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sábado, 1 de agosto de 2026

UNA «MASACRE ECONOMICA: SINALOA se DESANGRA y se DESCAPITALIZA bajo INATAJABLE GUERRA de BANDOS»…fracaso federal no solo se paga con perdidas humanas, hay economicas.

Casi dos años. Veintidós meses de balaceras, bloqueos, miles de muertos y miles de levantados, ademas de comunicados oficiales que insisten en que «la situación está bajo control» mientras Culiacán se convierte en un pueblo fantasma con antenas de telefonía. Y ahora, para que nadie diga que no lo vieron venir, el Colegio de Economistas de Sinaloa tuvo que hacer lo que la 4T se ha negado a hacer desde el primer balazo: ponerle números a la tragedia.

La cifra es una bofetada: 27 mil 349 empleos formales perdidos y 4 mil 704 registros patronales borrados del mapa entre abril de 2024 y abril de 2026. Casi 60 mil personas simplemente se dieron de baja del mercado laboral, no porque encontraron algo mejor, sino porque ya no hay nada que hacer cuando tu changarro está en medio de la línea de fuego entre «Los Chapitos» y «La Mayiza» en medio de evidencias que apuntan el gobierno tomó partido y eso huele a mas violencia.

Y por si faltara subrayar el desastre: 84 mil sinaloenses empacaron y se fueron. No de vacaciones. De su tierra. Porque el Estado —con mayúscula y con todo y Guardia Nacional desplegada— no pudo, no supo o no quiso garantizarles ni el derecho más elemental: seguir viviendo donde nacieron.

Culiacán, que se presumía como motor agroindustrial y comercial del noroeste, cerró 2 mil 500 negocios. Otros mil echaron el cerrojo en el sur del estado. Eso no es «desaceleración económica», esa es la palabra con la que el eufemismo institucional intenta maquillar lo que los propios economistas ya no están dispuestos a disfrazar: colapso.

Y aquí está el dato que debería incomodar a cualquiera con uniforme, cargo público o discurso mañanero: esta no es una guerra contra el crimen organizado. Es una guerra entre facciones del mismo cartel, la misma estructura que durante años operó con la complicidad, la omisión o de plano la protección de autoridades de los tres niveles de gobierno. 

El Ejército, la Marina, la Guardia Nacional, la Fiscalía estatal: todos con presencia, todos con presupuesto, todos con «operativos especiales» anunciados en conferencia. Y aun así, la pelea de bandos de la misma mafia por el control de plazas, rutas y fentanilo se ha comido literalmente la economía de un estado entero.

Porque no nos digamos mentiras: cuando el aparato de seguridad del Estado mexicano —ese que se jacta de «inteligencia x coordinación»—bajo la batuta del estratega Omar García Harfuch, es incapaz de contener ni siquiera un pleito interno de una misma organización criminal, lo que se derrumba no es solo la paz pública. Se derrumba la inversión, se derrumba el empleo, se derrumban las remesas de vuelta, se derrumba la posibilidad de que un joven sinaloense crezca pensando en algo distinto a huir o sobrevivir.

El propio Colegio de Economistas lo dice sin anestesia: existe «ausencia de autoridad gubernamental» en Sinaloa. Tradúzcase sin diplomacia: el Estado mexicano perdió el control territorial, económico y social de una de sus entidades más productivas, y en lugar de decretar la emergencia que la realidad exige, prefiere la estrategia de siempre —negar, minimizar, esperar a que pase—, mientras la factura la pagan los que menos culpa tienen: comerciantes, jornaleros, familias que hoy son estadística de desplazamiento interno en su propio país.

La guerra entre bandos de la misma banda no solo cuenta sus muertos en fosas y en portadas. También cuenta sus muertos en changarros cerrados, en empleos que ya no existen, en un estado que se vació de gente porque el gobierno decidió que su prioridad no era gobernar, sino administrar el silencio. Y si algo debería aterrar más que las balaceras, es que ni con esta cifra brutal sobre la mesa, alguien en Palacio Nacional parece dispuesto a llamarle emergencia a lo que ya es, desde hace mucho, una catástrofe.

Con información: NOROESTE/

A «JULIO lo MATARON por DENUNCIARLAS: FUE ATAQUE TERRORISTA,CDG YA COBRA CUOTA con CERILLOS y GASOLINA»…socios politico-criminales de Americo y «Beto Granados».


El Cártel del Golfo (CDG) en Matamoros —aliado de Morena, del alcalde Alberto «Beto» Granados y del gobernador Américo Villarreal en Tamaulipas, y al que Breitbart insiste, con todo fundamento, en llamar «organización terrorista» (y lo es, con oficinas de cobranza que usan sicarios en lugar de call centers)— descubrió que el fuego es más persuasivo que cualquier carta de cobranza. Y no discrimina: le prende fuego igual a la tiendita de la esquina que a la planta industrial con nómina de cientos.

El incendio de esta semana: mas de 40 camiones en cenizas

El capítulo más reciente de esta saga pirómana que dirige el capo «Escorpion» Alfredo Cardenas y sus hijos, ocurrió apenas esta semana: hombres armados del CDG incendiaron un depósito de camiones y la bodega de una distribuidora de botanas. Resultado: una bodega arrasada y al menos 40 camiones de reparto reducidos a chatarra calcinada. Los bomberos locales, con todo y mangueras, no pudieron contener las llamas, que ardieron durante horas. Autoridades locales y estatales llegaron al lugar —a mirar, básicamente— porque hasta ahora nadie ha podido (o querido) localizar a los responsables.

Un negocio con historial y un asesinato que lo confirma

Esto no es novedad: el CDG lleva años extorsionando comercios en Matamoros y Reynosa, casi siempre con la bendición y la mirada distraída de funcionarios municipales corruptos. 

El tema incluso llegó a captar atención nacional, hasta que en el verano de 2024 el cártel decidió cerrar el debate a balazos:asesinaron a Julio Almanza, presidente local de la Cámara Nacional de Comercio, quien había cometido el «delito» de dar entrevistas denunciando las extorsiones y el trafico de huachicol involucrando incluso al gobernador y militares.

Cinco incendios en lo que va del año (y contando)

Matamoros ya acumula cinco incendios de alto perfil vinculados a extorsiones del CDG solo en este año, mientras las autoridades hacen su mejor esfuerzo por barrer el problema debajo del tapete:

  • 23 de enero — Incendio en la planta manufacturera Spellman con daños severos. Tres bomberos murieron cuando colapsó una estructura durante el siniestro. El gobierno municipal, fiel a su manual de relaciones públicas, primero dijo que fue «un corto eléctrico». Fuentes policiales le contaron a Breitbart Texas que en realidad fue provocado, pero el caso terminó archivado como «inconcluso» —la palabra favorita de la burocracia mexicana para decir «aquí no pasó nada».
  • 5 de mayo — Otro incendio, esta vez en la planta Cypress Industries, también con daños considerables. La versión oficial: se originó en la sala de calderas. Al menos aquí no hubo heridos porque lograron evacuar a tiempo.
  • 6 de julio — Un restaurante de mariscos en la avenida Camino Real quedó completamente consumido por las llamas. Dato curioso y escalofriante: meses antes alguien ya había intentado incendiarlo sin éxito. Segundo intento, cártel exitoso.
  • 7 de julio — La plaza comercial Paseo Palmares ardió y se llevó cuatro locales con ella. El centro comercial terminó clausurado.

Cuatro incendios en cinco meses y medio, más el de esta semana, apuntan a un patrón que ni el más optimista podría llamar coincidencia.

La nota al margen que explica por qué esto casi no se cuenta

El artículo lleva una nota editorial que vale la pena no pasar por alto: Breitbart News Foundation viajó a Ciudad de México y a los estados de Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León para reclutar periodistas ciudadanos dispuestos a arriesgar la vida para exhibir a los cárteles que silencian a sus comunidades. 

Los autores usan seudónimo porque, de no hacerlo, tendrían «una muerte segura» a manos del CDG o de Los Zetas. Este texto en particular fue escrito por «J.A. Espinoza» desde Tamaulipas —un nombre falso protegiendo a una persona real que decidió contar esto de todos modos.

Así que la próxima vez que alguien diga que en la frontera «ya no pasa nada», recuerden los mas de 40 camiones de reparto, los tres bomberos que no volvieron a casa, o a Julio Almanza, que sí se atrevió a hablar y enseguida lo mataron, entre cientos de víctimas del Cartel que volcó los votos en favor de un gobernador en 2022 y luego se los refrendó al alcalde en 2024.

Con información: BREITBART/

«A este NO le VAN hacer PELÍCULA: TONY MONTANA CARNAL del MENCHO se DOBLÓ para NO ROMPERSE y se DECLARA CULPABLE en EE.UU.»…de este lado fieras que tragan lumbre, del otro, fieros que mascan fierro.


Que quede claro desde el arranque: a este «Tony Montana» nadie le va a hacer una película. El personaje de Al Pacino se comía un balazo antes que arrodillarse ante nadie; el de Michoacán, en cambio, se sentó como buen chico ante la jueza Beryl A. Howell ayer viernes en Washington y firmó su rendición sin disparar ni un tiro. Puro nickname de cartelera, cero guion de Brian De Palma.

Antonio Oseguera Cervantes, de 67 años, hermano del ya finiquitado «El Mencho», se declaró culpable de traficar cocaína y metanfetamina de 1998 a 2022 y de cargar fusca «en apoyo» de esa conspiración. Traducción sin filtro: veintidós años embarrado hasta el cuello en el negocio familiar, y cuando por fin lo sientan frente al juez, el discurso es «sí, fui yo, pero por favor no me manden a morir en una celda de Colorado». El mismo señor al que el Departamento de Justicia identificaba como el operador financiero y logístico del CJNG ahora suena menos a capo y más a contador que se declara culpable de «errores contables» para evitar la auditoría completa.

Y no es que le haya faltado tiempo para pensarlo: llevaba desde abril de 2025 pidiéndole prórrogas a la corte —»necesitamos más tiempo para revisar la evidencia», decían sus abogados, en el eufemismo legal de «estamos negociando cuánto vamos a delatar»— hasta que finalmente, el 11 de junio pasado, se filtró que ya había pactado. Meses de teatro para terminar admitiendo lo que ya sabía media Interpol

Lo irónico —o lo genético, más bien— es que en esta familia doblarse ya es tradición. Su sobrino, «El Menchito», sigue haciéndole al valiente y se declaró no culpable; su sobrina «La Negra» ya se rindió hace tiempo bajo la Ley Kingpin. Y ahora el tío completa la trilogía de la abdicación: el clan Oseguera Cervantes coleccionando acuerdos de culpabilidad como quien colecciona estampitas, mientras el patriarca sigue de gira eterna en el más allá tras el balazo del Ejército mexicano.

Por si el numerito no fuera suficientemente patético, resulta que a este señor lo trajeron de México en febrero de 2025 en ese vuelo chárter VIP con otros 28 «empresarios» del ramo —ahí iba con Caro Quintero y con el Zeta Treviño Morales, todo un vuelo de contactos— como gesto de «cooperación bilateral» que funciona como búmeran.

Es decir: al hombre que en México un juez ya había soltado por «violaciones al debido proceso» en 2015, Washington lo agarró, lo sentó y en dieciocho meses lo convenció de cantar. La justicia mexicana lo dejó ir por tecnicismo; la gringa lo hizo hablar con la amenaza de dos cadenas perpetuas sobre la mesa.

Porque esa es la letra chiquita del «acuerdo»: nada de héroe de acción. Se enfrenta a cadena perpetua doble como techo y a un mínimo de 15 años como piso, más una orden de decomiso que ronda los diez millones de dólares . La sentencia se lee el 13 de noviembre, y ahí sabremos si su «arrepentimiento» le valió algún descuento o si nomás se dobló para terminar rompiéndose de todos modos, solo que con menos dramatismo procesal.

Al final, el mito del narco intocable se sigue desinflando ante una jueza gringa con la misma facilidad con la que se desinfla cualquier apodo de Hollywood cuando le toca firmar papeles en vez de disparar balas. 

