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lunes, 15 de diciembre de 2025

«ESCUCHEN al BATMAN MENTIROSO»: «EVIDENCIA DURA y PURA DESMONTA la NARRATIVA del CONTRAFUEGOS POLITICO de HARFUCH PROTEGIENDO la HONRA de MORENA y la CATEM»…dice,lo que evidencias contradicen.


Omar García Harfuch está vendiendo una versión mutilada de la realidad: la carpeta contra “El Limones” nace precisamente del hartazgo de productores que llevaban meses denunciando extorsiones disfrazadas de “cuotas sindicales” atribuidas a la CATEM en La Laguna, no de un repentino hallazgo aislado y aséptico sin contexto corporativo, tan solo basta con voltear a ver las acusaciones en mantas publicas.

El origen incómodo de las denuncias

Las primeras voces que reventaron el caso hablaron de un sistema de cobro de piso “institucionalizado” bajo membretes de CATEM: pagos por cada camión de ganado, por materiales de construcción, por hectárea de riego y hasta control monopólico de insumos agrícolas. 

En los oficios, narcomantas y desplegados regionales, el nombre que se repetía no era el de “Los Cabrera” sino el de la central sindical que aparecía como fachada de una extorsión masiva contra campesinos, ganaderos y transportistas. 

La versión edulcorada de Harfuch

En conferencia, Harfuch reduce todo a un cuento de crimen organizado clásico: extorsión directa de “El Limones” ligada a una célula de Los Cabrera, sin vínculo con sindicato ni con actor político alguno. 

Ese recorte quirúrgico le sirve para despresurizar el daño colateral: borra del mapa a la CATEM, a su dirigente y a la red de complicidades políticas que durante meses posó sonriente con el hoy imputado, como si el problema fuera un freelance del narco y no un esquema que usó siglas, camionetas rotuladas y estructura sindical para cobrar miedo. 

Lo que documentan las investigaciones

Reportes periodísticos y filtraciones federales describen a “El Limones” como operador que exprimía a productores de Durango mediante pagos por agua, riego, transporte y comercialización de ganado, mientras presumía vínculos con mandos políticos y sindicales.

Las mismas notas subrayan que la CATEM, dirigida por un diputado de Morena, apareció una y otra vez en denuncias empresariales y narcomantas como engranaje de una red de extorsión regional, aun cuando ahora su cúpula corra a deslindarse y celebre el “deslinde” oficial de Harfuch como si fuera certificado de buena conducta.

Tabla de la narrativa vs los hechos señalados

Elemento claveNarrativa de HarfuchLo que señalan denuncias y reportes
Origen de las denunciasExtorsión “directa” sin relación con sindicato. Quejas formales e informales contra extorsión disfrazada de cuotas de CATEM. 
Papel de la CATEMNingún vínculo en la investigación actual. Productores la acusan de operar cobros de piso y control de mercados.
Relación con actores políticosSin “vínculo político” acreditado. Líderes de CATEM y cuadros de Morena fotografiados y vinculados públicamente con el acusado.
Lectura del caso en medios críticosDetención como golpe limpio al crimen organizado.Detención que exhibe una red CATEM–políticos–grupo criminal en Durango y más estados. 

Desmontar el relato “limpio”

Cuando Harfuch insiste en que no hay sindicato en el expediente, en realidad está dibujando un cortafuegos político, no una radiografía completa del caso: el rastro de víctimas, mantas y notas apunta a una estructura que cobró, amenazó y se movió bajo las siglas de la central que hoy él mismo ayuda a exonerar en el discurso. 

La pregunta incómoda ya no es si CATEM está mencionada en tal o cual párrafo de la carpeta, sino por qué, con ese historial de denuncias públicas y fotos de camaradería, el secretario de Seguridad eligió blindar comunicacionalmente al sindicato y a su dirigencia en lugar de admitir que la investigación nació, precisamente, donde ahora pretende que nunca hubo nada. 

Con informacion: @redes/

EL «NEW YORK TIMES SEÑALA a MEXICO de ser PATIO TRASERO del ESPIONAJE RUSO Vs. EE.UU y ADVIERTEN SERVICIOS de INTELIGENCIA MEXICANOS DESARMADOS»…donde la unica inteligencia parece ser la del «celular».


