Este fin de semana, el Hospital Civil “Dr. Aurelio Valdivieso”, el más grande de la entidad, sufrió el robo de 20 equipos médicos destinados a la atención de pacientes de Covid-19, informó el gobernador Alejandro Murat; a ello se suma el robo de ventiladores mecánicos en instalaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Ante estos hechos, el gobernador anunció la creación de un inventario de insumos y equipamiento, para que se transparente públicamente lo adquirido y así dar certeza a los trabajadores de salud de que tienen los equipos adecuados para hacer frente a la pandemia.
En entrevista radiofónica con Grupo ORO, una estación de alcance estatal, Murat dijo que se indaga el robo de equipo médico en el Hospital Civil y se castigará con todo el peso de la ley a quien resulte responsable.
“Este fin de semana se robaron más de 20 equipos para equipamiento de Covid-19 adentro del Aurelio Valdivieso, lo cual me parece lamentable”, señaló el gobernador.
Murat detalló que el equipo se había entregado al hospital, y este domingo había desaparecido. Además de este robo, el gobernador dio a conocer que hace una semana y media, en el IMSS se realizó una investigación porque desaparecieron siete ventiladores.
“No podemos ser nosotros, nuestros propios enemigos. Al revés, hay que asumir con responsabilidad está nueva etapa”, dijo.
Agregó que su gobierno ya inició la compra de nuevos ventiladores, independientes de los que enviará el gobierno federal a Oaxaca.
En respuesta, el Secretario General de la Subsección 07 del Sindicato Nacional de Trabajadores de Salud (SNTSA), Alberto Vásquez San Germán, rechazó los señalamientos del gobernador sobre el robo de equipo y pidió que se investigue quién fue le dio al mandatario esa información “errónea y que perjudica la imagen de los responsables de dicho nosocomio”.
El dirigente pidió una disculpa pública por el señalamiento y advirtió que de lo contrario el sindicato de trabajadores de la salud podría considerar un paro de labores.
Su último día, Julio Durán lo pasó en una cama del Hospital General de México, al lado de su esposa. Tenía 79 años y era la tercera vez que llegaba a un centro médico en estado grave, luego de haber pasado casi la mitad de su vida lidiando con el diagnóstico que firmaría su muerte: diabetes.
Su cuerpo había perdido suficiente masa muscular como para no poderse sostener al caminar. Lejos quedaba la imagen del hombre de bigote tupido, joven y fuerte que subía cerros, macheteaba las milpas y litigaba en los juzgados con tesón.
“Comenzó a beber socialmente en el despacho en el que trabajaba, muy poco tiempo después lo diagnosticaron como diabético”, cuenta su esposa Cristina. Murió un día de abril de 2016 a consecuencia de la enfermedad que le habían diagnosticado casi cuatro décadas atrás, a los 42 años.
Su fallecimiento es sólo uno de los que cada año cimbran las estadísticas de defunciones: en 20 años, la diabetes ha matado a 214 personas cada día. Es la segunda causa de muerte en México, sólo debajo de las enfermedades del corazón.
En ese periodo, el número de muertes por esta enfermedad se ha incrementado 62.5%. Si en 1998 hubo 41 mil 832 defunciones por diabetes, para 2018 el número creció hasta llegar a los 101 mil 257 registros, de acuerdo con un análisis realizado por EMEEQUIS del histórico de mortalidad del INEGI.
En dos décadas ha muerto el equivalente a la población total del estado de Quintana Roo: un millón y medio de personas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) la llama “epidemia”, al igual que a otras enfermedades no transmisibles: obesidad, hipertensión y tabaquismo, que se han colocado, directa o indirectamente, como las primeras causas de muerte en México.
La diabetes mata a 214 personas diariamente, la obesidad a tres cada día –el 70% de los mexicanos la padece–. En tanto que 15.2 millones de personas están diagnosticadas como hipertensas, un padecimiento que forma parte del grupo de enfermedades del corazón que ha matado a más de dos millones de personas en dos décadas.
Para un país donde los mexicanos fuman siete cigarrillos al día, el tabaquismo es otra epidemia con consecuencias desastrosas. La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) tiene su raíz en el consumo de tabaco y ha matado a más de 350 mil personas. Es la octava causa de muerte en el país.
