México, a través de Pemex, ha mantenido el envío de crudo y productos petrolíferos a Cuba, país sujeto a sanciones económicas impuestas por Estados Unidos. Aunque México no está obligado legalmente a seguir las sanciones estadounidenses, al ser socio comercial y vecino estratégico de EE.UU., la continuidad de estos envíos puede interpretarse como una afrenta directa a la política exterior estadounidense y un desafío a su régimen de sanciones.
Las autoridades mexicanas han justificado los envíos como “cooperación técnica y humanitaria”. Sin embargo, expertos advierten que la presión internacional, especialmente de EE.UU., podría traducirse en sanciones económicas directas contra Pemex o restricciones comerciales para México, afectando sectores clave de la economía nacional.
Responsabilidad política y reputacional
El apoyo explícito al régimen cubano, considerado una dictadura por Washington y gran parte de la comunidad internacional, coloca a México en una posición incómoda. Esta postura puede ser percibida como un festejo o respaldo a un gobierno autoritario, lo cual deteriora la imagen democrática de México en foros multilaterales y ante sus principales aliados occidentales.
Daño a las relaciones bilaterales con EE.UU.
a) Riesgo de sanciones y represalias
- El envío de más de 19 mil barriles diarios de crudo y productos petrolíferos a Cuba, valorados en 3,100 millones de pesos en el primer trimestre de 2025, ha generado preocupación en Washington. Analistas advierten que EE.UU. podría imponer sanciones a Pemex o endurecer sus políticas comerciales y migratorias hacia México, como represalia por el apoyo energético a Cuba.
- La relación bilateral, ya de por sí compleja y asimétrica, podría verse aún más deteriorada, afectando temas prioritarios como migración, seguridad fronteriza, cooperación antidrogas y comercio.
b) Impactos económicos y comerciales
EE.UU. es el principal socio comercial de México. Cualquier represalia podría traducirse en restricciones a exportaciones mexicanas, retrasos aduaneros o revisión de acuerdos energéticos y de inversión. El riesgo de “separación” o distanciamiento diplomático, aunque no implica una ruptura formal, sí puede traducirse en un enfriamiento de la cooperación y en un ambiente menos favorable para la inversión extranjera directa.
Situación financiera crítica de Pemex
a) Endeudamiento y pérdidas crecientes
- Pemex enfrenta una situación financiera alarmante: al primer trimestre de 2025, su deuda total ascendió a 2.05 billones de pesos (más de 101 mil millones de dólares), un aumento del 21.3% respecto al año anterior. La deuda de corto plazo creció 32.1% en solo tres meses, y la empresa reportó pérdidas netas por 43,329 millones de pesos en el mismo periodo.
- La petrolera depende cada vez más de transferencias del gobierno federal, que ya no alcanzan ni para cubrir el servicio de la deuda. Su liquidez es precaria y la producción de petróleo cayó a niveles no vistos en 15 años.
Riesgo de agravamiento por sanciones
De concretarse sanciones estadounidenses, el flujo de efectivo de Pemex se vería aún más comprometido, agravando su ya frágil situación financiera. La empresa podría enfrentar dificultades para acceder a financiamiento internacional, mayores costos de deuda y una rebaja adicional en su calificación crediticia, lo que pondría en riesgo su viabilidad operativa.
Conclusión
La decisión de México de mantener y aumentar los envíos de crudo a Cuba, en el contexto de una crisis financiera aguda de Pemex y bajo la presión del régimen de sanciones de EE.UU., coloca al país en una situación de alta vulnerabilidad diplomática, económica y reputacional. Las consecuencias potenciales incluyen sanciones, deterioro de la relación bilateral con EE.UU., y una presión adicional sobre la empresa petrolera estatal, que ya enfrenta una “bomba financiera” de proporciones históricas.
Con informacion: ELUNIVERSAL/

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