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miércoles, 4 de noviembre de 2026

«PLOMO desde el CIELO y ATOLE desde TRIBUNA: PRIETO de CONCIENCIA podría LLAMAR a COMPARECER GENERAL que COMANDA los ASESINOS de ARANZA y PLANTEA PIDA DISCULPAS»… por rafaguear niñas a lo pendejo desde el aire.


En Tamaulipas,bajo el gobierno narco de Morena y Américo Villarreal Anaya, la muerte cae del cielo, financiada con tus impuestos y disparada desde las hélices de quienes juraron cuidarte. A Aranza, una niña de apenas siete años en Matamoros, no la mató la mala suerte ni una bala perdida del hampa: la mató la lluvia de plomo escupida desde un helicóptero de la Guardia Estatal. 

Hasta el propio fiscal general de Justicia que ya estuvo en el tambo federal 7 meses, Jesus Eduardo Govea Orozco, tuvo que admitir lo inocultable: los proyectiles que le arrancaron la vida salieron de la aeronave de la Secretaría de Seguridad Pública.

Pero no se alarmen, ciudadanos, que para eso tenemos al Congreso del Estado y a su flamante pastor legislativo, el ex-panista y ahora morenista ,el sonorense Armando Humberto Prieto Herrera, listo para entrar en acción con la contundencia de una caricia y la furia de un trámite burocrático.

Mientras el cuerpo de una menor es reducido en la narrativa oficial a un molesto «daño colateral» para justificar la barbarie de disparar a ciegas desde el aire, «vulgo a lo pendejo», el presidente de la Junta de Gobierno sale a dar cátedra de tibieza institucional. 

¿Su respuesta ante un asesinato de Estado? 

«No descartar» llamar a comparecer al secretario de Seguridad Pública. ¡Qué valentía! ¡Tiemblan los mandos policiales ante la feroz amenaza de que los diputados «revisarán la situación para determinar si es necesario» pedirle al funcionario que vaya a tomarse un café al recinto legislativo!

La receta para apostar al olvido es tan vieja como cínica, y Prieto Herrera la sigue al pie de la letra:

El insulto de la «disculpa»: Con una frialdad que hiela la sangre, el legislador plantea que las autoridades deben «ofrecer disculpas a los familiares de la menor». Porque claro, cuando el Estado te rafaguea a una hija desde un helicóptero, un «usted disculpe»institucional y calificarlo como un «hecho lamentable» repara el ataúd blanco.

El masaje al Ejecutivo: En lugar de exigir renuncias inmediatas y órdenes de aprehensión desde la tribuna, el pastor del Congreso dominado por Morena y dominados por el Gobernador «pazguato,timorato,huidizo y complice» ademas de investigado por EE.UU», aprovecha el micrófono para lavarle la cara a su jefe político. 

Nos recuerda, casi con ternura, que el gobernador «siempre ha estado en la mejor disposición» y que cada año les pide «de manera institucional y respetuosa» que llamen a sus secretarios. Un homicidio infantil convertido en pretexto para elogiar el supuesto talante democrático del patrón.

Ceguera voluntaria ante la podredumbre: Cuando le cuestionan sobre la cloaca dentro de la Guardia Estatal —con elementos muertos en Reynosa y Valle Soleado, un agente de inteligencia asesinado y señalamientos de complicidad con el crimen—, Prieto Herrera aplica el clásico poncio-pilatismo: «dichos son dichos» y pide que los ciudadanos presenten pruebas y denuncias. 

Como si la gente de a pie tuviera el aparato de inteligencia para investigar a los propios policías que disparan desde el cielo o al gobernador que abraza lugartenientes del Cartel del Golfo que también «apapacha prieto y su congreso».

El aplauso al verdugo: Para rematar la faena de control de daños, el diputado no olvida recitar el guion de propaganda asegurando que «a todos les ha quedado claro que también la Guardia Estatal ha hecho frente al crimen organizado» y que todo ha cambiado respecto a gobiernos pasados. 

