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martes, 3 de marzo de 2026

«HABLA MÉDICA de su VIOLACION en HOSPITAL INFANTIL con la SALUD de CONCIENCIA que le FALTA al SISTEMA PUTRIDO bajo el GOBIERNO de AMERICO VILLARREAL»…video escurre cobardia burocrática.


En el Hospital Infantil de Tamaulipas una joven médica tuvo que hacer lo que no hizo nadie más: 
romper el silencio, exhibir la podredumbre y decir en público que ahí, en plena “institución de salud”, dos residentes fueron violadas mientras el director jugaba a burócrata y el gobierno de otro médico, Américo Villarreal, presume “humanismo” sobre un cadáver moral en descomposición.

El valor de quien se atrevió a hablar

A las cuatro de la madrugada un hombre entró, robó y violó a dos médicas residentes dentro de la residencia del hospital, el lugar donde se supone que debían estar seguras

Ellas hicieron lo que marca el sentido común y la ley: avisaron de inmediato, pidieron ayuda, buscaron autoridades, tocaron la puerta del director, se tragaron el miedo para denunciar.

La doctora que habló frente a todos llegó destrozada pero firme, narrando cómo no sabían ni siquiera qué les habían hecho, si las habían violado, si el agresor iba armado, si podían estar muertas en lugar de vivas contando la historia.

La confirmación vino tarde, con estudios vaginales y múltiples lesiones: sí, fueron violadas, y aun así el sistema reaccionó con la velocidad habitual del Estado enfermo: lenta, tibia e indiferente.

El director: el anti-Hipócrates en bata

El director del Hospital Infantil, Vicente Plascencia Valadez, amigo del Secretario de Salud Vicente Hernandez y del gobernador Villarreal Anaya, confesó que el agresor estuvo más de una hora y diez minutos dentro de la residencia, mientras ellas creían estar en un lugar protegido.

Ante el horror, en vez de abrazar el juramento hipocrático, se autoproclamó abogado del diablo y dijo que tenía que ver las cosas “de forma administrativa y no con el corazón”, como si la violación fuera un trámite más que sellar con sello de recibido y sin el menor remordimiento por violar la ley.

Cuando las residentes le pidieron cambio de residencia, la respuesta fue una cátedra de miseria institucional: no se podía porque en el otro lugar había medicamento caducado y, si las movían, iban a batallar con el drenaje.

Ellas contestaron con una frase que debería perseguirlo toda su vida: prefieren batallar con el drenaje que con un violador; él eligió el drenaje moral

No hubo atención médica inmediata, ni contención psicológica, ni guía clara para denunciar, pero sí hubo tiempo para culpar a otra compañera porque “no puso seguro” en la puerta cuando otro intruso había entrado a exhibirse en la madrugada.

Ese es el verdadero rostro de cierta medicina institucional: protocolos para proteger el escritorio, cero protocolos para proteger a las mujeres que sostienen el hospital a desvelos y guardias.

No fue un hecho aislado: es un patrón de negligencia

La doctora dejó claro que no era la primera vez: en 2024 ya había entrado un hombre a robar a la residencia, se pidió apoyo, se exigieron medidas de seguridad, y pasó lo de siempre: un mes, dos meses y nada.

Luego otro sujeto entró al área de terminología pediátrica en la madrugada, se exhibió, acosó, y la respuesta oficial fue un manual de revictimización: “fue su culpa por no poner seguro”.

En menos de dos años el hospital acumula robos, exhibicionismo, agresiones sexuales y ahora la violación de dos médicas residentes dentro del propio inmueble, mientras el personal teme nuevos ataques y hasta amaga con paros por la inseguridad.

A esto súmale que el año pasado se enfermaron pacientes por fallas internas, como la misma residente recordó, y el cuadro es claro: ahí no hay seguridad, ni para pacientes, ni para médicos, ni para nadie.

