Dicen que en la vida todo es cuestión de vestuario y actitud. Y si no, que le pregunten a Alejandro, de 25 años, quien pasó de verse como extra de película de acción a modelo involuntario de la pasarela judicial… todo en un abrir y cerrar de un chaleco.
En pleno centro de Agualeguas, mientras el sol pegaba duro y las calles eran testigos mudos, Alejandro desfilaba con su mejor ropa táctica, un fusil de asalto Ar-15 bien abrazado y el clásico chaleco balístico, ese accesorio que nunca puede faltar en el guardarropa de temporada para el presunto integrante de grupo criminal moderno. Dos cargadores y 30 balas completaban el look, porque uno nunca sabe cuándo se necesita recargar el estilo.
Pero ay, la moda es efímera y las tendencias cambian sin avisar. Así, de repente, llegaron los de Fuerza Civil y le aplicaron el más temido de los “fashion makeovers”: fuera el chaleco balístico, adiós al camuflaje, y bienvenido el chaleco fosforescente de detenido, esa prenda que grita “me atraparon” desde 200 metros de distancia. El cambio fue tan radical que ni las influencers de Instagram se atreven a tanto.
Y mientras Alejandro se preguntaba si ese nuevo outfit combinaba con su tono de piel, los agentes ya lo tenían listo para la foto oficial, esa que nunca falta en los catálogos de “Lo que no debes usar en la vía pública si no quieres terminar en manos del Ministerio Público Federal”.
Porque en Agualeguas, la moda pasa, pero el Código Penal… ese sí que nunca debe caducar y auqnue sera uno menos,pronto estará en la calles otra vez y mas preparado.
Con informacion: ELNORTE/

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