Sí, cambió tanto que ahora el plomo mortal contra los inocentes viene con sello oficial y desde las alturas.

Así se diluye un crimen en las aguas mansas del Poder Legislativo. Mientras una familia llora a una niña de siete años que no estaba armada y cuyo único error fue existir bajo la ruta de vuelo de una corporación desbocada, los diputados «analizan si existen elementos» siquiera para hacerle un par de preguntas incómodas al titular de Seguridad. 

No hay prisa en el Congreso; total, en la política tamaulipeca todo es cuestión de dejar que el tiempo pase, amenazar con una comparecencia que nunca muerde y esperar a que el próximo escándalo entierre la memoria de Aranza….y eso no lo vamos a permitir desde este humilde portalito que gracias a uds., el ultimo mes,registró,casi 600 mil visitas.

Con información: ELMERCURIO/ MAS+/ IMAGENTV/

¿SE «MATAN ENTRE ELLOS»?: el EJÉRCITO YA TIENE MÁS TRABAJO en SINALOA: BUSCAR a GN ASESINO de GUARDIA NACIONAL, y NO es HECHO AISLADO… cuando los que «nos cuidan» ni entre ellos se dejan vivos.


Christian Ziboney tenía 34 años, era originaria de Teacapán, Escuinapa, y pertenecía a la Guardia Nacional. El lunes 2 de noviembre fue encontrada sin vida y con signos de violencia en su domicilio del fraccionamiento Alturas del Sur, en Culiacán. 

Las autoridades llegaron tras un reporte de posible violencia familiar. La Fiscalía de Sinaloa investiga el caso como feminicidio. No hablamos de una amenaza abstracta: hablamos de una mujer a la que el uniforme no le alcanzó para seguir viva.

Ahora Imagínen ese Estado en mal estado que te prometio que la Guardia Nacional te iba a proteger de los malos en la calle, pero ni siquiera sus propias agentes sobreviven a los compañeros que duermen al lado o patrullan con ellas. Ese es el nivel de surrealismo macabro en el que estamos parados: el uniforme que supuestamente simboliza orden y ley se ha convertido en el disfraz perfecto para el feminicida en casa y en el cuartel,pues esta lejos de ser un hecho aislado.

El caso más reciente ocurre en Culiacán, Sinaloa —como si a ese estado le faltara sangre desde que se desató la guerra intestina del cártel en septiembre de 2024—. Christian Ziboney, de 34 años, originaria de Teacapán (Escuinapa) y elemento activo de la Guardia Nacional, fue encontrada sin vida y con huellas de violencia dentro de su casa en el fraccionamiento Alturas del Sur. La causa: asfixia por ahorcamiento, tras reportes al 911 por violencia familiar.

¿Y el principal sospechoso? Nada menos que su pareja, Erik Gustavo Acero Hernández, de 29 años, también integrante en activo de la misma corporación. 

¿La brillante respuesta institucional de la Sedena? 

Sacar una ficha de búsqueda con la foto del coche en el que creen que anda huyendo, como si se les hubiera extraviado un cadete distraído y no un hombre entrenado y posiblemente armado por el propio Estado. 

Como bien les gritó en la cara el colectivo Orquídeas Moradas: no basta con boletinar un volante cuando el presunto asesino lleva formación militar en las manos.

Lo más podrido del asunto es que nos quieren vender cada tragedia como una «manzana podrida» o un hecho aislado, cuando en realidad es un patrón calcado y encubierto por el silencio de los mandos:

  • El truco del «suicidio» en el Estado de México (enero de 2025):A Jenyfer López Becerril, también de la Guardia Nacional, la encontraron muerta en su casa en Tecámac. Su pareja, el sargento Víctor Hugo «N», juró que la había hallado colgada en el clóset y que ella solita se había quitado la vida. Tuvo que caerse el teatro semanas después con las pruebas periciales para que lo detuvieran y vincularan a proceso.
  • La tumba dentro del cuartel en Guerrero: Ni siquiera las instalaciones militares son terreno seguro. Ahí están los casos de Stephany Carmona (19 años) y Dalila Acosta (28 años), dos jóvenes guardias nacionales que murieron dentro de destacamentos en Guerrero (como los de Acapulco), en episodios rodeados de opacidad, versiones blindadas y ese pacto de silencio tan conveniente para que la ropa sucia —y ensangrentada— se lave en el batallón.

Mientras tanto, en las calles de Sinaloa las cifras escupen en el discurso oficial: 121 feminicidios registrados solo en lo que va de 2026, un disparo de más del 140% respecto a 2025 según el propio Secretariado Ejecutivo (SESNSP).

Nos piden que confiemos nuestra seguridad a una institución que no puede —o no quiere— frenar a los verdugos que cobran en su propia nómina. 

A Christian Ziboney no la mató el fuego cruzado del crimen organizado que dicen combatir; la mataron en su propia casa, y las miradas apuntan a alguien que vestía su mismo uniforme. Si así cuidan a las suyas dentro de la corporación y de los cuarteles, ya nos queda clarísimo en manos de quién estamos los demás.

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/

«ARANZA NO estaba ARMADA: GENERAL JUSTIFICA con DECLARACIONES ESTÚPIDAS la LLUVIA de PLOMO desde HELICÓPTERO de la GE de AMÉRICO y la LLAMA DAÑO COLATERAL»… Es una confesióndescarada.


Aranza tenía nombre, familia y siete años de vida. Pero el general Carlos Arturo Pancardo Escudero, aun Secretario de Seguridad Pública de Tamaulipas bajo el nefasto gobierno de Morena y Américo Villarreal, encontró dos palabras para referirse a su brutal asesinato: «daño colateral». Una niña muerta a balazos desde el aire, reducida al vocabulario con el que el poder vuelve administrable lo intolerable.

No hay eufemismo de escritorio ni manual de contención de crisis que alcance para lavar la sangre de una niña de siete años. Pero en el Tamaulipas gobernado por Américo Villarreal, al secretario de Seguridad Pública, el general Carlos Arturo Pancardo Escudero, heredero de la impunidad militar, le pareció que un libreto frío, cínico y a todas luces ensayado bastaba para salir del paso. 

Para el jefe de la seguridad estatal, que una bala perforara el techo de una camioneta familiar y se alojara directo en la cabeza de la pequeña Aranza no es una barbarie operativa ni un crimen de Estado: es, simple y llanamente, un «daño colateral» que «lamentan mucho».

General Pancardo: Aranza no estaba armada. Tenía siete años y una madre que intentó protegerla con su propio cuerpo. No era una amenaza: era una niña a la que ustedes tenían la obligación de proteger. Llamar a su muerte «daño colateral» no demuestra temple militar ni rigor técnico: demuestra la estupidez de una declaración que ofrece una etiqueta donde hacen falta respuestas. Porque una agresión contra «su helicóptero» no explica ni justifica, por sí misma, que una niña termine con una bala en la cabeza. Antes de decir «lo lamentamos mucho».El cargo le exige rendir cuentas, no encontrar una manera burocrática de decir que Aranza salió sobrando en el operativo.

El reportaje presentado por Nacho Lozano en Imagen TV Noticias desnuda con brutalidad el contraste entre la indolencia del poder y el terror que viven los ciudadanos de a pie. 

Mientras el general Pancardo se escuda en que su helicóptero «sufrió una agresión» que claramente no fue obra de Aranza o su familia,durante el operativo en Matamoros para detener a Axel Alfredo, alias «El Titán» —una jornada caótica marcada por bloqueos carreteros, quema de vehículos y saqueos—, la realidad a ras de suelo cuenta una historia de cacería indiscriminada contra inocentes.

Aranza —o «China», como le decían de cariño— era ciudadana estadounidense y tenía apenas siete años. Ese jueves no estaba en medio de una trinchera; regresaba de visitar un terreno familiar en el ejido Las Rusias a bordo de una camioneta junto a sus padres y cuatro de sus seis hermanos, todos menores de 14 años. Según el relato de los propios niños y de su tía Celina, un helicóptero de la Guardia Estatal comenzó a sobrevolar la zona disparando al persiguir el vehículo familiar.

Frente a la lluvia de plomo lanzada desde el aire, la madre de Aranza hizo lo único que le dictó el instinto: usar su propio cuerpo como escudo para proteger a su hija. Fue inútil. Un disparo atravesó el techo del vehículo e impactó de lleno en la cabeza de la niña. Con la rodilla izquierda destrozada por otro balazo, la madre sostuvo a su hija en brazos hasta el último momento, y hoy permanece hospitalizada aunque estable.

El intento del general Pancardo por diluir la responsabilidad oficial llamándolo «daño colateral» no solo es moralmente repugnante, sino que choca de frente con la evidencia pericial y con los principios más elementales de la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza. 

La normativa exige absoluta necesidad, legalidad, prevención y, sobre todo, proporcionalidad y rendición de cuentas; jamás autoriza disparar a ciegas desde una aeronave contra un vehículo repleto de niños desarmados. 

Y por si quedaba alguna duda de quién jaló el gatillo, el propio fiscal Jesús Govea ya confirmó lo innegable: la ojiva —la punta de la bala que mató a Aranza— corresponde al armamento de las fuerzas de seguridad, y los testimonios coinciden plenamente en que el ataque provino de una aeronave de dicha corporación.

El fin de semana, entre flores blancas y cruces de listones, amigos y familiares le dieron el último adiós a Aranza exigiendo una justicia que el gobierno estatal pretende enterrar bajo la alfombra de la retórica militar. 

Llamar «daño colateral» al homicidio de una niña desarmada a manos de la Guardia Estatal no es una explicación técnica: es la confesión descarada de un aparato de seguridad que dispara primero, mata inocentes después y recita excusas prefabricadas frente a los micrófonos.

Con información: IMAGEN TV NOTICIAS/

EL «APOCALIPSIS INMINENTE ?»: DE MAULEÓN NOS ADVIERTE del CLIMA de LOCURA que PREVALECE en el MUNDO… La idea de que viene «algo que no nos están diciendo» ha llegado a niveles delirantes.


A partir del 3 de noviembre, ningún pasajero que haya estado en el Congo durante los últimos 21 días podrá ingresar en territorio estadounidense. Más de 5 mil personas han muerto a consecuencia de una variante del ébola para la que no existen vacunas, y que hoy se ha extendido por Kenia, Uganda y Nigeria, y ya ha sido detectada en Francia, los Países Bajos y Alemania.

Esto ocurre en un momento en el que el vórtice polar ártico da señales de estarse rompiendo: masas de aire helado se podrían desplazar hacia el sur del planeta, generando uno de los inviernos más crudos de que hay registro.

Para mediados de noviembre varios países podrían presentar serias fallas en los servicios de electricidad y de agua. Bajo cruentas tormentas de nieve y de hielo, que podrían prolongarse a lo largo de varias semanas, los cultivos quedarían destrozados, habría daños brutales en cosas como la ganadería.

Más de 40 países han pedido a sus habitantes asegurar mochilas de emergencia y tomar previsiones: almacenar comida y agua que les permitan asegurar tener autosuficiencia durante un periodo que va de 72 horas a varias semanas.

En un efecto de contagio, en poco tiempo se han sumado a esos llamados Reino Unido, Irlanda, Francia, Alemania, Países Bajos, Dinamarca, Noruega, Finlandia, Suecia, Estonia, Austria, Suiza y Croacia.

Así como Canadá, Estados Unidos, Japón, Taiwán, Israel, India, Filipinas, Australia y Nueva Zelanda.