Estas epidemias, que ya afectan la calidad de vida de los mexicanos, suman un riesgo para quien contrae coronavirus. Todas aparecen como comorbilidades (factores de riesgo) en la lista de quienes fallecieron por esta pandemia. La hipertensión (41.5%), la diabetes (37.6%), la obesidad (35.5%), el tabaquismo (11.1%) y la EPOC (10.5%) son las principales enfermedades asociadasa las muertes por COVID-19.
DIABETES MÁS COVID-19: COMBINACIÓN MORTAL
La diabetes es también la segunda causa de comorbilidad que se ha registrado en las defunciones por COVID-19. Los datos más recientes presentados por la Secretaría de Salud indican que 4 de cada 10 personas que han fallecido en México por coronavirus, padecían esta enfermedad.
“Tenemos una población con una salud crónicamente deteriorada. La magnitud de la epidemia de obesidad, sobrepeso, diabetes y con ellas un conjunto de enfermedades crónicas, como la hipertensión, nos pesa. Literalmente el sobrepeso nos pesa”, reconoció Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, el encargado de liderar la batalla contra el virus.
Los otros rastros que han dejado las defunciones a lo largo de la pandemia es que todos los fallecidos han presentado alguna otra Enfermedad Crónica No Transmisible (ECNT).
Hasta el 13 de abril, el 41.6% de los fallecidos por coronavirus eran hipertensos, 35.5% tenían obesidad, 11.4% eran fumadores, 10.54 EPOC y otros tantos padecían insuficiencia renal crónica, enfermedad cardiovascular, inmunosupresión, asma y VIH o SIDA.
Algunos tenían combinaciones de estas enfermedades, situación que aumentó su vulnerabilidad al contraer coronavirus. El jueves 9 de abril, por ejemplo, López-Gatell anunció los primeros dos decesos de mujeres embarazadas en la pandemia en México. En ambos casos había factores de riesgo: en un caso, hipertensión y obesidad; en otro, diabetes gestacional y obesidad.
El panorama, mencionó el subsecretario, podría complicarse por la mala salud de los mexicanos, pues, pese a tener una gran población de jóvenes en el país (31.4% de la población total tiene entre 12 y 29 años) muchos de ellos presentan alguna enfermedad crónica no transmisible, principalmente obesidad y diabetes.
LA DIABETES, MÁS LETAL QUE LA VIOLENCIA
Pese a vivir en un país con altos índices de violencia, las y los mexicanos tienen más probabilidades de morir por diabetes que como víctimas de un homicidio.
El promedio diario de homicidios, calculado en esos 20 años, es de 51 asesinatos al día, mientras que las muertes por diabetes son cuatro veces mayores: diariamente mueren 214 personas víctimas de esta enfermedad.
La diabetes es una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce, según la OMS.
De acuerdo con el análisis de las estadísticas de mortalidad, este padecimiento es, además, más letal que un tumor maligno o un accidente.
No distingue género, afecta casi de igual manera a hombres que mujeres. En dos décadas, han fallecido a manos de la diabetes 822 mil mujeres y 741 mil hombres.
Tampoco perdona a los más jóvenes. Si bien seis de cada 10 mexicanas y mexicanos que murieron por esta enfermedad eran mayores de 65 años, los registros estadísticos muestran fallecimientos de niñas y niños recién nacidos, otros tantos que murieron al inicio o mitad de su infancia, unos más en su adolescencia y otros en su juventud.
La razón detrás de estos altos índices es el cambio en el estilo de vida de la sociedad mexicana: somos más sedentarios, hay poca cultura de la buena alimentación y comemos alimentos altos en calorías, azúcares y grasas.
La doctora Martha Rangel, vocera de la Federación Mexicana de Diabetes, explica que el cambio en la rutina desencadenó la epidemia de obesidad y sobrepeso, madre de otras enfermedades, al grado de que la causa de muerte principal en el país ha mutado: “Hace 20 años la principal causa de muerte eran las enfermedades infecciosas, hoy tenemos a una ECNT y sus complicaciones, la diabetes”.
Actualmente, uno de cada 100 mexicanos mayores de 20 años ha sido diagnosticado con diabetes, aunque, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT 2018), hay estados que sobrepasan la media nacional: Campeche, Tamaulipas, Hidalgo, Ciudad de México y Nuevo León. Las mujeres son las que más la padecen (11.4%), mientras que el 9.1% de los hombres son diabéticos.
