En el marco del acuerdo de cooperación binacional, Estados Unidos ha donado 269 canes en los últimos 3 años a México, destacó el Embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson.
A través de una publicación en redes sociales, el diplomático republicano resaltó la labor de los “héroes de cuatro patas” que este día concluyeron su servicio, y se les realizó un homenaje.
Los Guardianes de Cuatro Patas: La Única Moral Insobornable en Tierra de Corrupción
Pero en el marco de este homenaje, surge una reflexión tanto conmovedora como mordaz sobre la naturaleza de la integridad en tiempos de crisis. Mientras el Embajador Ronald Johnson celebraba con el Fiscal General Alejandro Gertz Manero el retiro de estos “héroes de cuatro patas”, uno no puede evitar sonreír con cierta ironía ante la paradoja más hermosa del combate al crimen: los únicos agentes verdaderamente incorruptibles en esta guerra son aquellos que ni siquiera pueden leer las cifras de los sobornos.

La Aristocracia Moral de los Cuadrúpedos
Con esa elegancia natural que caracteriza a quienes nunca han conocido la tentación, estos canes detectores han demostrado una eficiencia que debería sonrojar a más de un funcionario. Un solo ejemplar logró 99 alertas significativas durante su carrera, interceptando cerca de 500 mil píldoras de fentanilo – una cifra que, traducida a términos mexicanos, equivale a decir “no” quinientas mil veces seguidas sin que el bolsillo le tiemble.
¿Se imaginan si estos peludos compañeros tuvieran capacidades cognitivas más amplias?
Por un momento estimados lectores, permitámonos divagar por la fantasía: perros que no solo detecten drogas sino que también puedan olfatear las transacciones bancarias sospechosas de sus propios manejadores.
Canes capaces de ladrar no solo ante un kilo de cocaína, sino ante un sobre lleno de billetes cambiando de manos en cualquier estacionamiento de centro comercial y hasta en la comandancia. Imaginen a “Max” o “Frida” señalando con insistencia la camioneta del jefe que misteriosamente cambió de modelo cada seis meses con un sueldo de funcionario público.,
Ni que decir de la Cadillac Escalade del ejecutado delegado de FGR en Reynosa,que no desperto sospechas de la propia dependencia que ya lo usa de héroe contra el huachicol.
La Línea Difusa Entre el Bien y el Mal
Porque seamos honestos, en un país donde la colaboración entre autoridades y crimen organizado ha alcanzado niveles de arte contemporáneo, donde policías mexicanos han sido detenidos en Estados Unidos por transportar metanfetamina y donde los operativos “anticorrupción” a veces parecen más bien ejercicios de redistribución de territorios, nuestros amigos de cuatro patas representan el último bastión de la honestidad profesional.
Estos binomios caninos, entrenados durante años para detectar desde explosivos hasta narcóticos, operan con una simplicidad ética que resulta revolucionaria: encuentran lo que buscan porque eso es literalmente todo lo que saben hacer. No conocen la política, no entienden de “arreglos”, no distinguen entre el narco “bueno” y el “malo”. Su moral es binaria: hay droga o no la hay. Punto.
El Sueño de una Vigilancia Canina Integral
Si pudiéramos expandir sus capacidades, estos guardianes peludos podrían convertirse en los auditores más temibles del sistema. Imaginen perros especializados en detectar:
- El aroma distintivo de la corrupción: ese olor particular que desprenden los fajos de billetes guardados en cajas fuertes de casas que no corresponden al salario declarado
- La fragancia del nepotismo: esa emanación especial que surge cuando el hijo del comandante anda gaste y gaste o la esposa compre y compre, mientras el jefe reparte y reparte.
- El perfume de la impunidad: ese bouquet inconfundible que se percibe cuando los expedientes “se pierden” justo antes del juicio o resulta que las pruebas no son suficientes, que el debido proceso no se respetó o que el delincuente se escapo de la Guardia Nacional cuando lo tenían bien custodiado.
Pero quizás sea mejor que mantengan sus habilidades actuales. Porque en un sistema donde la línea entre policía y crimen organizado se ha vuelto tan difusa que necesitas GPS para distinguir quién persigue a quién, la simpleza moral de nuestros amigos caninos es, paradójicamente, su mayor sofisticación.
Los Verdaderos Héroes del Narco-Estado
Mientras los humanos navegan en las aguas turbias de la moral situacional, donde “el fin justifica los medios” se ha convertido en el himno nacional no oficial, estos canes operan con una brújula moral que apunta siempre al mismo norte: encontrar lo que hay que encontrar, sin preguntas, sin condiciones, sin descuentos por amistad o parentesco.
Son, en el fondo, los únicos funcionarios públicos que nunca han tenido una “segunda agenda”. No pertenecen a Morena u otro partido, no aspiran a ascensos políticos, no tienen parientes que colocar en puestos clave, no invierten en bienes raíces con dinero de procedencia claramente dudosa. Su única ambición es una pelota de tenis y un “buen perro” después de completar su misión.
La Reflexión Final
En estos tiempos donde celebramos que 800 perros han participado en cerca de 330 operativos antifentanilo , incautando millones de píldoras mortales, no podemos evitar preguntarnos: ¿qué dice de nosotros como sociedad que nuestros héroes más confiables caminen en cuatro patas?
Quizás la respuesta esté en que, mientras los humanos hemos aprendido a justificar, racionalizar y negociar con nuestra conciencia, estos nobles animales mantienen esa pureza primordial que nosotros hemos perdido en algún punto del camino hacia la “civilización” cuando dejamos el estado primitivo para ser seres sociables,pero que andamos abandonado para volver a ser primitivos.
Por eso, cuando veamos a estos héroes jubilarse con honores, recordemos que no solo se retira un detector de drogas. Se jubila un símbolo de lo que podríamos ser si mantuviéramos esa misma determinación incorruptible, esa misma lealtad inquebrantable al deber.
Al final del día, en el gran teatro del crimen y la justicia mexicana, los únicos actores que nunca salen de personaje son aquellos que ni siquiera saben que están actuando.
Y tal vez, solo tal vez, esa sea la lección más importante que estos guardianes de cuatro patas nos han estado tratando de enseñar todo este tiempo: que la integridad no es una posición negociable, sino un estado natural del ser.
“Ahora a descansar héroes peludos. Han servido con más honor del que muchos humanos lograremos en toda una vida.”
Con informacion: ELNORTE/

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