Estados Unidos se prepara para la guerra abierta en Medio Orientepara una guerra “breve pero intensa”, según The Wall Street Journal. Irán amenaza con responder de inmediato en una guerra “sin límites geográficos”. En Rusia y Ucrania la guerra sigue sin salida. La tensión crece en Taiwán y China.

Expertos sostienen que en este momento hay más conflictos activos que en cualquier momento desde la Segunda Guerra Mundial.

Las redes se han contagiado de un clima de locura, que amplifica en todo el mundo la sensación de amenaza. Se habla de apagones, ciberataques, inundaciones, afectaciones a la infraestructura de todo el mundo, misiles que no han sido lanzados, y ciudades destruidas que en realidad siguen en pie.

The New York Times ha identificado más de 100 videos generados con IA que avisan sobre supuestos ataques y destrucciones.

Se habla de que los ricos del mundo han construido búnkeres en islas apartadas para esperar el fin.

La idea de que viene “algo que no nos están diciendo” ha llegado a niveles delirantes. El“apagón mundial” dejará las cuentas bancarias en ceros. El planeta perderá su información. En las tinieblas, y sin que los gobiernos puedan dar respuesta a la emergencia, comenzarán los saqueos: primero, contra las tiendas y los almacenes. Cuando no quede nada en ellos, turbas enardecidas se lanzarán sobre las casas en los barrios acomodados, y luego saldrán en masa hacia el campo.

“Habrá apagones de luz y en las telecomunicaciones. Después de estar desconectados comenzará el caos. Yo me voy para la sierra. Cuídense mucho y quédense cerca de los suyos. El fin de los tiempos llegó”, se repite en X y otras redes sociales.

La recomendación: almacenar garrafones de agua, latas de atún, frijoles y verduras, pilas, linternas y radios portátiles, así como dinero en efectivo.

En el café al que de vez en cuando me gusta meterme a leer, hablan en la mesa de junto de “las señales de los últimos días”. Ya todo estaba, desde luego, escrito en la Biblia: guerra de nación contra nación y reino contra reino, terremotos, desastres naturales y enfermedades terribles. Multiplicación de la maldad, lunas rojas, aparición de falsos maestros. La gran tribulación de la que habla el apóstol Mateo.

Recuerdo que todo iba terminar el 21 de diciembre de 2012, “según el calendario maya”. Llevamos siglos escribiendo libros sobre el final de los tiempos. Hay historiadores que afirman que ese momento ha llegado más de 160 veces.

Bernardo de Turingia aseguró que todo iba a terminar el 25 de marzo del año 992, porque ese mismo día se juntaba el día de la concepción de Jesús, con el viernes santo de su muerte. Hay crónicas que afirman que ese día se registró un éxodo masivo a las montañas.

El 31 de diciembre de 999, miles de personas se juntaron en Roma.

La Biblia aseguraba que Satanás se liberaría después de mil años, y el Beato de Liébana auguraba el arribo a la tierra el ejército infernal de Gog y Magog. Simultáneamente llegarían el Anticristo y el Hijo del Hombre, para llevar a cabo el Juicio Final.

El astrónomo alemán Johannes Stoeffer, de la Universidad de Tubinga, desató el pánico en Europa al predecir que el 20 de febrero de 1524 habría de producirse, cuando los planetas se alinearan con el signo de Piscis, un diluvio semejante al de los tiempos de Noé: un diluvio que acabaría con la vida en la tierra.

Cientos de panfletos –las redes sociales de entonces– reprodujeron su profecía: más de 20 mil personas salieron huyendo de Londres, y un conde alemán se hizo construir un arca de tres pisos.

Aquel día el cielo se nubló, pero solo cayó una llovizna.

500 años más tarde yo pido otro café, e intento adivinar cuánto atún hay que comprar para sobrevivir al Apocalipsis inminente de estos días.

Con información: ELUNIVERSAL+/