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viernes, 4 de julio de 2025

“PERO SIEMPRE HAY un PERO”: “TIENE RAZON NOROÑA y NADIE debe DECIRLE que HACER con su DINERO o que TAN GRANDE DEBE ser la PIÑATA de su CUMPLEAÑOS”…. pero la revolución de las conciencias no debe ser solo para los de abajo.


Por supuesto que el Senador Noroña tiene razon al decir que toda persona tiene derecho a disponer de su dinero como mejor le plazca, siempre que provenga de su trabajo y esté dentro del marco legal. 

Y así lo defiende Gerardo Fernández Noroña: “Lo que yo haga con mi dinero, pues es mi derecho, no faltaba más… hago una fiesta como quiero, compro lo que quiero, es mi dinero, es producto de mi trabajo”. Nadie debería dictarle a otro en qué colonia vivir ni qué tan grande debe ser la piñata de su cumpleaños.

Pero, ¡ay, Senador Noroña! Aquí es donde el discurso se tropieza con los postulados humanistas y transformadores que tanto presume la 4T. El humanismo político exige que los representantes públicos actúen con responsabilidad, transparencia, empatía y solidaridad, poniendo el bienestar colectivo por encima de los excesos personales. 

Morena, en sus principios que si los acatara serian su final, es clarísima: “El desempeño de los cargos públicos debe ser visto como una oportunidad para servir y procurar el bien de las y los demás, no como un medio para la consecución de objetivos personales… el poder debe ejercerse con honestidad, austeridad republicana y apego a la ley”. El ejemplo, señor senador, no es una opción: es una obligación ética y política.

Así que, Noroña, tiene razón en su derecho individual, pero la congruencia es la moneda más cotizada en la plaza pública. No se puede ondear la bandera de la transformación y el humanismo mientras se viaja en primera clase,se celebra en hoteles de lujo y se relativiza la austeridad como si fuera un disfraz de temporada. ¿O acaso la “revolución de las conciencias” es solo para los de abajo y no para los de arriba?

En fin, que si la política fuera una fiesta, usted sería el invitado que llega con mariachi, bufet de cinco tiempos y luego se queja porque le piden que barra el confeti. ¡No se puede predicar la humildad desde el penthouse, ni exigir sacrificio a los demás mientras uno brinda con champán! Recuerde: en la política, como en las fiestas, lo que se ve no se juzga… ¡se viraliza!

CON INFORMACION: PROCESO/

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