Esta enfermedad no sólo deteriora la calidad de vida, también causa estragos en el sistema de salud pública del país, recalca la educadora en diabetes. “Es uno de los padecimientos que está colapsando el sistema de salud mexicano”.
Según la Fundación Mexicana para la Salud, la carga económica de la diabetes tipo 2 en el país era equivalente al 2.25% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2013. Para 2018 se estimó un costo total de 506 mil millones de pesos por medicamentos, atención médica de las complicaciones y la pérdida de ingresos por muertes prematuras, ausentismo e incapacidad laboral.
“El impacto económico va más allá de las finanzas del sistema de salud: afecta el nivel de ingreso familiar y la contribución de los trabajadores a la producción del país”, se lee en el documento Carga Económica de la Diabetes Mellitus en México, 2013.
La mala alimentación es el origen de muchos problemas. Foto: Cuartoscuro.com
LA LETALIDAD DE LA MALA ALIMENTACIÓN
Al padre de Rocío Guzmán le diagnosticaron diabetes cuando tenía 40 años y, según su hija, su mala alimentación fue la llave que más tarde le quitaría la vida.
“Mi papá era una persona con poca actividad física, no tenía buenos hábitos alimenticios ni horarios establecidos. Tras el diagnóstico no hizo cambios considerables, no llevaba un control de su enfermedad ni se checaba periódicamente”, cuenta.
Recuerda que una noche su papá se cenó ocho tacos, un refresco y una rebanada de pastel, al otro día tenía que medir su glucosa. Sorprendentemente, el nivel de glucosa resultó estable, situación que usó para argumentar que no era necesario un cambio en su alimentación. Para él era la prueba de que comer como lo hacía no causaba estragos en su salud. Su padre perdió la vista años más tarde, como consecuencia de la enfermedad, la misma que después terminaría con su vida.
En la conferencia del 9 de abril, el subsecretario López-Gatell reconoció que se pelea con el coronavirus a contracorriente porque los “estragos prolongados de la mala alimentación” sí están pesando en las afectaciones que el virus tiene en la población mexicana.
La mala alimentación, dijo López-Gatell, es la causa de la mitad de las muertes registradas en el país.
Esto, enfatizó, “no depende solamente de la voluntad de los individuos, la causa raíz es que tenemos una monstruosa sobreoferta de alimentos industrializados de muy bajo valor nutricional y altísimo poder calórico en forma de bebidas o en forma de productos industrializados sólidos”.
LA ENFERMEDAD SILENCIOSA
La OMS llama a la diabetes la“enfermedad silenciosa”, porque puede desarrollarse en las personas sin mostrar síntomas iniciales. “Puede conducir a graves complicaciones: problemas cardíacos, renales, de la vista y circulatorios que pueden causar discapacidad permanente o hasta una muerte prematura”.
La única forma de prevenirla o demorarla es a través de cambios en el estilo de vida.
El tío de Fernanda fue diagnosticado con diabetes a los 30 años. Hugo, un adulto joven que a esa edad trabajaba como chofer de la extinta Ruta 100, pasaba la mayor parte de sus días inmóvil ante el volante del autobús, tenía obesidad. Recuerda que sus hábitos alimenticios eran malos y excesivos, hasta que le diagnosticaron diabetes.
“En reuniones familiares teníamos que esconder guisados, chicharrón y refresco, porque le gustaban mucho, pero sí llegué a verlo comiendo chicharrón y comprando refrescos a escondidas”, cuenta Fernanda.
Su tío falleció a los 55 años, tras ser dializado: el procedimiento que consiste en filtrar la sangre dentro del organismo y de esta forma suplir el trabajo que deberían realizar los riñones para eliminar los desechos peligrosos del cuerpo, excesos de sal y agua.
Un paciente con diabetes controlada, explica la doctora Rangel, puede hacer una vida normal e incluso superar la media de esperanza de vida en México, que es de 75 años. Sin embargo, una persona diagnosticada que no se cuida, vive mínimo 12 años menos.
Y, recalca, la diabetes mata lento. “No caen muertos, se van a pedacitos: pierden la vista, tienen insuficiencia renal, necesitan diálisis, tienen desgaste constante y un alto riesgo de ser amputados”.
