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sábado, 9 de agosto de 2025

“NO SOMOS NADA”: “HIJO de EX-GOBERNADOR y su PROMETIDA se MATAN en ACCIDENTE CARRETERO a SEMANAS de su BODA”…la pálida muerte lo mismo llama a las cabañas de los humildes que a las torres de los reyes.


Luis Armando Reynoso López, hijo del ex Gobernador de Aguascalientes Luis Armando Reynoso Femat, murió en un accidente carretero junto con su prometida, Paulina Ibarra, la noche de ayer viernes.

La Gobernadora María Teresa Jiménez confirmó la muerte de los jóvenes en una publicación en redes sociales en la que expresó sus condolencias al ex mandatario panista, quien en 2019 fue sentenciado a 2 años y 9 meses de prisión por el desvío de 13.8 millones de pesos en la compra simulada de un tomógrafo durante su administración.

La trágica partida de Luis Armando Reynoso López y su prometida Paulina Ibarra en un accidente carretero nos recuerda con cruda realidad una verdad que preferimos mantener en las sombras de nuestra conciencia: la vida es extraordinariamente frágil y nuestra existencia puede cambiar o terminar en cualquier momento.

Como ocurrió:

A las 16:49 horas de ayer viernes 8 de agosto, en el kilómetro 85 de la carretera federal 45 Sur, la lluvia y las condiciones adversas del pavimento arrebataron dos vidas jóvenes que tenían planes, sueños y un futuro por delante. Luis Armando, de 39 años, director de una importante constructora, y Paulina, de 33 años, su prometida con quien se casaría en las próximas semanas, regresaban a Aguascalientes cuando su vehículo perdió el control y se salió de la cinta asfáltica.

La Fragilidad como Maestra de Vida

La muerte, en su naturaleza repentina e impredecible, se convierte en la maestra más severa pero también la más sabia. Como reflexiona el filósofo Martin Heidegger, “la muerte es nuestra posibilidad más propia”, y una vida auténtica es realmente un “ser-para-la-muerte”. Esta no es una invitación al pesimismo, sino a la libertad de asumir la verdad de nuestra condición finita.

Cada día que respiramos es un acto de resistencia contra la inevitabilidad de nuestro fin, y precisamente esa temporalidad es lo que otorga valor infinito a cada momento.

El Despertar de la Conciencia

La fragilidad de la existencia puede encontrarse en cualquier momento y lugar: en nuestro hogar, entre los nuestros, en el día a día. A veces, un examen médico rutinario nos revela la debilidad de nuestra salud. La finitud no constituye un evento especial, excepcional y previsible. Nuestro fin puede estar en todos lados y en lo más insignificante.

Lecciones de Urgencia Vital

La muerte nos enseña lecciones fundamentales que pueden transformar nuestra forma de vivir:

La muerte esta tan segura que nos da una vida para vivirla

Entendamos que la vida no gira en torno a nuestros anhelos; somos parte de un todo y es importante convivir en armonía con lo que nos rodea. Renunciemos a nuestros odios, rencores y prejuicios, dejándonos sorprender por las posibilidades infinitas que brindan el perdón y la restauración.

Tomemos momentos para disfrutar, que nadie nos cuente lo que se siente, que nosotros mismos lo podamos vivir. Expresemos sanamente lo que sentimos, sin quedarnos congelados por los miedos y los prejuicios.

El Arte de Valorar el Presente

La tragedia de muchas vidas no radica en la certeza de la muerte, sino en el hecho de haber vivido en vano. Como reflexiona un pensador contemporáneo: “esta vida es un regalo y la damos por hecho. Ni siquiera nos preguntamos a qué vinimos o cómo podemos hacer para ser mejores que ayer”.

Dejamos todo para después como si tuviéramos garantizado el después. La tecnología nos consume, vivimos sin encontrar un para qué, nos enfocamos en cuánto ganamos a fin de mes o qué título tenemos colgado en la pared, mientras que al de al lado lo damos por hecho[11].

La Invitación Diaria al Asombro

Cada mañana al despertar podemos practicar la gratitud escribiendo tres cosas por las que estamos agradecidos. Durante el día, dediquemos tiempo a las personas importantes en nuestra vida: llamémoslas, escribámosles, o simplemente démosles un abrazo.

El concepto japonés “ichi-go ichi-e” significa “una vez, un encuentro” y encierra una profunda sabiduría: cada momento es único e irrepetible. Debemos apreciar cada experiencia como si fuera la última vez que la vivimos, porque en cierto modo, así es.

Valorar lo que tienes significa apreciar los pequeños momentos que no podrías comprar ni con un diamante: un hogar donde dormir cada noche, alimentos, salud, ropa, amigos, amor y familia. Pero también implica agradecer los momentos y recuerdos que nacen alrededor de nuestra existencia: la cena con amigos que recordaremos cuando seamos ancianos o el plato que nos recuerda algún momento feliz de la infancia.

Como una vida bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerteLa muerte se convierte en una llamada al Amor, un recordatorio urgente de que nuestro tiempo es limitado y precioso.

El accidente que cobró la vida de Luis Armando y Paulina no es solo una tragedia familiar; es un espejo en el que todos debemos mirarnos. Es una invitación urgente a dejar de postergar la vida auténtica.

La vida es efímera, sí, pero precisamente esa fugacidad la hace infinitamente valiosa. No esperemos a mañana para comenzar a vivirla intensamente.

Con informacion: ELNORTE/

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