAMAULIPAS exige CIRUGIA POLÍTICA del CORAZÓN del PODER"…no es arritmia, es una terrible infección.


En cardiología, el peor error no es detectar una anomalía: es normalizarla. Hay arritmias que, al principio, parecen inofensivas; un latido irregular aquí, un soplo allá. Pero cuando el médico decide recetar “mejorales” en lugar de intervenir de fondo, lo que está haciendo no es curar: es permitir que la patología avance hasta comprometer órganos vitales.

La vida pública de Tamaulipas parece hoy ese paciente mal atendido. Los señalamientos que rodean al gobernador de Morena Américo Villarreal —recurrentes, persistentes, incómodos— no son episodios aislados, sino síntomas que, vistos en conjunto, dibujan un cuadro clínico preocupante. 

En cardiología, el peor error no es detectar una anomalía: es normalizarla. Hay arritmias que, al principio, parecen inofensivas; un latido irregular aquí, un soplo allá. Pero cuando el médico decide recetar “mejorales” en lugar de intervenir de fondo, lo que está haciendo no es curar: es permitir que la patología avance hasta comprometer órganos vitales.

La vida pública de Tamaulipas parece hoy ese paciente mal atendido. Los señalamientos que rodean al gobernador de Morena Américo Villarreal —recurrentes, persistentes, incómodos— no son episodios aislados, sino síntomas que, vistos en conjunto, dibujan un cuadro clínico preocupante. 

Fotografías controvertidas con lugartenientes del Cartel del Golfo y Zetas, versiones sobre cercanía con operadores politico-criminales, vínculos cuestionados en su entorno inmediato: cada elemento, por sí solo, podría ameritar una explicación puntual. Todos juntos, sin una aclaración convincente, configuran algo más serio: una sospecha sistémica y una ficha de Narcopolíticos,extensiva a otros miembros del gabinete como Tania Contreras, Presidenta del Supremo Tribunal de Justicia con señalamientos que también alcanzan al Fiscal General Jesus Eduardo Govea Orozco y el Secretario General del Gobierno,Hector Joel Villegas,alias Calabazo.

En medicina, cuando hay sospecha de infección, el protocolo no es mirar hacia otro lado. Se ordenan estudios, se aíslan variables, se actúa con rigor. Aquí, en cambio, la respuesta institucional ha sido errática, cuando no francamente omisa. Ni la autoridad federal ni los órganos de procuración de justicia han ofrecido una narrativa clara que descarte —o confirme— los señalamientos. Ese vacío no es neutro: se llena con desconfianza.

La analogía médica es inevitable. Si el titular del Ejecutivo estatal —formado precisamente como cardiólogo— enfrenta indicios reiterados de proximidad con actores del crimen organizado, el problema no es de imagen, es de viabilidad institucional. Un gobernador no puede operar como un paciente en negación, ni como un médico que se receta a sí mismo placebos. La función pública exige un estándar más alto: transparencia radical cuando hay dudas razonables.

¿Por qué debería considerar la renuncia? 

En salud pública, cuando un agente potencialmente infeccioso amenaza al conjunto, se prioriza el sistema sobre el individuo. La permanencia en el cargo, bajo una nube constante de cuestionamientos, erosiona la confianza, debilita la autoridad y contamina cualquier política de seguridad. Gobernar sin credibilidad es administrar una crisis permanente.

Además, la renuncia abriría la puerta a algo que hoy parece ausente: una investigación creíble, sin la sombra del poder en funciones, ni sus capacidades institucionales para volcarlo. Mientras el poder político y la sospecha coexistan en la misma habitación, cualquier indagatoria será vista como parcial. Separar al paciente del quirófano es, a veces, la única forma de salvar al organismo.

Tamaulipas no necesita analgésicos discursivos ni comunicados ambiguos. Necesita diagnóstico, tratamiento y, si es necesario, cirugía mayor. Porque cuando la infección toca el corazón del poder, no hay margen para la complacencia: o se actúa con decisión, o el sistema entero entra en paro.