SOBREPESO: EL PADRE DE TODOS LOS MALES
El sobrepeso y la obesidad es otra de las epidemias que aqueja a los mexicanos y que, lejos de reducirse, va al alza. Una estimación de la OMS indica que 8 de cada 10 muertes por Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) están relacionadas con la obesidad y el sobrepeso en México. Esto, señala el organismo, tiene que ver con el alto consumo de bebidas azucaradas y la mala alimentación.
En la actualidad, según los datos de la ENSANUT 2018, el 35.6% de las y los niños mexicanos, de entre cinco y 11 años, tienen sobrepeso u obesidad, casi el mismo porcentaje de la población de 12 a 19 años (35.8%). México es el país con mayor número de menores de edad con obesidad y sobrepeso en el mundo.
La situación se agrava cuando se trata de adultos que superan los 20 años: siete de cada 10 mexicanas y mexicanos tienen alguno de estos padecimientos.
Según la encuesta, el 85% de la población, sin importar su edad, consume bebidas no-lácteas endulzadas y, en menores porcentajes, todos consumen botanas, dulces y postres; cereales dulces, comida rápida y antojitos, así como carnes procesadas.
La obesidad, además, también provoca muertes directas. En 20 años ha matado a 22 mil 660 personas: tres personas cada día. El 41.6% de ellas tenían entre 45 y 64 años.
La doctora Rangel ha guiado a pacientes diagnosticados con diabetes en la FMD. Dice que la única forma de revertir esta curva es con educación, enseñar a la población mexicana, desde la infancia, a alimentarse correctamente.
La hipertensión aparece como primer factor de comorbilidad en las estadísticas que presenta el gobierno.
HIPERTENSIÓN, EPOC, TABAQUISMO: LAS OTRAS EPIDEMIAS
María Elena es una mujer de 70 años que lleva los últimos 15 con hipertensión diagnosticada. Tras días de fuertes dolores de cabeza, visitó al doctor: su presión rebasaba los estándares normales que usualmente marcan 120/70, la de ella estaba 120/110.
Tras monitorear su presión ocho días el médico le declaró hipertensa y así se convirtió en una de las 15.2 millones de personas que en México están diagnosticadas con esta enfermedad, uno de los padecimientos que es el principal agravante si se adquiere Covid-19.
La hipertensión forma parte del grupo de enfermedades del corazón que, en conjunto, son la primera causa de muerte en México. Según las estadísticas de mortalidad, 2 millones 60 mil personas murieron en 20 años por estos padecimientos, principalmente por infartos.
Con 63 años, Ricardo suma tres factores de riesgo ante la pandemia de coronavirus: es diabético, diagnosticado hace una década; tiene EPOC, detectado hace dos años, y fue un fumador durante largo tiempo.
Si mira en retrospectiva, su empleo fue uno de los factores que le orillaron a desarrollar las enfermedades crónicas no transmisibles. Durante más de 30 años trabajó en la construcción y mantenimiento de plantas industriales, tanto para el gobierno como para la iniciativa privada.
Su ritmo de trabajo de siete de la mañana a siete de la noche le impedía alimentarse sanamente. Cuando le detectaron diabetes también tenía los triglicéridos altísimos. La EPOC le vino recientemente a causa de lo que respiró en las plantas industriales durante toda su vida profesional y a los años que pasó de cigarrillo en cigarrillo.
La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica es un padecimiento progresivo que causa dificultad para respirar y empeora con el paso del tiempo.
El Departamento de salud de Estados Unidos señala como principal causa de la EPOC el tabaquismo, además, “la exposición a largo plazo a otros irritantes de los pulmones –aire contaminado, vapores químicos o polvo– pueden contribuir”, como en el caso de Ricardo y su actividad profesional.
En México, en promedio, los mexicanos mayores de 20 años fuman siete cigarrillos diarios. Aguascalientes es el estado con mayor porcentaje de población que consume tabaco (15.3%), le siguen Coahuila (14.2%), Tlaxcala (14.2%), Sonora (13.9%) y Nuevo León (13.8%). Los hombres son los que más fuman.
Entre 1998 y 2018 han fallecido 350 mil personas a causa de la EPOC, el 89.4% de ellas son personas tenían más de 65 años, la mayoría eran hombres. Esta enfermedad es la octava causa de muerte en el país.