Tony Montana el de la película murió a tiros gritando que el mundo era suyo. Este Tony Montana va a envejecer en una prisión federal firmando formularios. La diferencia entre leyenda y expediente judicial, resumida en un viernes cualquiera de julio.

Con información: ELNORTE/

«AQUÍ VIVEN los MATONES de las GEMELAS: FUGITIVOS por DOBLE ASESINATO RADICAN en SAN BENITO, TEXAS… la frontera, otra vez, como frontera de impunidad de ida y vuelta.


En la frontera de Tamaulipas, donde los celos matan tan rápido como el crimen organizado y las autoridades bajo el gobierno de Morena y Americo Villarreal ,tardan una semana en decidir en qué escritorio va a acumular polvo la carpeta de investigación, un doble asesinato conmocióna Matamoros y la región. 

La madrugada del domingo 26 de julio, en el poblado Control, Matamoros, dos gemelas de 21 años —Dinora y Denise García Cruz, conocidas cariñosamente como «Las Cuatas»— salieron a dar la vuelta al clásico «rol» de automovilistas. Terminaron en el Hospital General de Valle Hermoso. Sin pulso.

El motivo, según todo mundo: celos. Un clásico patrio que en Tamaulipas no se resuelve con un grito y un portazo, sino con arma blanca o armas de fuego.

Que dice AZTECA NOTICIAS 

«¿Fue por celos? Esa es una de las versiones que rodean el feminicidio de las mellizas Dinora y Denise García Cruz, dos jóvenes de 21 años asesinadas en Matamoros, Tamaulipas. Las hermanas, conocidas como Las Cuatas, acudieron durante la madrugada del domingo al llamado rol de control, un encuentro de automovilistas. De acuerdo con el relato de los familiares, todo transcurría con normalidad hasta que un grupo comenzó a lanzarles latas de cerveza.

Minutos después, una camioneta negra le cerró el paso y se desató una pelea con el esposo de una de las mellizas. Cuando Dinora y Denise intentaron intervenir, fueron atacadas por una mujer con un arma blanca. Ambas fueron trasladadas al Hospital General de Vallehermoso, pero murieron a consecuencia de las heridas.

La familia sostiene que el crimen habría estado motivado por los celos y señalan públicamente a una mujer como presunta responsable. Extraoficialmente, el crimen estaría relacionado con mensajes que el esposo de la mujer señalada enviaba a una de las víctimas. No obstante, esta versión sigue bajo investigación.

La Fiscalía de Tamaulipas informó que los presuntos agresores serían residentes de San Benito, Texas, por lo que buscará la colaboración de autoridades estadounidenses para localizarlos.»

Lo que dice la familia (y lo que la Fiscalía apenas confirma a medias)

Valeria García Cruz, hermana de las víctimas, fue la fuente principal —y por mucho tiempo, la única— de toda la cronología que circuló en redes y noticieros. Su versión, replicada por Milenio:

«Jessica N. mató a mis hermanas Denise y Dinora. Sí, y pues sus cómplices que son Ricardo N., su esposo, Betty N. y Homero N. Pues todo parece ser que por celos.»

La Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas, ya con el fiscal expresidiario, Jesús Eduardo Govea Orozco al frente, sí terminó abriendo carpeta por feminicidio y confirmando que los cuatro señalados radican en San Benito, Texas, por lo que pidió cooperación a autoridades estadounidenses para dar con ellos. Es decir: el crimen ocurrió en México, pero la cacería depende de la buena voluntad gringa. 

Los «presuntos responsables» que circulan en redes

Aquí es donde el expediente informal de las redes sociales hace su trabajo mejor que cualquier fiscalía:

  • Jessica Daniela Sotelo  señalada como quien habría atacado directamente a las hermanas con arma blanca, motivada —según la familia— por celos hacia su esposo.
  • Ricardo Delgadillo, esposo de Jessica, ciudadano estadounidense, el que supuestamente mandaba los mensajes que desataron todo.
  • Homero Balderas, señalado como cómplice.
  • Bety / Beatriz Maldonado, la cuarta señalada —aunque una nota de El Universal la mezcla como «Beatriz Balderas», lo que sugiere que ni los medios se han puesto de acuerdo en el apellido de la mujer que están acusando de cómplice de doble feminicidio.