«Debe renunciar el gobernador y la gobernadora de facto»

Con información: REDES/MEDIOS/

LOS «PUROS UNIFORMES: GLORIFICAN GOLPAZO TEXTIL a la CHAPIZA y SECRETARIO de DEFENSA VA a CULIACAN SIN HARFUCH»…mucho ayuda el que no estorba.


Lo exhibieron en medios de prensa como operativo exitoso, pero el botín fue de utilería: más de 200 uniformes tácticos decomisados en Rosario y la foto para el archivo. Trofeos de tela, mientras el problema de fondo sigue caminando armado y con mando. Así se fabrica la victoria: se exhiben perchas llenas y se declara misión cumplida, aunque lo único que cayó fue el vestuario.

El detalle incómodo —el que no cabe en el boletín— es que esos uniformes no eran de cualquiera. Las señales apuntan a la Chapiza, el bando que hoy sirve de punching bag en una estrategia donde todos le cargan la mano: la Mayiza, mandos militares, y la presión externa que vuelve a recalentar recompensas. Mucho ruido coordinado para un resultado que, en términos operativos, no pasa de decomisar disfraces.

El secretario de la Defensa se dejó ver en Culiacán, supervisando operativos… sin Harfuch en la foto. Ausencia que pesa más que los uniformes incautados. Porque en la política de seguridad, las presencias y las ausencias dicen más que cualquier comunicado: hablan de alineamientos, de fricciones y de quién está marcando la agenda.

La narrativa oficial insiste en vender control y avances. Pero cuando la “victoria” se mide en prendas y no en estructuras desmanteladas, lo que se está celebrando es un espejismo. Un enroque, dirán algunos: se mueve la pieza visible, se presume orden, y el juego real continúa intacto.

Al final, la pregunta no es cuántos uniformes se decomisaron, sino a quién le conviene que el éxito se mida así. Porque cuando el resultado estrella es una bodega vaciada de tela, lo que queda claro es que la guerra —la de verdadera que masacra empleos— sigue fuera de cuadro.

Con informacion: NOROESTE/

jueves, 4 de junio de 2026

«YA VAMOS RUMBO a los 42 MIL MUERTOS: A CRIMINALES les GUSTO FRENTE al CONGRESO de GUERRERO para ABANDONAR AUTO y 4 DECAPITADOS»…descabezados sin nombre, poderes sin vergüenza


Cuatro cuerpos decapitados en un coche frente al Congreso: la “gaceta oficial” de la narcopolítica guerrerense, redactada en sangre y sin necesidad de Diario Oficial y rumbo a los 42 mil cadaveres,es la cifra mas reciente de TREsearch.

El Congreso sitiado por un Sentra

Mientras los diputados de Guerrero discuten reglamentos que nadie cumple, alguien estacionó la verdadera iniciativa de ley: un vehículo compacto con cuatro hombres decapitados en el asiento trasero, justo en la puerta trasera del Congreso, a las 6:30 de la mañana. No hicieron falta foros ni parlamento abierto; la delincuencia organizada publicó su dictamen en modo fast track, sin reservas y con mensaje clarito: aquí manda quien puede, no quien se sienta en la curul.

Estado ausente, carro presente

La Fiscalía General del Estado confirmó el hallazgo, abrió carpeta de investigación —porque eso sí, las carpetas nunca faltan— y se llevó el carro a sus instalaciones, pero sin hacer las diligencias periciales en el lugar. La escena del crimen importa menos que la escena política: estorba menos remolcar el auto que admitir que la sede del poder legislativo es ahora el tótem de guerra de un grupo armado.

