Dicen que quien mucho calla, mucho otorga… pero en el caso de Dora Martínez, más bien parece que quien mucho denuncia, mucho se exhibe. La ex candidata a ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, conocida ya en el bajo mundo digital como “Dora la Censuradora”, ha decidido que la mejor defensa es el ataque: denunció a periodistas, activistas y hasta tuiteros por atreverse a reproducir reportajes que la incomodan, en especial los de la saga “Televisa Leaks”.
Pero, ¡oh paradoja! Mientras Dora busca bajar notas y tuits donde la llaman “censuradora”, las redes hierven con memes, hilos y hasta playlists dedicadas a la censura. Si la intención era silenciar, el efecto ha sido el opuesto: la conversación se multiplicó y ahora, cada intento de mordaza se convierte en trending topic. Es como querer apagar un incendio con gasolina.
Efectos de la censura… y del ridículo
- El INE desechó la mayoría de sus quejas: Determinó que en la mayoría de los reportajes ni siquiera se le menciona, y que las críticas, aunque “ásperas o severas”, están protegidas por la libertad de expresión.
- Dora amplió la denuncia: Ahora va contra Aristegui Noticias, reporteros y hasta ciudadanos de a pie, por “violencia política de género”.
- La reacción en redes: Cada tuit que intenta bajar, genera diez más. Si Dora calla algunos, hay muchos más listos para hablar… y para reírse un poco del asunto.
El club de los censurados (y los que no se callan)
No faltan quienes ya se preguntan si Dora aspira a fundar el Sindicato Nacional de Censuradores Frustrados. Porque mientras ella insiste en que los órganos están a su servicio, la realidad es que la opinión pública y los medios han hecho de su cruzada un ejemplo de lo que no se debe hacer en democracia: usar las instituciones para callar la crítica y, de paso, alimentar la sátira nacional.
“Dora la censuradora: candidata a ministra de la SCJN pretendió censurar investigaciones de Televisa Leaks […] pero el INE desechó su petición por improcedente”.
Así que, estimada Dora, mientras usted calla a algunos, hay muchos más que no piensan quedarse callados. Y si de algo sirve el consejo: en tiempos de redes, la censura no sólo no silencia, sino que amplifica… y a veces, hasta da risa.
Con informacion: EL UNIVERSAL/

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