Los cuatro son señalados como residentes de San Benito, Texas, y hasta el momento no hay detenciones confirmadas ni en México ni en Estados Unidos.

El clímax: el puente cerrado

Aye viernes 31 de julio, familiares y vecinos bloquearon el Puente Internacional Los Indios —el que conecta Matamoros con Brownsville— exigiendo la entrega de los cuatro señalados. La protesta obligó a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) a cerrar el cruce. 

La crónica de un feminicidio anunciado

Las Cuatas, 21 años, salen de madrugada al famoso “rol de control”, esa pasarela de carros tuneados donde Matamoros presume caballos de fuerza y un ego del tamaño del Río Bravo. Todo va “normal” hasta que la hombría herida se expresa en su idioma favorito: latas de cerveza volando contra dos mujeres que estorban el espectáculo machito.

Luego aparece la camioneta negra, clásico personaje secundario de cualquier nota roja en Tamaulipas, les cierra el paso y todo se descompone en segundos. Hay golpes, hay gritos, hay un pleito con el esposo de una de las mujeres involucradas y, cuando Dinora y Denise intentan separar la bronca, una mujer saca un arma blanca y las apuñala. Terminan en el Hospital General de Valle Hermoso, pero ahí no hay milagros: las dos mueren por las heridas recibidas, mientras afuera se acumulan las versiones y adentro el Estado apenas junta papeles.

La familia dice lo obvio que nadie quiere oír: esto huele a celos, a masculinidad tóxica, a drama de WhatsApp convertido en feminicidio. Extraoficialmente se habla de mensajes que el marido de la principal señalada enviaba a una de las hermanas, como si el coqueteo digital justificara que alguien saque un cuchillo y las convierta en estadística. 

Y aun así, la versión “sigue bajo investigación”, frase mágica con la que las fiscalías ponen en pausa la indignación pública hasta que llegue la siguiente tragedia que tape a ésta.

Residentes de San Benito,Texas

De acuerdo con los registros públicos, San Benito, TX, pertenece al condado de Cameron. Ahí, efectivamente, hay registrada una propiedad donde aparecen como copropietarios dos de los presuntos involucrados:

Nombres: Ricardo Delgadillo y Yessica D S De Delgadillo

Fecha de adquisición (Date Owned): 28 de noviembre de 2022.

Identificación del inmueble

  • Dirección: 20429 FM 800, San Benito, TX 78586 
  • APN (Assessor’s Parcel Number): 884010-0010-003000 — es el número de identificación único que el condado asigna a esa parcela para fines de catastro y tributación.
  • Tamaño del lote/construcción: 977 pies cuadrados (aprox. 90.8 m²).

Historial de venta

Monto de venta (Sale Amount): $178,125.00 USD, con fecha del 21 de noviembre de 2022 — es el precio registrado en la transacción que transfirió la propiedad a los actuales dueños presuntamente ligados al doble asesianto en Tamaulipas. 

Número de documento (Document Number): 47124 — es el folio o número de instrumento con el que quedó inscrita la escritura en el registro público del condado.

Con información: AZTECA NOTICIAS/REDES/MEDIOS

viernes, 31 de julio de 2026

«QUIEN PROTEGE las HUACHIREFINERIAS ?: los MISMOS que las DEJARON NACER,CRECER y DESARROLLARSE»…no hay detenidos, porque tendrían que esposarse solos.


La mesa de análisis de Circulo Magenta que protagonizan Ramón Alberto Garza y Rodrigo Carbajal es otra vez un cumulo de acusaciones al estado mexicano por su pésimo papel en el combate selectivo al huachicol,esta vez las huAchirefinerias sin detenidos.

Se parte de una investigación dura sobre huachirrefinerías —nombres, empresas, ubicaciones, flujos de barriles, redes inmobiliarias donde se lava el dinero— pero todo termina en indignación, pues criminales montaron una refinería clandestina al ladito de Pemex mientras las autoridades fingían miopía selectiva. La frase “todos la veíamos menos las autoridades” no es solo diagnóstico, es marca de estilo: el programa se construye sobre la idea de que el país está gobernado por un club de ciegos voluntarios.

El enemigo está perfectamente dibujado: la 4T no aparece como gobierno, sino como conglomerado criminal‑energético. 

La historia del huachicol se cuenta como una línea de tiempo del negocio: del piquete artesanal en ductos, a las pipas, luego furgones, luego barcos; cada escalón acompañado de nombres propios, apellidos incómodos y la insinuación permanente de que el combustible robado encontró su cauce natural: financiar campaña, partido y proyecto “transexenal”. 

Dos Bocas sirve de punchline: mientras el gran emblema de soberanía energética presume refinar 144 mil barriles, dos refinerías ilegales independientes producen 25 mil. Es casi una metáfora: la obra magna del sexenio es menos eficiente que la logística del crimen organizado trabajada en outsourcing con políticos, empresarios y mandos militares.

Narrativamente, la mesa funciona como novela negra serializada. Cambian de escenario: Cadereyta, Reynosa, Veracruz, Tabasco. Cambian de personajes: Sergio Carmona, el Güero Marvic, Ángel Arnoldo Ramírez Salinas, testigos estrella que terminan en cortes de Estados Unidos, “primitos” sancionados por el Departamento del Tesoro. 

Pero la lógica es siempre la misma: cada refinería clandestina está a unos metros de alguna autoridad, cada empresa ligada al guachicol tiene tentáculos en la clase política, cada apellido abre una puerta hacia alguien con poder real. Es un mapa no oficial de la captura del Estado.

El sarcasmo no es adorno, es método. Frases como “buenos para refinar guachicol, buenísimos para refinar impunidad” convierten datos duros en consigna. Comparar el desmantelamiento de refinerías sin detenidos con el laboratorio de fentanilo en Chihuahua desmantelado sin siquiera un velador vuelve al Estado una caricatura administrativa: un aparato capaz de tumbar instalaciones millonarias sin cruzarse jamás con un ser humano responsable. 

Y la burla dirigida al espectáculo oficial de la “mañanera” se resume en la provocación: “¿por qué no el quién es quién de las mentiras en las huachirrefinerías?”. No solo atacan la corrupción, atacan el show que pretende administrar la verdad desde arriba.

La parte más interesante, desde el oficio, es la paradoja ética. Por un lado, Código Magenta se niega a asumir el papel de denunciante formal: “no es función de un medio erigirse en quien hace justicia”. Esa negativa tiene sentido; de otro modo, el periodismo terminaría subordinado al ritmo y prioridades del Ministerio Público. 

Pero al mismo tiempo se presenta archivo de evidencias listo para uso: “tenemos más información en este escritorio que toda la autoridad”, “fiscalía, no batallen, aquí están todas las pruebas”. El programa se autoproduce como carpeta de investigación moral, al tiempo que denuncia que las carpetas oficiales están reservadas bajo el sello de seguridad nacional. 

En esa lógica, el reclamo directo a Claudia Sheinbaum no es solo político, es escénico: “tú que eres tan proclive a pedir pruebas, aquí están las pruebas”. Es un desafío pensado para romper la cuarta pared y hablarle al poder mirando a cámara. 

Al mismo tiempo el mensaje es que, si alguien quiere entender de verdad el saqueo petrolero, no va a encontrar la historia en las conferencias oficiales ni en las carpetas de la fiscalía, sino en el escritorio de Magenta que al igual que muchos otros, investigamos lo que nadie quería tocar.

En resumen, la mesa de análisis funciona como tribunal simbólico en un país donde los tribunales formales están capturados, encerrados o amordazados. 

El Estado aparece como cómplice o administrador del negocio;el periodismo, como un ministerio público alterno que no firma denuncias, pero sí dejar claro ante la audiencia que las pruebas ya existen y que la inacción oficial no se debe a ignorancia, sino a conveniencia. 

Más que un programa de análisis, Código Magenta se ha convertido en el espejo incómodo donde el Estado se ve como lo que es… y decide mirar hacia otro lado.

Con información: CODIGO MAGENTA/