El gobierno de otro médico: la enfermedad en el poder

Lo más obsceno es que este circo de horror ocurre bajo un gobierno encabezado por otro médico, Américo Villarreal, que vende el discurso de la salud y el humanismo mientras los hospitales de su estado exhiben la fase terminal de la descomposición institucional.

En el caso de la violación, la Fiscalía a cargo de Jesus Eduardo Govea Orozco,que carga una curricula con pasado criminal, detuvo a un paramédico apodado “La Rana”, se hizo el show de la aprehensión, pero una jueza lo dejó en libertad porque se le presumió inocente porque no pudieron demostrar su culpabilidad.

Funcionarios cercanos al gobernador, como su Fiscal y la presidenta del Poder Judicial, aparecen ligados a decisiones con cálculos politicos clave del caso, y la liberación del señalado ocurrio después de que la familia protesta en un evento del propio Villarreal, como si la justicia se gestionara a base de plantones selectivos.

El resultado: residentes aterradas, personal en rebeldía y un gobierno que solo mueve fichas cuando el escándalo lo alcanza, no cuando la ética lo exige.

Traición al juramento y al país

El juramento hipocrático habla de no hacer daño, de proteger la vida, de cuidar al vulnerable; aquí tenemos directores y autoridades que violentan ese juramento cada vez que minimizan una agresión, culpan a la víctima o reducen una violación a un expediente administrativo.

Traicionan a sus colegas, traicionan a las residentes, traicionan a los pacientes y traicionan a una sociedad que todavía se atreve a llevar a sus hijos a ese hospital creyendo que al menos ahí habrá algo de humanidad.

La doctora que habló en público lo dijo con una sencillez brutal: le arrebataron la tranquilidad emocional, le descompusieron el sueño, y aun así sigue ahí, queriendo terminar su residencia, regresar algo a los demás y pidiendo, casi suplicando, que se cuiden.

Ella encarna la salud de conciencia que le falta al sistema: mientras la estructura se pudre, una residente violada tiene más dignidad que todo el aparato junto.

En Tamaulipas el diagnóstico está hecho: el gobierno de médico presume bata blanca, pero lo que corre por las venas del Estado es infección crónica de impunidad, misoginia institucional y cobardía burocrática.

Si esta historia no acaba en renuncias, procesos penales y blindaje real para el Hospital Infantil, entonces no tenemos un sistema de salud, tenemos un experimento social macabro donde las víctimas son las que salvan la honorabilidad que otros, con cargo y plaza, tiraron al drenaje que tanto decían temer.

Con información; @Redes/ Medios/

EL «NADA MENCHO OSEGUERA»: «JUDAS MORENO ARREPENTIDO en BUSCA del 2028 PROPALA VERSION del UNICO que DIJO NO a CABEZA de VACA»…aunque la realidad lo desmienta.

En la editorial de Hoy Tamaulipas, Adrian Oseguera aparece como el héroe que “le dijo no” a Cabeza de Vaca, el morenista de «honestida_ valiente» que se plantó ante el exgobernador panista (2016-2022) cuando muchos callaban, y que incluso acudió a la Corte a enfrentar el abuso de poder. La narrativa lo pinta como víctima de persecución, como si siempre hubiera sido leal a la 4T y a Américo Villarreal, un soldado disciplinado que jamás negoció en lo oscurito. Es el guion clásico, sólo que nadie lo había contado tan bonito.

La versión rosa de Oseguera

El problema no es que Oseguera,otro rival de Americo Villarreal hable; el problema es que pretenda que nadie recuerde lo que ya se dijo de él, lo que se publicó de él y, sobre todo, lo que se escuchó de él. Porque su biografía política reciente no es precisamente la de un mártir de la transformación, sino la de un alcalde que jugó en dos bandos con diferente banda.

