Visitanos tambien en:

miércoles, 3 de junio de 2026

«ELLOS le SACAN a los FRIJOLES: RETOÑO de LÓPEZ HABLADOR TRAGANDO FILETES RECUBIERTOS de ORO de 20 MIL PESOS y OTRO FANFARRONEANDO»… la congruencia no se declara: se practica…o se delata


En la liturgia morenista, la austeridad es virtud teologal y el “pueblo” el único sujeto digno de invocación. En la práctica, el menú puede incluir filetes recubiertos con oro de 24 quilates. Mientras Jesús Ernesto López Obrador aparece en la inauguración del Nusr-Et Steakhouse —templo del exceso gourmet donde un “Golden Tomahawk” puede costar hasta 20 mil pesos—, su hermano Andrés Manuel “Andy” López Beltrán ensaya la otra cara del mismo credo: la foto filial con el padre y el mantra identitario de que proviene de quienes “aman y lucharon por el pueblo”. 

Entre la hoja de oro y la épica popular hay más que una contradicción: hay una grieta estructural.

No es un desliz anecdótico; es una postal de época. La llamada “Cuarta Transformación” convirtió la austeridad en marca política, pero también en dispositivo retórico que convive con prácticas de élite. La familia presidencial —convertida en actor político de facto— se mueve entre símbolos que se anulan entre sí: la épica del sacrificio y la estética del lujo aspiracional. El resultado es un relato que exige fe, no consistencia.

Postulados morenistas vs. escenas incómodas

  1. Austeridad republicana vs. consumo conspicuo: del discurso de frugalidad a la presencia en un restaurante cuya firma es el oro comestible. La austeridad deja de ser norma y se vuelve utilería.
  2. Primero los pobres vs. experiencias de élite: la narrativa prioritaria choca con espacios diseñados para el 1% urbano. El símbolo importa: no es solo comer, es dónde y cómo.
  3. Combate a los privilegios vs. normalización del privilegio: la retórica anti-élite coexiste con prácticas que reproducen códigos de estatus que se prometió desmontar.
  4. Separación entre poder y familia vs. capital político hereditario: “Andy” se proyecta electoralmente apalancado en el apellido y la cercanía con el ex Presidente, mientras reivindica una legitimidad “del pueblo”.
  5. Congruencia moral vs. doble vara: lo que en adversarios sería señalado como frivolidad o desconexión, aquí se diluye como anécdota privada.
  6. Ejemplo desde la cúspide vs. señales contradictorias: si la élite gobernante no encarna la austeridad que predica, el mensaje institucional pierde fuerza normativa.
  7. Crítica al aspiracionismo vs. estética aspiracional: se condena el deseo de ascenso ligado al consumo, pero se valida simbólicamente al posar en templos del lujo global.
  8. República sin nepotismo vs. dinastía en gestación: la fotografía política como acto de transferencia simbólica; la carrera pública nace ya con capital de origen.
  9. Sencillez como virtud pública vs. espectacularización del exceso: el oro en la carne no alimenta, comunica estatus. Es un mensaje político, aunque se pretenda privado.
  10. Autoridad moral vs. credibilidad erosionada: cada imagen de incongruencia reduce la capacidad de exigir sacrificios o disciplina a la ciudadanía.

Al final, la tensión no es entre dos hermanos ni entre dos fotos: es entre un relato que exige coherencia y una realidad que la desmiente. La política puede sobrevivir a la crítica; lo que no sobrevive es la credibilidad cuando el símbolo se come al discurso… literalmente, en láminas de oro.

Con información: ELNORTE/

«SE los TRAGO MEXICO: DESAPARECEN PAREJA de ESTADOUNIDENSES en CDMX»…estaban haciendo algo mucho muy peligroso en este país: confiar.


En México puedes desaparecer por salir a comprar una silla para subir escaleras. Literal.

Guillermo Jafett Hidalgo Ortiz, veracruzano de 57 años, y Zafar Padamsee Mawani, keniano-estadounidense de 56, no estaban en nada turbio ni cruzando líneas rojas del crimen organizado. Estaban haciendo algo mucho más peligroso en este país: confiar. Vivían en Tlalpan, en la colonia Isidro Fabela, y el 20 de mayo salieron a ver a dos supuestos contratistas para adaptar su casa y ayudar a la madre de Mawani, enferma de alzhéimer. Desde entonces, se los tragó México.

Doce días sin rastro, salvo lo de siempre: una última ubicación compartida como gesto desesperado, una señal de “algo no cuadra”, un WhatsApp que se apaga a las 18:20, y después el vacío. La versión extraoficial los pone en un coche sobre Periférico Sur y luego rumbo a La Marquesa. Es decir: el clásico trayecto donde las personas no desaparecen… hasta que desaparecen.

Y mientras tanto, la maquinaria institucional en su rutina: fichas de búsqueda que llegan tarde, autoridades que “coordinan”, fiscalías que no informan, consulados que “no tienen información oficial”. Traducción: nadie sabe nada, nadie dice nada, y nadie se hace responsable.

Lo más grotesco es que ni siquiera hablamos de un caso aislado. 

México rebasa ya la cifra de 134,747 mil personas desaparecidas registradas oficialmente. Sí, oficialmente, porque en este país hasta las cifras tienen miedo. Cada nueva desaparición ya no escandaliza: se integra. Se normaliza. Se archiva en la estadística nacional del horror.

Y aquí entra el chiste —porque ya solo queda reír con rabia— de la soberanía. Ese discurso inflamado que sirve para rechazar presiones internacionales, pero que no alcanza ni para encontrar a dos personas que subieron a un coche en la capital del país. Soberanía para decir “no se metan”, pero no para garantizar lo mínimo: que alguien pueda salir de su casa y regresar.

Porque cuando dos ciudadanos estadounidenses desaparecen en Ciudad de México, el tema incomoda diplomáticamente. Pero en términos reales, en el terreno, en la búsqueda concreta, da exactamente lo mismo que sean extranjeros o mexicanos: el sistema de desapariciones funciona con la misma eficacia demoledora. Es decir, ninguna.

Mientras tanto, las cuentas bancarias de la pareja registran movimientos después de su desaparición. Otro clásico. El delito sigue operando, la víctima no aparece, y la autoridad… administra el silencio.

Así que aquí estamos otra vez: dos nombres más en una lista que ya parece censo paralelo del país. Dos historias que empiezan con una necesidad doméstica y terminan en la misma fosa burocrática donde se entierran las verdades incómodas.

En México, la soberanía es un discurso. La desaparición, una práctica.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ANDRES RODRIGUEZ/

«NADA los DETIENE: COMANDO REVENTÓ CASA de PERIODISTA a MARTILLAZOS para SECUESTRARLA en el VERACRUZ SECUESTRADO»…ni distraígan al narcogobierno,anda ocupado con EE.UU, metiendose con Sansón a las patadas.


Otra vez. Otro nombre. Otra puerta reventada a martillazos en plena madrugada mientras el Estado llega… tarde, mal o nunca.

Roxana Berenice Guzmán, reportera de Pulso Informativo del Sureste, fue secuestrada en su propia casa en Nanchital, Veracruz. No en una zona de guerra declarada, sino en ese México donde ejercer el periodismo ya cuenta como actividad de alto riesgo sin necesidad de credencial oficial. Un grupo armado irrumpió en su domicilio como si fuera rutina —porque lo es—, encañonó a quienes estaban dentro y se la llevó. En el video que circula, alguien grita que hay un bebé en la casa. Ni eso detiene a los sicarios. Nada los detiene.

La Fiscalía dice que “ya abrió una carpeta de investigación”. Traducción habitual: el expediente engrosará el archivo de casos sin resolver. El gobierno estatal presume coordinación con Marina, Guardia Nacional y fiscalías. El guion de siempre: despliegue reactivo, declaraciones solemnes y resultados que rara vez llegan. Mientras tanto, organismos como Artículo 19 piden lo obvio —que se investigue considerando su labor periodística— como si eso no fuera automático en un país donde informar es una sentencia potencial.

El dato incómodo: México no solo es peligroso para periodistas, es consistentemente uno de los peores lugares del mundo para ejercer el oficio en tiempos de “paz”. Según Reporteros Sin Fronteras, en 2025 fue el segundo país más letal para la prensa. Nueve periodistas asesinados en un año, la cifra más alta en tres años. Y no es todo: México también ocupa el segundo lugar mundial en desapariciones de periodistas, con 28 casos documentados. Solo lo supera Siria. Sí, Siria.

Si ampliamos la toma, la situación es todavía más obscena. Organizaciones como Artículo 19 han documentado que en México ocurre una agresión contra la prensa aproximadamente cada 13 horas. Y la cereza podrida del sistema: la impunidad. Más del 90% de los delitos contra periodistas no se resuelven. Es decir, el mensaje es claro y perfectamente entendido por quien amenaza, secuestra o mata: no pasa nada.

En este contexto, el secuestro de Roxana no es una anomalía, es un patrón. No es un error del sistema, es el sistema funcionando. Porque cuando el periodismo incomoda —y en estados como Veracruz suele incomodar mucho—, la respuesta no es institucional, es violenta. Y cuando la violencia no se castiga, se normaliza.

El detalle final que retrata el abandono: no había denuncias previas registradas. Como si eso importara. En México no necesitas denunciar para estar en riesgo; basta con publicar.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/JUAN CARLOS ESPINOSA

«MAL y de MALAS: REMODELACIÓN de CARTÓN de la MARINA HACE CAER TECHUMBRE sobre USUARIA de AEROPUERTO de CDMX»… otra postal al mundo a días del Mundial.


El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México volvió a demostrar que, más que terminal aérea, es una especie de experimento estructural en tiempo real. Ayer martes, un pedazo de la “techumbre” —así le llaman elegantemente a lo que básicamente se cayó— de un puente peatonal decidió rendirse ante la gravedad y aterrizar sobre una conductora, que terminó lesionada. Sí, dentro del aeropuerto, donde uno pensaría que lo único que debería aterrizar son aviones… y en pistas, no en salidas vehiculares.

El comunicado oficial, fiel a la tradición burocrática, habla de “daños a una automovilista derivado del evento”, como si se tratara de un fenómeno natural y no de un pedazo de infraestructura vencida por el abandono. 

Eso sí, tranquilidad total: el resto del puente sigue en pie, así que los peatones pueden seguir cruzando como si nada y los coches pasando por debajo con una fe casi religiosa.

En redes sociales, como siempre, la realidad llegó sin maquillaje: videos del cascajo, una patrulla, un coche afectado y la escena que resume perfectamente el estado del AICM: funcional… hasta que deja de serlo.

Por si fuera poco, esto no es un incidente aislado sino parte de una racha digna de colección. Hace apenas una semana, varios marinos terminaron heridos por una “flama repentina” en una cocina, cortesía de una probable acumulación de gas. Nada grave, dijeron. Nunca es grave… hasta que lo es.

Todo esto ocurre en un aeropuerto por el que pasan más de 120 mil personas al día, mientras las autoridades venden la idea de que está quedando listo, reluciente, casi de primer mundo, para recibir a las hordas mundialistas en junio. Porque claro, nada dice “bienvenidos al Mundial” como estructuras que se desprenden y cocinas que explotan.

Eso sí, el maquillaje no ha sido barato: miles de millones de pesos en remodelaciones, promesas de modernización, más operaciones por hora y discursos optimistas del almirante a cargo. 

Sobre el papel, el AICM está en plena cirugía estética. En la práctica, parece que el paciente sigue sangrando por dentro.