Decapitados sin nombre, poderes sin vergüenza

Ni siquiera han querido, o podido, decir quiénes eran los cuatro hombres decapitados; siguen en calidad de desconocidos, como si el anonimato de las víctimas fuera política pública. En cambio, todos conocemos los nombres de diputados, gobernadores y fiscal, esos que se indignan mucho en conferencia pero no pisan la escena del crimen ni por error, no vaya a ser que les toque ver de cerca lo que su “política de seguridad” produce.

Mensaje para quién… y de quién

Dejar cuatro cuerpos decapitados en un vehículo a la puerta del Congreso no es solo brutalidad: es protocolo de comunicación política en el México real. Es un recordatorio mafioso de que el Congreso es un edificio vacío de poder, una fachada de yeso donde la verdadera “soberanía” se impone con rifle y navaja, no con leyes y debates.

La coreografía de la normalización

La secuencia ya la conocemos de memoria: hallazgo de cuerpos, nota roja, boletín de la Fiscalía, apertura de carpeta y, en unas horas, otro horror en otro municipio para borrar el anterior del encabezado. Así se fabrica el olvido: a punta de cadáveres en fila, hasta que cuatro decapitados afuera del Congreso se vuelven un dato más en la estadística y no el grito brutal de que el Estado perdió el monopolio de la fuerza… y de la vergüenza.

Con informacion: ELNORTE/

«SHEINBAUM y AMLO LLEVAN DEFENSA de NARCOROCHA a CUALQUIER COSTO,POLITICO,ECONÓMICO y CRIMINAL»…con ciudadanos en medio, de escudo humano.


La periodista Azucena Uresti escribe hoy para El Universal+,un interesante artículo titulado: «Quédate con q uien te trate como Morena a Rocha. ¿Y Américo y Durazo?», donde la comunicadora hace una disección de los últimos acontecimientos en cuanto hace a las acusaciones de Rubén Rocha Moya y Americo Villarreal,cuestionando el apoyo a cualquier costo. 

Por qué de nuestro encabezado: 

1) Defensa “a cualquier costo” no es retórica: es una secuencia de decisiones

No estamos afirmando lealtad en abstracto, sino describiendo un patrón observable:

  • Cierre de filas inmediato ante señalamientos internacionales (EE. UU.).
  • Reconfiguración del discurso presidencial: de prudencia diplomática a confrontación (“injerencismo”).
  • Movilización partidista (2,600 asambleas) no para gobernar, sino para defender a personajes cuestionados.
  • Ausencia deliberada del principal señalado (Rocha), sin explicación pública ni rendición de cuentas.

Esto permite sostener que no se trata de una defensa jurídica, sino política y estratégica, sin importar consecuencias.

2) El “costo político” ya está internalizado y asumido

Nuestro argumento se fortalece si observamos que el gobierno ya decidió pagar ese costo:

  • Se sacrifica la narrativa original de la 4T (primero los pobres, combate a la corrupción) por la protección de cuadros políticos.
  • Se convierte la crítica en traición (“antipatriota”), cerrando el debate público.
  • Se radicaliza el discurso, incluso a costa de la propia presidenta, que abandona su línea previa de moderación.

Esto no es improvisación: es una decisión consciente de priorizar lealtad sobre credibilidad.

3) El “costo económico” es una consecuencia directa, no hipotética

  • Tensiones con EE. UU. en un contexto donde la relación bilateral sostiene comercio, inversión y estabilidad.
  • Riesgo sobre el T-MEC, que impacta cadenas productivas y empleo.
  • Posibles sanciones, restricciones de visado y presión financiera a actores políticos.

El texto deja claro que estos riesgos existen y, aun así, no modifican la estrategia del gobierno. Eso sostiene tu tesis de “a cualquier costo”.

4) El “costo criminal” es el más delicado, pero también el más explosivo

  • Los señalamientos provienen de autoridades estadounidenses, no de adversarios políticos internos.
  • La reacción del gobierno no es investigar, sino blindar.
  • Esto envía un mensaje de tolerancia o encubrimiento frente a vínculos con estructuras criminales.