El Judas moderno

Pero en la realidad circundante, las imagenes confirman la etiqueta que le cuelgan de “alcalde traidor de Ciudad Madero”, el morenista que, mientras su correligionario Américo Villarreal ya lidiaba con Cabeza de Vaca y le agarraba cariños a los dolares de Sergio Carmona el extinto «Rey del Huachicol,que le mataron en noviembre de 2021 porque pensaban que con eso mataban el financiamiento, aunque «no contaban con Alejandro Rabago,Juan Pablo Penilla y los Zetas», ya caídos en desgracia todos ,porque Americo, al igual que Oseguera,quien ya coqueteaba con el adversario, son traidores profesionales.

No es un invento aislado: Oseguera fue retratado como político de doble juego, alguien que se acercó al poder panista sin dejar de ser el hijo pródigo en brazos de la 4T.

Ahí es donde aparece el Judas contemporáneo: no el que se arrepiente, sino el que intenta reescribir el evangelio después de haber cobrado las 30 monedas políticas. 

La figura del “alcalde traidor” no salió de una ocurrencia tuitera, sino de la percepción, alimentada desde 2021 y 2022, de que algunos alcaldes morenistas –y Oseguera entre ellos– jugaban con grupos empresariales y opositores mientras el discurso oficial hablaba de lealtad a la transformación.

Los hechos incómodos

Mientras hoy se presume como opositor firme al cabecismo, en el pasado cercano se le señaló por mantener nexos y puentes con actores ligados al viejo régimen panista en Tamaulipas, justo cuando la línea desde Palacio era clara: “o están con la transformación o están en contra de ella”. En columnas políticas se habló de alcaldes que alimentaban con contratos y recursos a cámaras empresariales y grupos identificados con la derecha local, apostando a tener salvavidas si MORENA les cerraba la puerta. Ese es el contexto en el que se insertan los señalamientos de traición, no una simple pelea de vecindad.

La prensa regional recogió desde 2021 la imagen de un Oseguera que no terminaba de definirse, al que llamaron “traidor” y que fue exhibido como ejemplo de ingratitud política: alguien que llegó con la ola morenista y luego jugó sus fichas personales aunque eso implicara golpear al proyecto que lo había hecho alcalde. Es decir: mientras su discurso actual presume pureza, el archivo lo ubica como un operador pragmático que no tuvo empacho en flirtear con el cabecismo si eso le aseguraba oxígeno.

El cuento que no cuadra

Oseguera quiere instalar la narrativa del morenista heroico que enfrentó a Cabeza de Vaca, un libreto perfecto para tiempos de persecución judicial del exgobernador. El detalle es que esa historia cojea cuando se contrasta con años de columnas, editoriales y notas donde se le menciona como parte del grupo de alcaldes “malagradecidos” o “traidores” al proyecto de Américo Villarreal.

No se puede ser, al mismo tiempo, el militante leal que se jugó el pellejo contra el cabecismo y el alcalde que, según cronistas locales, se alineaba con intereses contrarios al gobierno morenista cuando le convenía. Si hoy Oseguera se viste de Judas arrepentido, mínimo tendría que reconocer primero que sí vendió algo: su palabra, su lealtad o su relato. Lo que no puede es pedir indulgencias sin confesión previa.

Colofón

En Tamaulipas todos se saben la historia completa: Oseguera no es un héroe incomprendido, es un político profesional del doble lenguaje, que ahora intenta borrar con editoriales y entrevistas a modo que no lo cuestionan y lo dejan que se sirva solo, lo que ya quedó tatuado en el expediente público. 

Con informacion: HoyTamaulipas/

«POSVERDAD o POSVERGÜENZA»: «TRAS MUERTE de MENCHO la FISCAL de FGR casi PROPONE con SERMON un PATERNALISMO DIGITAL con UNIFORME MILITAR»…no le incomoda la sangre, sino el ruido digital.