Pero no pasa nada: ya se abrió una investigación para “deslindar responsabilidades” —esa vieja confiable que rara vez termina en algo concreto— y el seguro cubrirá los daños. El sistema funciona… al menos para reparar lo que se rompe, no necesariamente para evitar que se rompa.

Mientras tanto, la ciudad se pinta de morado, se invierten miles de millones en el metro y se ensaya la escenografía para el Mundial. Todo listo para la foto. Aunque, eso sí, conviene mirar hacia arriba… no vaya a ser que también algo decida caer justo cuando pase el siguiente turista.

Con informacion: RODRIGO SORIANO/DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS

martes, 2 de junio de 2026

«ELEVARON el TONO: VANDALOS de la CNTE DESTROZAN ESTATUAS del MUNDIAL como PROBADITA de FUTUROS DESMANES»…no saben que sus derechos terminan donde empiezan los de los demas.


La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) elevó el tono de presión al advertir que los actos de vandalización contra estatuas alusivas al Mundial no son hechos aislados, sino un anticipo de lo que podría escalar si sus demandas continúan sin respuesta. En un mensaje que mezcla advertencia y desafío, la organización dejó entrever que la radicalización de sus protestas está sobre la mesa.

Tras una reunión de cuatro horas en la Secretaría de Gobernación que concluyó sin acuerdos, la líder de la CETEG en Guerrero, Elvira Veleces, sostuvo que la falta de apertura del Gobierno federal está alimentando la indignación dentro del movimiento. Según su versión, la quema de un balón y los daños a tres estatuas sobre Paseo de la Reforma fueron una reacción directa al enojo por compañeros heridos durante las protestas.

“Es una muestra de lo que se puede venir”, advirtió, al justificar acciones que, más allá de la protesta, cruzan hacia la destrucción de bienes públicos y colocan en entredicho los límites entre la manifestación legítima y el vandalismo.

El trasfondo es un diálogo estancado. La CNTE acusa que, pese a los encuentros con la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; el titular de la SEP, Mario Delgado; y el director del ISSSTE, Martí Batres, no existe capacidad real de resolución. El punto crítico sigue siendo la negativa —o al menos la indefinición— de una reunión directa con la presidenta Claudia Sheinbaum.

Desde la dirigencia magisterial, Marcelino Rodarte, de la sección 58 de Zacatecas, fue contundente: no hay agenda con la titular del Ejecutivo, a pesar de que esa fue la instrucción de su asamblea nacional. Las exigencias centrales permanecen intactas: abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, eliminación de la reforma educativa vinculada al Usicamm, aumento salarial del 100 por ciento y el pago de pensiones en salarios mínimos, no en UMAs.

“Hoy seguimos como hace 18 meses: sin agenda con la Presidenta”, reclamó Rodarte, evidenciando la falta de avances sustanciales en la interlocución.

Aunque los docentes solicitaron un receso para esperar una definición sobre el encuentro presidencial, la respuesta oficial fue posponer la discusión hasta el día siguiente. En los hechos, el conflicto sigue en punto muerto.

Lo preocupante no es sólo el bloqueo político, sino la narrativa que intenta justificar la violencia como una forma de presión legítima. Porque en cualquier democracia, el derecho a la protesta termina donde comienza el derecho de terceros y el respeto al espacio público. Y ese límite, al parecer, empieza a desdibujarse peligrosamente en este conflicto.

Con informacion: ELNORTE/

«MATEMATICAS de CANTINA JURIDICA: CUANTOS AÑOS CARCEL CABEN en esta FOTO SI EXISTIERA ESTADO de DERECHO e IMPERIO de la LEY»…humor social se volco en su contra.


En un país con Estado de derecho, donde hipotéticamente reinara el imperio de la ley, no el imperio de la hiel, esa postal bucólica en la selva no sería “foto de campaña”, sería álbum de evidencias.

Aqui no se ven dos tipos de camisa blanca; se ve, en clave penal, algo así como:

Un presunto operador político‑empresarial con denuncias por delincuencia organizada, tráfico de hidrocarburos, operaciones con recursos de procedencia ilícita, encubrimiento, enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias y asociación delictuosa, según las querellas presentadas por legisladores de oposición ante la FGR desde 2025.