Para María Elena, quien se considera población en riesgo, no sólo por su edad, sino por las enfermedades crónicas que padece, en la pandemia no hay de otra: “O nos quedamos en casa o nos quedamos en casa. El riesgo ya era grande, esto empeora las cosas”.
La doctora Rangel es clara: “Ni la diabetes ni ninguna otra enfermedad no transmisible irán a ningún lado, no tienen aislamiento, no tienen pausa y van a continuar ahí cuando todo esto termine. Es momento de prestar atención a nuestra salud más allá de la pandemia”.
Una niña monta en bicicleta en un parque de Wuhan. En vídeo, la vuelta a la normalidad de los habitantes de la ciudad
El bloqueo por cuarentena de Wuhan se levantó la semana pasada, después de dos meses y medio. Sin embargo, viajar entre esta ciudad china de 11 millones de personas y Pekín, sigue siendo una carrera de obstáculos burocráticos. El temor a que pueda filtrarse algún caso de Covid-19 sin detectar que pueda desatar una nueva ola de contagios es la peor pesadilla de las autoridades chinas, que han impuesto una serie tan amplia como cambiante de requisitos cada vez más estrictos para poder desplazarse a la capital. Estos requisitos son especialmente exigentes si se llega del foco original de la pandemia.
Para viajar desde la ciudad a orillas del Yangtzé a Pekín es necesario, primero, solicitar un permiso a las autoridades locales en la capital, mediante una aplicación de móvil. Una vez aprobado —si no se planea recorrer los mil kilómetros de distancia en coche—, se puede solicitar el billete de tren o de autobús: aún no se han reanudado los vuelos entre Wuhan y Pekín. Y toca esperar sentado: solo pueden viajar mil personas al día desde la urbe hasta la capital.
Desde el miércoles pasado, además, hace falta someterse a la prueba del coronavirus, cuyos resultados se reciben en 48 horas. Pero su validez es de solo una semana desde que se toma la muestra, por lo que si el billete de tren tarda en aprobarse, es posible que toque someterse a una segunda. Los requisitos continúan: al llegar a Pekín es necesaria una segunda prueba, un análisis de sangre, y una cuarentena domiciliaria, o en un centro designado, de 14 días.
Nadie se atreve a bajar la guardia en Wuhan. En la ciudad, donde murieron más de 2.500 personas y se infectaron más de 50.000, aún quedan 93 enfermos graves de Covid-19. El miedo al virus está aún muy presente. Los complejos de viviendas, que tímidamente comienzan a autorizar salidas cada vez más largas de sus residentes, deben entrar de nuevo en modo de confinamiento si se descubre algún caso asintomático entre sus vecinos.
Las pruebas del coronavirus se llevan a cabo por doquier: muchas empresas las exigen a sus empleados antes de que se reincorporen a sus puestos de trabajo, e incluso organizan ellas mismas tomas colectivas de muestras. En hospitales, como los números 3 y 7 del distrito de Wuchang, el personal sanitario reconoce un mayor flujo de pacientes que solicitan la prueba por motivos laborales o de viaje.
En la comunidad de Liuhe, cerca del popular barrio colonial del distrito de Hankou, continúan las barreras azules que en su día sirvieron para reforzar el confinamiento de calles y barrios, y que aún ahora separan aquí los pequeños comercios de sus clientes en la calle. Escritos en cartones que cuelgan de las vallas, los tenderos invisibles tras esas cortinas de hierro, figura lo que venden y los precios. Algunos han abierto agujeros en las vallas, para hacer más fáciles las transacciones. A otros, no les queda más remedio que gritar el pedido y recoger la compra que les pasan por encima de las barreras.
“La policía es mucho más estricta ahora. Vienen y me dicen que meta la mercancía dentro de la tienda. Que la ponga así o asá. No es bueno para el negocio, la gente no puede ver lo que vendo y entonces no compra”, se lamenta la señora Li, dueña de una tienda de tofu fresco. Su marido, pescadero en el puesto de al lado, contemporiza. “Sí, estamos vendiendo quizá solo dos terceras partes de lo que vendíamos antes. Pero estas medidas son por nuestra seguridad. Todo este control quiere decir que no vamos a enfermar, así que bienvenido sea”.
Aunque lentamente, la ciudad —que ha estado paralizada durante 11 semanas, hasta el miércoles— va recuperando la confianza en su recién ganada libertad. Las calles, desiertas hace apenas 10 días, cada vez registran más tráfico, y algún atasco. Ha vuelto el servicio de taxis, blancos y amarillos. Vuelven a navegar, ondeando la bandera roja con cinco estrellas de China, los ferris que cruzaban el Yangtsé, el río que divide y que da forma a la ciudad. En los centros comerciales más de moda, los jóvenes que los primeros días tras el fin de la cuarentena apenas se atrevían a dar un paseo, guardan cola para volver a entrar a sus tiendas favoritas de ropa y complementos.
Pero tras esa imagen de la misma normalidad de los tiempos pasados, la realidad. De tanto en tanto, los guardias de seguridad separan a esos mismos jóvenes y les recuerdan la necesidad de guardar la distancia social. Para entrar en el centro comercial, como para entrar en cualquier otra parte —el metro, edificios de oficinas, la estación de tren— hace falta un control de temperatura y mostrar el código verde, la aplicación móvil que da fe de que no se tienen síntomas de Covid-19 ni se ha estado cerca de ningún caso confirmado.
La vida normal tardará aún un tiempo en regresar. Y eso, si no hay contratiempos por el camino. Los restaurantes solo sirven comida para llevar; cines, teatros, y pabellones deportivos aún no pueden abrir, por miedo a las aglomeraciones en espacios cerrados. Lugares turísticos, como la emblemática Pagoda de la Grulla Amarilla —símbolo de Wuhan— admiten por teléfono que aún no han “recibido instrucciones para la apertura”. Los colegios no tienen tampoco fecha todavía para retomar las clases presenciales.
“Dos o tres meses”, calcula el pescadero Li que se mantendrán aún las vallas en torno a su mercado. “Si todo va bien”.
EL PEOR DÍA DESDE MARZO
El nerviosismo es palpable acerca de la creación de pequeños focos que puedan derivar en algo peor. Este domingo China ha registrado su peor dato de nuevos casos confirmados de coronavirus desde marzo, un total de 99. Casi el doble del día anterior. De ellos, todos menos dos eran “importados”, o procedentes del extranjero, un problema que no ha remitido pese a que desde el 28 de marzo este país ha cerrado las fronteras a quienes no tengan pasaporte chino. El goteo de estos casos -en los últimos días, especialmente de chinos procedentes de Rusia que han cruzado la larga frontera terrestre- ha hecho que este domingo la ciudad de Harbin, próxima a esa frontera en el noreste, haya decretado un confinamiento de 28 días. Otra pequeña ciudad en la zona, Suifenhe, ha tenido que cerrarse y abrir un hospital de campaña ante una súbita escalada de casos.
Othón Cortez Vázquez, quien fuera acusado de haber sido un segundo tirador en el caso Colosio, murió en las primeras horas de este martes como consecuencia de un infarto.
El oriundo de Oaxaca esperaba un trasplante de riñón pues padecía enfermedades crónicas como diabetes e insuficiencia renal.
“Deseo que el dios todopoderoso nos bendiga y cuide mucho, descansen, temprano voy a mi hemodiálisis, gracias por su cariño y amistad”, publicó la noche de ayer en sus redes sociales.
En febrero de 1995, un año después del magnicidio de Colosio, Othón Cortez, quien se desempeñó como chofer del Partido Revolucionario Institucional en la década de 1990, fue detenido y acusado de haber participado en el asesinato como el segundo tirador. Estuvo preso en el penal de Almoloya de Juárez durante un año y medio, en ese periodo señaló haber sido víctima de tortura.
Cortez Vázquez fue liberado y absuelto del cargo, posteriormente demandó al Estado mexicano y reclamó reparación del daño.
En marzo del 2019 dijo que esperaba que la administración de Andrés Manuel López Obrador, a nombre del Estado, le diera una disculpa pública y reparara el daño.
“Buen viaje, querido Othón Cortez. Fue un honor haber podido dejado constancia de tu injusticia en el documental 1994. Que tu alma inocente y divertida resuene siempre”, dijo en sus redes sociales el reportero Diego Enrique Osorno.