La Fiscal de la Republica (FGR), Ernestina Godoy, amaneció en El Universal con tono de editorialista de domingo: solemne, adusta y con ese barniz institucional que pretende convertir cada “parte de guerra” en un documento moral. Celebra la operación que culminó con la muerte de Nemesio Oseguera, alias el Mencho, como si el Estado mexicano hubiera abatido a la hidra entera del Cártel Jalisco Nueva Generación. Hasta parece que olvidó un pequeño detalle: los cárteles no se desintegran con balas, sino que mutan, se descentralizan y encuentran nuevos jefes más jóvenes y menos rastreable.

Pero la columna no busca discutir la eficacia real del Estado frente al crimen organizado. Busca otra cosa: controlar la narrativa. Ese es el punto. Lo que incomoda a la Fiscal no es la sangre, sino el ruido digital. Las redes sociales —dice— “instalaron la percepción de ingobernabilidad”. Traducido al castellano: internet le arruinó el guion. Porque si el operativo fue tan “ejemplar” como afirma, ¿por qué necesitó reprimir la conversación pública acusándola de “avalancha de desinformación”?

El texto entero está construido como un sermón preventivo: los ciudadanos somos demasiado impulsivos, los algoritmos nos manipulan, y “la era de la posverdad” nos impide distinguir lo real de lo falso. Entonces, sugiere la Fiscal, no basta con que el Estado actúe: también debe enseñarnos a creer correctamente. Un paternalismo digital con uniforme militar.

Y ahí está la grieta más visible: el discurso pretende blindar al gobierno frente a la crítica ciudadana, bajo la excusa de combatir la manipulación informativa. Se apropia de Hannah Arendt —mención de rigor para sonar profunda— pero omite que la filósofa alemana escribió precisamente sobre los peligros del poder cuando miente con autoridad moral. Hablar de “posverdad” desde una oficina que jamás pudo transparentar los expedientes de Ayotzinapa, Pegasus o la corrupción en Segalmex es un acto de posvergüenza.

La narrativa oficial establece un falso dilema: o estás del lado del gobierno y sus “hechos verificables”, o formas parte del caos digital orquestado por “cuentas que promueven la ingobernabilidad”. No hay espacio para la crítica legítima, ni para reconocer que la violencia estructural sigue intacta aunque se haya derrumbado un muñeco de cartón llamado “Mencho”.

El mensaje implícito de la colaboración es simple: desconfía de las redes, pero confía ciegamente en nosotros. Lo paradójico es que mientras la Fiscal predica “responsabilidad compartida”, el gobierno centraliza la información, controla accesos y castiga la filtración de datos públicos bajo el disfraz de “seguridad nacional”. Así no se construye confianza: se fabrica obediencia.

Porque si algo quedó claro el domingo del operativo no fue la fortaleza del Estado, sino su necesidad de ser creído. Y eso, en política, es el síntoma clásico del que intenta administrar el relato cuando los resultados son insuficientes.

Con información: ELUNIVERSAL+/ERNESTINA GODOY/

«VA METER las MANOS SI NO lo METEN al BOTE»: «TRADUJIMOS al CASTELLANO LLANO la PALABRERIA HIPOCRITA de AMERICO ante MILES de MORENOS»…y nos remite al pitoniso de Morena que dijo sería el peor gobernador de Tamaulipas.

Américo dijo el pasado domingo ante la militancia de Morena,que no hay agendas personales; la realidad es que todo el evento fue una sola agenda: apuntalar al jefe político rumbo a 2027, controlar la estructura y blindar el proyecto en medio de señalamientos de trafico de huachicol,dispendio de recursos para lavarse el rostro y crimen organizado ademas de alta percepción de inseguridad que no desaparecen por decreto en una entidad que ya demostró tras la muerte del «Mencho»,que también es gobernada por el Cartel de Jalisco.

“Unidad sin agendas personales”

El gobernador presumió “unidad sin agendas personales” frente a más de 4 mil integrantes de comités seccionales en el Polyforum, pero la puesta en escena es la de siempre: acarreo, línea y culto al líder. Si realmente no hubiera agendas personales, no estarían usando la estructura partidista como escenografía para el relanzamiento político rumbo a 2027, con el discurso de “primer morenista” como marca registrada.