A su lado, un ex jefe de Estado denunciado por vínculos con cárteles y por haber tolerado –cuando no pactado– la captura criminal de territorios completos, en investigaciones y denuncias públicas presentadas en México y en Estados Unidos.

Si los códigos penal y de procedimientos se aplicaran con el mismo entusiasmo con el que se imprimen estampitas de “soy hijo de quienes aman y lucharon por el pueblo”, el retrato podría traducirse, especulando jocosa pero jurídicamente:

  • Delincuencia organizada: hasta 40 años por cabeza, si se probara participación continuada en red criminal.
  • Operaciones con recursos de procedencia ilícita (lavado): otros 15 a 20 años posibles.
  • Tráfico de hidrocarburos y contrabando: entre 15 y 25 años más, dependiendo del monto del quebranto a Pemex.
  • Encubrimiento, tráfico de influencias, abuso de funciones y enriquecimiento ilícito: sume fácilmente otros 10 a 15 años potenciales.
  • Eventuales responsabilidades por permitir la penetración del crimen organizado en la política y en el aparato estatal: ahí ya hablamos de delitos electorales, asociación delictuosa y, en un escenario extremo, hasta traición a la patria, cada uno con rangos que van de 5 a 40 años.

Matemáticas de cantina jurídica: en la foto caben, especulando al por mayor, unos 80 a 120 años de prisión potenciales sumando todos los tipos penales y sus máximos, sin contar acumulación ni beneficios preliberacionales. O sea, ni con todos los “abrazos, no balazos” se alcanzan a extinguir las penas

La ironía es que, mientras en esa imagen se vende la narrativa del hijo que “por ética” no buscó cargos mientras papá estaba en el poder, hoy aspira a una diputación y hasta a una gubernatura, justo cuando las denuncias por nexos con crimen organizado y ordeña de combustibles empiezan a cercarlo en México y en Estados Unidos. El calculo no es casualidad: es la clásica carrera por fuero como salvavidas.

Que dice la temperatura social

La publicación se hizo hace menos de 3 horas, hoy 2 de junio de 2026 y dice:
“Soy hijo de quienes aman y lucharon por el pueblo!!!” (con foto adjunta).

1. Engagement actual (métricas frías):

  • Vistas: 582 
  • Likes: 10 
  • Reposts: 6 
  • Quotes: 2 
  • Respuestas: 32 
  • Bookmarks: 0

Conclusión de engagement: Muy bajo para un perfil que se presenta como “próximo presidente”. La publicación no está generando alcance orgánico significativo.

2. Temperatura del humor social (análisis de respuestas y quotes)

  • 100 % de las respuestas analizadas son negativas (muestra de las primeras 30+ respuestas y replies más recientes). 
  • Tono dominante: Insultos directos, burlas fuertes y ataques personales. 
  • Temas recurrentes en las replies:
    • Acusaciones de nepotismo (“vividor”, “parasito”, “hijo de…”). 
    • Referencias a corrupción, narco y “herencia” de AMLO. 
    • Burlas por “colgarse” del papá y falta de mérito propio. 
    • Deseos de cárcel o “que lleguen los gringos”. 
    • Frases como “hijo de tu puta madre”, “rata”, “narco”, “huachicolero”, “Calamardo”, etc.

Ejemplos representativos de replies (los más recientes y con más likes dentro de la negatividad): 

  • “Eres un hijo de la 💩 con m… eres hijo y participe de los peores actos de corrupción…” 
  • “Eres más vividor que el nieto de Capulina… ejemplo perfecto del NEPOTISMO.” 
  • “Mira la foto con @lopezobrador_ el líder del cartel del narco… Ya les va a llegar su invitación a visitar NY pronto!” 
  • “De pensar que todo se pudo haber evitado usando un simple condón.”