No necesitamos afirmar culpabilidad; basta señalar que la negativa a investigar frente a acusaciones graves ya implica un riesgo institucional.

5) “Ciudadanos como escudo humano”:

  • Se moviliza a la base social (asambleas, narrativa patriótica) para proteger a una élite política.
  • Se traslada el conflicto a la opinión pública: quien cuestiona es “enemigo de México”.
  • Se prioriza la defensa del poder sobre problemas reales: violencia, salud, pobreza.

En otras palabras: la ciudadanía es instrumentalizada para legitimar decisiones que no la benefician,la perjudican.

Nuestra tesis no es que “los defienden porque sí”, sino que:

  • Existe una red de protección política activada desde el poder presidencial.
  • Esa red está dispuesta a absorber costos políticos, económicos e incluso institucionales.
  • Y para sostenerla, utiliza a la ciudadanía como mecanismo de legitimación y presión.

Que dice y como lo cita AZUCENA: 

«Pocas veces en la historia política reciente se ha visto una demostración de lealtad tan absoluta, disciplinada y dispuesta a ignorar cualquier costo político con tal de proteger a una sola persona.

¿Quién diría que Rubén Rocha Moya, maestro de educación básica hasta doctorado —según él mismo ha contado—, rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), gobernador de ese estado y uno de los hombres más cercanos a Andrés Manuel López Obrador, sería quien terminaría transformando de verdad a la llamada Cuarta Transformación? No fueron los desaparecidos. No fueron los asesinados. No fueron los enfermos que esperan medicamentos o atención médica. Tampoco los millones de mexicanos que siguen viviendo en la pobreza. Mucho menos la violencia que desde hace años mantiene secuestradas regiones enteras del país. Fue Rocha.

El mandatario (con licencia) de 76 años, originario de Badiraguato, logró exhibir las contradicciones de un movimiento que prometió ser diferente. Ante los señalamientos provenientes de Estados Unidos contra él y otros nueve funcionarios y exfuncionarios cercanos al poder político en Sinaloa, la reacción y la orden fueron claras: cerrar filas a favor de todos ellos.

La presidenta Claudia Sheinbaum, que durante meses insistió en la importancia de actuar con prudencia y cabeza fría frente a las tensiones con Washington, terminó colocándose en la posición más radical de Morena. El discurso cambió de tono. Tanto que su mensaje en el evento para celebrar sus dos años de gobierno giró en torno a criticar el “injerencismo estadounidense”. La discusión dejó de centrarse en los señalamientos y pasó a convertirse en una batalla patriótica donde cualquiera que cuestione la inacción del gobierno puede ser acusado de atentar contra la soberanía nacional.

La llegada de Ariadna Montiel a la dirigencia de Morena confirmó el viraje. Su primera gran tarea no será fortalecer al partido ni preparar elecciones. Será encabezar una gira nacional de 2 mil 600 asambleas para defender al movimiento y responder a las acusaciones que rodean a varios de sus integrantes.

Las amenazas de Donald Trump, el riesgo para la relación bilateral, las posibles repercusiones sobre el T-MEC y el impacto económico para millones de mexicanos pesan menos que la necesidad de proteger a un grupo político específico.

Mientras tanto, Rocha, quien desató la tormenta, permanece lejos del reflector. Apeló a su licencia, y a sabiendas de que perdió el fuero, no se le ha vuelto a ver en público. Lo mismo que Andrés Manuel López Obrador —artífice de este mal—, quien sigue escondido, y solo supimos de él recientemente por una fotografía en la que aparece con su hijo “Andy”, quien electoralmente no sobrevive sin su padre.

En el capítulo más reciente de esta trama, el periódico estadounidense Los Ángeles Times ha puesto sobre la mesa los nombres de dos gobernadores más: los morenistas Américo Villarreal (de Tamaulipas) y Alfonso Durazo (de Sonora), mismos que, según el periodista Steve Fisher, han sido privados ya de su visa y son investigados también por Estados Unidos.

Presidenta, trato de entender su postura, pero no puedo. ¿Qué es lo que la ata a ese lastre?

Con informacion: ELUNIVERSAL+/

«DUELO METICHISTA y 1 SIN HIPOCRESIAS: a SHEINBAUM que NO le GUSTA ANDAR de INJERENCISTA APOYA la IZQUIERDA COLOMBIANA y TRUMP al RIVAL»…el preludio es de fracaso para CSP,ha sido la tendencia.


En el mundo maravilloso de la coherencia política selectiva, la presidenta Claudia Sheinbaum ha dejado claro que el “injerencismo” le parece deplorable… siempre y cuando no venga de su lado. Porque cuando se trata de respaldar a Gustavo Petro, entonces ya no es intervención: es solidaridad progresista, acompañamiento ideológico, o cualquier eufemismo que suene mejor que meterse en la elección ajena.

Así, mientras desde México se manda guiño, porra y narrativa a favor del proyecto de izquierda en Colombia, del otro lado del tablero aparece Donald Trump haciendo exactamente lo mismo, pero sin disfrazarlo: respaldo directo, sin complejos, al candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella, alias “El Tigre”, que ya dio la sorpresa en primera vuelta.

Trump no habla en clave: dice que la elección es clave para la relación con Estados Unidos. Traducción: Colombia es pieza estratégica en seguridad, drogas y geopolítica regional. Y De la Espriella le contesta en el mismo idioma: narcotráfico, mano dura, orden, y un modelo que huele más a Bukele que a Bogotá.

Mientras tanto, Petro se indigna y denuncia la intervención extranjera… aunque el ruido externo no es nuevo, ni exclusivo de Washington. La diferencia es quién interviene y a favor de quién.

Entonces el tablero queda servido como una especie de referéndum indirecto entre dos polos: si gana Iván Cepeda, el triunfo será leído como una validación del eje progresista regional, un aire fresco para Petro y, de paso, un punto simbólico para Sheinbaum. Si gana De la Espriella, en cambio, Trump podrá presumir que su bendición sigue pesando en América Latina, incluso en territorios donde la izquierda gobierna.

Porque aquí no solo se juega la presidencia de Colombia: se está midiendo quién tiene más capacidad de inclinar la narrativa —y quizá algo más— en la región.

Quién podría ganar en Colombia

Lo más probable hoy, con lo que hay en encuestas y clima regional, es que Colombia se decida por un margen muy estrecho entre Cepeda y De la Espriella, con ligera ventaja estructural para la derecha en segunda vuelta, pero sin descartar un triunfo de Cepeda si la izquierda logra ordenar el voto anti‑Trump/anti‑Tigre. 

Al nivel regional, la izquierda sigue muy presente en número de gobiernos y población gobernada, pero viene en fase descendente: pierde elecciones clave mientras la derecha y la ultraderecha crecen y se coordinan con Trump.

  • Las encuestas pre‑primera vuelta ponían siempre a Iván Cepeda en primer lugar de intención de voto, pero sin alcanzar el 50%, es decir, condenado a ir a balotaje.
  • Abelardo de la Espriella aparece como el opositor de derecha con mayor crecimiento, consolidándose como el imán de todo el voto anti‑Petro y antiizquierda, y en varios sondeos y modelos se le proyecta como potencial ganador en segunda vuelta frente a Cepeda.

Con eso sobre la mesa, la especulación razonable es:

  • Cepeda tiene la primera vuelta “comprada” en el sentido de quedar arriba, pero con un techo bajo por desgaste de Petro y rechazo al gobierno.
  • De la Espriella llega con narrativa de outsider duro contra crimen/narco y puede capturar el voto castigo, muy similar al patrón Bukele/Kast/Milei: oposiciones radicales que ganan por hartazgo.[
  • En un balotaje polarizado, los indecisos y el voto anti‑Petro pueden volcar la balanza: ahí la ventaja estadística hoy se la daría a De la Espriella, aunque por margen corto.