Mientras Américo repite que lo importante es el “proyecto colectivo” y no los cargos, su círculo cercano hace exactamente lo contrario: negocia posiciones, controla candidaturas y protege a operadores clave señalados por colusión con el crimen organizado, Dicen que “no hay proyectos individuales adelantados”, pero el calendario interno ya está puesto en 2027 y el mensaje principal no es para la militancia, sino para disciplinar a los inconformes: aquí manda una sola voz y el resto se alinea o se hace a un lado.

“Democracia participativa” sin dedazo

El presidente del Consejo Estatal de Morena, Rómulo César Pérez, asegura que ahí nadie llegó “por una llamada telefónica ni por un dedazo”, sino por la “voluntad de sus vecinos”. 

Suena precioso en boletín, pero cualquiera que haya visto cómo operan en Morena las estructuras ,por cierto criminal y politicamente organizadas ,sabe que las convocatorias, las listas y los padrones se cocinan desde las cúpulas, y que el piso nunca es parejo para quien no tiene padrino.

Llamarle “ejercicio auténtico de democracia participativa” a una estructura armada desde arriba es intentar vender como espontáneo lo que es meticulosamente controlado. Cuando el Consejo Estatal se presenta como prueba viviente de “legitimidad de base”, omite algo elemental: esa base nunca decide sobre los temas incómodos, como las acusaciones de financiamiento ilícito, las fotos con personajes ligados a cárteles con el gobernador o la presión a operadores electorales denunciada ante instancias internacionales.

“No mentir, no robar, no traicionar”

Américo remata con el catecismo de la 4T: “no mentir, no robar, no traicionar al pueblo”. Lo dice el mismo gobernante que carga con un expediente público de señalamientos por vínculos probados con el trafico de huachicol fiscal, financiamiento de campaña por empresarios ligados al crimen organizado y fotos incómodas con personajes del Cartel del Golfo que no precisamente activistas vecinales. Predicar la honestidad mientras se arrastra esa sombra ya no es discurso: es cinismo.

La narrativa oficial presume que Tamaulipas “supera la media nacional en seguridad” y que hay “reducción sostenida” de delitos, pero los propios datos de percepción ciudadana muestran que Reynosa tiene más de 8 de cada 10 adultos que se sienten inseguros y que Tampico rompió su fama de “tranquilo” con un salto significativo en miedo e incertidumbre. 

No es que no exista ninguna mejora puntual —como una baja reciente en homicidios dolosos reportada por el propio gobierno—, es que usar esos números como propaganda para negar la violencia cotidiana es exactamente “traicionar al pueblo” que la sufre.

“El 2027 no es meta, es paso”

Villarreal dice que 2027 “no es un punto de llegada, es un paso más en la consolidación del movimiento”. Traducido al castellano llano: lo importante no es gobernar bien hoy, sino conservar el aparato engrasado para seguir repartiendo poder mañana. 

La “historia” que llama a seguir escribiendo no es la de un estado reconciliado con la ley, sino la de un sistema que aprendió a convivir con las acusaciones de colusión y a normalizar la sospecha como ruido de fondo.

La arenga a “trabajar con disciplina” y “estar a la altura del momento” es un mensaje menos épico y más práctico: nadie se mueve sin permiso,(…hay le hablan al JR,Olga Sosa o Carmen Lilia Canturosas) nadie cuestiona la línea y nadie pone en duda que el proyecto está por encima de las denuncias que lo rodean. Cuando el movimiento se declara eterno, lo que está diciendo es que cualquier crítica se vuelve automáticamente traición, y toda exigencia de rendición de cuentas se etiqueta como ataque de “los otros partidos”.