Quotes también negativos: uno dice directamente “Eres el hijo de fraticida, de una rata asquerosa y corrupta”.Resumen de la “temperatura”:Muy fría / altamente negativa.

La publicación generó más rechazo y enojo que apoyo. En lugar de proyectar orgullo o fuerza, está funcionando como “combustible” para críticas anti-Morena y anti-López Obrador. El humor social en torno a Andy López Beltrán en este momento es de desprecio y burla masiva, sin casi contrapeso positivo visible en las primeras horas.

Con informacion: ELNORTE/ @Redes/

«SHEINBAUM CRUZÓ su RUBICÓN: YA FUE POLÍTICA NORMAL,FUE CONFRONTACIÓN ABIERTA,NARRATIVA DURA y COSTOS INEVITABLES»…la verdadera pregunta es cuánto está dispuesto México,no ella,a pagar por sostenerla.

El pasado domingo, la presidenta Claudia Sheinbaum decidió dejar de jugar a la ambigüedad y cruzó su propio Rubicón. Sí, ese momento en el que ya no hay vuelta atrás, aunque después, al dia siguiente, matices tus palabras y finjas que todo sigue bajo control. Como el César original, el de toga y legiones, dio el paso sabiendo que lo que viene ya no es política normal, sino otra cosa: confrontación abierta, narrativa dura y costos inevitables.

Desde Palacio Nacional no se anunció una guerra, pero casi. En lo que probablemente ha sido su discurso más claro —y también el más incómodo— la presidenta redefinió las reglas del juego: cualquier acusación, investigación o pedido de extradición desde Estados Unidos ya no será visto como un asunto legal, sino como un acto de intromisión extranjera. Traducido al español de calle: no importa qué digan las pruebas, el problema será quién las manda.

Y eso cambia todo.

Porque hasta hace poco todavía había margen para pensar que el gobierno estaba administrando tiempos, pateando el bote, esperando a ver qué caía. Ese margen ya murió. Ahora la discusión deja de ser “¿qué hicieron?” para convertirse en “¿por qué nos atacan?”. Es un giro clásico: del expediente al discurso, de la evidencia a la sospecha geopolítica.

El mensaje viene en paquete completo. Hacia dentro, disciplina: aquí nadie se baja del barco. Hacia afuera, advertencia: lo que venga será leído como presión política, no como justicia. Y para los señalados, una especie de blindaje narrativo: no son acusados, son víctimas de una ofensiva extranjera.

Cuando Sheinbaum dice que “vienen por unos y luego por otros”, no está especulando: está preparando el terreno. Porque todo indica que vienen más nombres, más casos y más ruido.

La jugada tampoco es nueva. Gobiernos en aprietos —por seguridad, economía o fracturas internas— suelen encontrar en el enemigo externo una herramienta muy útil. La bandera se levanta, la crítica se vuelve traición y cualquier investigación incómoda se convierte en parte de una conspiración. Funciona, al menos por un tiempo.

El problema es el timing. México no está en posición de darse ese lujo sin pagar factura. La revisión del T-MEC ya está sobre la mesa y más del 80% de las exportaciones dependen de Estados Unidos. No es un pleito cualquiera. Y además, la presión ya no viene en una sola forma: llega por lo judicial, lo financiero, lo comercial y lo diplomático al mismo tiempo. Así operan las potencias cuando deciden que algo dejó de ser un problema pasajero.

Por eso este discurso pesa tanto. Porque despeja la duda: el gobierno eligió interpretar lo que viene como una disputa de soberanía, no como un proceso legal. Ya no hay matices.

El Rubicón ya fue cruzado.

Ahora la pregunta no es qué postura tomará Palacio Nacional. Esa ya está clara. La verdadera pregunta es cuánto está dispuesto México a pagar por sostenerla.

Porque César también creyó que podía controlar lo que venía después.

Casi todos los que cruzan ese tipo de líneas piensan lo mismo.

La historia, casi siempre, les cobra factura.

Con información: ELUNIVERSAL+