Otra tragicomedia contemporánea ocurrió el viernes en pleno Monterrey: un pobre oso de peluche fue desmembrado, decapitado y convertido en involuntario cómplice de los desvaríos humanos, destripado del relleno de poliéster que dejó a descubierto era pretexto para ocultar bolsitas de cristal .
De acuerdo con la informacion publicada por EL Norte, oficiales de policía ingresaron a vivienda y realizaron una inspección a un joven identificado como Rodrigo M., de 23 años, a quien le encontraron cuatro envoltorios de cristal.
Los sujetos habian sido reportados la noche del viernes en el sexto sector de la Colonia Valle de Infonavit, en una casa de la calle Silicio y Circonio al poniente de Monterrey.
Al revisar a la joven identificada como Lilith Elizabeth M., de 20 años, veían que sostenía un mono de peluche color café, sin cabeza, que intentaba esconder ante la presencia policial.
Los dos especímenes de la generación moderna fueron capturados en el acto y su imagenes muestran el esfuerzo que hicieron en su fisionomía para competir con antagonistas de algún anime,luciendo cabelleras teñidas y collares, como si la estética los eximiera del ridículo.
Pero volviendo a nuestro mártir de felpa, ¿Qué maldad les empujó a usar a tan noble criatura como mula narcótica? ¿Es que nadie leyó a Winnie Pooh en su infancia? ¿No les bastó con arruinar su propia noche, que también arrastraron a este oso inocente a la vergüenza pública?
Así pues, esperemos que las autoridades federales castiguen con ejemplarmente este par de desvergonzados traficantes de peluche, herejes de la infancia, sabandijas del escándalo doméstico. ¡Vergüenza debería darles, mancillar el buen nombre de los juguetes universales!
Que quede para la posteridad: este oso, aun sin cabeza y con el estómago ultrajado, pero que aun asi conserva más honor y ternura que sus verdugos.
Con informacion: ELNORTE/

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