La reciente semana, el periódico The New York Times publicó una segunda entrega del espionaje ruso en México, con señalamientos muy graves: el entonces gobierno de EE.UU de Joe Biden le entregó a México una lista con más de 20 nombres de agentes rusos que se hacían pasar por diplomáticos, pero el presidente Andrés Manuel López Obrador se rehusó a expulsarlos del país. No actuaban contra México, sino contra Estados Unidos, con el respaldo del gobierno. López Obrador, sugiere el reportaje, optó por Moscú por encima de Washington.

El artículo del New York Times trata sobre cómo México se ha convertido en uno de los grandes parques de diversiones del espionaje ruso en el hemisferio, aprovechando su cercanía con Estados Unidos, la relativa laxitud institucional y un sistema de inteligencia debilitado, infiltrado o distraído. 

La pieza sigue el rastro de agentes vinculados a Moscú que operan bajo coberturas aparentemente inocentes —diplomáticos, académicos, empresarios— pero cuyo objetivo real es observar, reclutar e interferir en asuntos que tocan directamente los intereses estadounidenses desde suelo mexicano. 

También expone cómo las autoridades mexicanas han reaccionado poco o tarde ante advertencias de Washington sobre estas redes, ya sea por cálculo político, por desconfianza hacia Estados Unidos o por simple omisión.

México como patio trasero del espionaje

El reportaje describe a México como una especie de “zona gris” donde se cruzan los intereses de agencias rusas, estadounidenses y de otros países, con la ventaja para Moscú de estar a un paso del territorio que realmente le importa: Estados Unidos. 

Desde la capital y otras ciudades, los operadores rusos utilizan residencias, oficinas y coberturas legales para moverse con soltura, aprovechando que la vigilancia local es fragmentada y las prioridades están centradas en el crimen organizado más visible. Esa mezcla de caos, corrupción y desorden burocrático convierte al país en un terreno ideal para misiones discretas, desde el seguimiento de objetivos sensibles hasta el lavado de información y contactos.

Los espías de traje y visa diplomática

Entre los personajes que perfila el texto aparecen funcionarios adscritos a embajadas y consulados rusos que, más allá de las recepciones de protocolo, presuntamente coordinan labores de inteligencia de alto nivel. Estos agentes usan reuniones académicas, foros internacionales y proyectos de cooperación como escaparate respetable mientras tejen redes con políticos, empresarios y burócratas clave. La lógica es simple: cuanto más aburrida parezca la cobertura —cultura, investigación, negocios— más fácil es pasar desapercibido mientras se recopila información estratégica o se tantean posibles fuentes.

Washington, alarma encendida; México, a medias

El artículo detalla cómo agencias estadounidenses llevan años advirtiendo sobre el tamaño y la sofisticación de la presencia rusa en México, compartiendo información y presionando en privado al gobierno mexicano para actuar. Sin embargo, las respuestas han sido intermitentes, limitadas a expulsiones discretas o investigaciones que no siempre llegan a procesos formales, en parte por el costo diplomático y en parte por la desconfianza histórica hacia las intenciones de Estados Unidos. Esa brecha entre la urgencia que ve Washington y la cautela de Ciudad de México ha permitido que varias redes sobrevivan a cambios de sexenio y ajustes de política exterior.

Un sistema de inteligencia desarmado

El reportaje subraya que las capacidades de contrainteligencia mexicanas llegan debilitadas a este juego, con instituciones que arrastran recortes, pugnas internas y una reputación erosionada por filtraciones y usos políticos. 

En ese contexto, detectar operaciones sofisticadas de potencias extranjeras resulta mucho más difícil que seguir a cárteles o grupos armados visibles, lo que deja huecos que actores como Rusia aprovechan sin demasiada resistencia. Según fuentes citadas en el texto, esa precariedad institucional convierte al país en un “punto ciego” regional donde pasan cosas importantes sin que siempre queden registradas en los radares oficiales.

Con informacion: THE NEW YORK TIMES/ ELFINANCIERO/

«TRAS ATAQUE TERRORISTA POBLADORES MARCHARON en MICHOACAN para PEDIR PAZ y ENCOMENDARSE al CIELO»…entre Ave Marías y explosiones, sólo Dios parece tener jurisdicción.


Coahuayana amaneció ayer rezando, porque ya de balas y coche bomba va bien servido. Cientos de pobladores, vestidos de blanco —como si la pureza sirviera de chaleco antibalas—, marcharon con flores en las manos y la fe en los labios. Dicen que piden paz, pero en Michoacán eso suena casi tan utópico como pedir que el narco pague impuestos.

Desde la tienda “Moyo” hasta la pomposamente llamada Glorieta de la Paz (irónico nombre donde los haya), la procesión avanzó detrás de un sacerdote con sotana morada. Llevaba una corona y una paloma hechas de flores, porque en estas tierras la religión sigue haciendo lo que el Estado no: acompañar el miedo.

Hace una semana, un ataque terrorista (si,terrorista) en forma de trova-bomba explotó frente a la Policía Comunitaria —que de “comunitaria” tiene muy poco—, dejando muertos, heridos y la sensación de que aquí la guerra ya no necesita declaración oficial. El conductor del vehículo murió, pero igual lo habrían matado de todas formas: en este corredor donde CJNG y los de Tepalcatepec se disputan cada colina, cada curva, cada alma.

Mientras tanto, la FGR “atrae” el caso, como si eso fuera un conjuro contra la impunidad. Los militares vigilan la frontera con Colima,aunque nos dijeron antes que ya estaba sellado Michoacan , los alcaldes ensayan discursos de paz, y los pobladores se encomiendan al cielo, porque de la tierra ya no esperan nada.

Coahuayana reza. No por fe, sino por resignación. Porque aquí, entre Ave Marías y detonaciones, sólo Dios parece tener jurisdicción.

Con informacion: ELNORTE/

LA «VIEJA ESTRATEGIA de CAMBIAR PROBLEMAS de LUGAR»: «ESCOBA FEDERAL de HARFUCH BARRIÓ POLVO de CARCELES MICHOACANAS DIRECTO bajo la ALFOMBRA de 5 ENTIDADES»…otro golpe de efecto mediático que disimula la precariedad estructural de las cárceles.

Cuando el fuego aprieta, el gobierno opta por el viejo truco del ilusionista: sacar el humo del cuarto y meterlo en otro. Así, bajo el argumento de “mantener la estabilidad penitenciaria”, el Gabinete de Seguridad federal organizó un operativo digno de serie policiaca para trasladar a 25 reos considerados de alta peligrosidad desde cárceles de Michoacán hasta penales federales repartidos entre Durango, Nayarit, Veracruz y Coahuila. Porque, claro, si el problema estalla en una cárcel, la solución es simple: que estalle en otra.

El secretario Omar García Harfuch detalló con precisión casi de vuelo charter el itinerario penitenciario: diez a Durango, cinco a Nayarit, cinco a Veracruz y cinco a Coahuila. Un replanteamiento logístico que haría palidecer a cualquier aerolínea comercial. Doscientos veinticinco elementos de seguridad participaron en el operativo, sintetizando a la perfección la tesis nacional de la administración del conflicto: mucho despliegue, poco remedio.

Nos dicen que los trasladados eran “líderes negativos”, “incitadores de desórdenes” y “riesgo para la estabilidad de los centros penitenciarios estatales”. Traducido del burocratés, significa: ya no sabemos qué hacer con ellos, así que mejor que sean problema de otro estado. Y, de paso, se justifica otro golpe de efecto mediático que disimula la precariedad estructural de las cárceles, las fallas de custodia y la corrupción persistente en los sistemas estatales que también son exten$ivos al sistema federal.

Ninguno de los 25 está en la mira de Estados Unidos para extradición, lo que deja claro que no estamos ante capos internacionales, sino ante el eterno reciclaje de liderazgos carcelarios domésticos. En otras palabras: la escoba federal barrió el polvo michoacano… directo bajo la alfombra duranguense, nayarita, veracruzana y coahuilense.

Porque si algo domina el Estado mexicano es el arte de mover el problema sin resolverlo. Y mientras siga funcionando el manual de “traslado aéreo de conflictos”, el verdadero motín seguirá ocurriendo en el aire, entre una cárcel y otra.

Con informacion: ELNORTE/

domingo, 14 de diciembre de 2025

«BAJO NUEVA LEY Vs la EXTORSION HARFUCH INCURRE en RESPONSABILIDAD PENAL SI INSISTE en NO INVESTIGAR al DIPUTADO de MORENA LIGADO al LIMONES»..no solo se expone al desgaste político,hay carcel y si no es hoy,sera mañana.


El estratega de la seguridad federal que no puede con Sinaloa,Omar García Harfuch ,volvió a salir con su manual de contención institucional: negar primero, matizar después y esperar que el tiempo diluya la memoria pública. “Al momento no”, dijo sobre la posible relación entre “El Limones” y el diputado morenista Pedro Haces, líder eterno de la CATEM. Siempre ese “al momento”, esa confortable muletilla para esquivar compromisos con la verdad. Porque en la gramática política de Harfuch, la verdad tiene fecha de caducidad: depende de quién la pregunte, en qué micrófono y qué nombre aparezca vinculado,es un farsante.

El funcionario asegura que ni sindicato ni vínculos políticos, que las extorsiones del detenido van por libre, como si la CATEM fuera una congregación de santos obreros. 

Y mientras tanto, las fotos, los videos y los saludos en eventos sindicales rondan las redes como fantasmas que nadie quiere exorcizar. Negar la evidencia es un arte que la política mexicana ha elevado a deporte olímpico.

Pero el verdadero riesgo para esta narrativa a modo no está en la prensa ni en los gobernadores incómodos que sí se atreven a mencionar lo evidente. Está en la FGR. Porque si a “El Limones” se le ocurre aceptar un acuerdo de colaboración, si decide contar lo que sabe para ganar beneficios procesales, la verdad legal que hoy protege a los poderosos podría mutar en una verdad testimonialcapaz de desmoronar los cómodos “al momento no” de García Harfuch,que ademas y dicho sea de paso, ha convertido en regla esta conducta que también es delictiva y que las leyes sancionan como encubrimiento.

Y aquí el argumento jurídico es sencillo: un testigo colaborador no solo cambia el curso de una investigación, cambia la línea narrativa de quien se creía intocable. Si la Fiscalía lo presenta con pruebas verificables, el discurso de la SSPC quedaría reducido a un acto de prestidigitación política. No sería la primera vez. Cada que un caso apunta hacia los linderos de Morena, Harfuch reacciona con idéntico guion: proteger el perímetro, enfriar el contexto y revestir la omisión con el lenguaje técnico de la prudencia institucional.

El problema es que la prudencia, en estos casos, se parece demasiado a la complicidad. Y la complicidad, disfrazada de tibieza declarativa, no solo lastima la justicia: también delata una estrategia. Una estrategia que, a estas alturas, ya huele a cálculo político más que a defensa del Estado.

Deber de investigar con indicios

Bajo la nueva Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar los Delitos en Materia de Extorsión, García Harfuch no necesita “pruebas plenas” ni sentencia firme para indagar los posibles vínculos entre un extorsionador detenido y un dirigente sindical o político que aparece públicamente relacionado con él. 

Por el contrario, el marco vigente lo obliga a activar capacidades de inteligencia e investigación justamente cuando existen indicios razonables, como los registros gráficos y testimoniales ya conocidos sobre “El Limones” y la CATEM. 

La nueva Ley General establece que la extorsión y sus delitos vinculados deben prevenirse e investigarse de manera autónoma, inmediata, eficaz, exhaustiva y profesional, bajo esquemas de coordinación entre Federación, estados y municipios. Para ello, faculta expresamente a la policía y al Ministerio Público a consultar toda la información relevante de los sistemas de inteligencia en materia de seguridad pública para seguir posibles vínculos, incluso políticos o económicos, sin exigir como condición una sentencia previa o una confesión pública.

En ese contexto, la existencia de fotografías, videos y actos públicos donde un presunto extorsionador se presenta como dirigente regional de un sindicato, acompañado de su líder nacional o de un diputado federal, constituye un indicio objetivo que, jurídicamente, basta para abrir líneas de investigación complementarias sobre redes de protección, encubrimiento o posible coautoría. 

Alegar “al momento no” frente a esos indicios no es un blindaje legal, sino una decisión política que se mide a la luz de los deberes de diligencia reforzada de la autoridad en delitos graves y de alta lesividad social como la extorsión. 

Omisión y responsabilidad de autoridades

La misma reforma general en materia de extorsión no solo tipifica y homologa el delito, sino que incorpora responsabilidad específica para funcionarios que, conociendo de hechos de extorsión o de esquemas que la facilitan, omiten denunciar o actuar. 

Diversos análisis del dictamen y notas legislativas subrayan que la ley prevé sanciones penales para servidores públicos que, teniendo atribuciones en seguridad o procuración de justicia, no reporten casos conocidos o no hagan uso de las facultades a su alcance para coadyuvar en la investigación. 

En otras palabras, el estándar ya no es simplemente “no ser cómplice activo”, sino evitar la omisión dolosa o gravemente negligente ante información relevante sobre extorsión; la pasividad también puede ser jurídicamente sancionable. 

Si la SSPC, a cargo de García Harfuch, dispone de elementos públicos y de inteligencia que vinculan a un líder sindical y diputado con un operador de extorsión detenido, la inercia o la negativa sistemática a abrir y robustecer esa línea de investigación podría ubicarse en el terreno de la responsabilidad por omisión, a la luz de la nueva ley.

Advertencia jurídico‑política al secretario

Desde una perspectiva estrictamente jurídica, debe advertírsele al secretario que la “verdad legal” que hoy pretende sostener con un “al momento no” es, en el mejor de los casos, una verdad procesal provisional, subordinada a la evolución de la carpeta de investigación y a las facultades que la Ley General de Extorsión otorga a la FGR y a las policías para explorar vínculos y estructuras. 

Esa verdad a modo puede volverse insostenible si el Ministerio Público, en ejercicio de sus atribuciones, ofrece a Edgar Rodríguez Ortiz un acuerdo de colaboración y este aporta información verificable que acredite contactos, apoyos o encubrimientos de corte político o sindical. 

La nueva legislación, al prever persecución oficiosa del delito,mecanismos de denuncia e incentivos para la cooperación, abre la puerta a que la declaración de un testigo colaborador no solo fortalezca la imputación contra “El Limones”, sino que eleve el estándar de diligencia exigible a quienes, como García Harfuch, encabezan la política federal de seguridad. 

De persistir en una postura de negación pese a indicios crecientes, el secretario se expone no solo al desgaste político, sino a que su inacción sea revisada, a futuro, bajo la óptica de la responsabilidad penal y administrativa que la propia ley general prevé para autoridades que omiten actuar frente a la extorsión. 

Esta es la misma farsa que Harfuch ha vendido con el combate al Huachicol ,donde la norma ne vez de excepción, era «CERO DETENIDOS», por que ?, porque todo el trafico, todo el contrabando fiscal conduce a Morena y hacerse tarugo y/o vernos la cara de tarugos ya se esta volviendo su especialidad.

Con informacion: ELNORTE/

«COMO TE HACES…HACES»: «CARICATURA MAS SERIA que DIPUTADO CUBIERTO por HARFUCH DIBUJA con MAS CLARIDAD su CALIDAD de TRAMPA»…solo que aquí la “gran confederación” luce más bien como sucursal armada de la productividad del narco.


La caricatura del «Chavo del toro» para EL ECONOMISTA, retrata a Pedro Haces como si negara a “El Limones” con la misma vehemencia con la que uno niega la dieta frente a la taquiza: de dientes para afuera, mientras las fotos con el extorsionador cuelgan en internet como si fueran estampitas sindicales y el oficialismo,de su misma cuadra y establo,que lo capturó, igual se hace tarugo.

Lectura de la caricatura

El texto de “negamos rotundamente que el señor Limones… pertenezca a esta gran confederación” es casi cita taquigrafiada del guion que Haces ha repetido en entrevistas y redes, solo que aquí la “gran confederación” luce más bien como sucursal armada de la productividad del narco. 

Los tres monitos con cuernos de chivo, lentes oscuros y gorras de “narco-chic” parecen el verdadero comité ejecutivo de la CATEM: secretaría de Extorsión, subsecretaría de Cobro de Piso y coordinación general de Selfies Incómodas con presencia nacional.

Ironía del discurso oficial

Mientras el gobernador de Coahuila y diversos medios exhiben que “El Limones” se paseaba como cuadro sindical, firmaba acuerdos, saludaba jefes militares y usaba la marca CATEM como charola, el Diputado Pedro Haces de Morena,creyendonos idiotas, jura que nunca fue de la casa, como si al tipo lo hubieran photoshopeado en todos los eventos. 

La caricatura se burla justo de esa gimnasia verbal: el dirigente que grita “no se equivoquen” rodeado de personajes que nadie en su sano juicio confundiría con monaguillos, pero que según el libreto oficial de Omar García Harfuch,que aqui actúa de alcahuete engañabobos, jamás tuvieron nada que ver con la confederación más blanca que la nieve. 

Religión, Judas y papel bíblico

La acusación del gobernador de Durango con alusiones bíblicas remata la escena : que si Pedro negó a Cristo tres veces, que si Harfuch opera como profeta remiso, que si hay un becerro de oro al que nadie quiere nombrar, trasladando el deslinde de Haces al terreno del evangelio apócrifo de la 4T. 

La viñeta funciona entonces como homilía laica: arriba el sermón solemne del “negamos rotundamente”, abajo la procesión de fusiles y gorras cannábicas que desmienten al predicador, un pequeño vía crucis sindical donde cada balazo equivale a una fe de erratas. 

Vista así, la caricatura parece boletín oficial de la “Gran Confederación de la Productividad y Otras Actividades No Muy Legales”, donde el único requisito para pertenecer es que su líder lo niegue tres veces frente a las cámaras. 

En resumen: mientras el país discute si “El Limones” fue, es o será de la CATEM, el cartón ya dio su veredicto visual: si camina como confederación, cobra como confederación y posa detenido en las fotos, muy probablemente no sea precisamente la pastoral obrera de Morena que pregonan en los micrófonos.

Con informacion: ELECONOMISTA/

«AHORA QUIEN PODRA SALVARLO ?»: «QUE ANDABA DANDO VUELTAS en SAN NICOLAS y ANDABA CARGADO con 8 PAQUETES de COCAINA con la IMAGEN del CHAPULIN COLORADO»…el patrono de los torpes con suerte.


No contaban con su astucia. En pleno San Nicolás,N.L, un presunto narcotraficante fue detenido con ocho paquetes de cocaína… decorados con la efigie del mismísimo Chapulín Colorado. Porque cuando el crimen se vuelve rutina, solo falta un toque de comedia para que la tragedia se vuelva cotidiana.

Policías municipales, dizque los alertaron de un vehículo sospechoso dando vueltas en círculos como si buscara su propia consciencia e interceptaron una lujosa Infiniti QX50 tripulada por un tal Eduardo, de 44 años.

La captura se reportó a las 17:00 horas de ayer sábado en el cruce de Lerdo de Tejada y Matamoros, en el Primer Cuadro de la Ciudad.

Durante la revisión, los efectivos hallaron una mochila con rosa que resguardaba los ocho ladrillos de polvo mágico, cada uno adornado con la cara del Chapulín. 

Por supuesto, esto amerita análisis fino: en el mundo traqueto, la iconografía no es mero adorno, es una marca. Cada sello cuenta una historia. Y escoger al Chapulín como emblema es casi poético: el héroe torpe, el valiente involuntario, el símbolo del bien que nunca puede con el mal… pero lo intenta.

Es como si el narco estuviera adoptando su propio humor involuntario. Porque, admitámoslo, ponerle el rostro del Chapulín a un cargamento de cocaína es la ironía nacional hecha mercancía: el pueblo que se ríe mientras se autodevora. En el fondo, es una oración: que el contrabando llegue intacto, que los policías no sospechen, y que el Chapulín —patrono de los torpes con suerte— interceda desde el cielo de los personajes de Chespirito.

Al final, Eduardo no contó con su astucia. Fue detenido, los paquetes asegurados, y el mito del Chapulín quedó manchado (otra vez) por nuestra tragicomedia local. Porque en México, ni los superhéroes se salvan del narcomercadeo.

Con informacion: ELNORTE/