Lo que el boletín no dice

En el Polyforum vendieron una narrativa de fiesta, unidad y fuerza moral, pero fuera del auditorio hay otra película:ciudades como Reynosa con más del 80 por ciento de su población sintiéndose insegura, aumentos en la percepción de riesgo en Tampico y una capital que no logra romper el techo del miedo cotidiano. La brecha entre la foto oficial y la calle se llena con algo muy concreto: el ciudadano que ve cómo los políticos se blindan entre ellos mientras él se encierra más temprano en su casa.

Mientras Américo el ex-priista de cepa se presenta como “primer morenista” y predica la pureza del movimiento, sigue sin dar una explicación de fondo que despeje las acusaciones de financiamiento criminal, huachicol fiscal y amistades peligrosas con las que cenaba y abrazaba desde desde campaña porque quería abrazar la gubernatura.

El boletín celebra que “cierran filas”; la calle sospecha que lo que realmente están cerrando es el círculo para que nadie rompa el pacto de silencio.

Con información: PROCESO/ NOTICIERO DE VICTORIA/

DEL «GLAMOUR a la PRISION»: «FICHA CRIMINAL de TAMAULIPECA PRIISTA de EXPORTACION EXHIBE OUTFIT CARCELARIO TRAS su CAPTURA en N.L»…de curul a funcionaria y de ahi al banquillo de imputada.

La postal del día: Karina Barrón, tamaulipeca de exportación, Secretaria de Desarrollo Humano e Igualdad Sustantiva de Monterrey, posando en modo “mugshot couture” mientras la FGR la acusa de extorsión y falsedad de declaraciones por el presunto montaje contra el Senador morenista Waldo Fernández.

En la imagen, la exdiputada aparece planchada de blanco impecable, tabla en mano, frente al fondo milimetrado del Centro de Reinserción Social Femenil de Escobedo, como si fuera casting de reality carcelario premium: fecha, clave y número de control sustituyen al logo del partido y al slogan de campaña. Ese estilo de “glamour terminal” se nota en el peinado recogido y la pose casi profesional, como si la sesión fuera otra estrategia mediática y no la antesala de una audiencia de vinculación por un delito que el juez calificó de grave y que la tiene bajo prisión preventiva oficiosa al menos hasta el sábado.

Detrás de ese look aséptico hay una historia bien turbia: la FGR sostiene que Barrón habría orquestado, desde la comodidad de los vuelos y hoteles a la CDMX, un montaje para dinamitar la candidatura de Fernández al Senado en 2024, comprando por un millón de pesos la denuncia de una mujer reclutada a través de su propia gente. 

Según los fiscales, el libreto incluía denunciar al morenista por agresión sexual y, acto seguido, que el abogado Gustavo García le marcara para pedirle 5 millones de pesos y su renuncia a la candidatura a cambio de apagar el fuego mediático. Es decir, la estética de “defensora de mujeres” en lo público y, en lo privado, la ingeniería del expediente a la carta.

Lo irónico es que la hoy exhibida en ficha de reclusa es una política con biografía de libro institucional: nacida en Ciudad Victoria, Tamaulipas, licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad de Monterrey, exdiputada local y federal, reciclada por todos los colores hasta aterrizar en la Secretaría de Desarrollo Humano regia. Orgullosamente descrita desde hace años como “chapulina, pero tamaulipeca”, terminó convertida en el recordatorio de que la movilidad política también incluye el trayecto del curul al banquillo de imputada cuando el guion se les cae.

En la audiencia, el Senador morenista habló de “pesadilla” para él y su familia, mientras la FGR desgranaba testimonios del chofer, de la ex trabajadora Ivonne Alvarado y del exesposo de la priista para acreditar la trama, los viajes y la presión económica. 

Los tres señalados —Barrón, Deborah Velazco y el abogado García— pidieron las 144 horas para la siguiente batalla legal, así que el “outfit carcelario” no es foto casual: es el nuevo uniforme de campaña de quien hace unas semanas sonaba para la Alcaldía de Monterrey y hoy abre tendencia en una pasarela donde el glamour se termina justo donde empieza el delito.

Con información: ELNORTE/