El Alcalde de Tampico "dijo lo que pensó,pero no pensó lo que dijo" y puso al decirlo en evidencia al gobierno de Tamaulipas que sigue "pichicateando" las cuentas del coronavirus,resulta que Jesús Nader Nasrralah salio a decir porque esa ciudad del sur de la entidad encabeza la lista de mas casos confirmados de Covid-19 y dijo, estos es debido a que se cuenta con un laboratorio particular autorizado,dejando en claro que mas pruebas es igual a la detección de mas contagiados, una dinámica que han evitado "dolosamente" el gobierno de Francisco Javier Garcia Cabeza de Vaca y el propio gobierno federal para evitar el "brinco de las estadísticas".
LAS CIFRAS DOSIFICADAS Y ADMINISTRADAS CON CALCULO POLITICO:
Y es que el pasado 18 de abril, el equipo de detección de coronavirus del laboratorio Lister fue clausurado en Tampico por ordenes del Gobernador Francisco Javier Garcia Cabeza de Vaca a la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios por carecer de permiso, en vez de agradecer su colaboracion,días después anunciaron que la suspensión había sido levantada tras ganar un recurso federal y que el laboratorio podia operar,como es lo correcto y ahora motivo de "balconeo de la realidad incomoda" para el gobierno municipal ,estatal y hasta federal.
"Tampico es una de las ciudades en la que se practican más pruebas por eso traemos alrededor de 19 casos positivos, tenemos 10, 15 sospechosos, pero es porque la gran mayoría de los habitantes que tienen duda en cuanto a su salud se están yendo al laboratorio", explicó en entrevista el alcalde que ha sido incomodado por la estadística creciente que pronto se contaran por "cientos y luego miles"..
En un obligado cambio de discurso el alcalde dijo: "Aquí tenemos en Tampico el laboratorio Lister que es el único que tiene permiso en todo Tamaulipas, con muchas sucursales. Si aquí se realizan 200, 250 pruebas en otro municipio se realizan 20 a 25", sostuvo.
"Así no alargamos tanto los tiempos de alcance del contagio aquí se están detectando a tiempo y se pueden poner en cuarentena, se aíslan y se están tomando todas las medidas precautorias".
Rechazó que se utilizará la fuerza pública para obligar a las personas a que usen el cubrebocas.
"Aquí en Tampico la gente ha sido solidaria, se ha ido concientizando poco a poquito, estamos exhortándolos a que usen el cubrebocas. Hay que cuidar al de al lado porque el cubrebocas no nos va a cubrir a nosotros, va a proteger a los demás", afirmó.
Acusó al Gobierno Federal de no asignar recursos para apoyar a los microempresarios que debieron cerrar y seguir pagando salarios.
"En el ayuntamiento no está ingresando, no hay lana, no estamos cobrando entradas en unidades deportivas (que están cerradas) quitamos la cuota que anteriormente cobrábamos por carga y descarga, no estamos infraccionando ingreso", apuntó.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, Tamaulipas tiene 82 personas contagiadas de Covid-19, de los que 19 se encuentra en el municipio de Tampico.
Los agentes de la Patrulla Fronteriza expresaron su preocupación por la falta de información sobre los empleados infectados con Coronavirus y el uso mínimo de permisos de protección para aquellos potencialmente o realmente expuestos al virus mortal.Los agentes expresaron preocupación cuando los funcionarios de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos anunciaron públicamente que al menos 218 empleados dieron positivo por COVID-19.
El agente de la Patrulla Fronteriza Chris Cabrera, en su papel de portavoz del Consejo Nacional de la Patrulla Fronteriza (NBPC) y el Local 3307 en el sector del Valle del Río Grande, expresó su preocupación por la falta de información de la sede.
"Estamos preocupados por nuestras familias y otros agentes", dijo Cabrera a Breitbart Texas en una entrevista telefónica esta semana."Algunos de nuestros agentes están casados con otros agentes, algunos con trabajadores de la salud, y nos preocupa que podamos llevar el virus a nuestros hijos".
Cabrera dijo que escuchó que entre cuatro y seis agentes dieron positivo en todo el país."Estamos tomando todas las precauciones posibles, pero nuestro trabajo es muy peligroso, especialmente durante esta pandemia", dijo.
El agente Cabrera dijo que los inmigrantes ilegales han cambiado su comportamiento desde que se implementaron los nuevos protocolos de protección COVID-19.Esos protocolos requieren que casi todos los detenidos vuelvan a cruzar la frontera con México, independientemente de su edad, nacionalidad o ciudadanía.
"Solíamos verlos cruzar la frontera y rendirse al primer agente que encontraron", dijo el veterano agente de la Patrulla Fronteriza.“Ahora casi todos huyen para intentar escapar.Esto significa que tenemos que perseguirlos y tener más contacto físico que si simplemente se rindieran ".
El agente del sector Laredo, Héctor Garza, en su papel de vicepresidente de la NBPC, le dijo a Breitbart Texas el miércoles que cree que sus agentes y el público tienen derecho a saber más información sobre quién está enfermo y cómo entran en contacto con el coronavirus. .
"La Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos debe ser vista como transparente al proporcionar esta información a nuestros agentes y al público", dijo Garza."Necesitamos esta información para poder confiar en nuestro trabajo para asegurar la frontera y proteger a los ciudadanos estadounidenses de quienes ingresan desde países de todo el mundo".
Garza dijo que cree que la gerencia podría utilizar las opciones y la discreción que se les brinden para proteger a los agentes de una posible exposición a quienes están infectados o pueden haber estado en contacto con otra persona infectada.
"En el sector de Laredo, el agente jefe de la patrulla, Félix Chávez, está tomando una postura firme sobre la licencia de protección contra el coronavirus", dijo Garza.
"No permitirá que los empleados que hayan estado expuestos directa o indirectamente a casos sospechosos o confirmados de COVID-19 se autoaislen, incluso cuando un médico haya ordenado al empleado a una cuarentena obligatoria", continuó."En cambio, les permite seguir trabajando".
Garza dijo que el jefe Chávez no exigió que los agentes de la Patrulla Fronteriza K-9 se autoaislaran después de exponerse potencialmente al virus hasta que el supervisor K-9 expuesto dio positivo.Esto permitió la posible exposición del virus a cientos de agentes y miembros del público estadounidense.
"Es importante que la Patrulla Fronteriza de EE. UU. Sepa que las Directrices de los CDC son un requisito mínimo para que las agencias federales las cumplan", dijo Garza en una declaración escrita."El agente jefe de la patrulla del sector de Laredo, Félix Chávez, tiene la opción y la discreción de proporcionar protección a los agentes de la patrulla fronteriza a un nivel mucho más alto que a su vez protegerá al público estadounidense y protegerá a los que están bajo nuestra custodia".
Los funcionarios de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos anunciaron inicialmente que 160 empleados dieron positivo por Coronavirus (COVID-19).Ese número aumentó a 218 el domingo.La agencia proporcionó poca información sobre los infectados.
Aparte del número de empleados por estado, la agencia no proporcionó información adicional sobre las personas infectadas.
Gráfico: Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU.
Breitbart Texas contactó a los funcionarios de CBP solicitando información sobre un desglose de empleados infectados por unidad organizativa (Patrulla Fronteriza, Oficina de Operaciones de Campo y Operaciones Aéreas y Marinas).Breitbart también preguntó si algún empleado contrajo el virus en el cumplimiento de su deber y cuántos de los infectados fueron comisionados o funcionarios encargados de hacer cumplir la ley.
Los funcionarios de CBP podrían o no proporcionarían información adicional.
Más de la mitad de las personas infectadas se ubicaron en tres estados: Nueva York, Nueva Jersey y Florida.CBP también reportó infecciones de dos dígitos en Texas, Michigan y California.
La administradora de la Unidad de Medicina Familiar 29 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Liliana Karina Sotelo González, fue asesinada cuando conducía su automóvil en Acapulco.
De acuerdo con autoridades estatales, la mujer de 40 años recibió varios disparos en la cabeza y su cuerpo fue hallado en el asiento del piloto del vehículo Ford, tipo Focus, color blanco y placas de circulación HDY-921-Guerrero.
El reporte oficial señala que en el lugar donde fue atacada la funcionaria del IMSS, en la Colonia Juan R. Escudero, había cuatro casquillos percutidos de calibre 9 milímetros.
A través de un comunicado, la delegación del IMSS en Guerrero lamentó el fallecimiento de la administradora de la Unidad de Medicina Familiar 29, quien desde hace 21 años laboraba en el organismo.
Las autoridades del Seguro Social indicaron que permanecerán atentas a las investigaciones correspondientes para esclarecer los hechos.
La clínica 29 del IMSS está ubicada en la comunidad de Llano Largo, en Acapulco.