Traducido: hoy el escenario más plausible es un final de foto:

  • Cepeda ganando si logra plebiscitar “Petro vs Trump/El Tigre” y movilizar a sectores urbanos progresistas y jóvenes.
  • De la Espriella ganando si el voto castigo contra Petro pesa más que el miedo a la ultraderecha y si Trump logra activar redes conservadoras y empresariales.

Cómo influye el apoyo de Trump y el “eje progresista”

  • El apoyo explícito de Trump a De la Espriella manda una señal clara a élites económicas, sectores conservadores y a la derecha regional, que ya se está reuniendo con Trump en Miami bajo la lógica de un “Escudo de las Américas” de gobiernos duros en seguridad.
  • Al mismo tiempo, el trumpismo viene interviniendo discursiva y políticamente en procesos latinoamericanos, tratando de moldear el mapa regional hacia la derecha, algo que analistas consideran una continuidad de su influencia en Argentina, Chile y ahora Colombia.

Del lado progresista:

  • Petro forma parte del bloque de gobiernos de izquierda que incluye a Sheinbaum, Lula, Boric y otros, un espacio que busca coordinarse, pero que llega al 2026 con desgaste y derrotas recientes.
  • El apoyo público de Sheinbaum a Petro —en la práctica, al proyecto de Cepeda— funciona más como gesto simbólico de bloque ideológico que como maquinaria real en Colombia, pero sí refuerza la lectura de la elección como un capítulo más de “izquierda vs Trumpismo” en la región.

Si lo planteamos en términos de quién “empuja” más: Trump está construyendo una red activa y coordinada de gobiernos de derecha; el eje progresista llega desordenado y a la defensiva. Eso, en pura realpolitik, le suma más puntos a De la Espriella que a Cepeda.

Presencia actual de la izquierda en gobiernos latinoamericanos

  • Análisis recientes del mapa político señalan que América Latina vive un péndulo: tras una oleada progresista, la derecha está de nuevo en alza y ya ha ganado varias de las últimas elecciones en la región.
  • Un balance de 2025 indicaba que de 19 países latinoamericanos, la distribución izquierda‑derecha estaba prácticamente mitad y mitad, con ligera ventaja numérica de gobiernos de izquierda, pero con la derecha creciendo en número de países.

Puntos clave hoy:

  • La izquierda sigue gobernando en países grandes y poblados (México, Brasil, Colombia con Petro hasta que se vote, entre otros), por lo que aún concentra mucha población y peso político.
  • Pero la tendencia inmediata es de pérdida: varias de las últimas cuatro elecciones en la región han sido derrotas para la izquierda, y 2026 se perfila como año clave para terminar de reequilibrar el tablero a favor de la derecha si se confirman victorias conservadoras.

En síntesis: la izquierda todavía no está “aniquilada”, pero está retrocediendo, y el clima regional favorece candidaturas tipo De la Espriella, más aún si cuentan con bendición de Trump y un discurso duro en seguridad.

Tabla rápida: izquierda vs derecha en la región (tendencia)

AspectoIzquierda hoyDerecha hoy
AspectoIzquierda hoyDerecha hoy
Número de gobiernosLigeramente mayor, pero en descenso Cerca de paridad, ganando terreno
Peso en poblaciónAún dominante (México, Brasil, etc.) Menos población pero más países nuevos 
Tendencia recienteHa perdido varias elecciones seguidas En fase ascendente con triunfos clave 
Coordinación externaEje progresista más defensivo Trump articulando cumbre y bloque duro 

Al final, más que “que gane el mejor”, esto parece un pulso de padrinazgos: a ver quién apadrina mejor… y quién cobra después.

Con informacion: ELNORTE/DEUTSCHE WELLE/DW