La mas reciente declaración de Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, reconociendo que “no hemos mejorado” y que “el crimen va ganando en Sinaloa” tras el junio más sangriento en la historia del estado —con 212 asesinatos y 29 cuerpos hallados en fosas— no es un simple acto de sinceridad ni de cinismo: es, ante todo, la admisión pública de un fracaso rotundo en materia de seguridad que salpica a Omar García Harfuch,el Ejercito y la Marina.
El contexto es brutal: más de mil 600 personas asesinadas desde septiembre de 2024, masacres como la de Culiacán con 20 muertos en un solo día, y una ciudadanía atrapada entre balaceras, desapariciones y extorsiones. A pesar de la llegada de mil 600 elementos federales adicionales y el “despliegue robusto” de fuerzas, la espiral de violencia no solo no se ha contenido, sino que se ha agravado, mientras la confrontación interna en el Cártel de Sinaloa escala y la percepción de inseguridad se multiplica.
Cuando un gobernador admite, frente a los medios, que la estrategia no funciona y que la violencia sigue desbordada, no se trata de una muestra de valentía política ni de transparencia ejemplar: es el reconocimiento de que el Estado ha perdido el control y que las fórmulas aplicadas han fracasado. La sinceridad, en este caso, no exonera la responsabilidad ni mitiga el desastre; solo evidencia la magnitud de la derrota institucional.
En suma: Rocha Moya no es cínico por aceptar la realidad, ni especialmente sincero por verbalizar lo evidente. Es, sobre todo, un funcionario mas fracasado en su principal deber: garantizar la seguridad de la población. Y en un estado como Sinaloa, donde el crimen organizado marca el pulso social, ese fracaso tiene consecuencias mortales.
- “Cuando el poder reconoce su derrota, la sociedad paga el precio más alto.”
- “La sinceridad ante el fracaso no consuela a quienes viven bajo la sombra del miedo.”
- “Admitir la derrota es apenas el primer paso; lo imperdonable es no cambiar el rumbo.”
- “En Sinaloa, la verdad oficial es tan cruda como la realidad que se niega a cambiar.”
- “Mientras el Estado baja los brazos, la esperanza de los sinaloenses se desvanece entre balas y silencios.”
Con informacion: EMEEQUIS/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: