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lunes, 7 de julio de 2025

“HOSPITAL de AMERICO la MATÓ y PODRIAN HABERLA SALVADO”: “CADENA de ERRORES de INSALUBRE SISTEMA de SALUD le QUITÓ la VIDA en REYNOSA por una MUELA”…le inyectaron por “horror” 80mg de insulina en vez de 8.8mg.


Lo que comenzó como una consulta médica por un simple dolor de muela terminó en tragedia para una familia de Reynosa, pues una mujer de 66 años de edad falleció tras recibir una sobredosis de insulina presuntamente administrada por un practicante en el Hospital General de Reynosa, por lo que la Fiscalía investiga el presunto caso de negligencia médica.

Los hechos se registraron entre el 1 y el 5 de julio del presente año, cuando la paciente María Isabel “G”, ingresó al nosocomio con una molestia dental, pero su estado de salud se complicó rápidamente. 

La situación se agravó aún más el 5 de julio, pus se le habría administrado una dosis de 80 miligramos de insulina en lugar de los 8.8 mg prescritos. El exceso fue atribuido por la familia a un error cometido por un practicante del hospital. La paciente, quien permanecía en la cama 910 del área de terapia intensiva, falleció ese mismo día a las 09:39 horas.

Hechos y Cronología

  • Inicio de la atención: María Isabel “G”, de 66 años, acudió al Hospital General de Reynosa por un simple dolor de muela.
  • Complicaciones: Su estado de salud se deterioró rápidamente, presentando un infarto y siendo intubada en urgencias.
  • Evento crítico: El 5 de julio, presuntamente un practicante administró 80 mg de insulina en vez de los 8.8 mg prescritos, una sobredosis letal.
  • Desenlace: La paciente falleció ese mismo día a las 09:39 horas en terapia intensiva.
  • Reacción familiar: El hijo de la víctima denunció que su madre preguntó sobre la dosis, pero nunca recibió respuesta clara. Exigieron investigación formal y necropsia.

Desde el Angulo Clínico

La administración de insulina es un procedimiento delicado, especialmente en pacientes no diabéticos o sin indicación precisa. Una sobredosis de insulina puede provocar hipoglucemia severa, convulsiones, daño cerebral irreversible y muerte. 

La diferencia entre 8.8 mg y 80 mg es abismal; este error no puede considerarse un simple descuido, sino una falta grave de profesionalismo y control.

  • Síntomas esperados de sobredosis: Sudoración, confusión, pérdida de conciencia, convulsiones, paro cardíaco.
  • Protocolo médico: La administración de medicamentos debe ser doblemente verificada, sobre todo en áreas críticas como terapia intensiva.

Presunción de Responsabilidades

  • Personal médico: El error atribuido a un practicante revela falta de supervisión y capacitación. En hospitales públicos, los practicantes deben estar bajo estricta vigilancia de médicos titulados.
  • Dirección hospitalaria: Es responsable de garantizar protocolos de seguridad, capacitación y supervisión. La omisión de estos deberes es inaceptable.
  • Gobierno estatal: La Secretaría de Salud de Tamaulipas debe responder por la calidad del servicio y la protección de los pacientes. Su silencio ante la tragedia es una muestra de indiferencia institucional.

Mal Servicio Público

El caso evidencia un pésimo servicio público de salud: negligencia, falta de comunicación, ausencia de protocolos y opacidad ante la sociedad. La vida de María Isabel “G” se perdió por una cadena de errores y omisiones que pudieron evitarse con profesionalismo y empatía.

  • Falta de transparencia: No se ha informado sobre el estatus del presunto responsable ni se ha emitido postura oficial.
  • Desprotección ciudadana: Los pacientes en hospitales públicos merecen atención digna y segura, no convertirse en víctimas de negligencia.

Una cosa llevo a la otra

Tras la administración de una dosis excesiva de insulina como la reportada (80 mg en vez de 8.8 mg), se desencadenó un proceso fisiopatológico agudo y potencialmente letal, que puede describirse así:

  1. Rápida caída de la glucosa en sangre (hipoglucemia):
  • La insulina promueve la entrada de glucosa desde la sangre hacia los tejidos periféricos (principalmente músculo y tejido adiposo) y suprime la producción de glucosa por el hígado.
  • Una sobredosis masiva provoca una utilización exagerada de glucosa, superando la capacidad del organismo para reponerla, lo que lleva a una hipoglucemia severa (niveles de glucosa en sangre peligrosamente bajos, generalmente <40 mg/dL).
  1. Síntomas iniciales (fase adrenérgica):
  • El cuerpo responde con una descarga de hormonas contrarreguladoras (adrenalina, glucagón, cortisol, hormona de crecimiento) intentando elevar la glucosa sanguínea.
  • Se manifiestan síntomas como sudoración, temblores, palpitaciones, ansiedad, hambre y taquicardia.
  1. Deterioro neurológico (neuroglucopenia):
  • El cerebro depende casi exclusivamente de la glucosa para funcionar. La hipoglucemia priva rápidamente al sistema nervioso central de su principal fuente de energía.
  • Aparecen confusión, alteraciones del comportamiento, convulsiones, pérdida de conciencia y, si no se revierte, daño cerebral irreversible.
  1. Fallo multiorgánico y muerte:
  • Si la hipoglucemia es profunda y prolongada, puede desencadenar arritmias cardíacas, paro respiratorio, daño cerebral irreversible y muerte, como ocurrió en este caso.
  1. Particularidades clínicas en pacientes críticos:
  • En pacientes mayores, con comorbilidades o en estado crítico (como en terapia intensiva), la capacidad de respuesta contrarreguladora está disminuida, agravando la rapidez y gravedad del desenlace.

¿Era posible salvarla tras la sobredosis de insulina?

Sí, humanamente y médicamente había acciones que podían haberse realizado para intentar salvar la vida de la paciente tras el error en la administración de la insulina, siempre que se hubieran detectado y aplicado de inmediato. El tratamiento de la sobredosis de insulina y la hipoglucemia severa es bien conocido en la medicina de urgencias y existen protocolos claros para su manejo.

Medidas de salvamento inmediatas

  • Detección rápida del error: El primer paso crítico es identificar el error en la dosis lo más pronto posible.
  • Monitorización intensiva: Medir la glucosa en sangre cada 15-30 minutos para detectar y tratar la hipoglucemia antes de que cause daño cerebral irreversible.
  • Administración inmediata de glucosa intravenosa:
  • En casos graves, se debe administrar dextrosa (glucosa) por vía intravenosa de forma continua y en bolos, ajustando la dosis según los niveles de glucosa en sangre.
  • Uso de glucagón: Si no se puede administrar glucosa de inmediato, el glucagón inyectable estimula la liberación de glucosa almacenada en el hígado y puede salvar vidas mientras se prepara la infusión de glucosa.
  • Soporte vital avanzado: En caso de pérdida de conciencia, convulsiones o paro cardiorrespiratorio, activar el equipo de respuesta rápida, intubar si es necesario y mantener soporte ventilatorio y hemodinámico.
  • Corrección de alteraciones electrolíticas: La hipoglucemia grave puede acompañarse de alteraciones de potasio, magnesio y fósforo, que también deben corregirse.

Factores que influyen en el pronóstico

  • Tiempo de reacción: Mientras más rápido se detecte y trate la hipoglucemia, mayor probabilidad de evitar daño neurológico irreversible o la muerte.
  • Edad y comorbilidades: Pacientes mayores o con enfermedades previas son más vulnerables y pueden tener peor pronóstico, pero la intervención rápida sigue siendo crucial.
  • Cantidad y tipo de insulina: Dosis extremadamente elevadas y tipos de insulina de acción prolongada requieren vigilancia y tratamiento por varias horas o días.

¿Por qué pudo no salvarse?

Si la hipoglucemia severa no se detectó a tiempo (por falta de monitoreo o respuesta clínica), o si la administración de glucosa y soporte vital se retrasó, el daño cerebral puede ser irreversible en cuestión de minutos a horas. Sin embargo, sí existían medidas médicas estándar y protocolos de emergencia que, aplicados con rapidez y rigor, pueden salvar vidas incluso tras una sobredosis grave de insulina.

En conclusión:
La muerte de la paciente pudo haberse evitado si se hubiera actuado de inmediato siguiendo los protocolos médicos de manejo de la hipoglucemia severa. La clave está en la detección rápida, la administración urgente de glucosa intravenosa, el uso de glucagón y el soporte vital avanzado. La omisión o retraso en estas acciones constituye una grave falla médica y organizacional.

Referencias clínicas:

  • Perfusión continua de glucosa y monitorización intensiva.
  • Administración de glucagón y soporte vital avanzado.
  • Corrección de alteraciones electrolíticas y vigilancia prolongada en casos de sobredosis de insulina de acción prolongada.

Lo que debió ser una atención sencilla terminó en tragedia por una negligencia médica grave. La administración de una dosis letal de insulina, sumada a la falta de respuesta y transparencia, configura un caso emblemático de irresponsabilidad institucional. Urge una revisión profunda de los protocolos y la rendición de cuentas por parte de las autoridades de salud. La justicia y la dignidad de las víctimas y sus familias no pueden seguir siendo ignoradas.

Con información: HOYTAMAULIPASELSEVIER/ PROTOCOLO MANEJO GLICEMIAS/

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